Archivo de octubre 6th, 2011

The Emperors New Virus?

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Reconsiderando a Lamarck

Terminábamos ayer el comentario de la sección dedicada a las causas de variación que comprende los párrafos décimo a décimo cuarto de El Origen. La ausencia de una mención adecuada de  Lamarck en ellos es vergonzosa. No hay duda de que Darwin conoció la obra de Lamarck puesto que lo cita en el Historical Sketch y más de una vez en su biografía. Pero igual o peor ocurrirá en la sección siguiente titulada,  precisa y paradójicamente, como en homenaje a un Lamarck ausente,  Effects of Habit and the use and disuse of Parts que se extiende entre los párrafos décimo quinto  y vigésimo primero y también en la siguiente sección titulada caracteres de las variedades domésticas que ocupa seis párrafos adicionales . Darwin expresa aquí y allá, unas veces exactamente y otras de manera aproximada, las ideas escritas por Jean Baptiste Lamarck cincuenta años antes de la aparición de la primera edición de El Origen.

Lo que tan notable ausencia indica en Darwin no es, ni mucho menos,  falta de información. Al contrario, la información está, si no en su totalidad ni tampoco en su orden original, si en sus rasgos principales. La ausencia de una cita adecuada de Lamarck está indicando, entre otras cosas, la necesidad de un protagonismo.

Atribuyéndose lo que no le pertenece, el autor está dotando a su proyecto de una apariencia científica. Pero,  al no citar adecuadamente sus fuentes,  pone de manifiesto que su objetivo no es puramente científico. Su plan incluye otros objetivos, como la contribución a la nueva pseudo-ciencia de la Eugenesia, y otro objetivo importante : Terminar con la idea de diseño en la naturaleza .

 

A los interesados en un punto de vista científico no les va a quedar otro remedio que volver a la situación original previa a Darwin. Retomar cuidadosamente la obra de Lamarck:

 

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Ainsi, pour parvenir à connaître les véritables causes de tant de formes diverses et de tant d’ habitudes différentes dont les animaux connus nous offrent les exemples, il faut considérer que les circonstances infiniment diversifiées, mais toutes lentement changeantes, dans lesquelles les animaux de chaque race se sont successivement rencontrés, ont amené, pour chacun d’ eux, des besoins nouveaux et nécessairement des changemens dans leurs habitudes. Or, cette vérité, qu’ on ne sauroit contester, étant une fois reconnue, il sera facile d’ apercevoir comment les nouveaux besoins ont pu être satisfaits, et les nouvelles habitudes prises, si l’ on donne quelqu’attention aux deux lois suivantes de la nature, que l’ observation a toujours constatées.

 

Première Loi.

Dans tout animal qui n’ a point dépassé le terme de ses développemens, l’ emploi plus fréquent et soutenu d’ un organe quelconque, fortifie peu à peu cet organe, le développe, l’ agrandit, et lui donne une puissance proportionnée à la durée de cet emploi ; tandis que le défaut constant d’ usage de tel organe, l’ affoiblit insensiblement, le détériore, diminue progressivement ses facultés, et finit par le faire disparoître.

 

Deuxième Loi.

Tout ce que la nature a fait acquérir ou perdre aux individus par l’ influence des circonstances où leur race se trouve depuis long-temps exposée, et, par conséquent, par l’ influence de l’ emploi prédominant de tel organe, ou par celle d’ un défaut constant d’ usage de telle partie ; elle le conserve par la génération aux nouveaux individus qui en proviennent, pourvu que les changemens acquis soient communs aux deux sexes, ou à ceux qui ont produit ces nouveaux individus.

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Asi, para conocer las verdaderas causas de tantas formas diferentes y tantas diferentes facultades como ejemplos nos ofrecen los animales conocidos, téngase en cuenta que las circunstancias infinitamente variadas, pero todas lentamente cambiantes, en las que se encuentran los animales de cada raza, llevando a cada uno de ellos, a nuevas necesidades y necesariamente a cambios en sus hábitos. Pero esta verdad, que no se podría negar, siendo de una vez reconocida, es fácil ver cómo los nuevos requisitos se cumplen, y los nuevos hábitos tomados, si prestamos un poco de atención a las siguientes dos leyes de la naturaleza, que la observación ha constatado siempre.

 

Primera ley.
En cualquier animal que no haya superado el punto final de su evolución, el uso más frecuente y sostenido de cualquier órgano, fortalece gradualmente ese órgano el cuerpo, lo desarrolla, lo expande, y le concede una fuerza proporcional a la duración de ese empleo, mientras que la constante falta de uso de tal órgano, lo debilita poco a poco, lo deteriora, disminuye progresivamente sus facultades, y, termina por hacerlo desaparecer.

Segunda Ley.
Todo lo que la naturaleza ha hecho adquirir o perder a los individuos por la influencia de las circunstancias en las que la raza se encuentra expuesta desde hace mucho tiempo, y por lo tanto, por la influencia de empleo predominante de un órgano, o el de una constante falta de uso de dicha órgano; ella lo mantiene la nueva generación de individuos, siempre que los cambios adquiridos sean comunes a ambos sexos, o se han producido en ambos progenitores de los nuevos individuos.

Fragmento de Philosophie Zoologique de Lamarck

Imagen: Clematis viticela del herbario de Lamarck



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