Críticos de Darwin: N

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Nabokov, Vladimir (1899-1977)

 

A mí me atrajeron en especial los misterios del mimetismo, sus fenómenos mostraban una perfección artística que solo se relaciona generalmente con las cosas hechas por el hombre. Considérese por ejemplo la imitación de los jugos venenosos que realizan las máculas en forma de burbuja que poseen las alas de algunas mariposas ( en la que no falta ni la semi-refracción), o la producida por sus lustrosos botones amarillos en el caso de las crisálidas.

Considérense los trucos de ciertas orugas acrobáticas (las del guerrero del haya) que en su infancia tienen aspecto de excremento de pájaro pero que después de su metamorfosis presentan unos apéndices ásperos de tipo himenópteroideo, así como otras características no menos barrocas, que permiten a estos extraordinarios individuos interpretar dos papeles a la vez( como el actor del teatro oriental que se convierte en una pareja de inextricables luchadores): el de la serpenteante larva y el de enorme hormiga que ha capturado. Cuando cierta polilla se parece a cierta avispa, también camina y mueve sus antenas a la manera de las avispas en en lugar de hacerlo como una mariposa. Cuando una mariposa tiene que parecer una hoja, no solamente reproduce de forma bellisima todos los detalles de la hoja, sino que tiene, además, numerosas marcas que imitan los agujeros perforados por los gusanos. La”selección natural”, en el sentido darwiniano de la expresión, no basta para explicar la milagrosa coincidencia de la apariencia y el comportamiento imitativo; tampoco me parecía suficiente apelar a la teoría de la “lucha por la vida” cuando comprobaba hasta qué extremos de sutileza, exuberancia y y lujos miméticos podía ser llevado un mecanismo defensivo, que en cualquier caso va muchísimo más lejos de lo que pueda apreciar ningún depredador. Descubrí así en la naturaleza los placeres no utilitarios que buscaba en el arte. En ambos casos se trataba de una forma de magia, ambos eran un juego de hechizos y engaños complicadísimos.

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Thomas Nagel (1937-    )

 

Creo que los defensores del diseño inteligente se merecen nuestra gratitud por desafiar una visión científica del mundo que le debe algo de la pasión mostrada por sus seguidores precisamente al hecho de que se piensa que nos libera de la religión. Esa visión del mundo está madura para el cambio.

For a long time I have found the materialist account of how we and our fellow organisms  came to exist hard to believe, including the standard version of how the evolutionary process works. The more details we learn about the chemical basis of life and the intricacy of the genetic code, the more unbelievable the standard historical account becomes. This is just the opinion of a layman who reads widely in the literature that explains contemporary science to the nonspecialist. Perhaps that literature presents the situation with a simplicity and confidence that does not reflect the most sophisticated scientific thought in these areas. But it seems to me that, as it is usually presented, the current orthodoxy about the cosmic order is the product of governing assumptions that are unsupported, and that it flies in the face of common sense.

 

Por un largo tiempo he encontrado la explicación materialista de cómo nosotros y nuestros  compañeros los organismos llegaron a existir,  difícil de creer, incluida la versión estándar de cómo funciona el proceso evolutivo. Cuantos más detalles aprendemos sobre la base química de la vida y la complejidad del código genético, más increíble se convierte el relato histórico al uso. Esto es sólo la opinión de un laico que lee ampliamente en la literatura destinada a explicar la ciencia contemporánea a los no especialistas. Tal vez sea que la literatura presenta la situación con una sencillez y una confianza de que no reflejan el pensamiento científico más sofisticado en estas áreas. Pero me parece que, como se suele presentar, la ortodoxia actual sobre el orden cósmico es el producto de gobernar supuestos que no son compatibles, y que va en contra del sentido común.

 

Mind & Cosmos: Why the Materialist Neo-Darwinian Conception of Nature is Almost Certainly False. Sept 2012. p 5.

 

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Nietzsche, Friedrich (1844-1900)

     Anti-Darwin. — As for the famous “struggle for existence,” so far it seems to me to be asserted rather than proved. It occurs, but as an exception; the total appearance of life is not the extremity, not starvation, but rather riches, profusion, even absurd squandering —

    and where there is struggle, it is a struggle for power. One should not mistake Malthus for nature. Assuming, however, that there is such a struggle for existence — and, indeed, it occurs — its result is unfortunately the opposite of what Darwin’s school desires, and of what one might perhaps desire with them — namely, in favor of the strong, the privileged, the fortunate exceptions.

 The species do not grow in perfection: the weak prevail over the strong again and again, for they are the great majority — and they are also more intelligent. Darwin forgot the spirit (that is English!); the weak have more spirit. One must need spirit to acquire spirit; one loses it when one no longer needs it. Whoever has strength dispenses with the spirit (“Let it go!” they think in Germany today; “the Reich must still remain to us”). It will be noted that by “spirit” I mean care, patience, cunning, simulation, great self-control, and everything that is mimicry (the latter includes a great deal of so-called virtue).

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 Núñez Ruíz, Diego (1943-    )

 

La idea de progreso, verdadero supuesto básico de la moderna cultura europea y motivo de continua satisfacción para el hombre decimonónico, se encontraba por fin confirmada científicamente. [. . .] Es como si todo un ambiente cultural, lleno de ingredientes historicistas y cientistas, necesitara, para su completa autoafirmación, la obra de Darwin.

Diego Núñez, El darwinismo en España (Madrid: Castalia, 1969), pp. 7–8.

 

Citado en Galdós and Darwin. T E Bell. Colección Támesis. Serie A Monografías.

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