Archivo de junio 17th, 2014

Impagable comienzo en el párrafo quingentésimo sexagésimo primero de El Origen de las Especies

 

No se pierdan el comienzo de este párrafo digno de las mejores elucubraciones de Don Quijote de la Mancha:

 

 

He de recordar aquí una observación hecha anteriormente, o sea que debió ser preciso un tiempo enorme para adaptar un organismo a algún modo nuevo y peculiar de vida -por ejemplo, a volar por el aire-

 

Cierto,  amigo Sancho,  que serán necesarias unas lecciones, pero una vez que te veas gobernador de tu insula, versa como también pronto, tu mismo aprenderás a volar por el aire.

 

 

 

 

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I may here recall a remark formerly made, namely, that it might require a long succession of ages to adapt an organism to some new and peculiar line of life, for instance, to fly through the air; and consequently that the transitional forms would often long remain confined to some one region; but that, when this adaptation had once been effected, and a few species had thus acquired a great advantage over other organisms, a comparatively short time would be necessary to produce many divergent forms, which would spread rapidly and widely throughout the world. Professor Pictet, in his excellent Review of this work, in commenting on early transitional forms, and taking birds as an illustration, cannot see how the successive modifications of the anterior limbs of a supposed prototype could possibly have been of any advantage. But look at the penguins of the Southern Ocean; have not these birds their front limbs in this precise intermediate state of “neither true arms nor true wings?” Yet these birds hold their place victoriously in the battle for life; for they exist in infinite numbers and of many kinds. I do not suppose that we here see the real transitional grades through which the wings of birds have passed; but what special difficulty is there in believing that it might profit the modified descendants of the penguin, first to become enabled to flap along the surface of the sea like the logger-headed duck, and ultimately to rise from its surface and glide through the air?

 

He de recordar aquí una observación hecha anteriormente, o sea que debió ser preciso un tiempo enorme para adaptar un organismo a algún modo nuevo y peculiar de vida -por ejemplo, a volar por el aire- y, por consiguiente, que las formas de transición con frecuencia quedarían durante mucho tiempo limitadas a una región; pero que, una vez que esta adaptación se efectuó y algunas especies hubieron adquirido así una gran ventaja sobre otros organismos, sería necesario un espacio de tiempo relativamente corto para producir muchas formas divergentes, que se dispersarían rápidamente por todo el mundo. El profesor Pictet, en su excelente critica de esta obra, al tratar de las primeras formas de transición, y tomando como ejemplo las aves, no puede comprender cómo pudieron ser de alguna ventaja las modificaciones sucesivas de los miembros anteriores de un prototipo imaginario. Pero consideremos los pájaros bobos del Océano Antártico. ¿No tienen estas aves sus miembros anteriores precisamente en el estado intermedio, en que no son «ni verdaderos brazos y ni verdaderas alas»? Y, sin embargo, estas aves conservan victoriosamente su lugar en la batalla por la vida, pues existen en infinito número y de varias clases. No supongo que, en este caso, tengamos a la vista los grados de transición reales por los que han pasado las alas de las aves; pero ¿qué dificultad especial existe en creer que podría aprovechar a los descendientes modificados del pájaro bobo el volverse, primero, capaz de moverse por la superficie del mar, batiéndola con las alas, como el Micropterus de Eyton, y levantarse, por fin, de la superficie y deslizarse por el aire?

 

 

Lectura aconsejada:

 

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