Archivo de junio 26th, 2014

Pregunta sin respuesta en el párrafo quingentésimo sexagésimo octavo de El Origen de las Especies

Empieza el párrafo de manera harto curiosa:

 

A la pregunta de por qué no encontramos ricos depósitos fosilíferos correspondientes a estos supuestos períodos antiquísimos anteriores al sistema cámbrico, no puedo dar respuesta alguna satisfactoria.

 

Frase que leída entre líneas significa:

 

Vengo dando respuestas satisfactorias a multitud de preguntas difíciles. Disculparán ustedes que en este caso particular me abstenga.

 

Y sin embargo, ahí sigue la explicación……

 

 

 

 

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To the question why we do not find rich fossiliferous deposits belonging to these assumed earliest periods prior to the Cambrian system, I can give no satisfactory answer. Several eminent geologists, with Sir R. Murchison at their head, were until recently convinced that we beheld in the organic remains of the lowest Silurian stratum the first dawn of life. Other highly competent judges, as Lyell and E. Forbes, have disputed this conclusion. We should not forget that only a small portion of the world is known with accuracy. Not very long ago M. Barrande added another and lower stage, abounding with new and peculiar species, beneath the then known Silurian system; and now, still lower down in the Lower Cambrian formation, Mr Hicks has found South Wales beds rich in trilobites, and containing various molluscs and annelids. The presence of phosphatic nodules and bituminous matter, even in some of the lowest azotic rocks, probably indicates life at these periods; and the existence of the Eozoon in the Laurentian formation of Canada is generally admitted. There are three great series of strata beneath the Silurian system in Canada, in the lowest of which the Eozoon is found. Sir W. Logan states that their “united thickness may possibly far surpass that of all the succeeding rocks, from the base of the palaeozoic series to the present time. We are thus carried back to a period so remote, that the appearance of the so-called primordial fauna (of Barrande) may by some be considered as a comparatively modern event.” The Eozoon belongs to the most lowly organised of all classes of animals, but is highly organised for its class; it existed in countless numbers, and, as Dr. Dawson has remarked, certainly preyed on other minute organic beings, which must have lived in great numbers. Thus the words, which I wrote in 1859, about the existence of living beings long before the Cambrian period, and which are almost the same with those since used by Sir W. Logan, have proved true. Nevertheless, the difficulty of assigning any good reason for the absence of vast piles of strata rich in fossils beneath the Cambrian system is very great. It does not seem probable that the most ancient beds have been quite worn away by denudation, or that their fossils have been wholly obliterated by metamorphic action, for if this had been the case we should have found only small remnants of the formations next succeeding them in age, and these would always have existed in a partially metamorphosed condition. But the descriptions which we possess of the Silurian deposits over immense territories in Russia and in North America, do not support the view that the older a formation is the more invariably it has suffered extreme denudation and metamorphism.

 

A la pregunta de por qué no encontramos ricos depósitos fosilíferos correspondientes a estos supuestos períodos antiquísimos anteriores al sistema cámbrico, no pudo dar respuesta alguna satisfactoria. Varios geólogos eminentes, con sir R. Murchison a la cabeza, estaban convencidos, hasta hace poco, de que en los restos orgánicos del estrato silúrico inferior contemplábamos la primera aurora de la vida. Otras autoridades competentisimas, como Lyell y E. Forbes, han impugnado esta conclusión. No hemos de olvidar que sólo una pequeña parte de la tierra está conocida con exactitud. No hace mucho tiempo que monsieur Barrande añadió, debajo del sistema silúrico entonces conocido, otro piso inferior abundante en especies nuevas y peculiares; y ahora, todavía más abajo, en la formación cámbrica inferior, mister Hicks ha encontrado en el sur de Gales capas que son ricas en trilobites y que contienen diferentes moluscos y anélidos. La presencia de nódulos fosfáticos y de materias bituminosas, incluso en algunas de las rocas azoicas inferiores, son probablemente indicios de vida en estos períodos, y se admite generalmente la existencia del Eozoon en la formación laurentina del Canadá. Existen en el Canadá tres grandes series de estratos por debajo del sistema silúrico, y en la inferior de ellas se encuentra el Eozoon. Sir W. Logan afirma que «su grueso, reunidos, puede quizá exceder mucho del de todas las rocas siguientes, desde la base de la serie paleozoica hasta la actualidad. De este modo nos vemos transportados a un período tan remoto, que la aparición de la llamada fauna primordial (de Barrande) puede ser considerada por algunos como un acontecimiento relativamente moderno». De todas las clases de animales, el Eozoon pertenece a la organización inferior; pero, dentro de su clase, es de organización elevada, existe en cantidad innumerable, y, como ha hecho observar el doctor Dawson, seguramente se alimentaba de otros pequeños seres orgánicos, que tuvieron que haber vivido en gran número. Así, las palabras que escribí en 1859, acerca de la existencia de seres orgánicos mucho antes del período cámbrico, y que son casi las mismas que empleó después sir W. Logan, han resultado ciertas. Sin embargo, es grandísima la dificultad para señalar alguna razón buena para explicar la ausencia de grandes cúmulos de estratos, ricos en fósiles, por debajo del sistema cámbrico. No parece probable que las capas más antiguas hayan sido desgastadas por completo por denudación, ni que sus fósiles hayan quedado totalmente borrados por la acción metamórfica, pues si así hubiese ocurrido, habríamos encontrado sólo pequeños residuos de las formaciones siguientes en edad, y éstas se habrían presentado siempre en un estado de metamorfosis parcial. Pero las descripciones que poseemos de los depósitos silúricos, que ocupan inmensos territorios en Rusia y América del Norte, no apoyan la opinión de que invariablemente, cuanto más vieja es una formación, tanto más haya sufrido extrema denudación y metamorfosis.

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