En los percebes los ovigerous frena son convertidos en branquias en el párrafo ducentésimo octogésimo noveno de El Origen de las Especies

 

Es posible como el autor indica que exista una gran correspondencia entre los que el llama “ovigerous frena”  de unas especie de crustáceo y las branquias de otras. Algo más dudoso es que aquellos se hayan convertido en estas. Siendo así, ni tiene porqué haber sido gradualmente; ni mucho menos se explicaría en ningún caso por la selección natural.

 

 

 

 

 

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In considering transitions of organs, it is so important to bear in mind the probability of conversion from one function to another, that I will give another instance. Pedunculated cirripedes have two minute folds of skin, called by me the ovigerous frena, which serve, through the means of a sticky secretion, to retain the eggs until they are hatched within the sack. These cirripedes have no branchiae, the whole surface of the body and of the sack, together with the small frena, serving for respiration. The Balanidae or sessile cirripedes, on the other hand, have no ovigerous frena, the eggs lying loose at the bottom of the sack, within the well-enclosed shell; but they have, in the same relative position with the frena, large, much-folded membranes, which freely communicate with the circulatory lacunae of the sack and body, and which have been considered by all naturalists to act as branchiae. Now I think no one will dispute that the ovigerous frena in the one family are strictly homologous with the branchiae of the other family; indeed, they graduate into each other. Therefore it need not be doubted that the two little folds of skin, which originally served as ovigerous frena, but which, likewise, very slightly aided in the act of respiration, have been gradually converted by natural selection into branchiae, simply through an increase in their size and the obliteration of their adhesive glands. If all pedunculated cirripedes had become extinct, and they have suffered far more extinction than have sessile cirripedes, who would ever have imagined that the branchiae in this latter family had originally existed as organs for preventing the ova from being washed out of the sack?

 

Al considerar las transiciones entre los órganos, es tan importante tener presente la posibilidad de conversión de una función en otra, que citará otro ejemplo. Los cirrípedos pedunculados tienen dos pequeños pliegues de tegumento, que yo he llamado frenos ovígeros, los cuales, mediante una secreción pegajosa, sirven para retener los huevos dentro del manto hasta la eclosión. Estos cirrípedos no tienen branquias: toda la superficie del cuerpo y del manto, junto con los pequeños frenos, sirve para la respiración. Los balánidos o cirrípedos sesiles, por el contrario, no tienen frenos ovígeros, quedando los huevos sueltos en el fondo del manto, dentro de la bien cerrada concha; pero, en la misma posición relativa que los frenos, tienen membranas grandes y muy plegadas, que comunican libremente con las lagunas circulatorias del manto y cuerpo, y que todos los naturalistas han considerado que funcionan como branquias. Ahora bien: creo que nadie discutirá que los frenos ovígeros en una familia son rigurosamente homólogos de las branquias en la otra; realmente existen todas las gradaciones entre ambos órganos. Por consiguiente, no hay que dudar que los dos pequeños pliegues de tegumento que primitivamente sirvieron de frenos ovígeros, pero que ayudaban también muy débilmente al acto de la respiración, se han convertido poco a poco en branquias por selección natural, simplemente por aumento de tamaño y atrofia de sus glándulas adhesivas. Si todos los cirrípedos pedunculados se hubiesen extinguido -y han experimentado una extinción mucho mayor que los cirrípedos sesiles- ¿quién hubiera imaginado siquiera que las branquias de esta última familia hubiesen existido primitivamente como órganos para evitar que los huevos fuesen arrastrados por el agua fuera del manto?

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