Faltan parientes y sobra especulación en el párrafo quingentésimo vigésimo tercero de El Origen de las Especies

Dice un autor cada vez más optimista:

en todos estos casos seríamos incapaces de reconocer la forma madre de dos o más especies

 

Pero,…¿A qué casos se refiere? ¿Al de las palomas del párrafo anterior?, en este no hay cambio de especie ¿Al del caballo y el tapir? ¿Qué ha dicho acerca del caballo y el tapir?….:

 

El progenitor común habrá tenido en toda su organización una gran semejanza general con el tapir y el caballo, pero en algunos puntos de conformación puede haber diferido considerablemente de ambos, hasta quizá más de lo que ellos difieren entre sí.

 

El autor habla ya de objetos imaginados como si fuesen reales: El progenitor común del caballo y el tapir, esa especie de Unicornio generado mediante la selección natural….

 

 

 

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So with natural species, if we look to forms very distinct, for instance to the horse and tapir, we have no reason to suppose that links directly intermediate between them ever existed, but between each and an unknown common parent. The common parent will have had in its whole organisation much general resemblance to the tapir and to the horse; but in some points of structure may have differed considerably from both, even perhaps more than they differ from each other. Hence, in all such cases, we should be unable to recognise the parent-form of any two or more species, even if we closely compared the structure of the parent with that of its modified descendants, unless at the same time we had a nearly perfect chain of the intermediate links.

 

Lo mismo ocurre con las especies naturales; si consideramos formas muy distintas, por ejemplo, el caballo y el tapir, no tenemos motivo para suponer que alguna vez existieron formas directamente intermedias entre ambas, sino entre cada una de ellas y un antepasado común desconocido. El progenitor común habrá tenido en toda su organización una gran semejanza general con el tapir y el caballo, pero en algunos puntos de conformación puede haber diferido considerablemente de ambos, hasta quizá más de lo que ellos difieren entre sí. Por consiguiente, en todos estos casos seríamos incapaces de reconocer la forma madre de dos o más especies, aun cuando comparásemos la estructura de ella con las de sus descendientes modificados, a menos que, al mismo tiempo, tuviésemos una cadena casi completa de eslabones intermedios.

Lectura aconsejada:

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