Curiosa pareja en el párrafo centésimo nonagésimo octavo de El Origen de las Especies

 

198.

I have hitherto sometimes spoken as if the variations—so common and multiform with organic beings under domestication, and in a lesser degree with those under nature—were due to chance. This, of course is a wholly incorrect expression, but it serves to acknowledge plainly our ignorance of the cause of each particular variation. Some authors believe it to be as much the function of the reproductive system to produce individual differences, or slight deviations of structure, as to make the child like its parents. But the fact of variations and monstrosities occurring much more frequently under domestication than under nature, and the greater variability of species having wide ranges than of those with restricted ranges, lead to the conclusion that variability is generally related to the conditions of life to which each species has been exposed during several successive generations. In the first chapter I attempted to show that changed conditions act in two ways, directly on the whole organisation or on certain parts alone, and indirectly through the reproductive system. In all cases there are two factors, the nature of the organism, which is much the most important of the two, and the nature of the conditions. The direct action of changed conditions leads to definite or indefinite results. In the latter case the organisation seems to become plastic, and we have much fluctuating variability. In the former case the nature of the organism is such that it yields readily, when subjected to certain conditions, and all, or nearly all, the individuals become modified in the same way.

 

 

 

Hasta aquí he hablado algunas veces como si las variaciones, tan comunes en los seres orgánicos en domesticidad, y en menor grado en los que se hallan en estado natural, fuesen debidas a la casualidad. Esto, por supuesto, es una expresión completamente incorrecta, pero sirve para confesar francamente nuestra ignorancia de las causas de cada variación particular. Algunos autores creen que el producir diferencias individuales o variaciones ligeras de estructura es tan función del aparato reproductor como el hacer al hijo semejante a sus padres. Pero el hecho de que las variaciones ocurran con mucha más frecuencia en domesticidad que en estado natural y la mayor variabilidad en las especies de distribución geográfica muy extensa que en las de distribución geográfica reducida, llevan a la conclusión de que la variabilidad está generalmente relacionada con las condiciones de vida a que ha estado sometida cada especie durante varias generaciones sucesivas. En el capítulo primero procuré demostrar que los cambios de condiciones obran de dos modos: directamente sobre todo el organismo, o sólo sobre determinados órganos, e indirectamente sobre el aparato reproductor. En todos los casos existen dos factores: la naturaleza del organismo -que, de los dos, es el más importante- y la naturaleza de las condiciones de vida. La acción directa del cambio de condiciones conduce a resultados definidos o indefinidos. En este último caso, el organismo parece hacerse plástico, y tenemos una gran variabilidad fluctuante. En el primer caso, la naturaleza del organismo es tal, que cede fácilmente cuando está sometida a determinadas condiciones, y todos o casi todos los individuos quedan modificados de la misma manera.

 

Aunque haya dicho antes o dado a entender que las variaciones son debidas al azar, esto es expresión completamente incorrecta, indica ahora el autor, en una de las escasas ocasiones en que su obra menciona este elemento tan importante del imaginario darwinista: La Suerte,  fuente de todo cambio.  Madrastra ciega de una evolución huérfana.

 

Da la impresión de que el autor disfruta al someter a sus lectores a juegos de palabras y adivinanzas y es ésta la segunda vez que dice directamente, es decir que confiesa,  obrar así, es decir tomando el pelo al lector. En esto su parecido con ese otro Darwin del siglo XX que es Richard Dawkins es extraordinario. No sorprende pues leer por ahí que en sus últimos años, el autor era hipocondríaco  y/o víctima de la angustia y es que, curiosamente,  la tomadura de pelo convicta y confesa ocurre en los momentos clave de su obra: Al definir la selección natural en el párrafo centésimo décimo tercero y ahora, cuando define el azar.

 

La Selección Natural y el Azar. Curiosa pareja de conceptos inútiles. La primera,  flatus vocis o fantasma semántico. El segundo, eterno desterrado  en la historia de la ciencia, que viene a ser admitido sólo en esta ocasión para celebrar su matrimonio con la primera. Unión capital para la entrega de la ciencia en manos de la ideología y del poder económico. La Selección Natural y el Azar: matrimonio de conveniencia responsable de décadas de ciencia estéril y pródiga en discursos confusos. Base pseudo-filosófica de la construcción artificial de una naturaleza con minúscula, muy parecida a los sub-productos  audiovisuales de Walt Disney.

 

Some authors believe, algunos autores creen, sigue el párrafo con ese estilo tan característico; y, cuando uno lee una construcción así ya sabe que lo que siga no tendrá valor alguno, puesto que está sin documentar ¿Qué autores? No se indica. ¿En qué se basan su creencia? Tampoco.

 

Variability is generally related to the conditions of life. Cierto. A nadie le quepa duda de que la variabilidad y no sólo la variabilidad sino absolutamente todo lo demás estará relacionado con las condiciones de vida. Esto lo había descrito ya el propio Aristóteles. Las plumas sirven para volar y las escamas convienen para nadar. Pero la versión presente en OSMNS es post-aristotélica y recuerda más a Lamarck. Pronto aparecerán las jirafas y otros ejemplos, más lamarckianos (ciencia) que darwinistas (otra cosa)….

 

Mientras tanto, oculta en las profundidades de éste párrafo, una molesta verdad: el reconocimiento de que la variación se debe a una fuerza que nada tiene que ver con la selección y que reside en lo más profundo de la naturaleza de cada especie, porque el párrafo repite lo que decía en el primer capítulo:

 

In the first chapter I attempted to show that changed conditions act in two ways, directly on the whole organisation or on certain parts alone, and indirectly through the reproductive system. In all cases there are two factors, the nature of the organism, which is much the most important of the two, and the nature of the conditions.

 

En todos los casos existen dos factores: la naturaleza del organismo -que, de los dos, es el más importante- y la naturaleza de las condiciones de vida.

 

Y es que la naturaleza de las condiciones de vida (es decir por ejemplo, la selección en un programa de mejora) nunca es tan importante como la naturaleza del organismo. En la naturaleza, la selección no existe. Ni en la naturaleza del organismo ni en sus condiciones de vida.

 

Hay una frase característica del estilo ambiguo del autor:

 

The direct action of changed conditions leads to definite or indefinite results.

La acción directa del cambio de condiciones conduce a resultados definidos o indefinidos.

 

Efectivamente las condiciones del ambiente pueden conducir a resultados tanto definidos como indefinidos, o también no conducir a ningún tipo de resultado. Pero la ambigüedad tiene un recorrido muy corto y la frase final es falsa:

 

En el primer caso, la naturaleza del organismo es tal, que cede fácilmente cuando está sometida a determinadas condiciones, y todos o casi todos los individuos quedan modificados de la misma manera.

 

Porque la naturaleza puede ceder o no ceder y no todos los individuos han de quedar, necesariamente modificados de la misma manera.

 

 

Imagen de islakokotero

 

 

 

 

 

 

 

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