Gradaciones en el párrafo tricentésimo septuagésimo quinto de El Origen de las Especies

 

El autor describe someramente las gradaciones que existen en las pinzas de los crustáceos. Sospechamos que la historia es algo más compleja de lo que nos cuenta en este breve párrafo y que, por muy bien que pudieran trazarse los grados consecutivos de la serie, eso no explicaría en absoluto la formación de las especies. Mucho menos apoyaría el abuso del lenguaje que da lugar al giro ambiguo “Selección Natural”.

 

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As the chelae of Crustaceans resemble in some degree the avicularia of Polyzoa, both serving as pincers, it may be worth while to show that with the former a long series of serviceable gradations still exists. In the first and simplest stage, the terminal segment of a limb shuts down either on the square summit of the broad penultimate segment, or against one whole side, and is thus enabled to catch hold of an object, but the limb still serves as an organ of locomotion. We next find one corner of the broad penultimate segment slightly prominent, sometimes furnished with irregular teeth, and against these the terminal segment shuts down. By an increase in the size of this projection, with its shape, as well as that of the terminal segment, slightly modified and improved, the pincers are rendered more and more perfect, until we have at last an instrument as efficient as the chelae of a lobster. And all these gradations can be actually traced.

 

Como las quelas de los crustáceos se parecen en algo a los avicularios de los polizoos, sirviendo ambos órganos como pinzas, puede valer la pena el demostrar que en los primeros existe todavía una larga serie de gradaciones útiles. En el estado primero y más sencillo, el segmento terminal de una pata se dobla sobre la terminación rectangular del penúltimo segmento, que es ancho, o contra todo un lado, y puede así hacer presa de un objeto; pero la pata sirve todavía como órgano de locomoción. Inmediatamente después encontramos un ángulo del ancho del segmento penúltimo, ligeramente prominente, provisto a veces de dientes irregulares, y contra éstos se cierra el segmento terminal. Aumentando el tamaño de esta prominencia con su forma y el del segmento terminal con ligera modificación y perfeccionamiento, las pinzas se vuelven cada vez más perfectas, hasta que, al fin, tenemos un instrumento tan eficaz como las quelas de un bogavante, y todas estas gradaciones pueden seguirse de hecho.

Lectura aconsejada:

 Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. Digital CSIC, 2013. 225 páginas.

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