Archivo de enero, 2014

La cumbre de la dificultad en el párrafo cuadrigentésimo cuadragésimo octavo de El Origen de las Especies

Superando todas las dificultades a su paso, el autor llega por fin a la cumbre de todas las dificultades. Es oportuno recordar que la cumbre de su obra debería haber sido en aquellos remotos párrafos en los que debió describir su teoría. Pasados aquellos parajes sin pena ni gloria, el autor se complace ahora en describir dificultades a una teoría que no vemos todavía en qué consiste.

 

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But we have not as yet touched on the acme of the difficulty; namely, the fact that the neuters of several ants differ, not only from the fertile females and males, but from each other, sometimes to an almost incredible degree, and are thus divided into two or even three castes. The castes, moreover, do not generally graduate into each other, but are perfectly well defined; being as distinct from each other as are any two species of the same genus, or rather as any two genera of the same family. Thus, in Eciton, there are working and soldier neuters, with jaws and instincts extraordinarily different: in Cryptocerus, the workers of one caste alone carry a wonderful sort of shield on their heads, the use of which is quite unknown: in the Mexican Myrmecocystus, the workers of one caste never leave the nest; they are fed by the workers of another caste, and they have an enormously developed abdomen which secretes a sort of honey, supplying the place of that excreted by the aphides, or the domestic cattle as they may be called, which our European ants guard and imprison.

 

Pero no hemos llegado todavía a la cumbre de la dificultad, o sea el hecho de que las neutras de varias especies de hormigas difieren, no sólo de los machos y hembras fecundos, sino también entre sí mismas, a veces en un grado casi increíble, y están de este modo divididas en dos y aun en tres castas. Las castas, además, no muestran comúnmente tránsitos entre sí, sino que están por completo bien definidas, siendo tan distintas entre sí como lo son dos especies cualesquiera del mismo género, o más bien dos géneros cualesquiera de la misma familia. Así en Eciton hay obreras neutras  y soldados neutros , con mandíbulas e instintos extraordinariamente diferentes; en Cryptocerus sólo las obreras de una casta llevan sobre la cabeza una extraña especie de escudo, cuyo uso es completamente desconocido; en el Myrmecocystus de México, las obreras de una casta nunca abandonan el nido, y son alimentadas por las obreras de otra casta, y tienen enormemente desarrollado el abdomen, que segrega una especie de miel, la cual reemplaza la excretada por los pulgones -el ganado doméstico, como podría llamárseles-, que nuestras hormigas europeas guardan y aprisionan.

 

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El último escolástico en el párrafo cuadrigentésimo cuadragésimo séptimo de El Origen de las Especies

 

Gustavo Bueno considera que Kant es el último gran escolástico

 

Usted piense en cualquier dificultad. Aplique para resolverla su teoría. Su teoría habrá triunfado. Se trata de un trabajo puramente retórico que merece haber sido escrito por el último escolástico, así es al menos cómo el autor reconoce sus métodos:

 

 

 

Tal fe puede ponerse en el poder de la selección, que es probable que pudiera formarse una raza de ganado que diese siempre bueyes con cuernos extraordinariamente largos, observando qué toros y qué vacas produjesen cuando se apareasen bueyes con los cuernos más largos, y, sin embargo, ningún buey habría jamás propagado su clase.

 

 

 

Y llega a hacer pasar por posibles las cosas más increíbles:

 

 

 

 

 

 

 

Por consiguiente, podemos llegar a la conclusión de que pequeñas modificaciones de estructura o de instinto relacionadas con la condición estéril de ciertos miembros de la comunidad han resultado ser ventajosas, y, en consecuencia, los machos y hembras fecundos han prosperado y transmitido a su descendencia fecunda una tendencia a producir miembros estériles con las mismas modificaciones.

 

 

 

 

 

 

 

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This difficulty, though appearing insuperable, is lessened, or, as I believe, disappears, when it is remembered that selection may be applied to the family, as well as to the individual, and may thus gain the desired end. Breeders of cattle wish the flesh and fat to be well marbled together. An animal thus characterized has been slaughtered, but the breeder has gone with confidence to the same stock and has succeeded. Such faith may be placed in the power of selection that a breed of cattle, always yielding oxen with extraordinarily long horns, could, it is probable, be formed by carefully watching which individual bulls and cows, when matched, produced oxen with the longest horns; and yet no one ox would ever have propagated its kind. Here is a better and real illustration: According to M. Verlot, some varieties of the double annual stock, from having been long and carefully selected to the right degree, always produce a large proportion of seedlings bearing double and quite sterile flowers, but they likewise yield some single and fertile plants. These latter, by which alone the variety can be propagated, may be compared with the fertile male and female ants, and the double sterile plants with the neuters of the same community. As with the varieties of the stock, so with social insects, selection has been applied to the family, and not to the individual, for the sake of gaining a serviceable end. Hence, we may conclude that slight modifications of structure or of instinct, correlated with the sterile condition of certain members of the community, have proved advantageous; consequently the fertile males and females have flourished, and transmitted to their fertile offspring a tendency to produce sterile members with the same modifications. This process must have been repeated many times, until that prodigious amount of difference between the fertile and sterile females of the same species has been produced which we see in many social insects.

 

 

Esta dificultad, aunque insuperable en apariencia, disminuye o desaparece, en mi opinión, cuando se recuerda que la selección puede aplicarse a la familia lo mismo que al individuo, y puede de este modo obtener el fin deseado. Los ganaderos desean que la carne y la grasa estén bien entremezcladas; fue matado un animal que presentaba estos caracteres; pero el ganadero ha recurrido con confianza a la misma casta, y ha conseguido su propósito. Tal fe puede ponerse en el poder de la selección, que es probable que pudiera formarse una raza de ganado que diese siempre bueyes con cuernos extraordinariamente largos, observando qué toros y qué vacas produjesen cuando se apareasen bueyes con los cuernos más largos, y, sin embargo, ningún buey habría jamás propagado su clase. He aquí un ejemplo mejor y real: según míster Verlot, algunas variedades de alelí blanco doble, por haber sido larga y cuidadosamente seleccionadas hasta el grado debido, producen siempre una gran proporción de plantas que llevan flores dobles y completamente estériles; pero también dan algunas plantas sencillas y fecundas. Estas últimas, mediante las cuales puede únicamente ser propagada la variedad, pueden compararse a los machos y hembras fecundas de las hormigas, y las plantas dobles estériles a las neutras de la misma sociedad. Lo mismo que en las variedades de alelí blanco, en los insectos sociables la selección natural ha sido aplicada a la familia y no al individuo, con objeto de lograr un fin útil. Por consiguiente, podemos llegar a la conclusión de que pequeñas modificaciones de estructura o de instinto relacionadas con la condición estéril de ciertos miembros de la comunidad han resultado ser ventajosas, y, en consecuencia, los machos y hembras fecundos han prosperado y transmitido a su descendencia fecunda una tendencia a producir miembros estériles con las mismas modificaciones. Este proceso tiene que repetirse muchas veces, hasta que se produzca la prodigiosa diferencia que vemos entre las hembras fecundas de la misma especie en muchos insectos sociables.

 

Gustavo Bueno es uno de los principales competidores de Darwin para el título honorífico de Último Escolástico. La imagen de arriba está tomada de su fundación.

 

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Lo que tenemos y lo que no tenemos en el párrafo cuadrigentésimo cuadragésimo sexto de El Origen de las Especies

La mitad de este párrafo es cierta pero antigua: Aquella en la que expone lo que tenemos.

 

La otra mitad es nueva, pero falsa:

 

Por consiguiente, no sé ver gran dificultad en que un carácter llegue a ser correlativo de la condición estéril de ciertos miembros de las sociedades de los insectos: la dificultad descansa en comprender cómo se han acumulado lentamente, por selección natural, estas modificaciones correlativas de estructura.

 

 

Más que la dificultad, se trata de algo imposible.

 

Del diccionario de Neolengua, entrada dedicada a Haughton, tomo lo siguiente:

 Darwin later commented in his autobiography that this was the only response to the papers, summarising Haughton’s verdict as ‘all that [was] new in there was false, and what was true was old’

 

 

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First, let it be remembered that we have innumerable instances, both in our domestic productions and in those in a state of nature, of all sorts of differences of inherited structure which are correlated with certain ages and with either sex. We have differences correlated not only with one sex, but with that short period when the reproductive system is active, as in the nuptial plumage of many birds, and in the hooked jaws of the male salmon. We have even slight differences in the horns of different breeds of cattle in relation to an artificially imperfect state of the male sex; for oxen of certain breeds have longer horns than the oxen of other breeds, relatively to the length of the horns in both the bulls and cows of these same breeds. Hence, I can see no great difficulty in any character becoming correlated with the sterile condition of certain members of insect communities; the difficulty lies in understanding how such correlated modifications of structure could have been slowly accumulated by natural selection.

 

En primer lugar, recuérdese que tenemos innumerables ejemplos, tanto en nuestras producciones domésticas como en las naturales, de toda clase de diferencias hereditarias de estructura, que están en relación con ciertas edades o con los sexos. Tenemos diferencias que están en correlación, no sólo con un sexo, sino con el corto período en que el aparato reproductor está en actividad, como el plumaje nupcial de muchas aves y las mandíbulas con garfio del salmón macho. Tenemos ligeras diferencias hasta en los cuernos de las diferentes razas del ganado vacuno, en relación con un estado artificialmente imperfecto del sexo masculino; pues los bueyes de ciertas razas tienen cuernos más largos que los bueyes de otras, relativamente a la longitud de los cuernos, tanto de los toros como de las vacas de las mismas razas. Por consiguiente, no sé ver gran dificultad en que un carácter llegue a ser correlativo de la condición estéril de ciertos miembros de las sociedades de los insectos: la dificultad descansa en comprender cómo se han acumulado lentamente, por selección natural, estas modificaciones correlativas de estructura. 

 

 

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En el mural de Diego Rivera

Cuentan en la web Rebelión que, en 1932,  Nelson Rockefeller contrató a Diego Rivera para decorar el recibidor del Rockefeller Center de New York.  Al año siguiente, Rivera pintó por encargo de John D. Rockefeller Jr. “El hombre en una encrucijada” en el edificio RCA; mural que porque contenía un retrato de Lenin desató una fuerte polémica en la sociedad norteamericana a través de sus medios de comunicación. La familia Rockefeller le propuso entonces que reemplazara a Lenin por cualquier otra cara conocida pero Rivera se negó a hacerlo y respondió que, a lo sumo, estaría dispuesto a poner la figura de Lincoln junto a la de Lenin.

Acusado de «hacer propaganda» el artista replicó:

 

«todo arte es propaganda»

 

Ante la firmeza de Rivera,  el millonario mandó tapar el mural que sería destruido poco después. Una vez que hubo regresado a México, Rivera volvió a pintar el mismo mural, pero esta vez en el tercer piso del palacio de Bellas Artes de México, con su figura de Lenin, la de Trotsky, la de Darwin y con el mismo título, pero con ligeras diferencias o añadidos respecto al proyectado para Nueva York, como la inclusión de Rockefeller de manera harto siniestra.

 

En el blog Subestructuras nos explican un poco el mural:

El mural representa dos mundos, el capitalista (a la izquierda) y el socialista (a la derecha).

A la izquierda podemos encontrar algunas de las siguientes representaciones: La guerra química, la pobreza infantil, los vicios asociados a la bebida, el juego y la prostitución, el poder de la religión, La policía reprimiendo. E inclusive se encuentra Charles Darwin en una secuencia que despliega la teoría de la evolución de un modo peculiar: Un niño desnudo se arrastra por el piso junto a una tortuga y otros animales mientras toma de la mano a un mono, que se abraza -simultáneamente- a un joven que tiene un loro en su hombro, mientras Darwin los señala con su dedo.

Del lado derecho, Rivera quiso representar el mundo socialista. Allí la estatua, representante del poder del Estado o bien de la religión -o bien de ambas- ha perdido su cabeza, y los obreros se sientan sobre ella. Los trabajadores unidos y vestidos con colores rojizos, miran en conjunto hacia el otro mundo. Se observa a Lenin -líder de la revolución de octubre- uniendo a las razas con sus manos y, por último, se ve una bandera roja que es acompañada por Marx y Engels -padres del socialismo científico- que están junto a Trotsky. Rivera, socarronamente, se autorretrató entre ellos.

 

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