Archivo de febrero 1st, 2019

Aventuras de un joven cientifista 2. Desde la confusión y por la confusión, como todo buen darwinista

 

 

 

 

 

 

Comenzaba hace unos días el relato de mi experiencia con un joven pseudo-escéptico o cientifista en tuiter.

Ya indicaba entonces que  el caso me interesa como ejemplo del daño que individuos escasamente informados e irrespetuosos pueden hacer a la divulgación científica puesto que muchos lectores en las redes sociales pueden sentirse intimidados por sus insultos y su arrogancia, evitando participar en debates en los que, seguramente tendrían algo que aportar.

Analizaba algunas de las características de su discurso  que puedo resumir ahora de esta manera:

Abundancia de insultos

Ejemplos improcedentes

Atribución al adversario de sus propias falacias y actitudes

Carga de obligaciones sobre el adversario, por ejemplo para que explique los temas que él mismo va sacando. Ocurrió esto con el significado de la revisión por pares y con el microbiólogo Béchamp, por ejemplo

Confusión (por ejemplo de ejemplos con definiciones)

 

Similar análisis está descrito en otra parte, por lo cual debo explicar cuál es mi interés en continuar con este debate. Consiste en que esta confusión que el joven pseudo-escéptico disfruta, genera y en la cual se mueve como el pez en el agua no es producto de la acción individual de una o varias personas sino una acción coordinada por décadas y apoyada desde altas instancias, concretamente desde la plana mayor del darwinismo. Generando y difundiendo términos ambiguos contribuyen a la degradación del lenguaje y a la confusión. Lo demás ya lo explicó Orwell: Destruir el lenguaje para impedir el pensamiento.

Vamos al ejemplo que hoy nos ocupa. Llegados al punto en el que en respuesta a esta intervención suya:

-Si entiende la ironía, verá que NO le estoy acusando de nada. Precísamente soy yo el que defiende que NO ES FACTIBLE engañar a la comunidad científica durante mucho tiempo con un estudio científico fraudulento en ningún tema que sea mínimamente importante.

Le indiqué:

-Los ciento sesenta años de darwinismo que llevamos padeciendo, por ejemplo.

 

A lo que respondió: ¿Eres creacionista? No me digas más! (Expresión acompañada de iconos expresando risa a carcajadas. Cinco como éste: )

 

Con lo que me daba a entender que, el creacionismo, fuese lo que fuese, era gran motivo de risa y regocijo para él. Por eso pregunté:

¿Qué significa para usted “creacionista”?

Y quiso salir con este ejemplo:

- Por ejemplo, alguien que piensa que las distintas especies de seres vivos actuales fueron creadas por un ser superior, en lugar de haber surgido por selección natural a partir de un ancestro común. Con esta definición, ¿sería usted creacionista?

Ante lo cual pedí una definición y, lógicamente obtuve la de la RAE:

-Teoría que, en contraposición a la de la evolución, defiende que cada una de las especies es el resultado de un acto particular de creación.

 

Pero también la RAE dice:

 

Evolución: Serie de transformaciones contínuas que va experimentando la naturaleza y los seres que la componen.

¿Puede haber alguien tan chiflado como para oponerse a eso?

¿Es posible que el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española esté contribuyendo al entorpecimiento del lenguaje que Darwin y colaboradores comenzaron al acuñar el término creationist? Seguiremos investigando…

 

 

Referencias:

 

El creacionismo, invento darwinista

Charles Darwin, fundador del creacionismo. Impresionante comienzo del capítulo Segundo (Variation under nature) en el párrafo quincuagésimo séptimo de El Origen de las Especies

 

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