Las aves más aéreas (?) y oceánicas en el párrafo ducentésimo septuagésimo cuarto de El Origen de las Especies

 

Indica el autor que el Petrel es el ave más aérea y oceánica que existe. Cabe que sea muy oceánica pero ¿cómo sabe el autor  que es la más aérea? El párrafo, englobado dentro de un largo apartado de origen y transformaciones podría llevar a alguien a pensar que sirve como ejemplo de origen o transformación de algo, pero,  como ocurre  con tantos otros párrafos de esta sección, pensar así sería caer en un engaño.

 

 

 

 

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Petrels are the most aerial and oceanic of birds, but, in the quiet sounds of Tierra del Fuego, the Puffinuria berardi, in its general habits, in its astonishing power of diving, in its manner of swimming and of flying when made to take flight, would be mistaken by any one for an auk or a grebe; nevertheless, it is essentially a petrel, but with many parts of its organisation profoundly modified in relation to its new habits of life; whereas the woodpecker of La Plata has had its structure only slightly modified. In the case of the water-ouzel, the acutest observer, by examining its dead body, would never have suspected its sub-aquatic habits; yet this bird, which is allied to the thrush family, subsists by diving,—using its wings under water and grasping stones with its feet. All the members of the great order of Hymenopterous insects are terrestrial, excepting the genus Proctotrupes, which Sir John Lubbock has discovered to be aquatic in its habits; it often enters the water and dives about by the use not of its legs but of its wings, and remains as long as four hours beneath the surface; yet it exhibits no modification in structure in accordance with its abnormal habits.

 

Los petreles son las aves más aéreas y oceánicas que existen; pero en las bahías tranquilas de la Tierra del Fuego la Puffinuria berardi, por sus costumbres generales, por su asombrosa facultad de zambullirse, por su manera de nadar y de volar cuando se la obliga a tomar el vuelo, cualquiera la confundiría con un pingüino o un somormujo, y, sin embargo, esencialmente es un petrel, pero con muchas partes de su organismo modificadas profundamente, en relación con su nuevo género de vida, mientras que la conformación del pájaro carpintero de La Plata se ha modificado tan sólo ligeramente. En el caso del tordo de agua, el más perspicaz observador, examinando el cuerpo muerto, jamás hubiese sospechado sus costumbres semiacuáticas, y, sin embargo, esta ave, relacionada con la familia de los tordos, encuentra su alimento buceando, para lo que utiliza sus alas bajo el agua y se agarra a las piedras con las patas. Todos los miembros del gran orden de los insectos himenópteros son terrestres, excepto el género Proctotrupes, que sir John Lubbock ha descubierto que es de costumbres acuáticas; con frecuencia entra en el agua y bucea, utilizando, no sus patas, sino sus alas, y permanece hasta cuatro horas debajo del agua; sin embargo, no muestra modificación alguna en su estructura relacionada con sus costumbres anómalas.

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