Archivo de julio 1st, 2014

Breve sumario de dificultades gravísimas en el párrafo quingentésimo septuagésimo primero de El Origen de las Especies

Dice el autor:

 

Los que crean que los registros geológicos son en algún modo perfectos rechazarán desde luego indudablemente mi teoría.

 

Y se equivoca. Su teoría no existe. Es en el capítulo cuarto de OSMNS donde debió exponerla y allí no hay más que juegos de palabras.

 

 

571

The several difficulties here discussed, namely, that, though we find in our geological formations many links between the species which now exist and which formerly existed, we do not find infinitely numerous fine transitional forms closely joining them all together. The sudden manner in which several groups of species first appear in our European formations, the almost entire absence, as at present known, of formations rich in fossils beneath the Cambrian strata, are all undoubtedly of the most serious nature. We see this in the fact that the most eminent palaeontologists, namely, Cuvier, Agassiz, Barrande, Pictet, Falconer, E. Forbes, etc., and all our greatest geologists, as Lyell, Murchison, Sedgwick, etc., have unanimously, often vehemently, maintained the immutability of species. But Sir Charles Lyell now gives the support of his high authority to the opposite side, and most geologists and palaeontologists are much shaken in their former belief. Those who believe that the geological record is in any degree perfect, will undoubtedly at once reject my theory. For my part, following out Lyell’s metaphor, I look at the geological record as a history of the world imperfectly kept and written in a changing dialect. Of this history we possess the last volume alone, relating only to two or three countries. Of this volume, only here and there a short chapter has been preserved, and of each page, only here and there a few lines. Each word of the slowly-changing language, more or less different in the successive chapters, may represent the forms of life, which are entombed in our consecutive formations, and which falsely appear to have been abruptly introduced. On this view the difficulties above discussed are greatly diminished or even disappear.

 

 

Las varias dificultades que aquí se discuten (a saber: que aun cuando encontramos en las formaciones geológicas muchas formas de unión entre las especies que ahora existen y las que existieron anteriormente, no encontramos un número infinito de delicadas formas de transición que unan estrechamente a todas ellas; la manera súbita como aparecen por vez primera en las formaciones europeas varios grupos de especies; la ausencia casi completa -en lo que hasta ahora se conoce- de formaciones ricas en fósiles por debajo de los estratos cámbricos) son todas indudablemente dificultades de carácter gravísimo. Vemos esto en el hecho de que los más eminentes paleontólogos, como Cuvier, Agassiz, Barrande, Pictet, Falconer, E. Forbes, etc., y todos nuestros mayores geólogos, como Lyell, Murchison, Sedgwick, etc., unánimemente -y muchas veces vehementemente- han sostenido la inmutabilidad de las especies. Pero sir Charles Lyell ahora presta el apoyo de su alta autoridad al lado opuesto, y la mayor parte de los geólogos y paleontólogos vacilan en sus convicciones anteriores. Los que crean que los registros geológicos son en algún modo perfectos rechazarán desde luego indudablemente mi teoría. Por mi parte, siguiendo la metáfora de Lyell, considero los registros geológicos como una historia del mundo imperfectamente conservada y escrita en un dialecto que cambia, y de esta historia poseemos sólo el último volumen, referente nada más que a dos o tres siglos. De este volumen sólo se ha conservado aquí y allá un breve capítulo, y de cada página, sólo unas pocas líneas saltadas. Cada palabra de este lenguaje, que lentamente varía, es más o menos diferente en los capítulos sucesivos y puede representar las formas orgánicas que están sepultadas en las formaciones consecutivas y que erróneamente parece que han sido introducidas de repente. Según esta opinión, las dificultades antes discutidas disminuyen notablemente y hasta desaparecen.

 

Lectura aconsejada:

 

Etiquetas: