Archivo de enero, 2015

La distribución geográfica, ahora como criterio taxonómico en el párrafo septingentésimo décimo tercero de El Origen de las Especies

Lo que dice este párrafo, que es una barbaridad, debería venir ilustrado con algún ejemplo. No sólo con el nombre del autor del ejemplo, sino con la referencia completa.

 

713.

 

Geographical distribution has often been used, though perhaps not quite logically, in classification, more especially in very large groups of closely allied forms. Temminck insists on the utility or even necessity of this practice in certain groups of birds; and it has been followed by several entomologists and botanists.

 

La distribución geográfica se ha empleado muchas veces, aunque quizá no del todo lógicamente, en la clasificación, sobre todo en grupos muy grandes de especies muy afines. Temminck insiste sobre la utilidad, y aun la necesidad, de este método en ciertos grupos de aves, y ha sido seguido por varios entomólogos y botánicos.

 

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Falacia mayúscula, error y confusión en el párrafo septingentésimo décimo segundo de El Origen de las Especies

No hay manera de tomarse en serio este tratado. Vean sino como empieza este breve pero revelador párrafo:

Nuestras clasificaciones muchas veces están evidentemente influidas por enlace de afinidades (Our classifications are often plainly influenced by chains of affinities).

Pero no es lo mismo estar influido por que ser consecuencia de

Como sospechábamos, el final del párrafo anterior era un enorme error. Donde decía:

Comprenderemos inmediatamente por qué estos caracteres poseen un valor tan grande en la clasificación: porque el sistema natural es genealógico en su disposición.

Quedaría mejor decir:

Comprenderemos inmediatamente por qué estos caracteres poseen un valor tan grande en la clasificación: porque el sistema natural no es genealógico en su disposición.

 

Para acabar, otro  error: También, al igual que con las aves, es posible definir los crustáceos: Para empezar, son invertebrados. Asimismo son artrópodos.

 

 

712.

 

Our classifications are often plainly influenced by chains of affinities. Nothing can be easier than to define a number of characters common to all birds; but with crustaceans, any such definition has hitherto been found impossible. There are crustaceans at the opposite ends of the series, which have hardly a character in common; yet the species at both ends, from being plainly allied to others, and these to others, and so onwards, can be recognised as unequivocally belonging to this, and to no other class of the Articulata.

 

Nuestras clasificaciones muchas veces están evidentemente influidas por enlace de afinidades. Nada más fácil que definir un gran número de caracteres comunes a todas las aves; pero en los crustáceos, hasta ahora, ha resultado imposible una definición de esta naturaleza. En los extremos opuestos de la serie se encuentran crustáceos que apenas tienen un carácter común, y, sin embargo, las especies en ambos extremos, por estar evidentemente relacionadas con otras y éstas con otras, y así sucesivamente, puede reconocerse que indubitablemente pertenecen a esta clase de articulados y no a otra.

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Una clasificación natural en el párrafo septingentésimo décimo primero de El Origen de las Especies

¿Cómo es posible que cuando la obra está terminando venga a hacer tanto énfasis en la clasificación natural? Cualquier clasificación natural comienza por reconocer un orden que es incompatible con la selección natural.

¿Será posible que alguien crea, como indica el final de este párrafo, que los caracteres que poseen un valor grande en la clasificación se deben a que el sistema natural es genealógico en su disposición? ¿No será exactamente lo contrario?

 

 

711.

We can see why characters derived from the embryo should be of equal importance with those derived from the adult, for a natural classification of course includes all ages. But it is by no means obvious, on the ordinary view, why the structure of the embryo should be more important for this purpose than that of the adult, which alone plays its full part in the economy of nature. Yet it has been strongly urged by those great naturalists, Milne Edwards and Agassiz, that embryological characters are the most important of all; and this doctrine has very generally been admitted as true. Nevertheless, their importance has sometimes been exaggerated, owing to the adaptive characters of larvae not having been excluded; in order to show this, Fritz Muller arranged, by the aid of such characters alone, the great class of crustaceans, and the arrangement did not prove a natural one. But there can be no doubt that embryonic, excluding larval characters, are of the highest value for classification, not only with animals but with plants. Thus the main divisions of flowering plants are founded on differences in the embryo—on the number and position of the cotyledons, and on the mode of development of the plumule and radicle. We shall immediately see why these characters possess so high a value in classification, namely, from the natural system being genealogical in its arrangement.

 

Podemos comprender por qué los caracteres procedentes del embrión hayan de ser de igual importancia que los procedentes del adulto, pues una clasificación natural comprende evidentemente todas las edades; pero dentro de la teoría ordinaria no está en modo alguno claro que la estructura del embrión tenga que ser más importante para este fin que la del adulto, que desempeña sola su papel completo en la economía de la naturaleza. Sin embargo, los grandes naturalistas Milne Edwards y Agassiz han insistido en que los caracteres embriológicos son los más importantes de todos, y esta doctrina ha sido admitida casi universalmente corno verdadera. Sin embargo, ha sido a veces exagerada, debido a que no han sido excluidos los caracteres de adaptación de las larvas; para demostrar lo cual, Fritz Müller ordenó, mediante estos caracteres solos, la gran clase de los crustáceos, y esta manera de ordenarlos no resultó ser natural. Pero es indudable que los caracteres embrionarios -excluyendo los caracteres larvarios- son de sumo valor para la clasificación, no sólo en los animales, sino también en las plantas. Así, las divisiones principales de las fanerógamas están fundadas en diferencias existentes en el embrión -en el número y posición de los cotiledones y en el modo de desarrollo de la plúmula y radícula-. Comprenderemos inmediatamente por qué estos caracteres poseen un valor tan grande en la clasificación: porque el sistema natural es genealógico en su disposición.

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Los naturalistas en su trabajo en el septingentésimo décimo párrafo de El Origen de las Especies

 

Continúa el autor reconociendo directa e irónicamente, con esa falsa modestia que ya hemos detectado en otras ocasiones, que la Historia Natural es algo ajeno a su experiencia (y, asimismo nos atreveríamos a decir, a su interés). Lo que no faltan son alusiones a autores importantes, con la consabida adulación:

 

710.

 

Practically, when naturalists are at work, they do not trouble themselves about the physiological value of the characters which they use in defining a group or in allocating any particular species. If they find a character nearly uniform, and common to a great number of forms, and not common to others, they use it as one of high value; if common to some lesser number, they use it as of subordinate value. This principle has been broadly confessed by some naturalists to be the true one; and by none more clearly than by that excellent botanist, Aug. St. Hilaire. If several trifling characters are always found in combination, though no apparent bond of connexion can be discovered between them, especial value is set on them. As in most groups of animals, important organs, such as those for propelling the blood, or for aerating it, or those for propagating the race, are found nearly uniform, they are considered as highly serviceable in classification; but in some groups all these, the most important vital organs, are found to offer characters of quite subordinate value. Thus, as Fritz Muller has lately remarked, in the same group of crustaceans, Cypridina is furnished with a heart, while in two closely allied genera, namely Cypris and Cytherea, there is no such organ; one species of Cypridina has well-developed branchiae, while another species is destitute of them.

 

Prácticamente, cuando los naturalistas están en su trabajo, no se preocupan del valor fisiológico de los caracteres que utilizan al definir un grupo o al señalar una especie determinada. Si encuentran un carácter casi uniforme y común a un gran número de formas, y que no existe en otras, lo utilizan como un carácter de gran valor; si es común a un número menor de formas, lo utilizan como un carácter de valor secundario. Algunos naturalistas han reconocido plenamente este principio como el único verdadero; pero ninguno lo ha hecho con mayor claridad que el excelente botánico Aug. St. Hilaire. Si varios caracteres insignificantes se encuentran siempre combinados, aun cuando no pueda descubrirse entre ellos ningún lazo aparente de conexión, se les atribuye especial valor. Como en la mayor parte de los grupos de animales, órganos importantes, tales como los de propulsión de la sangre, los de la aireación de ésta o los de propagación de la especie, se ve que son casi uniformes, son considerados como utilísimos para la clasificación; pero en algunos grupos se observa que todos éstos -los órganos vitales más importantes- ofrecen caracteres de valor completamente secundario. Así, según recientemente ha hecho observar Fritz Müller, en el mismo grupo de crustáceos, Cypridina está provisto de corazón, mientras que en géneros sumamente afines -Cypris y Cytherea- no existe este órgano. Una especie de Cypridina tiene branquias bien desarrolladas, mientras que otra está desprovista de ellas.

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La importancia para la clasificación en el septingentésimo noveno párrafo de El Origen de las Especies

La importancia, para la clasificación,… comienza este párrafo. Y nosotros nos preguntamos ¿Qué importancia tiene la clasificación?,  ¿Acaso no recuerda el autor que decía en los primeros capítulos que era lo mismo una especie que una variedad?,  ¿A qué viene ahora tanta preocupación por la clasificación cuando ha demostrado en muchas ocasiones su escaso interés por el concepto de especie, el principal en taxonomía?

 

709.

 

The importance, for classification, of trifling characters, mainly depends on their being correlated with many other characters of more or less importance. The value indeed of an aggregate of characters is very evident in natural history. Hence, as has often been remarked, a species may depart from its allies in several characters, both of high physiological importance, and of almost universal prevalence, and yet leave us in no doubt where it should be ranked. Hence, also, it has been found that a classification founded on any single character, however important that may be, has always failed; for no part of the organisation is invariably constant. The importance of an aggregate of characters, even when none are important, alone explains the aphorism enunciated by Linnaeus, namely, that the characters do not give the genus, but the genus gives the character; for this seems founded on the appreciation of many trifling points of resemblance, too slight to be defined. Certain plants, belonging to the Malpighiaceae, bear perfect and degraded flowers; in the latter, as A. de Jussieu has remarked, “The greater number of the characters proper to the species, to the genus, to the family, to the class, disappear, and thus laugh at our classification.” When Aspicarpa produced in France, during several years, only these degraded flowers, departing so wonderfully in a number of the most important points of structure from the proper type of the order, yet M. Richard sagaciously saw, as Jussieu observes, that this genus should still be retained among the Malpighiaceae. This case well illustrates the spirit of our classifications.

 

La importancia, para la clasificación, de los caracteres insignificantes depende de que son correlativos de otros muchos caracteres de mayor o menor importancia. En efecto: es evidente el valor de un conjunto de caracteres en Historia Natural. Por consiguiente, como se ha hecho observar muchas veces, una especie puede separarse de sus afines por diversos caracteres, tanto de gran importancia fisiológica como de constancia casi general, y no dejarnos, sin embargo, duda alguna de cómo tiene que ser clasificada. De aquí también que se haya visto que una clasificación fundada en un solo carácter, por importante que sea, ha fracasado siempre, pues ninguna parte de la organización es de constancia absoluta. La importancia de un conjunto de caracteres, aun cuando ninguno sea importante, explica por si sola el aforismo enunciado por Linneo de que los caracteres no dan el género, sino que el género da los caracteres; pues éste parece fundado en la apreciación de detalles de semejanza demasiado ligeros para ser definidos. Ciertas plantas pertenecientes a las malpigiáceas llevan flores perfectas y flores atrofiadas; en estas últimas, como ha hecho observar A. de Jussieu, «desaparecen la mayor parte de los caracteres propios de la especie, del género, de la familia, de la clase, y de este modo se burlan de nuestra clasificación». Cuando la Aspicarpa produjo en Francia, durante varios años, solamente estas flores degeneradas que se apartan asombrosamente del tipo propio del orden en muchos de los puntos más importantes de conformación, monsieur Richard, no obstante, vio sagazmente, como observa Jussieu, que este género tenía que seguir siendo conservado entre las malpigiáceas. Este caso es un buen ejemplo del espíritu de nuestras clasificaciones.

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Erudición tardía en el septingentésimo octavo párrafo de El Origen de las Especies

Robert Brown, Owen, y toda una serie de naturalistas profesionales son llamados aquí a defender lo indefendible: La Teoría de evolución por selección natural que se ha expuesto en el capítulo cuarto.

 

 

708.

Numerous instances could be given of characters derived from parts which must be considered of very trifling physiological importance, but which are universally admitted as highly serviceable in the definition of whole groups. For instance, whether or not there is an open passage from the nostrils to the mouth, the only character, according to Owen, which absolutely distinguishes fishes and reptiles—the inflection of the angle of the lower jaw in Marsupials—the manner in which the wings of insects are folded—mere colour in certain Algae—mere pubescence on parts of the flower in grasses—the nature of the dermal covering, as hair or feathers, in the Vertebrata. If the Ornithorhynchus had been covered with feathers instead of hair, this external and trifling character would have been considered by naturalists as an important aid in determining the degree of affinity of this strange creature to birds.

 

Podrían citarse numerosos ejemplos de caracteres procedentes de partes que podrían considerarse como de importancia fisiológica insignificante, pero que universalmente se admite que son utilísimos en la definición de grupos enteros; por ejemplo: el que haya o no una comunicación abierta entre las aberturas nasales y la boca, único carácter, según Owen, que separa en absoluto los peces y los reptiles; la inflexión del ángulo de la mandíbula inferior en los marsupiales: el modo como están plegadas las alas de los insectos; el solo color en ciertas algas; la simple pubescencia en partes de la flor en las gramíneas; la naturaleza de la envoltura cutánea, como el pelo y las plumas, en los vertebrados. Si el Ornithorhynchus hubiese estado cubierto de plumas en vez de estarlo de pelos, este carácter externo e insignificante habría sido considerado por los naturalistas como un auxilio importante para determinar el grado de afinidad de este extraño sér con las aves.

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Órganos rudimentarios o atrofiados: Su valor taxonómico en el septingentésimo séptimo párrafo de El Origen de las Especies

 

Nadie discutirá que los dientes rudimentarios de la mandíbula superior de los rumiantes jóvenes y ciertos huesos rudimentarios de su pata son utilísimos para mostrar la estrecha afinidad entre los rumiantes y los paquidermos.

 

 

No sabemos si alguien habrá que discuta o no discuta esto. Tampoco entendemos cuál puede ser el interés de la taxonomía para un autor que defiende el cambio gradual y que no ve diferencias entre especies y variedades. Evidentemente la taxonomía no le importa nada puesto que ha comenzado a tratar de ella cuando la obra ya se está acabando. ¿No se tratará acaso de ocultar con tanta verbosidad que su teoría expuesta en el capítulo cuarto y basada en la Selección Natural es sólo un conjunto de disparates?

 

 

707.

 

Again, no one will say that rudimentary or atrophied organs are of high physiological or vital importance; yet, undoubtedly, organs in this condition are often of much value in classification. No one will dispute that the rudimentary teeth in the upper jaws of young ruminants, and certain rudimentary bones of the leg, are highly serviceable in exhibiting the close affinity between Ruminants and Pachyderms. Robert Brown has strongly insisted on the fact that the position of the rudimentary florets is of the highest importance in the classification of the Grasses.

 

Además, nadie dirá que los órganos rudimentarios o atrofiados sean de gran importancia fisiológica o vital, y, sin embargo, indudablemente, órganos en este estado son con frecuencia de mucho valor para la clasificación. Nadie discutirá que los dientes rudimentarios de la mandíbula superior de los rumiantes jóvenes y ciertos huesos rudimentarios de su pata son utilísimos para mostrar la estrecha afinidad entre los rumiantes y los paquidermos. Robert Brown ha insistido sobre el hecho de que la posición de las florecillas rudimentarias es de suma importancia en la clasificación de las gramíneas.

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Fundadamente suponemos en el septingentésimo sexto párrafo de El Origen de las Especies

Cuando el autor utiliza expresiones de este tipo: fundadamente suponemos levanta una verdadera polvareda haciendo sospechar que sus suposiciones no tienen ningún fundamento.

 

El párrafo contiene una cita literal de un texto de Robert Brown pero ni tan siquiera se toma la molestia de indicar de dónde procede.

 

 

706.

 

That the mere physiological importance of an organ does not determine its classificatory value, is almost proved by the fact, that in allied groups, in which the same organ, as we have every reason to suppose, has nearly the same physiological value, its classificatory value is widely different. No naturalist can have worked at any group without being struck with this fact; and it has been fully acknowledged in the writings of almost every author. It will suffice to quote the highest authority, Robert Brown, who, in speaking of certain organs in the Proteaceae, says their generic importance, “like that of all their parts, not only in this, but, as I apprehend in every natural family, is very unequal, and in some cases seems to be entirely lost.” Again, in another work he says, the genera of the Connaraceae “differ in having one or more ovaria, in the existence or absence of albumen, in the imbricate or valvular aestivation. Any one of these characters singly is frequently of more than generic importance, though here even, when all taken together, they appear insufficient to separate Cnestis from Connarus.” To give an example among insects: in one great division of the Hymenoptera, the antennae, as Westwood has remarked, are most constant in structure; in another division they differ much, and the differences are of quite subordinate value in classification; yet no one will say that the antennae in these two divisions of the same order are of unequal physiological importance. Any number of instances could be given of the varying importance for classification of the same important organ within the same group of beings.

 

El que la importancia meramente fisiológica de un órgano no determina su valor para la clasificación está casi probado por el hecho de que en grupos afines, en los cuales el mismo órgano -según fundadamente suponemos- tiene casi el mismo valor fisiológico, es muy diferente en valor para la clasificación. Ningún naturalista puede haber trabajado mucho tiempo en un grupo sin haber sido impresionado por este hecho, reconocido plenamente en los escritos de casi todos los autores. Bastará citar una gran autoridad, Robert Brown, quien, al hablar de ciertos órganos en las proteáceas, dice que su importancia genérica, «como la de todas sus partes, es muy desigual, y en algunos casos parece que se ha perdido por completo, no sólo en esta familia, sino, como he notado, en todas las familias naturales». Además, en otra obra dice que los géneros de las connaráceas «difieren en que tienen uno o más ovarios, en la existencia o falta de albumen, en la estivación imbricada o valvar. Cualquiera de estos caracteres, separadamente, es, con frecuencia, de importancia más que genérica, a pesar de que, en este caso, aun cuando se tomen todos juntos, resultan insuficientes para separar los Cnestis de los Connarus». Para citar un ejemplo de insectos: en una de las grandes divisiones de los himenópteros, las antenas, como ha hecho observar Westwood, son de conformación sumamente constante; en otra división, difieren mucho y las diferencias son de valor completamente secundario para la clasificación; sin embargo, nadie dirá que las antenas, en estas dos divisiones del mismo orden, son de importancia fisiológica desigual. Podría citarse un número grandísimo de ejemplos de la importancia variable, para la clasificación, de un mismo órgano importante dentro del mismo grupo de seres.

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Considerando ahora las reglas que se siguen en la clasificación en el septingentésimo quinto párrafo de El Origen de las Especies

 

Un poquito ha tardado nuestro autor en comenzar tales consideraciones. Si lo hubiese hecho antes tal vez no habría pensado en sacar adelante el disparate de la Selección natural.

 

 

705.

 

Let us now consider the rules followed in classification, and the difficulties which are encountered on the view that classification either gives some unknown plan of creation, or is simply a scheme for enunciating general propositions and of placing together the forms most like each other. It might have been thought (and was in ancient times thought) that those parts of the structure which determined the habits of life, and the general place of each being in the economy of nature, would be of very high importance in classification. Nothing can be more false. No one regards the external similarity of a mouse to a shrew, of a dugong to a whale, of a whale to a fish, as of any importance. These resemblances, though so intimately connected with the whole life of the being, are ranked as merely “adaptive or analogical characters;” but to the consideration of these resemblances we shall recur. It may even be given as a general rule, that the less any part of the organisation is concerned with special habits, the more important it becomes for classification. As an instance: Owen, in speaking of the dugong, says, “The generative organs, being those which are most remotely related to the habits and food of an animal, I have always regarded as affording very clear indications of its true affinities. We are least likely in the modifications of these organs to mistake a merely adaptive for an essential character.” With plants how remarkable it is that the organs of vegetation, on which their nutrition and life depend, are of little signification; whereas the organs of reproduction, with their product the seed and embryo, are of paramount importance! So again, in formerly discussing certain morphological characters which are not functionally important, we have seen that they are often of the highest service in classification. This depends on their constancy throughout many allied groups; and their constancy chiefly depends on any slight deviations not having been preserved and accumulated by natural selection, which acts only on serviceable characters.

 

Consideremos ahora las reglas que se siguen en la clasificación y las dificultades que se encuentran, dentro de la suposición de que la clasificación, o bien da algún plan desconocido de creación, o bien es simplemente un sistema para enunciar proposiciones generales y para reunir las formas más semejantes. Podía haberse creído -y antiguamente se creyó- que aquellas partes de la conformación que determinan las costumbres y el lugar general de cada ser en la economía de la naturaleza habría de tener suma importancia en la clasificación. Nada puede haber más falso. Nadie considera como de importancia la semejanza externa entre un ratón y una musaraña, entre un dugong y una ballena, o entre una ballena y un pez. Estas semejanzas, aunque tan íntimamente unidas a toda la vida del ser, se consideran como simples caracteres de adaptación y de analogía; pero ya insistiremos sobre la consideración de estas semejanzas. Se puede incluso dar como regla general que cualquier parte de la organización, cuanto menos se relacione con costumbres especiales tanto más importante es para la clasificación. Por ejemplo, Owen, al hablar del dugong, dice: «Los órganos de la generación, por ser los que están más remotamente relacionados con las costumbres y alimentos de un animal, he considerado siempre que proporcionan indicaciones clarísimas sobre sus verdaderas afinidades. En las modificaciones de estos órganos estamos menos expuestos a confundir un carácter simplemente de adaptación con un carácter esencial». ¡Qué notable es que, en las plantas, los órganos vegetativos, de los que su nutrición y vida dependen, sean de poca significación, mientras que los órganos de reproducción, con su producto, la semilla y embrión, sean de suma importancia! De igual modo también, al discutir anteriormente ciertos caracteres morfológicos que no tienen importancia funcional, hemos visto que, con frecuencia, son de gran utilidad en la clasificación. Depende esto de su constancia en muchos grupos afines, y su constancia depende principalmente de que las variaciones ligeras no han sido conservadas y acumuladas por la selección natural, que obra sólo sobre caracteres útiles.

 

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Por fin Linneo, y otros naturalistas, en el septingentésimo cuarto párrafo de El Origen de las Especies

 

Hace muy bien el autor en referirse a los naturalistas en tercera persona del plural: ellos. Su formación no es la de naturalista. Resulta sorprendente que, acto seguido,  se pregunte: ¿qué quiere decir este sistema?, puesto que él tampoco es la persona más adecuada para responder esta pregunta, como lo prueba el hecho de que no se la haya planteado hasta el final de su libro.

 

 

 

704.

 

Naturalists, as we have seen, try to arrange the species, genera and families in each class, on what is called the Natural System. But what is meant by this system? Some authors look at it merely as a scheme for arranging together those living objects which are most alike, and for separating those which are most unlike; or as an artificial method of enunciating, as briefly as possible, general propositions—that is, by one sentence to give the characters common, for instance, to all mammals, by another those common to all carnivora, by another those common to the dog-genus, and then, by adding a single sentence, a full description is given of each kind of dog. The ingenuity and utility of this system are indisputable. But many naturalists think that something more is meant by the Natural System; they believe that it reveals the plan of the Creator; but unless it be specified whether order in time or space, or both, or what else is meant by the plan of the Creator, it seems to me that nothing is thus added to our knowledge. Expressions such as that famous one by Linnaeus, which we often meet with in a more or less concealed form, namely, that the characters do not make the genus, but that the genus gives the characters, seem to imply that some deeper bond is included in our classifications than mere resemblance. I believe that this is the case, and that community of descent—the one known cause of close similarity in organic beings—is the bond, which, though observed by various degrees of modification, is partially revealed to us by our classifications.

 

Los naturalistas, como hemos visto, procuran ordenar las especies, géneros y familias dentro de cada clase según lo que se llama el sistema natural; pero ¿qué quiere decir este sistema? Algunos autores lo consideran simplemente como un sistema para ordenar los seres vivientes que son más parecidos y para separar los más diferentes, o como un método artificial de enunciar lo más brevemente posible proposiciones generales, esto es, con una sola frase dar los caracteres comunes, por ejemplo, a todos los mamíferos; por otra, los comunes a todos los carnívoros; por otra, los comunes al género de los perros, y entonces, añadiendo una sola frase, dar una descripción completa de cada especie de perro. La ingenuidad y utilidad de este sistema son indiscutibles. Pero muchos naturalistas creen que por sistema natural se entiende algo más: creen que revela el plan del Creador; pero, a menos que se especifique si por el plan del Creador se entiende el orden en el tiempo o en el espacio, o ambas cosas, o qué otra cosa se entiende, me parece que así no se añade nada a nuestro conocimiento. Expresiones tales como la famosa de Linneo, con la que frecuentemente nos encontramos en una forma más o menos velada, o sea que los caracteres no hacen el género, sino que el género da los caracteres, parecen implicar que en nuestras clasificaciones hay un lazo más profundo que la simple semejanza. Creo yo que así es, y que la comunidad de descendencia -única causa conocida de estrecha semejanza en los seres orgánicos- es el lazo que, si bien observado en diferentes grados de modificación, nos revelan, en parte, nuestras clasificaciones.

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