‘OSMNS Chapter X’

Añadiendo sin demostrar en el párrafo quingentésimo trigésimo octavo de El Origen de las Especies

El autor dice:

Puedo añadir que la única formación terciaria antigua en la costa occidental de América, que ha sido lo bastante grande para resistir la erosión que hasta hoy ha sufrido, pero que difícilmente subsistirá hasta una edad geológica remota, se depositó durante un período de hundimiento, y obtuvo de este modo grueso considerable.

Pero no explica a qué formación se refiere ni por qué dicha formación se depositó durante un período de hundimiento. Tan sólo se basa en su propia convicción.

 

 

538

I am convinced that nearly all our ancient formations, which are throughout the greater part of their thickness RICH IN FOSSILS, have thus been formed during subsidence. Since publishing my views on this subject in 1845, I have watched the progress of geology, and have been surprised to note how author after author, in treating of this or that great formation, has come to the conclusion that it was accumulated during subsidence. I may add, that the only ancient tertiary formation on the west coast of South America, which has been bulky enough to resist such degradation as it has as yet suffered, but which will hardly last to a distant geological age, was deposited during a downward oscillation of level, and thus gained considerable thickness.

 

Estoy convencido de que casi todas nuestras formaciones antiguas, ricas en fósiles en la mayor parte de su grueso, han sido formadas de este modo durante un movimiento de depresión. Desde que publiqué mis opiniones sobre este asunto en 1845, he seguido atentamente los progresos de la Geología, y he quedado sorprendido al notar cómo los autores, uno tras otro, al tratar de esta o aquella gran formación, han llegado a la conclusión de que se acumuló durante un movimiento de depresión. Puedo añadir que la única formación terciaria antigua en la costa occidental de América, que ha sido lo bastante grande para resistir la erosión que hasta hoy ha sufrido, pero que difícilmente subsistirá hasta una edad geológica remota, se depositó durante un período de hundimiento, y obtuvo de este modo grueso considerable.

 

 

 

Lectura aconsejada:

Etiquetas:

Testimonios fragmentarios en el párrafo quingentésimo trigésimo cuarto de El Origen de las Especies

Es seguro que los testimonios son fragmentarios. Por definición: Son atestaciones o aseveraciones de algo, y, por lo tanto no contienen la tortalidad de aquello a lo quese refieren. Nadie cree que en los estratos, y mucho menos en los museos, vayamos a tener a nuestra disposición la totalidad de los organismos del pasado en todo su esplendor.  No necesita el autor mucho esfuerzo para convencernos de ello.

 

 

 

534

With respect to the terrestrial productions which lived during the Secondary and Palaeozoic periods, it is superfluous to state that our evidence is fragmentary in an extreme degree. For instance, until recently not a land-shell was known belonging to either of these vast periods, with the exception of one species discovered by Sir C. Lyell and Dr. Dawson in the carboniferous strata of North America; but now land-shells have been found in the lias. In regard to mammiferous remains, a glance at the historical table published in Lyell’s Manual, will bring home the truth, how accidental and rare is their preservation, far better than pages of detail. Nor is their rarity surprising, when we remember how large a proportion of the bones of tertiary mammals have been discovered either in caves or in lacustrine deposits; and that not a cave or true lacustrine bed is known belonging to the age of our secondary or palaeozoic formations.

 

Por lo que se refiere a las especies terrestres que vivieron durante los períodos secundarios y paleozoicos, es innecesario afirmar que los testimonios que tenemos son en extremo fragmentarios; por ejemplo: hasta hace poco no se conocía ningún molusco terrestre perteneciente a ninguno de estos dos extensos períodos, excepto una especie descubierta por sir C. Lyell y el doctor Dawson en los estratos carboníferos de América del Norte; pero ahora se han encontrado conchas terrestres en el Iías. Por lo que se refiere a los restos de mamíferos, una ojeada a la tabla histórica publicada en el Manual de Lyell nos convencerá, mucho mejor que páginas enteras de detalles, de lo accidental y rara que es su conservación. Tampoco es sorprendente esta escasez, si recordamos la gran cantidad de huesos de mamíferos terciarios que han sido descubiertos, ya en las cavernas, ya en los depósitos lacustres, y que no se conoce ni una caverna ni una verdadera capa lacustre que pertenezca a la edad de nuestras formaciones secundarias y paleozoicas.

 

Lectura aconsejada:

Etiquetas:

Con tristeza, un juicio de valor desde el museo y un buen ejemplo de Detallamiento en el párrafo quingentésimo trigésimo tercero de El Origen de las Especies

Dice el autor en un hermoso ejemplo  de Falacia ad humanitatem:

 

Volvamos ahora la vista a nuestros más ricos museos geológicos, y ¡qué triste espectáculo contemplamos! Que nuestras colecciones son incompletas, lo admite todo el mundo

 

Pero las colecciones no son incompletas.  Son colecciones. Una colección completa sería un ideal imposible, un fantasma semántico.  El espectáculo en los museos no es triste, sino al contrario, es asombroso.

 

Dice el autor : Ningún organismo blando por completo puede conservarse.

 

No importa. Estudiemos los duros.

 

El detallamiento es un recurso mediante el cual el autor distrae la atención del lector hacia temas importantes haciéndole perderse en discursos sin fin con gran cantidad de detalles. El detallamiento es aquí ejemplar:

 

Algunas de las muchas especies de animales que viven en la costa, entre los limites de la marea alta y la marea baja, parece que rara vez son conservados. Por ejemplo, las diferentes especies de ctamalinos -subfamilia de cirrípedos sesiles- cubren en número infinito las rocas en todo el mundo: son todos estrictamente litorales, excepto una sola especie mediterránea que vive en aguas profundas, y ésta se halló fósil en Sicilia, mientras que ninguna otra, hasta hoy, ha sido hallada en ninguna formación terciaria, y, sin embargo, se sabe que el género Chthamalus existió durante el período cretácico. Por último, algunos depósitos grandes, que requieren un gran espacio de tiempo para su acumulación, están enteramente desprovistos de restos orgánicos, sin que podamos señalar razón alguna. Uno de los ejemplos más notables es el Flysch, que consiste en pizarras y areniscas de un grueso de varios miles de pies -a veces hasta seis mil-, y que se extiende por lo menos en trescientas millas de Viena a Suiza, y, aun cuando esta gran masa ha sido cuidadosamente explorada, no se han encontrado fósiles, excepto algunos restos vegetales.

 

 

 

 

533

ON THE POORNESS OF PALAEONTOLOGICAL COLLECTIONS.

 

Now let us turn to our richest museums, and what a paltry display we behold! That our collections are imperfect is admitted by every one. The remark of that admirable palaeontologist, Edward Forbes, should never be forgotten, namely, that very many fossil species are known and named from single and often broken specimens, or from a few specimens collected on some one spot. Only a small portion of the surface of the earth has been geologically explored, and no part with sufficient care, as the important discoveries made every year in Europe prove. No organism wholly soft can be preserved. Shells and bones decay and disappear when left on the bottom of the sea, where sediment is not accumulating. We probably take a quite erroneous view, when we assume that sediment is being deposited over nearly the whole bed of the sea, at a rate sufficiently quick to embed and preserve fossil remains. Throughout an enormously large proportion of the ocean, the bright blue tint of the water bespeaks its purity. The many cases on record of a formation conformably covered, after an immense interval of time, by another and later formation, without the underlying bed having suffered in the interval any wear and tear, seem explicable only on the view of the bottom of the sea not rarely lying for ages in an unaltered condition. The remains which do become embedded, if in sand or gravel, will, when the beds are upraised, generally be dissolved by the percolation of rain water charged with carbonic acid. Some of the many kinds of animals which live on the beach between high and low water mark seem to be rarely preserved. For instance, the several species of the Chthamalinae (a sub-family of sessile cirripedes) coat the rocks all over the world in infinite numbers: they are all strictly littoral, with the exception of a single Mediterranean species, which inhabits deep water and this has been found fossil in Sicily, whereas not one other species has hitherto been found in any tertiary formation: yet it is known that the genus Chthamalus existed during the Chalk period. Lastly, many great deposits, requiring a vast length of time for their accumulation, are entirely destitute of organic remains, without our being able to assign any reason: one of the most striking instances is that of the Flysch formation, which consists of shale and sandstone, several thousand, occasionally even six thousand feet in thickness, and extending for at least 300 miles from Vienna to Switzerland; and although this great mass has been most carefully searched, no fossils, except a few vegetable remains, have been found.

 

Pobreza de las colecciones paleontológicas

Volvamos ahora la vista a nuestros más ricos museos geológicos, y ¡qué triste espectáculo contemplamos! Que nuestras colecciones son incompletas, lo admite todo el mundo. Nunca debiera olvidarse la observación del admirable paleontólogo Edward Forbes, de que muchísimas especies fósiles son conocidas y clasificadas por ejemplares únicos, y a veces rotos, o por un corto número de ejemplares recogidos en un solo sitio. Tan sólo una pequeña parte de la superficie de la tierra ha sido explorada geológicamente, y en ninguna con el cuidado suficiente, como lo prueban los importantes descubrimientos que cada año se hacen en Europa. Ningún organismo blando por completo puede conservarse. Las conchas y huesos se descomponen y desaparecen cuando quedan en el fondo del mar donde no se estén acumulando sedimentos. Probablemente estamos en una idea completamente errónea cuando admitimos que casi en todo el fondo del mar se están depositando sedimentos con una velocidad suficiente para enterrar y conservar restos fósiles. En toda una parte enormemente grande del océano, el claro color azul del agua demuestra su pureza. Los muchos casos registrados de una formación cubierta concordantemente, después de un inmenso espacio de tiempo, por otra formación posterior, sin que la capa subyacente haya sufrido en el intervalo ningún desgaste ni dislocación, parecen sólo explicables admitiendo que el fondo del mar no es raro que permanezca en estado invariable durante tiempos inmensos. Los restos que son enterrados, si lo son en arena o cascajo, cuando las capas hayan emergido, se disolverán, generalmente, por la infiltración del agua de lluvia, cargada de ácido carbónico. Algunas de las muchas especies de animales que viven en la costa, entre los limites de la marea alta y la marea baja, parece que rara vez son conservados. Por ejemplo, las diferentes especies de ctamalinos -subfamilia de cirrípedos sesiles- cubren en número infinito las rocas en todo el mundo: son todos estrictamente litorales, excepto una sola especie mediterránea que vive en aguas profundas, y ésta se halló fósil en Sicilia, mientras que ninguna otra, hasta hoy, ha sido hallada en ninguna formación terciaria, y, sin embargo, se sabe que el género Chthamalus existió durante el período cretácico. Por último, algunos depósitos grandes, que requieren un gran espacio de tiempo para su acumulación, están enteramente desprovistos de restos orgánicos, sin que podamos señalar razón alguna. Uno de los ejemplos más notables es el Flysch, que consiste en pizarras y areniscas de un grueso de varios miles de pies -a veces hasta seis mil-, y que se extiende por lo menos en trescientas millas de Viena a Suiza, y, aun cuando esta gran masa ha sido cuidadosamente explorada, no se han encontrado fósiles, excepto algunos restos vegetales.

 

Lectura aconsejada:

Etiquetas:

Con firmeza, con seguridad, probablemente en el párrafo quingentésimo trigésimo segundo de El Origen de las Especies

Escribir frases largas pródigas en adverbios, atributos y calificativos significa volver loco al lector:

 

Las especies, sin embargo, cambian probablemente con mayor lentitud, y en un mismo país sólo un corto número cambian al mismo tiempo

 

Pero…¿Qué especie conoce el autor que haya cambiado?

 

Ninguna. Y por eso indica:

 

Por desgracia, no tenemos medio alguno de determinar, midiéndolo por años, el tiempo requerido para modificarse una especie; pero sobre esta cuestión del tiempo hemos de insistir.

 

 

 

532

Species, however, probably change much more slowly, and within the same country only a few change at the same time. This slowness follows from all the inhabitants of the same country being already so well adapted to each other, that new places in the polity of nature do not occur until after long intervals, due to the occurrence of physical changes of some kind, or through the immigration of new forms. Moreover, variations or individual differences of the right nature, by which some of the inhabitants might be better fitted to their new places under the altered circumstance, would not always occur at once. Unfortunately we have no means of determining, according to the standard of years, how long a period it takes to modify a species; but to the subject of time we must return.

 

Las especies, sin embargo, cambian probablemente con mayor lentitud, y en un mismo país sólo un corto número cambian al mismo tiempo. La lentitud es consecuencia de que todos los habitantes del mismo país están ya tan bien adaptados entre sí, que en la economía de la naturaleza no se presentan, sino con largos intervalos, nuevos puestos debidos a cambios físicos de alguna clase o a la inmigración de formas nuevas. Es más: variaciones o diferencias individuales de naturaleza conveniente, mediante las que algunos de los habitantes pudiesen estar mejor adaptados a sus nuevos puestos en las circunstancias modificadas, no siempre tienen que aparecer simultáneamente. Por desgracia, no tenemos medio alguno de determinar, midiéndolo por años, el tiempo requerido para modificarse una especie; pero sobre esta cuestión del tiempo hemos de insistir.

Lectura aconsejada:

Etiquetas:

Sigue el espectáculo y vuelve la selección inconsciente, un fantasma semántico, en el párrafo quingentésimo trigésimo primero de El Origen de las Especies

Disfruten de nuevo con los juegos de palabras:

Cuando los geólogos consideran fenómenos largos y complicados, y luego consideran cifras que representan varios millones de años, las dos cosas producen un efecto completamente diferente, e inmediatamente las cifras son declaradas demasiado pequeñas

 

Y no se vayan porque el espectáculo continúa:

 

Pocos de nosotros, sin embargo, sabemos lo que realmente significa un millón; míster Croll da el siguiente ejemplo: tómese una tira estrecha de papel de 83 pies y 4 pulgadas de largo, y extiéndasela a lo largo de la pared de una gran sala; señálese entonces en un extremo la décima parte de una pulgada; esta décima de pulgada representará un siglo, y la tira entera un millón de años.

 

Y más aún. Ahí queda eso:

 

No hay que suponer que las especies en estado natural cambian siempre tan rápidamente como los animales domésticos bajo la dirección de la selección metódica. Sería por todos conceptos mejor la comparación con los efectos que resultan de la selección inconsciente, esto es, de la conservación de los animales más útiles y hermosos, sin intención alguna de modificar la raza; y por este proceso de selección inconsciente se han modificado sensiblemente diferentes razas en el transcurso de dos o tres siglos.

 

Selección inconsciente, es decir seleccionar sin saber por qué. Elegir, entre varias cosas, una, dos, o las que sean, pero un elegir especial. Sin sentido alguno. Sin elección.  Elegir sin elegir ¿Me entienden? ¿No? Miren y recuerden:

 

Para que alguien pueda escribir sobre evolución lo primero que debe aprender es a contradecirse. La ambigüedad ha de ser su doctrina.  La Selección Natural su guía.  Recuerden: Dentro de cincuenta años nadie entenderá de qué estamos hablando. Neolengua es Ingsoc e Ingsoc es Neolengua. Doblepensar. 1984. Orwell.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

531

Nevertheless this impression is partly false. Mr. Croll, in an interesting paper, remarks that we do not err “in forming too great a conception of the length of geological periods,” but in estimating them by years. When geologists look at large and complicated phenomena, and then at the figures representing several million years, the two produce a totally different effect on the mind, and the figures are at once pronounced too small. In regard to subaerial denudation, Mr. Croll shows, by calculating the known amount of sediment annually brought down by certain rivers, relatively to their areas of drainage, that 1,000 feet of solid rock, as it became gradually disintegrated, would thus be removed from the mean level of the whole area in the course of six million years. This seems an astonishing result, and some considerations lead to the suspicion that it may be too large, but if halved or quartered it is still very surprising. Few of us, however, know what a million really means: Mr. Croll gives the following illustration: Take a narrow strip of paper, eighty-three feet four inches in length, and stretch it along the wall of a large hall; then mark off at one end the tenth of an inch. This tenth of an inch will represent one hundred years, and the entire strip a million years. But let it be borne in mind, in relation to the subject of this work, what a hundred years implies, represented as it is by a measure utterly insignificant in a hall of the above dimensions. Several eminent breeders, during a single lifetime, have so largely modified some of the higher animals, which propagate their kind much more slowly than most of the lower animals, that they have formed what well deserves to be called a new sub-breed. Few men have attended with due care to any one strain for more than half a century, so that a hundred years represents the work of two breeders in succession. It is not to be supposed that species in a state of nature ever change so quickly as domestic animals under the guidance of methodical selection. The comparison would be in every way fairer with the effects which follow from unconscious selection, that is, the preservation of the most useful or beautiful animals, with no intention of modifying the breed; but by this process of unconscious selection, various breeds have been sensibly changed in the course of two or three centuries.

 

Sin embargo, esta impresión es, en parte, falsa. Míster Croll, en un interesante trabajo, hace observar que no nos equivocamos «al formar una concepción demasiado grande de la duración de los períodos geológicos», sino al evaluarlos por años. Cuando los geólogos consideran fenómenos largos y complicados, y luego consideran cifras que representan varios millones de años, las dos cosas producen un efecto completamente diferente, e inmediatamente las cifras son declaradas demasiado pequeñas. Por lo que se refiere a la denudación atmosférica, míster Croll demuestra -calculando la cantidad conocida de sedimentos acarreados anualmente por los ríos, en relación con sus cuencas- que, de la altura media de todo el territorio, serían quitados de este modo, a medida que fuesen gradualmente destruídos, mil pies de roca sólida en el trascurso de seis millones de años. Esto parece un resultado asombroso, y algunas consideraciones llevan a la sospecha que puede ser demasiado grande; pero, aun reducido a la mitad, o a la cuarta parte, es todavía muy sorprendente. Pocos de nosotros, sin embargo, sabemos lo que realmente significa un millón; míster Croll da el siguiente ejemplo: tómese una tira estrecha de papel de 83 pies y 4 pulgadas de largo, y extiéndasela a lo largo de la pared de una gran sala; señálese entonces en un extremo la décima parte de una pulgada; esta décima de pulgada representará un siglo, y la tira entera un millón de años. Pero, en relación con el asunto de esta obra, téngase presente lo que quiere decir un siglo, representado, como lo está, por una medida completamente insignificante, en una sala de las dimensiones dichas. Varios eminentes criadores, en el transcurso de su sola vida, han modificado tanto algunos animales superiores -que propagan su especie mucho más lentamente que la mayor parte de los inferiores-, que han formado lo que merece llamarse una nueva subraza. Pocos hombres se han ocupado, con el cuidado debido, de ninguna casta durante más de medio siglo; de modo que cien años representa el trabajo de dos criadores sucesivos. No hay que suponer que las especies en estado natural cambian siempre tan rápidamente como los animales domésticos bajo la dirección de la selección metódica. Sería por todos conceptos mejor la comparación con los efectos que resultan de la selección inconsciente, esto es, de la conservación de los animales más útiles y hermosos, sin intención alguna de modificar la raza; y por este proceso de selección inconsciente se han modificado sensiblemente diferentes razas en el transcurso de dos o tres siglos.

 

Lectura aconsejada:

Etiquetas:

El grosor de un acantilado y la idea de eternidad, ciencia en estado puro, en el párrafo quingentésimo trigésimo de El Origen de las Especies

El autor se encuentra próximo a cerrar su razonamiento que, como indicábamos, está encaminado a conocer la duración de las épocas geológicas. Indica el grosor de las capas de sedimentos que es muy grande y, a continuación, establece esta relación con el tiempo:

 

; de modo que el altísimo cúmulo de rocas sedimentarias en Inglaterra nos da una idea incompleta del tiempo transcurrido durante su acumulación. La consideración de estos diferentes hechos produce en la mente casi la misma impresión que el vano esfuerzo por alcanzar la idea de la eternidad.

 

¿¡Perdón!?,  No se trata de establecer relación alguna o de evaluar el tiempo. Se trata sólo de dar una idea incompleta del tiempo. Dicho de otro modo:  producir en la mente casi la misma impresión que el vano esfuerzo por alcanzar la idea de la eternidad.

Ciencia en estado puro.

 

 

 

 

530

On the other hand, in all parts of the world the piles of sedimentary strata are of wonderful thickness. In the Cordillera, I estimated one mass of conglomerate at ten thousand feet; and although conglomerates have probably been accumulated at a quicker rate than finer sediments, yet from being formed of worn and rounded pebbles, each of which bears the stamp of time, they are good to show how slowly the mass must have been heaped together. Professor Ramsay has given me the maximum thickness, from actual measurement in most cases, of the successive formations in DIFFERENT parts of Great Britain; and this is the result:—

 

                                                  Feet

 

 Palaeozoic strata (not including igneous beds)..57,154

 Secondary strata…………………………..13,190

 Tertiary strata…………………………….2,240

 

 —making altogether 72,584 feet;

 

that is, very nearly thirteen and three-quarters British miles. Some of these formations, which are represented in England by thin beds, are thousands of feet in thickness on the Continent. Moreover, between each successive formation we have, in the opinion of most geologists, blank periods of enormous length. So that the lofty pile of sedimentary rocks in Britain gives but an inadequate idea of the time which has elapsed during their accumulation. The consideration of these various facts impresses the mind almost in the same manner as does the vain endeavour to grapple with the idea of eternity.

 

Por otro lado, en todas las partes del mundo las masas de estratos sedimentarios tienen un grosor asombroso. En la cordillera de los Andes he calculado en 10.000 pies una masa de conglomerados, y aun cuando es probable que los conglomerados se hayan acumulado más de prisa que los sedimentos finos, sin embargo, como están formados de guijarros pulimentados y redondeados, cada uno de los cuales lleva el sello del tiempo, sirven para mostrar con qué lentitud tuvo la masa que acumularse. El profesor Ramsay me ha indicado el máximo grosor -según medidas positivas en la mayor parte de los casos- de las sucesivas formaciones en diferentes partes de la Gran Bretaña, y el resultado es el siguiente:

Estratos paleozoicos (sin incluir las capas ígneas) 57.154 pies.
Estratos secundarios 13.190 -
Estratos terciarios 2.240 -

que hacen, en junto, 72.584 pies, esto es, casi trece millas inglesas y tres cuartos. Algunas de estas formaciones, que están representadas en Inglaterra por capas delgadas, tienen en el Continente miles de pies de grueso. Es más, entre cada una de las formaciones sucesivas tenemos, según la opinión de la mayor parte de los geólogos, períodos de enorme extensión en blanco; de modo que el altísimo cúmulo de rocas sedimentarias en Inglaterra nos da una idea incompleta del tiempo transcurrido durante su acumulación. La consideración de estos diferentes hechos produce en la mente casi la misma impresión que el vano esfuerzo por alcanzar la idea de la eternidad.

 

 

Lectura aconsejada:

 

Etiquetas:

Impresiones de un acantilado en el párrafo quingentésimo vigésimo noveno de El Origen de las Especies

El autor se propone un estudio detallado sobre la erosión, un tema que nada tiene que ver con el Origen de las Especies. Tal vez, como indica, la erosión puede darnos una idea del tiempo real transcurrido. ¿Conseguirá así el autor tener una idea del tiempo transcurrido mediante las observaciones de la erosión? Pronto lo veremos…..

 

La falacia ad populum es muy llamativa:

 

pues desde que la corteza se rompió -y no hay gran diferencia, bien fuese el levantamiento brusco, bien fuese lento y efectuado por muchos movimientos pequeños, como lo creen hoy la mayor parte de los geólogos- la superficie de la tierra ha sido nivelada tan por completo, que exteriormente no es visible indicio alguno de estas grandes dislocaciones.

 

 

¿Quiénes son esos geólogos que creen que el levantamiento de la corteza es efectuado por muchos movimientos pequeños? ¿Quiénes son estos gradualistas de la geología que el autor no se atreve a indicar? ¿Son ateos, yerran, o están en el camino de la fe verdadera? Nos quedamos sin saberlo. El autor no acostumbra a dar referencias adecuadas de los autores que cita.

 

 

529

When thus impressed with the slow rate at which the land is worn away through subaerial and littoral action, it is good, in order to appreciate the past duration of time, to consider, on the one hand, the masses of rock which have been removed over many extensive areas, and on the other hand the thickness of our sedimentary formations. I remember having been much struck when viewing volcanic islands, which have been worn by the waves and pared all round into perpendicular cliffs of one or two thousand feet in height; for the gentle slope of the lava-streams, due to their formerly liquid state, showed at a glance how far the hard, rocky beds had once extended into the open ocean. The same story is told still more plainly by faults—those great cracks along which the strata have been upheaved on one side, or thrown down on the other, to the height or depth of thousands of feet; for since the crust cracked, and it makes no great difference whether the upheaval was sudden, or, as most geologists now believe, was slow and effected by many starts, the surface of the land has been so completely planed down that no trace of these vast dislocations is externally visible. The Craven fault, for instance, extends for upward of thirty miles, and along this line the vertical displacement of the strata varies from 600 to 3,000 feet. Professor Ramsay has published an account of a downthrow in Anglesea of 2,300 feet; and he informs me that he fully believes that there is one in Merionethshire of 12,000 feet; yet in these cases there is nothing on the surface of the land to show such prodigious movements; the pile of rocks on either side of the crack having been smoothly swept away.

 

Una vez impuestos así de la lentitud con que la tierra es desgastada por la acción atmosférica y litoral, es conveniente, a fin de apreciar la duración del tiempo pasado, considerar, de una parte, las masas de rocas que han sido eliminadas de muchos territorios extensos, y, de otra parte, el grosor de nuestras formaciones sedimentarias. Recuerdo que quedé impresionadísimo cuando vi islas volcánicas que habían sido desgastadas por las olas y recortadas todo alrededor, formando acantilados perpendiculares de 1.000 a 2.000 pies de altura, pues la suave pendiente de las corrientes de lava, debida a su primer estado líquido, indicaba al instante hasta dónde se había avanzado en otro tiempo en el mar las capas duras rocosas. La misma historia nos refieren, aún más claramente, las fallas, estas grandes hendeduras a lo largo de las cuales los estratos se han levantado en un lado o hundido en el otro hasta una altura o profundidad de miles de pies; pues desde que la corteza se rompió -y no hay gran diferencia, bien fuese el levantamiento brusco, bien fuese lento y efectuado por muchos movimientos pequeños, como lo creen hoy la mayor parte de los geólogos- la superficie de la tierra ha sido nivelada tan por completo, que exteriormente no es visible indicio alguno de estas grandes dislocaciones. La falla de Craven, por ejemplo, se extiende a más de treinta millas, y a lo largo de esta línea el movimiento vertical de los estrados varía de 600 a 3.000 pies. El profesor Ramsay ha publicado un estudio de un hundimiento en Anglesea de 2.300 pies, y me informa que está convencido de que existe otro en Merionethshire de 12.000 pies, y, sin embargo, en estos casos nada hay en la superficie de la tierra que indique tan prodigiosos movimientos; pues el cúmulo de rocas ha sido arrastrado hasta quedar por igual a ambos lados de la falla.

 

 

Lectura aconsejada:

Etiquetas:

La erosión atmosférica en el párrafo quingentésimo vigésimo octavo de El Origen de las Especies

Este párrafo queda sin comentar. En realidad debió quedar sin publicar pues el contenido nada tiene que ver con el origen de las especies.

 

 

528

We have, however, recently learned from the observations of Ramsay, in the van of many excellent observers—of Jukes, Geikie, Croll and others, that subaerial degradation is a much more important agency than coast-action, or the power of the waves. The whole surface of the land is exposed to the chemical action of the air and of the rainwater, with its dissolved carbonic acid, and in colder countries to frost; the disintegrated matter is carried down even gentle slopes during heavy rain, and to a greater extent than might be supposed, especially in arid districts, by the wind; it is then transported by the streams and rivers, which, when rapid deepen their channels, and triturate the fragments. On a rainy day, even in a gently undulating country, we see the effects of subaerial degradation in the muddy rills which flow down every slope. Messrs. Ramsay and Whitaker have shown, and the observation is a most striking one, that the great lines of escarpment in the Wealden district and those ranging across England, which formerly were looked at as ancient sea-coasts, cannot have been thus formed, for each line is composed of one and the same formation, while our sea-cliffs are everywhere formed by the intersection of various formations. This being the case, we are compelled to admit that the escarpments owe their origin in chief part to the rocks of which they are composed, having resisted subaerial denudation better than the surrounding surface; this surface consequently has been gradually lowered, with the lines of harder rock left projecting. Nothing impresses the mind with the vast duration of time, according to our ideas of time, more forcibly than the conviction thus gained that subaerial agencies, which apparently have so little power, and which seem to work so slowly, have produced great results.

 

Sin embargo, recientemente, las observaciones de Ramsay, a la cabeza de muchos excelentes observadores -de Jukes, Geikie, Croll y otros-, nos han enseñado que la erosión atmosférica es un agente mucho más importante que la acción costera, o sea la acción de las olas. Toda la superficie de la tierra está expuesta a la acción química del aire y del agua de lluvia, con su ácido carbónico disuelto, y, en los países fríos, a las heladas; la materia desagregada es arrastrada, aun por los declives suaves, durante las lluvias fuertes y, más de lo que podría suponerse, por el viento, especialmente en los países áridos; entonces es transportada por las corrientes y ríos, que, cuando son rápidos, ahondan sus cauces y trituran los fragmentos. En un día de lluvia vemos, aun en una comarca ligeramente ondulada, los efectos de la erosión atmosférica en los arroyuelos fangosos que bajan por todas las cuestas. Míster Ramsay y míster Whitaker han demostrado -y la observación es notabilísima- que las grandes líneas de escarpas del distrito weáldico y las que se extienden a través de Inglaterra, que en otro tiempo fueron consideradas como antiguas costas, no pueden haberse formado, de este modo, pues cada línea está constituida por una sola formación, mientras que nuestros acantilados marinos, en todas partes, están formados por la intersección de diferentes formaciones. Siendo esto así, nos vemos forzados a admitir que las líneas de escarpas deben su origen, en gran parte, a que las rocas de que están compuestas han resistido la denudación atmosférica mejor que las superficies vecinas; estas superficies, por consiguiente, han sido gradualmente rebajadas, quedando salientes las líneas de roca más dura. Nada produce en la imaginación una impresión más enérgica de la inmensa duración del tiempo -según nuestras ideas de tiempo- como la convicción, de este modo conseguida, de que han producido grandes resultados los agentes atmosféricos, que aparentemente tienen tan poca fuerza y que parecen trabajar con tanta lentitud.

 

Lectura aconsejada:

 

Etiquetas:

La Erosión costera en el párrafo quingentésimo vigésimo séptimo de El Origen de las Especies

Cuándo habría demostrado el autor esta afirmación:

is good evidence that pure water effects nothing in wearing away rock.

 

está probado que el agua pura no influye nada en el desgaste de rocas.

¿A qué pruebas o evidencias (buenas) podemos acudir?

Pero algo parecido a este relato de la erosión costera ya lo hemos leído en alguna parte……

 

¿Recuerdan la réplica de Huxley al libro de Flourens? Hela aquí:

 

¿Habrá visitado M. Flourens nunca, uno de los más bonitos lugares acuáticos de “la belle France”, la Bahía de Arcachon? Si es así, probablemente han pasado por el distrito de las Landas, y he tenido la oportunidad de observar la formación de “Dunas” en gran escala. ¿Qué son esas “dunas”? Los vientos y las olas del Golfo de Vizcaya no tienen mucha conciencia, y sin embargo con gran cuidado han “seleccionado,” de entre una infinidad de masas de sílex de todas las formas y tamaños, que han sido sometidas a su acción, todos los granos de arena por debajo de un cierto tamaño, y los han amontonado por sí mismos sobre un área grande. Esta arena ha sido “seleccionada inconscientemente” de en medio de la grava en la que por primera vez se depositó con precisión, tanto como si el hombre hubiese ” seleccionado conscientemente ” con la ayuda de un tamiz. La Geología Física está llena de opciones así. Escoger separando lo suave de lo duro, lo soluble de la insoluble, lo fusible de lo infusible, por medios naturales a los que no estamos ciertamente acostumbrados a atribuir conciencia…..

 

Una curiosa semejanza entre un texto de Huxley y otro texto de Darwin. Quizás no sea la única……

 

 

 

 

527

It is good to wander along the coast, when formed of moderately hard rocks, and mark the process of degradation. The tides in most cases reach the cliffs only for a short time twice a day, and the waves eat into them only when they are charged with sand or pebbles; for there is good evidence that pure water effects nothing in wearing away rock. At last the base of the cliff is undermined, huge fragments fall down, and these remaining fixed, have to be worn away atom by atom, until after being reduced in size they can be rolled about by the waves, and then they are more quickly ground into pebbles, sand, or mud. But how often do we see along the bases of retreating cliffs rounded boulders, all thickly clothed by marine productions, showing how little they are abraded and how seldom they are rolled about! Moreover, if we follow for a few miles any line of rocky cliff, which is undergoing degradation, we find that it is only here and there, along a short length or round a promontory, that the cliffs are at the present time suffering. The appearance of the surface and the vegetation show that elsewhere years have elapsed since the waters washed their base.

 

Es bueno recorrer una costa que esté formada de rocas algo duras y notar el proceso de destrucción. En la mayor parte de los casos, las mareas llegan a los acantilados dos veces al día y sólo durante un corto tiempo, y las olas no las desgastan más que cuando van cargadas de arena o de guijarros, pues está probado que el agua pura no influye nada en el desgaste de rocas. Al fin, la base del acantilado queda minada, caen enormes trozos, y éstos, permaneciendo fijos, han de ser desgastados, partícula a partícula, hasta que, reducido su tamaño, pueden ser llevados de acá para allá por las olas, y entonces son convertidos rápidamente en cascajo, arena o barro. Pero ¡qué frecuente es ver, a lo largo de las bases de los acantilados que se retiran, peñascos redondeados, todos cubiertos por una gruesa capa de producciones marinas, que demuestran lo poco que son desgastados y lo raro que es el que sean arrastrados! Es más: si seguimos unas cuantas millas una línea de acantilado rocoso que esté experimentando erosión, encontramos que sólo en algún que otro sitio, a lo largo de alguna pequeña extensión o alrededor de un promontorio, están los acantilados sufriéndola actualmente. El aspecto de la superficie y de la vegetación muestra que en cualquiera de las demás partes han pasado años desde que las aguas bañaron su base.

Lectura aconsejada:

Etiquetas:

Una duda acerca de si habría leído Darwin a Lyell en el párrafo quingentésimo vigésimo sexto de El Origen de las Especies

Esta frase representa una curiosa manera de comenzar a hablar de Geología:

It is hardly possible for me to recall to the reader who is not a practical geologist, the facts leading the mind feebly to comprehend the lapse of time.

 

Apenas me es posible recordar al lector que no sea un geólogo práctico los hechos que conducen a hacerse una débil idea del tiempo transcurrido.

 

Precisamente, su tarea consiste en presentar esos hechos.

 

A continuación una frase que hace surgir una cuestión. La frase es:

 

He who can read Sir Charles Lyell’s grand work on the Principles of Geology, which the future historian will recognise as having produced a revolution in natural science, and yet does not admit how vast have been the past periods of time, may at once close this volume.

 

El que sea capaz de leer la gran obra de sir Carlos Lyell sobre los Principios de Geología* -que los historiadores futuros reconocerán que ha producido una revolución en las ciencias naturales- y, con todo, no admita la enorme duración de los períodos pasados de tiempo, puede cerrar inmediatamente el presente libro.

 

Y la cuestión: ¿Habría leído Darwin a Lyell?

 

Cualquiera diría que sí puesto que reconoció que la mitad del contenido de su cerebro procedía de este autor. Empero, esto no es cierto puesto que buena parte del contenido de su cerebro procedía de Lamarck y un cerebro no tiene más que dos mitades. Parafraseando a Darwin podríamos ahora decir:

 

El que sea capaz de leer la gran obra de sir Carlos Darwin sobre los Principios de la Evolución -que los historiadores futuros han reconocido que ha producido una revolución en las ciencias naturales- admitirá que la enorme duración de los períodos pasados de tiempo es el campo de acción de la selección natural, el escenario natural de la lucha por la supervivencia en donde el más apto sobrevive. Entonces, ya puede cerrar inmediatamente el presente libro.

 

 

 

 

 

526

ON THE LAPSE OF TIME, AS INFERRED FROM THE RATE OF DEPOSITION AND EXTENT OF DENUDATION.

 

Independently of our not finding fossil remains of such infinitely numerous connecting links, it may be objected that time cannot have sufficed for so great an amount of organic change, all changes having been effected slowly. It is hardly possible for me to recall to the reader who is not a practical geologist, the facts leading the mind feebly to comprehend the lapse of time. He who can read Sir Charles Lyell’s grand work on the Principles of Geology, which the future historian will recognise as having produced a revolution in natural science, and yet does not admit how vast have been the past periods of time, may at once close this volume. Not that it suffices to study the Principles of Geology, or to read special treatises by different observers on separate formations, and to mark how each author attempts to give an inadequate idea of the duration of each formation, or even of each stratum. We can best gain some idea of past time by knowing the agencies at work; and learning how deeply the surface of the land has been denuded, and how much sediment has been deposited. As Lyell has well remarked, the extent and thickness of our sedimentary formations are the result and the measure of the denudation which the earth’s crust has elsewhere undergone. Therefore a man should examine for himself the great piles of superimposed strata, and watch the rivulets bringing down mud, and the waves wearing away the sea-cliffs, in order to comprehend something about the duration of past time, the monuments of which we see all around us.

 

Independientemente de que no encontramos restos fósiles de estas formas de unión infinitamente numerosas, puede hacerse la objeción de que el tiempo no debe haber sido suficiente para un cambio orgánico tan grande si todas las variaciones se han efectuado lentamente. Apenas me es posible recordar al lector que no sea un geólogo práctico los hechos que conducen a hacerse una débil idea del tiempo transcurrido. El que sea capaz de leer la gran obra de sir Carlos Lyell sobre los Principios de Geología* -que los historiadores futuros reconocerán que ha producido una revolución en las ciencias naturales- y, con todo, no admita la enorme duración de los períodos pasados de tiempo, puede cerrar inmediatamente el presente libro. No quiere esto decir que sea suficiente estudiar los Principios de Geología, o leer tratados especiales de diferentes observadores acerca de distintas formaciones, y notar cómo cada autor intenta dar una idea insuficiente de la duración de cada formación y aun de cada estrato. Podemos conseguir mejor formarnos alguna idea del tiempo pasado conociendo los agentes que han trabajado y dándonos cuenta de lo profundamente que ha sido denudada la superficie de la tierra y de la cantidad de sedimentos que han sido depositados. Como Lyell ha hecho muy bien observar, la extensión y grueso de las formaciones sedimentarlas son el resultado y la medida de la denudación que ha experimentado la corteza terrestre. Por consiguiente, tendría uno que examinar por sí mismo los enormes cúmulos de estratos superpuestos y observar los arroyuelos que van arrastrando barro y las olas desgastando los acantilados, para comprender algo acerca de la duración del tiempo pasado, cuyos monumentos vemos por todas partes a nuestro alrededor.

 

*Añadido por mí Principios de Geología

 

Lectura aconsejada:

Etiquetas: