Curiosa máquina incapaz de distinguir: Reconsiderando hoy el estudio de la evolución desde una perspectiva histórica

Richard Lewontin, profesor de la cátedra Alexander Agassiz en Harvard, escribió su libro “The Genetic Basis of Evolutionary Change” en 1974.Dedicado al prócer darwinista Theodosius Dobzhansky, en su primera página se lee el canto I correspondiente al Inferno de “La Divina Comedia” de Dante (Nel mezzo del cammin di nostra vita……..), razón por la cual me he permitido ilustrar este comentario con una representación de la Divina Comedia. Más adelante, en la página 175 de la edición de Omega (Barcelona, 1979), ya al principio del capítulo 5, titulado “La Paradoja de la Variación”, que abre la tercera sección (La Teoría) se pueden leer estas frases maravillosas que demuestran cómo los académicos  a veces pueden, desde sus cumbres, escribir así de bien para beneficio del público conocimiento:

Durante muchos años la genética de poblaciones constituyó una teoría poderosa e inmensamente rica sin virtualmente hechos satisfactorios sobre los que trabajar. Fue como una compleja y exquisita máquina diseñada para elaborar una materia prima que nadie había explotado con éxito. Ocasionalmente, algún prospector desusadamente listo o afortunado se encontró con un afloramiento natural de mena de alta graduación, y parte de la maquinaria se puso en marcha para demostrar a sus fiadores que realmente funcionaba. Pero la mayor parte de dicha maquinaria se dejó en manos de los ingenieros, siempre arreglándola, siempre mejorándola, anticipándose al día en que sería llamada a funcionar a pleno rendimiento. De improviso, la situación cambió. La veta principal fue barrenada y una profusión de hechos fueron vertidos sobre los cubos de esta máquina teórica. Sin embargo, de la máquina no ha salido nada. No es que la máquina no funcione, pues para una gran cantidad de ruidos de engranajes es claramente audible, si no son amortiguados, pero de alguna forma no puede transformar en productos acabados la gran cantidad de materias primas con que ha sido provista. Toda la relación entre teoría y hechos necesita una reconsideración.

Según explica con lucidez el profesor Lewontin, de esta máquina que constituye la Genética de Poblaciones, no ha salido nada, excepto ruido. La máquina suena, pero de ella no sale nada que substancialmente nos ayude a entender la transformación de las especies. Estoy de acuerdo al cien por ciento. La causa reside, según explica el autor, en que toda la relación entre teoría y hechos necesita una reconsideración. Sigo estando plenamente de acuerdo. Ahora bien, paremos por un momento la máquina para que cese su ruido y el diálogo llegue a nuestros oidos claramente. Veamos: ¿En qué puede consistir tal reconsideración? Es posible una respuesta a tal pregunta, pero antes plantearé una disyuntiva:¿Será por necesidad la reconsideración reclamada por Lewontin algo complicado e incomprensible a la mayoría de los mortales?; ¿algo que deban resolver los eruditos como el propio Lewontin, Dobzhansky o Ayala mediante textos voluminosos o series interminables de reuniones que diesen lugar a tratados incomprensibles en cientos o miles de páginas? Sospecho que no. Todo eso sólo serviría para aumentar el ruido de la máquina.

¿Podría, por el contrario, tratarse de una reconsideración de aspectos fundamentales que un adolescente de una cultura media sería capaz de comprender? Pienso que sí.

desde Darwin, los principales teóricos del estudio de la evolución, entre los que se encuentra Dobzhansky, son incapaces de distinguir entre teoría y hecho


La reconsideración de la relación entre teoría y hechos que propone Lewontin removería algunos de los cimientos de la teoría evolutiva pero sería la única posiblidad de ajustar los engranajes para que la máquina hiciese menos ruido y funcionase con mayor provecho. Ahora bien, al contrario de lo que podría parecer en un análisis somero, dicha reconsideración jamás podría realizarse desde los terrenos de las altas esferas de la Academia. Nunca los expertos en evolución podrán resolver la cuestión y librar a su especialidad de los males que la aquejan, puesto que son ellos mismos los causantes de tal situación. La reconsideración de la relación entre teoría y hechos en el terreno de la evolución debería realizarse desde terrenos más generales y próximos al sentido común, mediante el cuidadoso análisis del lenguaje y su utilización adecuada. ¿Cómo? Es sencillo, pero para empezar es necesario darse cuenta de que, desde Darwin, los principales teóricos del estudio de la evolución, entre los que se encuentra Dobzhansky, a quien Lewontin ha dedicado su libro, son incapaces de distinguir entre teoría y hecho. Veremos algunos ejemplos que iré publicando en las siguientes entradas de este blog.

 

Referencia

Lewontin, R. 1979.  La Base Genética de la Evolución. Editorial Omega. Barcelona.

 

°º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤°º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤

Esta entrada es la primera de una serie titulada:


La Máquina incapaz de distinguir“. Se dedica a un repaso histórico del estudio de la evolución y consta de los siguientes apartados:

 

 

 

4. Conservando la máquina incapaz de distinguir: “Evolución” de Dobzhansky, Ayala, Stebbins y Valentine, donde se demuestra que la Selección Natura  no es una teoría sino proceso.

5. La máquina incapaz de distinguir siempre funcionando

6. Ciento cincuenta aniversario del origen de la máquina incapaz de distinguir en la obra de Charles Darwin


 



Blogalaxia: ~ Technorati: ~ AgregaX:

Related posts:

  1. Orientando el estudio de la evolución en el nuevo orden mundial. Orto-Dobzhansky versus Hetero-Dobzhansky (antipodal)
  2. Convocar proyectos desde la ignorancia
  3. Curiosa manera de hablar de Genética
  4. Los pilares de la biología
  5. Por fin una poderosa razón de ser del darwinismo
Etiquetas:

Si te gustó esta entrada anímate a escribir un comentario o suscribirte al feed y obtener los artículos futuros en tu lector de feeds.

Comentarios

Desde una perspectiva filosófica la distinción absoluta entre teoría y hecho es, cuanto menos, discutible, pues en la actualidad es casi incuestionable el axioma filosófico que afirma que los hechos están cargados de teoría, por lo que ninguna observación empírica es objetiva y neutra al100%. Por tanto, la reconsideración de la relación entre la teoría y los hechos, desde un punto de vista de su objetividada, siempre estará sometida a reconsideraciones posteriores, por esto, la reconsideración de la relación no es una razón de peso para refutar una teoría.

Me parece que este tema es muy importante para establecer un debate interesante. Para poder opinar en firme me gustaría esperar a leer la serie completa y algunos comentarios más.

Estimado Guillermo,

El tema es interesante y es por eso por lo que le he dedicado una larga serie que ocupará las entradas siguientes. Siga atento y luego opine. Su opinión será bienvenida.

Gracias y saludos cordiales

Estimado Sr Cortezón (Máximo),

En las ciencias experimentales la distinción entre teoría y hecho es algo elemental.

Saludos

Me llamo Miguel Iradier y soy editor. Estamos por publicar un libro colectivo sobre disidentes en física y cosmología, y he pensado que algo parecido habría que intentar en el desolado panorama de la biología. También me gustaría enviarte una traducción de un fragmento de un libro dedicado a la evolución y la biología bastante de acuerdo con las últimas líneas que escribes:

"¿Podría, por el contrario, tratarse de una reconsideración de aspectos fundamentales que un adolescente de una cultura media sería capaz de comprender? Pienso que sí."

Si me das un correo tuyo personal, hablamos más tranquilamente…

Saludos cordiales,

Miguel Iradier

Lewontin no es un genetista fiable. Es el responsable de un error mayúsculo, conocido ya como falacia de Lewontin, consistente en obviar que la mayor parte de la información que distingue a las poblaciones se halla en la estructura de correlación de los datos y no en la mera variación de los datos individuales. Así puede sostener Lewontin el error de la inexistencia de razas en la especie humana.

Refutación de la falacia de Lewontin

Puede que Lewontin sea responsable de un error, pero eso no impide que pueda haber acertado en su crítica del darwinismo.Por otra parte no veo necesidad en que usted firme su comentario como León Riente. Sería mejor que nos diese su nombre real.

Pese sea falacia que hizo Lewontin, obedese a la sombras como se a utilizado concepto de raza. Tam pronto abre la puertas explicar diferencias conductas de poblacines por capial genetico, puetas explicar desigualda cultural y social por su genes reduciendo el factor historias en el mismo nivel o en segundo plano.

(requerido)

(requerido)


*