Archivo de julio, 2012

Tres hombres sabios (Three wise man)

 

La historia contiene tríos celebres como los tres reyes magos o los tres mosqueteros, aunque en este último caso el trío fueran cuatro ya que no se incluye en la cuenta a D’Artagnan, el principal mosquetero.

Ya habíamos descrito cómo los retratos de algunos autores del siglo XIX ponen de manifiesto su parecido con los profetas de la antigüedad demostrando así cierto grado de “vocación mística” en aquellos autores. En el caso curioso que investigamos hoy, no es el retrato en sí sino su pie de foto el que viene a revelar esta vocación mística. Dice.

 

Three wise man

( Tres hombres sabios)

 

Recordando vagamente a los reyes magos de oriente al referirse a los tres retratados que son Hooker, Lyell y Darwin. Pero, evidentemente, como en el caso de los mosqueteros, falta en la foto d’Artagnan, es decir, el que sería el más importante, incluso puede que el mas sabio. En relación con él, uno de los retratados dijo la siguiente frase:

 

I have no great quickness of apprehension or wit which is so remarkable in some clever men, such as Huxley

Carezco de la gran presteza de aprehensión o ingenio, tan notable en algunos hombres inteligentes, como Huxley

¿Podrían ustedes adivinar quién fue el qué pronunció tal frase?

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La ciencia puede aprender de la poesía

 

En el prefacio a su libro ”La caja negra de Darwin” dice Michael J. Behe:

 

“La ciencia moderna ha aprendido que la vida, en última instancia, es un fenómeno molecular: Todos los organismos están constituidos por moléculas que actúan como las tuercas y tornillos, los engranajes y las poleas de los sistemas biológicos………

…En consecuencia, la ciencia de la bioquímica tiene por misión la exploración del fundamento mismo de la vida.”

 

Y más adelante:

 

“las partes más importantes de los seres vivientes son demasiado pequeñas para ser vistas”

 

Y sin embargo Rainer Maria Rilke en su obra Los apuntes de Malte Laurids Brigge explica:

 

Cierto domingo por la mañana, el libro estaba con seguridad cerrado a su lado, pero parecía más que nunca ocupada con las grosellas, de las que separaba con un tenedor los granos. Debía ser una de esas horas matinales, nuevas y reposadas, que se dan en julio, y durante las cuales no suceden más que cosas alegres e irreflexivas. Millones de pequeños movimientos irreprimibles componían un mosaico de la vida más convincente; las cosas vibran las unas en las otras, y arriba en la atmósfera; su frescura hace claras las sombras, presta al jardín un brillo ligero y espiritual. No hay entonces en el jardín nada esencial; todo está por todas partes, y sería necesario estar en todo a la vez para no perder nada.

 

An dem einen Sonntagmorgen lag das Buch zwar geschlossen neben ihr, aber sie schien mehr als genug mit den Johannisbeeren beschäftigt, die sie vorsichtig mittels einer Gabel aus ihren kleinen Trauben streifte. Es muß dies eine von jenen Tagesfrühen gewesen sein, wie es solche im Juli giebt, neue, ausgeruhte Stunden, in denen überall etwas frohes Unüberlegtes geschieht. Aus Millionen kleinen ununterdrückbaren Bewegungen setzt sich ein Mosaik überzeugtesten Daseins zusammen; die Dinge schwingen ineinander hinüber und hinaus in die Luft, und ihre Kühle macht den Schatten klar und die Sonne zu einem leichten, geistigen Schein. Da giebt es im Garten keine Hauptsache; alles ist überall, und man müßte in allem sein, um nichts zu versäumen.

 

 

Rainer Maria Rilke. Los apuntes de Malte Laurids Brigge Alianza Editorial 1981.

 

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Algo inexplicable ocurre en el párrafo centésimo vigésimo noveno de El Origen de las Especies

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Dice el autor:

si el individuo que varía no transmitió positivamente a sus descendientes el carácter recién adquirido, indudablemente les transmitiría -mientras las condiciones existentes permaneciesen iguales- una tendencia aún más enérgica a variar del mismo modo.

 

O sea que a juicio del autor, no sólo se transmiten los caracteres sino la tendencia inherente en el individuo para obtener tales caracteres. Curioso. El problema será demostrarlo y puesto que no se ha demostrado, la afirmación permanecerá dudosa a falta de toda evidencia experimental o prueba. Por otra parte, también contraria a la hipótesis de supervivencia del más apto puesto que quien no tiene el carácter y sólo tiene su tendencia a adquirirlo no puede ser todavía más apto. Pero admitiendo juegos verbales en la ciencia, en lugar de observaciones adecuadas y experimentos pertinentes, uno puede llegar muy lejos si cuenta con el debido apoyo.

 

El párrafo contiene uno de los escasos ejemplos en que se trata de la aparición de una nueva especie: Uria lacrymans. Sí, un ejemplo más de supervivencia del más apto.  La supervivencia del más apto está por doquier y no sirve como teoría para explicar la formación de una especie.

 

 

129.

 

It should not, however, be overlooked that certain rather strongly marked variations, which no one would rank as mere individual differences, frequently recur owing to a similar organisation being similarly acted on—of which fact numerous instances could be given with our domestic productions. In such cases, if the varying individual did not actually transmit to its offspring its newly-acquired character, it would undoubtedly transmit to them, as long as the existing conditions remained the same, a still stronger tendency to vary in the same manner. There can also be little doubt that the tendency to vary in the same manner has often been so strong that all the individuals of the same species have been similarly modified without the aid of any form of selection. Or only a third, fifth, or tenth part of the individuals may have been thus affected, of which fact several instances could be given. Thus Graba estimates that about one-fifth of the guillemots in the Faroe Islands consist of a variety so well marked, that it was formerly ranked as a distinct species under the name of Uria lacrymans. In cases of this kind, if the variation were of a beneficial nature, the original form would soon be supplanted by the modified form, through the survival of the fittest.

 

Sin embargo, no habría que dejar pasar inadvertido que ciertas variaciones bastante marcadas, que nadie clasificaría como simples diferencias individuales, se repiten con frecuencia debido a que organismos semejantes experimentan influencias semejantes, hecho del que podrían citarse numerosos ejemplos en nuestras producciones domésticas. En tales casos, si el individuo que varía no transmitió positivamente a sus descendientes el carácter recién adquirido, indudablemente les transmitiría -mientras las condiciones existentes permaneciesen iguales- una tendencia aún más enérgica a variar del mismo modo. También apenas puede caber duda de que la tendencia a variar del mismo modo ha sido a veces tan enérgica, que se han modificado de un modo semejante, sin ayuda de ninguna forma de selección, todos los individuos de la misma especie, o puede haber sido modificada así sólo una tercera parte o una décima parte de los individuos; hecho del que podrían citarse diferentes ejemplos. Así, Graba calcula que una quinta parte aproximadamente de los aranes de las islas Feroé son de una variedad tan señalada, que antes era clasificada como una especie distinta, con el nombre de Uria lacrymans. En casos de esta clase, si la variación fuese de naturaleza ventajosa, la forma primitiva sería pronto suplantada por la forma modificada, a causa de la supervivencia de los más adecuados.

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El autor dice haber leído un artículo importante en la North British Review (1867) en el párrafo centésimo vigésimo octavo de El Origen de las Especies

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El autor sigue empeñado en la existencia de una aberración: la selección inconsciente.

 

En éste párrafo dice haber leído un artículo importante en la North British Review (1867), pero no nos dice ni su título ni su autor. Por lo que cuenta, cabe la posibilidad de que el artículo contenga estadísticas que tanto gustaban a Francis Galton, fundador de la Eugenesia y primo del autor. Así leemos, por ejemplo, un planteamiento tan enrevesado como el siguiente:

 

El autor toma el caso de una pareja de animales que produzca durante el transcurso de su vida doscientos descendientes, de los cuales, por diferentes causas de destrucción, sólo dos, por término medio, sobreviven para reproducir su especie. Esto es un cálculo más bien exagerado para los animales superiores; pero no, en modo alguno, para muchos de los organismos inferiores. Demuestra entonces el autor que si naciese un solo individuo que variase en algún modo que le diese dobles probabilidades de vida que a los otros individuos, las probabilidades de que sobreviviera serían todavía sumamente escasas.

 

Bueno, no sumamente escasas. Exactamente el doble de las probabilidades del caso general.

 

 

El caso del pico que menciona al final no está muy claro sino todo lo contrario, se trata de un ejemplo que se contradice a sí mismo. Aún así, Lo que sí queda claro es que por muy fuerte, grande, torcido que fuese el pico, no daría lugar a un cambio de especie.

 

 

 

 

128.

It should be observed that in the above illustration, I speak of the slimmest individual wolves, and not of any single strongly marked variation having been preserved. In former editions of this work I sometimes spoke as if this latter alternative had frequently occurred. I saw the great importance of individual differences, and this led me fully to discuss the results of unconscious selection by man, which depends on the preservation of all the more or less valuable individuals, and on the destruction of the worst. I saw, also, that the preservation in a state of nature of any occasional deviation of structure, such as a monstrosity, would be a rare event; and that, if at first preserved, it would generally be lost by subsequent intercrossing with ordinary individuals. Nevertheless, until reading an able and valuable article in the “North British Review” (1867), I did not appreciate how rarely single variations, whether slight or strongly marked, could be perpetuated. The author takes the case of a pair of animals, producing during their lifetime two hundred offspring, of which, from various causes of destruction, only two on an average survive to pro-create their kind. This is rather an extreme estimate for most of the higher animals, but by no means so for many of the lower organisms. He then shows that if a single individual were born, which varied in some manner, giving it twice as good a chance of life as that of the other individuals, yet the chances would be strongly against its survival. Supposing it to survive and to breed, and that half its young inherited the favourable variation; still, as the Reviewer goes onto show, the young would have only a slightly better chance of surviving and breeding; and this chance would go on decreasing in the succeeding generations. The justice of these remarks cannot, I think, be disputed. If, for instance, a bird of some kind could procure its food more easily by having its beak curved, and if one were born with its beak strongly curved, and which consequently flourished, nevertheless there would be a very poor chance of this one individual perpetuating its kind to the exclusion of the common form; but there can hardly be a doubt, judging by what we see taking place under domestication, that this result would follow from the preservation during many generations of a large number of individuals with more or less strongly curved beaks, and from the destruction of a still larger number with the straightest beaks.

 

 

Habría que advertir que en el ejemplo anterior hablo de los lobos más delgados, y no de que haya sido conservada una sola variación sumamente marcada. En ediciones anteriores de esta obra he hablado algunas veces como si esta última posibilidad hubiese ocurrido frecuentemente. Veía la gran importancia de las diferencias individuales, y esto me condujo a discutir ampliamente los resultados de la selección inconsciente del hombre, que estriba en la conservación de todos los individuos más o menos valiosos y en la destrucción de los peores. Veía también que la conservación en estado natural de una desviación accidental de estructura, tal como una monstruosidad, tenía que ser un acontecimiento raro, y que, si se conservaba al principio, se perdería generalmente por los cruzamientos ulteriores con individuos ordinarios. Sin embargo, hasta leer un estimable y autorizado artículo en la North British Review (1867) no aprecié lo raro que es el que se perpetúen las variaciones únicas, tanto si son poco marcadas como si lo son mucho. El autor toma el caso de una pareja de animales que produzca durante el transcurso de su vida doscientos descendientes, de los cuales, por diferentes causas de destrucción, sólo dos, por término medio, sobreviven para reproducir su especie. Esto es un cálculo más bien exagerado para los animales superiores; pero no, en modo alguno, para muchos de los organismos inferiores. Demuestra entonces el autor que si naciese un solo individuo que variase en algún modo que le diese dobles probabilidades de vida que a los otros individuos, las probabilidades de que sobreviviera serían todavía sumamente escasas. Suponiendo que éste sobreviva y críe, y que la mitad de sus crías hereden la variación favorable, todavía, según sigue exponiendo el autor las crías tendrían una probabilidad tan sólo ligeramente mayor de sobrevivir y criar, y esta probabilidad iría decreciendo en las generaciones sucesivas. Lo justo de estas observaciones no puede, creo yo, ser discutido. Por ejemplo: si un ave de alguna especie pudiese procurarse el alimento con mayor facilidad por tener el pico curvo, y si naciese un individuo con el pico sumamente curvo y que a consecuencia de ello prosperase, habría, sin embargo, poquísimas probabilidades de que este solo individuo perpetuase la variedad hasta la exclusión de la forma común; pero difícilmente puede haber lugar a dudas, a juzgar por lo que vemos que tiene lugar en estado doméstico, que de este resultado se derivaría la conservación durante muchas generaciones de un gran número de individuos con picos más o menos curvos y la destrucción de un número mayor de individuos con los picos rectos.

 

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Ejemplos imaginarios explican lo que no quieren en el párrafo centésimo vigésimo séptimo de El Origen de las Especies

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Comienza una nueva sección titulada paradójicamente “Ilustraciones de la acción de la Selección Natural, o la supervivencia de los más aptos”. Digo paradójicamente porque en este párrafo explica el autor justo lo contrario de lo que desea explicar con sus ejemplos. Es decir que si bien es cierto que el lobo de su ejemplo es cada vez más ágil, también es cierto que sigue siendo siempre lobo. Para explicar esto, como hemos visto no hace falta recurrir a la selección natural. Ahora bien, explicado, con o sin la selección natural, queda claro que la explicación no servirá para explicar a su vez la formación de una especie. Más bien al contrario, la explicación demostrará que la selección natural no tendrá nada que ver con la formación de una especie pues el cambio de una característica dentro de una especie o población no dará lugar al cambio de especie

 

 

ILLUSTRATIONS OF THE ACTION OF NATURAL SELECTION, OR THE SURVIVAL OF THE FITTEST.

 

127.

In order to make it clear how, as I believe, natural selection acts, I must beg permission to give one or two imaginary illustrations. Let us take the case of a wolf, which preys on various animals, securing some by craft, some by strength, and some by fleetness; and let us suppose that the fleetest prey, a deer for instance, had from any change in the country increased in numbers, or that other prey had decreased in numbers, during that season of the year when the wolf was hardest pressed for food. Under such circumstances the swiftest and slimmest wolves have the best chance of surviving, and so be preserved or selected, provided always that they retained strength to master their prey at this or some other period of the year, when they were compelled to prey on other animals. I can see no more reason to doubt that this would be the result, than that man should be able to improve the fleetness of his greyhounds by careful and methodical selection, or by that kind of unconscious selection which follows from each man trying to keep the best dogs without any thought of modifying the breed. I may add that, according to Mr. Pierce, there are two varieties of the wolf inhabiting the Catskill Mountains, in the United States, one with a light greyhound-like form, which pursues deer, and the other more bulky, with shorter legs, which more frequently attacks the shepherd’s flocks.

 

Para que quede más claro cómo obra, en mi opinión, la selección natural, suplicaré que se me permita dar uno o dos ejemplos imaginarios: Tomemos el caso de un lobo que hace presa en diferentes animales, cogiendo a unos por astucia, a otros por fuerza y a otros por ligereza, y supongamos que la presa más ligera, un ciervo, por ejemplo, por algún cambio en el país, hubiese aumentado en número de individuos, o que otra presa hubiese disminuido durante la estación del año en que el lobo estuviese más duramente apurado por la comida. En estas circunstancias, los lobos más veloces y más ágiles tendrían las mayores probabilidades de sobrevivir y de ser así conservados o seleccionados, dado siempre que conservasen fuerza para dominar sus presas en esta o en otra época del año, cuando se viesen obligados a apresar otros animales. No alcanzo a ver que haya más motivo para dudar de que éste sería el resultado, que para dudar de que el hombre sea capaz de perfeccionar la ligereza de sus galgos por selección cuidadosa y metódica, o por aquella clase de selección inconsciente que resulta de que todo hombre procura conservar los mejores perros, sin idea alguna de modificar la casta. Puedo añadir que, según míster Pierce, existen dos variedades del lobo en los montes Catskill, en los Estados Unidos: una, de forma ligera, como de galgo, que persigue al ciervo, y la otra, más gruesa, con patas más cortas, que ataca con más frecuencia a los rebaños de los pastores.

 

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La zaga del darwinismo

El siguiente texto está tomado del Blog Filosofía,  silencios y argumentación jurídica:

 

El principio de la selección natural se adueña, de manera paulatina y ante la vista de todos, de la sociedad humana. Ni valores, ni ideales orientan como antaño a políticos y tecnócratas. Los ejércitos ya no se encuentran en las afueras de pueblos y ciudades, sobre extensas llanuras, en el mar abierto ni en la entrañas escarpados montes deshabitados, para pelearse y poner a prueba los niveles de crueldad y de bestialidad de que es capaz el hombre cuando se entrega a los reclamos del instinto. Los nuevos bárbaros han topado de pronto con la convicción de que el terror de los inocentes también reditúa, y persuadidos de la eternidad de su fortuna se pasean por la tierra y se desplazan, arrogantes, a través de las inmensidades del infinito universo. Nada tienen que temer. Todo les está saliendo a pedir de boca, y así será… mientras los dioses, los hombres y los tiempos les sean propicios.

 

Del capítulo 2 titulado  La zaga del darwinismo en el libro El Antillanismo Hostosiano. Especificidad, Estadios y Actualidad. De Alejandro Arvelo.

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Reina en un mundo ambiguo

 

A diferencia de corrientes científicas que se basan en una operación de abstracción o distinción entre aspectos que habitualmente se encuentran vecinos o conviven en la naturaleza, el darwinismo se basa por el contrario en no distinguir.

 

Para el darwinismo no hay diferencia entre dos conceptos que son bien diferentes: hecho y teoría. Si ambos conceptos son diferentes o si su distinción es importante, entonces el darwinismo se cae por su propio peso, porque no sólo no distingue entre ellos sino que para su supervivencia necesita que tal distinción no se dé.

 

Un comentario en este blog,  nos proporcionaba un ejemplo claro en el siguiente párrafo:

 

Ya le he dicho que me explique de que narices me esta hablando con el tema de hechos y teorías, no se a que cosa concreta se refiere, así que le rogaria que fuese más concreto porque no se le entiende nada.

 

Hechos ocurren en el mundo a nuestro alrededor y constantemente se describen. Para explicarlos, la ciencia propone teorías. Ambos conceptos, hecho y teoría, pertenecen a universos diferentes. Como bien explica el profesor Agustín García Calvo en su tertulia política número 218, hay el mundo de los entes ideales, que no existen y sin embargo sirven para explicar a los demás comprendidos en la realidad:

 

“Hay entes ideales”, que no existen, del tipo de TODO, NADA, los Números, la Esfera, el Triángulo, que no existen, pero que rigen la Realidad, rigen la realización de las cosas, es decir, la conversión de las cosas en propiamente existentes, reales (hasta ahora no lo eran) Las cosas se hacen reales o existentes por el procedimiento de que sobre ellas incide un ente ideal que en el caso de las lenguas corrientes es el Significado de las palabras que lo tienen. Dentro del vocabulario de una lengua cualquiera hay, entre otros elementos que funcionan en la lengua, en el nivel más superficial, Palabras con Significado, palabras como ‘rana’, ‘roto’, ‘volver’ o lo que queráis: Palabras con Significado. Y estas palabras, efectivamente, pretenden aplicarse a las cosas y hacerlas existir, sin más. Es decir: si una oveja es una oveja, es gracias a que hay una palabra ‘oveja’ que se le aplica con justeza, y de la cual no puede salirse, a la cosa de que se trate. Esto, naturalmente, no puede ser verdad: en la Realidad verdad no cabe, pero la pretensión de realización del ente ideal es clara y constante. Esto es lo que se pretende con cualesquiera palabras con significado.

 

 

Las Teorías (ver la entrada ¿Qué es una teoría científica?) pertenecen al mundo de los entes ideales, los hechos al mundo de la realidad. Si aparece una mutación, es un hecho. Si confiere ventaja adaptativa, otro. Si los organismos mutados o sus hijos dejan más descendencia, otro hecho. Explicar satisfactoriamente por qué o cómo ocurren estos hechos y si responden a esquemas más generales no es algo inmediato. En la actualidad pertenece al mundo de la Ciencia y suele costar el trabajo de aplicar un riguroso protocolo durante un tiempo variable.

 

El intento consistirá en proponer hipótesis. En la hipótesis se aventuran explicaciones comunes para los distintos hechos que han de implicar elementos bien conocidos, consensuados y medibles de manera que podamos someter su interacción con los hechos a experimentación. La verificación de la hipótesis resulta en una Teoría que no es otra cosa que una explicación nueva de un conjunto de hechos. La Teoría no existe en el mundo, como tampoco existe la recta, la nada o la verdad. Los hechos, sí, constituyen lo que pasa en el mundo.

 

Los hechos no nos llegan directamente sino mediante descripciones que son como noticias inmediatas del hecho. La Teoría ha de ir más allá aunando varios hechos y proponiendo explicaciones.

 

La Teoría de Evolución por Selección natural o supervivencia del más apto puede ser descripción torpe de hechos pero no teoría.

 

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La selección sexual es, por definición, aquello que ha producido las diferencias sexuales (pero no siempre) y una falacia ad ignorantiam en el párrafo centésimo vigésimo sexto de El Origen de las Especies

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por definición,  la selección sexual ha producido las diferencias sexuales, o ¿acaso no será al revés, es decir que las diferencias sexuales hayan dado lugar a la selección sexual?…. ¿Tal vez esto es solo el parecer, un producto del sueño o de la subjetividad del autor?…. Ante argumento tan importante: El parecer, nos quedamos con la duda. Cada cual decidirá según su gusto.

 

126.

Thus it is, as I believe, that when the males and females of any animal have the same general habits of life, but differ in structure, colour, or ornament, such differences have been mainly caused by sexual selection: that is, by individual males having had, in successive generations, some slight advantage over other males, in their weapons, means of defence, or charms; which they have transmitted to their male offspring alone. Yet, I would not wish to attribute all sexual differences to this agency: for we see in our domestic animals peculiarities arising and becoming attached to the male sex, which apparently have not been augmented through selection by man. The tuft of hair on the breast of the wild turkey-cock cannot be of any use, and it is doubtful whether it can be ornamental in the eyes of the female bird; indeed, had the tuft appeared under domestication it would have been called a monstrosity.

 

Así es que, a mi parecer, cuando los machos y las hembras tienen las mismas costumbres generales, pero difieren en conformación, color o adorno, estas diferencias han sido producidas principalmente por selección sexual, es decir: mediante individuos machos que han tenido en generaciones sucesivas alguna ligera ventaja sobre otros machos, en sus armas, medios de defensa o encantos, que han transmitido a su descendencia masculina solamente. Sin embargo, no quisiera atribuir todas las diferencias sexuales a esta acción, pues en los animales domésticos vemos surgir en el sexo masculino y quedar ligadas a él particularidades que evidentemente no han sido acrecentadas mediante selección por el hombre. El mechón de filamentos en el pecho del pavo salvaje no puede tener ningún uso, y es dudoso que pueda ser ornamental a los ojos de la hembra; realmente, si el mechón hubiese aparecido en estado doméstico se le habría calificado de monstruosidad.

 

 

 

 

 

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La lucha se hizo canto y nuevas falacias en el párrafo centésimo vigésimo quinto de El Origen de las Especies

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Entre las aves, la contienda es muchas veces de carácter más pacífico, comienza dulcemente este párrafo.  En ellas la lucha se convierte a menudo en trinos y gorgojeos. Esto es sin duda también producto de la selección sexual y,…¡ cuánto mejor seducir a la hembra tocando la flauta que no desmenuzando a los oponentes!. Los razonamientos son dignos de análisis:

 

No puedo entrar aquí en los detalles necesarios; pero si el hombre puede en corto tiempo dar hermosura y porte elegante a sus gallinas bantam conforme a su standard o tipo de belleza, no se ve ninguna razón legítima para dudar de que las aves hembras, eligiendo durante miles de generaciones los machos más hermosos y melodiosos según sus tipos de belleza, puedan producir un efecto señalado.

 

 

La idea central está clara. La lucha se convierte en cualquier tipo de manifestación: canto, color,…No nos dejemos engañar por nuestros sentidos. Todo es expresión de la lucha. Para convencernos, dos nuevos ejemplos de falacia ilustran este párrafo: Falacia ad populum (Todos creen luego todos hemos de estar de acuerdo) y Falacia ad ignorantiam (no se ve ninguna razón para dudar, luego por lo tanto no hay que dudar).

 

 

125.

Among birds, the contest is often of a more peaceful character. All those who have attended to the subject, believe that there is the severest rivalry between the males of many species to attract, by singing, the females. The rock-thrush of Guiana, birds of paradise, and some others, congregate, and successive males display with the most elaborate care, and show off in the best manner, their gorgeous plumage; they likewise perform strange antics before the females, which, standing by as spectators, at last choose the most attractive partner. Those who have closely attended to birds in confinement well know that they often take individual preferences and dislikes: thus Sir R. Heron has described how a pied peacock was eminently attractive to all his hen birds. I cannot here enter on the necessary details; but if man can in a short time give beauty and an elegant carriage to his bantams, according to his standard of beauty, I can see no good reason to doubt that female birds, by selecting, during thousands of generations, the most melodious or beautiful males, according to their standard of beauty, might produce a marked effect. Some well-known laws, with respect to the plumage of male and female birds, in comparison with the plumage of the young, can partly be explained through the action of sexual selection on variations occurring at different ages, and transmitted to the males alone or to both sexes at corresponding ages; but I have not space here to enter on this subject.

 

 

Entre las aves, la contienda es muchas veces de carácter más pacífico. Todos los que se han ocupado de este asunto creen que entre los machos de muchas especies existe la rivalidad más grande por atraer cantando a las hembras. El tordo de las rocas de Guayana, las aves del paraíso y algunas otras se reúnen, y los machos, sucesivamente, despliegan con el más minucioso cuidado y exhiben de la mejor manera su esplendoroso plumaje; además ejecutan extraños movimientos ante las hembras, que, asistiendo como espectadores, escogen al fin el compañero más atractivo. Los que han prestado mucha atención a las aves cautivas saben perfectamente que éstas, con frecuencia, tienen preferencias y aversiones individuales; así, sir R. Heron ha descrito cómo un pavo real manchado era sumamente atractivo para todas sus pavas. No puedo entrar aquí en los detalles necesarios; pero si el hombre puede en corto tiempo dar hermosura y porte elegante a sus gallinas bantam conforme a su standard o tipo de belleza, no se ve ninguna razón legítima para dudar de que las aves hembras, eligiendo durante miles de generaciones los machos más hermosos y melodiosos según sus tipos de belleza, puedan producir un efecto señalado. Algunas leyes muy conocidas respecto al plumaje de las aves machos y hembras en comparación del plumaje de los polluelos pueden explicarse, en parte, mediante la acción de la selección sexual sobre variaciones que se presentan en diferentes edades y se transmiten sólo a los machos, o a los dos sexos, en las edades correspondientes; pero no tengo aquí espacio para entrar en este asunto.

 

 

 

 

 

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Comienza un tema polémico en el párrafo centésimo vigésimo cuarto de El Origen de las Especies: la selección sexual

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

No contento con sembrar el fantasma semántico de la selección natural, una construcción artificial que puede substituirse por expresiones tan generales como “la naturaleza”, “la fuerza de la naturaleza” o simplemente eliminarse en todas las frases en las que aparece, sin que estas alteren su significado, el autor va a introducir ahora un nuevo fantasma semántico: La selección sexual.

 

En este y los tres párrafos siguientes va a tratar de la selección sexual. Para ello, el autor parte como de costumbre de la observación de lo que pasa en las granjas y espera, cree, que lo mismo ocurrirá en la naturaleza. Está claro que en algún punto, tarde o temprano, ha de equivocarse,  pues la naturaleza no es una granja, a no ser que su descabellado empeño reciba tan gran apoyo que la naturaleza llegue un día efectivamente a convertirse en una granja y entonces sus escritos habrán triunfado definitivamente.

 

Dice:

 

Inasmuch as peculiarities often appear under domestication in one sex and become hereditarily attached to that sex, so no doubt it will be under nature

Puesto, que en domesticidad aparecen con frecuencia particularidades en un sexo que quedan hereditariamente unidas a este sexo, lo mismo sucederá, sin duda, en la naturaleza.

 

De la frase siguiente podemos, como de costumbre,  eliminar sin problemas a la selección natural y así :

 

De este modo se hace posible que los dos sexos se modifiquen, mediante selección natural, en relación con sus diferentes costumbres, como es muchas veces el caso, o que un sexo se modifique con relación al otro, como ocurre comúnmente.

 

Convertirlo sin pérdida de información en:

 

De este modo se hace posible que los dos sexos se modifiquen en relación con sus diferentes costumbres, como es muchas veces el caso, o que un sexo se modifique con relación al otro, como ocurre comúnmente.

 

¿Qué es entonces la selección sexual? Como siempre el autor elude dar una definición clara y una respuesta directa a tan importante cuestión. Por el contrario dice:

Esta forma de selección depende, no de una lucha por la existencia en relación con otros seres orgánicos o con condiciones externas, sino de una lucha entre los individuos de un sexo -generalmente, los machos- por la posesión del otro sexo.

Y también:

 

El resultado no es la muerte del competidor desafortunado, sino el que deja poca o ninguna descendencia. La selección sexual es, por lo tanto, menos rigurosa que la selección natural. Generalmente, los machos más vigorosos, los que están mejor adecuados a su situación en la naturaleza, dejarán más descendencia; pero en muchos casos la victoria depende no tanto del vigor natural como de la posesión de armas especiales limitadas al sexo masculino.

O sea que,  para la selección sexual, otro fantasma semántico, el autor tiene destinados grandes proyectos. Cada vez que un macho se ve adornado de atributos esto será sin duda prueba de la acción de la selección sexual. Sigamos leyendo:

 

Un ciervo sin cuernos, un gallo sin espolones, habrían de tener pocas probabilidades de dejar numerosa descendencia. La selección sexual, dejando siempre criar al vencedor, pudo, seguramente, dar valor indomable, longitud a los espolones, fuerza al ala para empujar la pata armada de espolón, casi del mismo modo que lo hace el brutal gallero mediante la cuidadosa selección de sus mejores gallos.

 

Los espolones del gallo, los cuernos del ciervo son ejemplos de productos de la selección sexual. Por definición ya que la lucha por el sexo (selección sexual) es sólo expresión de la lucha general que se da en la naturaleza.

 

SEXUAL SELECTION.

 

124.

Inasmuch as peculiarities often appear under domestication in one sex and become hereditarily attached to that sex, so no doubt it will be under nature. Thus it is rendered possible for the two sexes to be modified through natural selection in relation to different habits of life, as is sometimes the case; or for one sex to be modified in relation to the other sex, as commonly occurs. This leads me to say a few words on what I have called sexual selection. This form of selection depends, not on a struggle for existence in relation to other organic beings or to external conditions, but on a struggle between the individuals of one sex, generally the males, for the possession of the other sex. The result is not death to the unsuccessful competitor, but few or no offspring. Sexual selection is, therefore, less rigorous than natural selection. Generally, the most vigorous males, those which are best fitted for their places in nature, will leave most progeny. But in many cases victory depends not so much on general vigour, but on having special weapons, confined to the male sex. A hornless stag or spurless cock would have a poor chance of leaving numerous offspring. Sexual selection, by always allowing the victor to breed, might surely give indomitable courage, length of spur, and strength to the wing to strike in the spurred leg, in nearly the same manner as does the brutal cockfighter by the careful selection of his best cocks. How low in the scale of nature the law of battle descends I know not; male alligators have been described as fighting, bellowing, and whirling round, like Indians in a war-dance, for the possession of the females; male salmons have been observed fighting all day long; male stag-beetles sometimes bear wounds from the huge mandibles of other males; the males of certain hymenopterous insects have been frequently seen by that inimitable observer M. Fabre, fighting for a particular female who sits by, an apparently unconcerned beholder of the struggle, and then retires with the conqueror. The war is, perhaps, severest between the males of polygamous animals, and these seem oftenest provided with special weapons. The males of carnivorous animals are already well armed; though to them and to others, special means of defence may be given through means of sexual selection, as the mane of the lion, and the hooked jaw to the male salmon; for the shield may be as important for victory as the sword or spear.

 

Puesto, que en domesticidad aparecen con frecuencia particularidades en un sexo que quedan hereditariamente unidas a este sexo, lo mismo sucederá, sin duda, en la naturaleza. De este modo se hace posible que los dos sexos se modifiquen, mediante selección natural, en relación con sus diferentes costumbres, como es muchas veces el caso, o que un sexo se modifique con relación al otro, como ocurre comúnmente. Esto me lleva a decir algunas palabras sobre lo que he llamado selección sexual. Esta forma de selección depende, no de una lucha por la existencia en relación con otros seres orgánicos o con condiciones externas, sino de una lucha entre los individuos de un sexo -generalmente, los machos- por la posesión del otro sexo. El resultado no es la muerte del competidor desafortunado, sino el que deja poca o ninguna descendencia. La selección sexual es, por lo tanto, menos rigurosa que la selección natural. Generalmente, los machos más vigorosos, los que están mejor adecuados a su situación en la naturaleza, dejarán más descendencia; pero en muchos casos la victoria depende no tanto del vigor natural como de la posesión de armas especiales limitadas al sexo masculino. Un ciervo sin cuernos, un gallo sin espolones, habrían de tener pocas probabilidades de dejar numerosa descendencia. La selección sexual, dejando siempre criar al vencedor, pudo, seguramente, dar valor indomable, longitud a los espolones, fuerza al ala para empujar la pata armada de espolón, casi del mismo modo que lo hace el brutal gallero mediante la cuidadosa selección de sus mejores gallos. Hasta qué grado, en la escala de los seres naturales, desciende la ley del combate, no lo sé; se ha descrito que los cocodrilos riñen, rugen y giran alrededor -como los indios en una danza guerrera- por la posesión de las hembras. Se ha observado que los salmones machos riñen durante todo el día; los ciervos volantes machos, a veces llevan heridas de las enormes mandíbulas de los otros machos; el inimitable observador monsieur Fabre ha visto muchas veces los machos de ciertos insectos himenópteros riñendo por una hembra determinada que está posada al lado, espectador en apariencia indiferente de la lucha, la cual se retira después con el vencedor. La guerra es quizá más severa entre los machos de los animales polígamos, y parece que éstos están provistos muy frecuentemente de armas especiales. Los machos de los carnívoros están siempre bien armados, aun cuando a ellos y a otros pueden ser dados por medio de la selección sexual, como la melena del león, y la mandíbula de gancho al salmón macho, pues el escudo puede ser tan importante para la victoria como la espada o lanza.

 

 

 

 

 

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