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Ayer, hoy, más allá del tiempo

Publicaba ayer en Digital CSIC la recensión del libro titulado  “El laboratorio de Foucault (Descifrar y ordenar)” de Mauricio Jalón (Editorial Anthropos, número 46. CSIC, Madrid 1994) y con ella presentaba también algunos de los comentarios que un evaluador anónimo había hecho de dicha recensión.  Unos los presentaba al principio, estos:

En realidad, el libro indicado es utilizado como pretexto para abordar el tema central de la Nota, la defensa por el autor de la aplicación del estructuralismo a la Biología (en contra del positivismo y del evolucionismo).

En ese punto focaliza como una de las raíces del Estructuralismo a las aportaciones de Cuvier en el ámbito de la Historia Natural. Concretamente, en apoyo de sus tesis describe, con una muy extensa cita, el principio de las correlaciones orgánicas de Cuvier. Este principio, como otros que defendía el naturalista, parte de un a priori metafísico, la adaptación perfecta y la armonía de órganos y funciones del ser vivo, de lo que deriva sus conclusiones….

Comentaba  ya  ayer que eso del a priori metafísico me parece una insensatez. Por el contrario, el principio de las correlaciones orgánicas de Cuvier se deduce de la más elemental observación.

Otros comentarios de éste anónimo evalauador los reservaba para el final, como premio al valeroso lector que hubiese leído toda la recensión. Eran estos:

En todo caso, la afirmación de que Cuvier es “fundador del Estructuralismo”, con un siglo de antelación, es inaceptable o exige una demostración adecuada (en un artículo), no meras afirmaciones o generalidades (estructuralista es “quien descubre estructuras y relaciones entre sus partes”). El planteamiento del autor es ahistórico, parece concebir el movimiento de las ideas, el desarrollo de nuevas propuestas, de una forma abstracta, al margen del tiempo y de la sociedad, de circunstancias concretas que hay que explicar.

Por todo ello se desaconseja la publicación de la nota.

Y son estos los que voy a comentar hoy. No me refiero a eso de que Cuvier sea o no sea “fundador del Estructuralismo”, que es algo que el tiempo juzgará, siempre con el debido permiso de la autoridad competente; sino a esta otra sentencia final, algo confusa,  que dice:

El planteamiento del autor es ahistórico, parece concebir el movimiento de las ideas, el desarrollo de nuevas propuestas, de una forma abstracta, al margen del tiempo y de la sociedad, de circunstancias concretas que hay que explicar.

Y sí, anónimo evaluador, aunque usted y yo estemos de acuerdo en algunas cosas, en otras discrepamos. No tanto en que mi planteamiento sea a-histórico, que no lo es, como en la naturaleza de las ideas. Las ideas solamente pueden concebirse de manera abstracta. Una botella o un árbol puedo tocarlos, medirlos o pesarlos y esto los convierte en objetos concretos. En el límite puedo decir mi botella (e incluso hasta puedo decir mi árbol). Con las ideas es distinto. No es que yo las conciba como abstractas. Es que las ideas son abstractas. No es que yo las conciba arbitrariamente al margen del tiempo y de la sociedad, es que pueden estarlo.

Como indicaba ayer y he indicado en más ocasiones, el darwinismo ha generado mucha confusión. La introducción en el panorama científico de una entidad ambigua y fantasmagórica como la selección natural (contraditio in adyecto, flatus vocis, fantasma semántico, oxímoron basado en una metonimia) ha provocado un mar de confusiones. No he sido yo el primero en detectarlo. Richard Lewontin, profesor de la cátedra Alexander Agassiz en Harvard, en su libro “The Genetic Basis of Evolutionary Change” (1974) explicaba:

Durante muchos años la genética de poblaciones constituyó una teoría poderosa e inmensamente rica sin virtualmente hechos satisfactorios sobre los que trabajar. Fue como una compleja y exquisita máquina diseñada para elaborar una materia prima que nadie había explotado con éxito. Ocasionalmente, algún prospector desusadamente listo o afortunado se encontró con un afloramiento natural de mena de alta graduación, y parte de la maquinaria se puso en marcha para demostrar a sus fiadores que realmente funcionaba. Pero la mayor parte de dicha maquinaria se dejó en manos de los ingenieros, siempre arreglándola, siempre mejorándola, anticipándose al día en que sería llamada a funcionar a pleno rendimiento.

De improviso, la situación cambió. La veta principal fue barrenada y una profusión de hechos fueron vertidos sobre los cubos de esta máquina teórica. Sin embargo, de la máquina no ha salido nada. No es que la máquina no funcione, pues para una gran cantidad de ruidos de engranajes es claramente audible, si no son amortiguados, pero de alguna forma no puede transformar en productos acabados la gran cantidad de materias primas con que ha sido provista. Toda la relación entre teoría y hechos necesita una reconsideración.

Durante muchos años…… Durante muchos años, concretamente desde Darwin, los principales teóricos del estudio de la evolución, entre los que se encuentra Dobzhansky, a quien Lewontin ha dedicado su libro, son incapaces de distinguir entre teoría y hecho, entre lo abstracto y lo concreto. Durante muchos años, desde que se impuso el fantasma semántico, ha reinado la oscuridad y la confusión. No en vano los versos de Dante abren la citada obra de Lewontin:

 

Nel mezzo del cammin di nostra vita

Mi ritrovai per una selva oscura

Che la diritta via era smarrita.

Ahí quanto a dir qual era è cosa dura

Questa selva selvaggia ed aspra e forte,

Che nel pensier rinnova la paura.

 

¿Querrá más evidencia mi anónimo evaluador de que las ideas están fuera del tiempo?

 

En cuanto al final del párrafo, eso que dice:

 parece concebir el movimiento de las ideas, el desarrollo de nuevas propuestas, de una forma abstracta, al margen del tiempo y de la sociedad, de circunstancias concretas que hay que explicar.

no lo entiendo, a no ser que interprete que su autor se ha perdido: Ibant obscuri sola sub nocte per umbram

 

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La selección natural o supervivencia del más apto, que no es una teoría científica, explicada con la inestimable ayuda de Franz Kafka: Resumen del capítulo cuarto de OSMNS

 

Eran sin duda contradicciones  tan evidentes  que tenían que ser intencionadas.

(Capítulo 2. El Castillo. Franz Kafka)

 

El capítulo cuarto de OSMNS, titulado la Selección Natural o la Supervivencia de los más Aptos contiene lo que podríamos esperar que iba a ser la parte central  de la obra: La Exposición de la “Teoría” que nos explique el  origen de las especies.  Porque esa y no otra es la función de toda Teoría Científica: Explicar.

Caben dos posibilidades: 1,  que la Selección Natural sea una Teoría Científica, es decir una explicación de la transformación de las especies y 2,  que no lo sea. El propio título del capítulo sugiere la segunda puesto que la Supervivencia del más Apto no explica nada. Pero para resolver la disyuntiva analizaremos con cierto detalle el capítulo.

Después de un primer capítulo dedicado a la variación en condiciones de cautividad  del que no podemos obtener información alguna en relación con la formación de especies nuevas (la vida en la granja nada tiene que ver con la naturaleza, la variación en cautividad poco o nada aporta a la evolución),  leíamos un segundo capítulo en el que la variación en la naturaleza se presentaba de modo tan limitado como miope: sin alusión alguna a Linneo ni a las categorías taxonómicas y centrándose en algunos ejemplos dudosos de especies. Aparecía así un buen ejemplo de Escritura Ideológica, que es aquella centrada en aspectos parciales de la realidad, interesadamente. El tercer capítulo, escrito con un tono autoritario estaba dedicado a la exaltación de la lucha, atemorizando al lector y dejándolo ahogado, sin posibilidad alguna de intervenir en el discurso. Tanto la Escritura Autoritaria como la Escritura Ideológica han sido descritas por múltiples autores desde tiempo inmemorial.  Pero no estamos ahora para hablar de retórica. No por ahora………..

Llegados al capítulo cuarto de OSMNS nos encontramos ahora en el momento de la verdad: exponer una teoría para explicar unos hechos cuya naturaleza todavía  no se ha indicado claramente ni se han expuesto ejemplos y que consisten ni más ni menos que en el Origen de las Especies, Misterio de los Misterios para cuya aclaración, el autor debería mostrar como indicaba aquel artículo anónimo en The Edinburgh Review, los signos del poder intelectual que se encuentran en la claridad de expresión y en la ausencia de todo término ambiguo o sin sentido. Algo diametralmente opuesto a lo que nos hemos encontrado en la lectura de este capítulo.

Si la Teoría que nos viene a explicar el origen de las especies se llama de “Selección Natural” tenemos que ver en primer lugar en qué consiste la tal Selección Natural y hasta donde llega su alcance, su poder explicatorio. En cuanto a la pregunta ¿qué es?  suponemos de entrada que es una teoría y por tanto no podrá ser otra cosa: Ni dogma, ni ley, ni metáfora ni juego de palabras, tampoco mecanismo ni proceso y mucho menos serán hechos porque el relato de unos hechos no constituye jamás teoría alguna. Pero veamos. Dejémonos sorprender porque en este capítulo encontraremos todo tipo de respuestas a dicha  pregunta. ¿Qué es pues la Selección Natural según explica el autor de este importantísimo capítulo? La Selección Natural no es una sino varias cosas distintas, independientes y lo que es peor, contradictorias. Muy contradictorias. Tanto que, como indicaba Kafka en El Castillo, semejantes contradicciones han de ser intencionadas. Veámoslas puntualmente:

 

1.      Principio. Ya en el primer párrafo sorprende encontrar que el autor se refiere a la selección natural como principio, el principio de selección:

¿Cómo obrará La lucha por la existencia, brevemente discutida en el capítulo anterior, en lo que se refiere a la variación?  El principio de la selección, que hemos visto es tan potente en las manos del hombre, ¿puede tener aplicación en las condiciones naturales?

Pero no existe ningún principio de selección ni en manos del hombre ni en la naturaleza. El hombre selecciona durante el proceso de mejora genética pero su selección es algo bien simple que no merece llamarse principio. Siendo así es lógico que pronto en este capítulo aparezca un segundo significado bien diferente para Selección Natural: El único razonable.

 

2.      Una expresión falsa. Pronto, en el segundo párrafo,  aparece esta acepción:

En el sentido literal de la palabra, indudablemente, selección natural es una expresión falsa

 

Sin duda esta es la definición más acertada: un fantasma semántico o Flatus vocis. Expresión sin valor alguno. Llama la atención que sea el autor quien lo admite tan claramente utilizando esta virtud (la claridad) por primera y única vez en su obra. Lamentablemente el autor no queda satisfecho con esa definición que, como digo es la única posible y pronto aporta más acepciones diferentes y opuestas entre sí:

 3.      Acción: Ya en el párrafo primero, en donde se indicaba que la selección natural era principio se indicaba asimismo que era acción. No obstante se indican distintos tipos de acción:

 

3.1  Algo semejante a la selección humana que tendría (¿) lugar en la naturaleza:

A esta conservación de las diferencias y variaciones individualmente favorables y la destrucción de las que son perjudiciales la he llamado yo selección natural o supervivencia de los más adecuados. Las variaciones ni útiles ni perjudiciales no se verían afectadas por la selección natural, permaneciendo como un elemento fluctuante, como tal vez lo vemos en ciertas especies polimorfas, o en última instancia convirtiéndose en fijo, debido a la naturaleza del organismo y la naturaleza de las condiciones

Pero esto es fruto del error del autor que confunde, entre otras cosas, selección con mejora. Si imposible es la mejora en la naturaleza, imposible es también la selección que solamente es parte del proceso artificial de mejora genética que, como tal proceso artificial, no tiene lugar en la naturaleza en donde tampoco hay nadie seleccionando.

3.2  Algo que conserva las variedades beneficiosas:

Algunos hasta han imaginado que la selección natural produce la variabilidad, siendo así que implica solamente la conservación de las variedades que aparecen y son beneficiosas al ser en sus condiciones de vida

 

Y con el mismo sentido en el párrafo 113 y más adelante (párrafo 156):

 

Natural selection acts solely through the preservation of variations in some way advantageous, which consequently endure.

 

La selección natural obra sólo mediante la conservación de variaciones en algún modo ventajosas, y que, por consiguiente, persisten. Para el autor es lo mismo seleccionar que conservar. Pero hay más……

 

 

3.3. La SN como Acción aparece en otros párrafos (p e. 153 y 157). En este caso para la producción de nuevas especies:

 

Resumiendo, hasta donde la extrema complicación del asunto lo permite, las circunstancias favorables y desfavorables para la producción de nuevas especies por selección natural,

 

 

3.4. Acción: Cuidar por el bien de los seres:

 1.      El hombre selecciona solamente para su propio bien; la Naturaleza lo hace sólo para el bien del ser que tiene a su cuidado

 2.      obrar solamente por el bien y para el bien de cada ser,

 

3.5. Acción: Influir en los seres orgánicos y modificarlos:

 

la selección natural podrá influir en los seres orgánicos y modificarlos en cualquier edad por la acumulación, en esta edad, de variaciones útiles, y por su herencia en la edad correspondiente.

La selección natural puede modificar y adaptar la larva de un insecto a una porción de circunstancias completamente diferentes de las que conciernen al insecto adulto, y estas modificaciones pueden influir, por correlación, en la estructura del adulto. También, inversamente, modificaciones en el adulto pueden influir en la estructura de la larva; pero en todos los casos la selección natural garantizará que no sean perjudiciales, pues si lo fuesen, la especie llegaría a extinguirse.

 

3.6. Acción: Suplantar y exterminar a sus predecesores y a su tronco primitivo

 

El producto más remarcable de esta confusión es que muchas de estas acciones son incompatibles entre sí. Es decir nada puede haber que a la vez cuide por el bien de los seres y los extermine, como tampoco puede haber nada que a la vez los extermine y haga aparecer nuevas especies. Pero no preocuparse porque hay más. Una acción no es un agente. Pues bien la selección natural sí que es a la vez acción y agente:

 

4.       Agente. No contento con presentar a la Selección Natural como diversas acciones diferentes e incompatibles, el autor la presenta también como agente:

 

4.1. Agente de perfeccionamiento (párrafo 114):

 

En estos casos, modificaciones ligeras, que en modo alguno favorecen a los individuos de una especie, tenderían a conservarse, por adaptarlos mejor a las condiciones modificadas, y la selección natural tendría campo libre para la labor de perfeccionamiento.

 

 

4.2. Agente de la economía natural (natural policy) párrafo 154:

 

That natural selection generally acts with extreme slowness I fully admit. It can act only when there are places in the natural polity of a district which can be better occupied by the modification of some of its existing inhabitants.

 

Que la selección natural obra generalmente con extrema lentitud, lo admito por completo. Sólo puede obrar cuando en la economía natural de una región haya puestos que puedan estar mejor ocupados mediante la modificación de algunos de los habitantes que en ella viven.

 5.       Además de Principio, expresión falsa, acción y agente, la selección natural es también proceso. Así leemos también en este capítulo:

 

Por lento que pueda ser el proceso de selección, si el hombre, tan débil, es capaz de hacer mucho por selección artificial, no puedo ver ningún límite para la cantidad de variación, para la belleza y complejidad de las adaptaciones de todos los seres orgánicos entre sí, o con sus condiciones físicas de vida, que pueden haber sido realizadas, en el largo transcurso de tiempo, mediante el poder de la selección de la naturaleza; esto es: por la supervivencia de los más aptos.

6.       La supervivencia de los más aptos

 

En el mismo párrafo en que se indica que la selección natural es proceso, algo que evidentemente es contrario con la más elemental observación de la naturaleza se nos indica asimismo la definición de Selección Natural: la supervivencia de los más aptos. Darse cuenta del significado de esta expresión significa volver al significado segundo que, como decíamos arriba es el único posible puesto que ¿Quién iba a sobrevivir sino los más aptos? La selección natural es pues, una expresión falsa, un fantasma semántico, o flatus vocis. Pero el autor sigue dando significados múltiples y contradictorios y ahora también …….La selección natural es creencia. Y si no se lo creen veamos:

 

7.        Creencia que va a desterrar a otra creencia:

la selección natural desterrará la creencia de la creación continua de nuevos seres orgánicos o de cualquier modificación grande y súbita en su estructura.

 

El autor se empeña en mostrar cómo actúa la selección natural y a tal efecto presenta al final de este largo capítulo un esquema imaginario y dibujado según su visión parcial remotamente alejada de toda observación de la naturaleza. La explicación del esquema ocupa varios párrafos y en ella se pone de manifiesto que para el autor no existen las categorías taxonómicas y que los cambios en poblaciones a la larga resultan en cambios de especie que, a su vez, a largo plazo dan cambios en géneros y en familias. Es curioso que ahora el autor venga a hablar así de las categorías taxonómicas que no se había tomado la molestia de definir ni de presentar con anterioridad. Siendo el  diagrama arbitrario y conteniendo serios defectos, siendo su explicación rudimentaria, empero la crítica mayor procede de su carácter imaginario. Ni un solo ejemplo del mundo real ha aportado el autor que se asemeje a tal diagrama. Así dice:

Thus, as I believe, species are multiplied and genera are formed.

De este modo, creo yo, se multiplican las especies y se forman los géneros.

Demostrando que su diagrama, el conjunto del capítulo y de la obra OSMNS, no son sino expresión de su fe. No en vano había dicho Thompson, lucido comentarista de la obra:

Darwin no presentó en el Origen que las especies se hubiesen originado por la selección natural, sino que simplemente demostró, sobre la base de ciertos hechos y suposiciones, cómo esto podría haber sucedido, y así como él se había convencido a sí mismo, así también fue capaz de convencer a los demás “(Thompson. , WR, “Introducción”, en Darwin CR, “El Origen de las Especies Mediante la Selección Natural”, Sexta Edición, 1872, Biblioteca Everyman, JM Dent & Sons: Londres, 1967, reimpresión, p.xi)

Más allá de los límites de toda explicación, todavía el autor encuentra argumentos extraordinarios al final del capítulo en el que debería haber presentado supuestamente su teoría sobre la Evolución de las Especies por Selección Natural:

Pero, como hice observar hacia el final de la introducción, nadie debe sorprenderse de lo mucho que todavía queda inexplicado sobre el origen de las especies, si nos hacemos el cargo debido de nuestra profunda ignorancia sobre las relaciones de los habitantes del mundo en los tiempos presentes, y todavía más en las edades pasadas.

Siguen, en los párrafos finales de este farragoso capítulo una serie de argumentaciones tan confusas y oscuras que ya no me molestaré en copiar ni en discutir.

Acabamos de leer el capítulo cuarto de  El Origen de las Especies por medio de la Selección Natural o la Supervivencia del más apto en la Lucha por la Existencia (OSMNS) titulado precisamente  “la Selección Natural o la Supervivencia de los Más Aptos” y nos encontramos por lo tanto en el mejor momento para responder a la pregunta clave:

¿Qué es la Selección Natural?

Principio, expresión falsa, acción (distintas acciones sobre diferentes sujetos), agente, proceso, creencia. Son significados atribuidos a la SN y evidentemente contradictorios.

A estos significados aquí expresados pronto se añaden otros: agente, Doctrina, hecho, teoría,….. Y la historia del darwinismo añade más: Teorema, Ley, Ley natural, Mecanismo, Proceso,……

Demasiada contradicción. Parece que el autor y sus seguidores no saben bien de qué hablan…..Curiosa situación si no tuviésemos a mano El Castillo, de Kafka, en donde todo queda explicado desde el momento en que se indica:

Eran sin duda contradicciones  tan evidentes  que tenían que ser intencionadas.

(Capítulo 2. El Castillo. Franz Kafka. Cátedra Letras Universales. Traducción de Luis Acosta. Madrid 1998).

No en vano Hodge, contemporáneo de Darwin había descubierto su finalidad:

No es, sin embargo, ni la evolución ni la selección natural, lo que da al darwinismo su peculiar carácter e importancia. Es el hecho de que Darwin rechaza toda teleología, o la doctrina de las causas finales. Niega diseño en cualquiera de los organismos en el mundo vegetal o animal. Él enseña que el ojo se formó sin ningún propósito de producir un órgano de la visión.

Y más adelante en su misma obra:

Sería absurdo decir nada irrespetuoso de un hombre como el Sr. Darwin, y no menos absurdo permitirse extravagancias del lenguaje, sin embargo, estamos expresando nuestra propia experiencia, cuando decimos que consideramos los libros de Darwin la mejor refutación de la teoría de Darwin.

Constantemente nos indica la alternativa de tener que decidir entre creer que el ojo es o bien un producto de diseño o el producto de la acción involuntaria de causas físicas ciegas.

Para cualquier mente normalmente constituida, es absolutamente imposible creer que no es un producto de diseño. Para Darwin mismo, es evidente, aún a pesar de su teoría, apenas puede creerlo.

 

La selección natural  explicada con la  ayuda de Franz Kafka: Resumen del capítulo cuarto de OSMNS. Artículo publicado en Digital CSIC en Octubre de 2012

 

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Evolución: La Máquina Incapaz de distinguir

Evolución: La Máquina Incapaz de distinguir

 

ÍNDICE DE CONTENIDOS:
INTRODUCCIÓN: LA MÁQUINA INCAPAZ DE DISTINGUIR, RECONSIDERANDO HOY EL ESTUDIO DE LA EVOLUCIÓN DESDE UNA PERSPECTIVA HISTÓRICA
CONSTRUYENDO LA MÁQUINA INCAPAZ DE DISTINGUIR: DOBZHANSKY
MANTENIENDO LA MÁQUINA INCAPAZ DE DISTINGUIR: EL MARAVILLOSO MUNDO DE LA EVOLUCIÓN, SEGÚN JULIAN HUXLEY
CONSERVANDO LA MÁQUINA INCAPAZ DE DISTINGUIR: “EVOLUCIÓN” DE DOBZHANSKY, AYALA, STEBBINS Y VALENTINE, DONDE SE DEMUESTRA QUE LA SELECCIÓN NATURAL NO ES TEORÍA SINO PROCESO
LA MÁQUINA INCAPAZ DE DISTINGUIR SIEMPRE FUNCIONANDO
CIENTO CINCUENTA ANIVERSARIO DEL ORIGEN DE LA MÁQUINA INCAPAZ DE DISTINGUIR EN LA OBRA DE CHARLES DARWIN

 

Ilustración de Gustavo Doré para la divina Comedia de Dante Alighieri.

 

La Máquina incapaz de distinguir se basa en la explicación que Richard Lewontin dedica a la Genética de Poblaciones y su incapacidad para producir nada útil en el estudio de la evolución.  La expresión procede del capítulo 5 titulado La Paradoja de la Variación en el libro La base genética de la Evolución, de Lewontin. Abre el libro, como no podría ser de otra manera, en una página la dedicatoria a Theodosius Dobzhansky; en la página siguiente cuatro versos iniciales de La Divina Comedia de Dante, sección Inferno:

 

Nel mezzo del cammin di nostra vita

mi ritrovai per una selva oscura

ché la diritta via era smarrita.

Ahi quanto a dir qual era è cosa dura

questa selva selvaggia e aspra e forte

che nel pensier rinova la paura!

 

Que continúan así:

 

Tant’è amara che poco è più morte;

ma per trattar del ben ch’i’ vi trovai,

dirò de l’altre cose ch’i’ v’ho scorte.

Io non so ben ridir com’i’ v’intrai,

tant’era pien di sonno a quel punto

che la verace via abbandonai.

 

Y se traducen al español como:

 

 

En medio del camino de nuestra vida

Me encontré en una selva oscura

Porque había perdido el camino recto .

Ah, cómo decir lo  difícil que era

esta selva salvaje, áspera y severa

que en el pensamiento renueva el miedo!

Tanto es amarga, que poco lo es más la muerte:

pero por tratar del bien que allí encontré,

diré de las otras cosas que allí he visto.
No puedo repetir bien como entré

Tan lleno estaba de sueño en ese momento

que abandoné el verdadero camino…………..

 

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Confusión en la Evolución ¿Qué es la Selección Natural?

 

La Teoría Evolutiva en su sentido más amplio, es decir el estudio o conjunto de conocimientos acerca de la evolución según las ampliamente admitidas tesis darwinistas incluye y, a menudo reposa sobre, un dogma central: la Selección Natural.

Empero todavía no sabemos ni bien ni mal qué es la Selección Natural. Acá un mecanismo, allá un proceso, acullá una teoría científica o hipótesis. En otras instancias acción, agente, hecho, suceso, relato de hechos, o más allá Teorema, Ley, Ley Natural o Ley Universal. Todo esto y muchas cosas más vemos que puede ser la Selección Natural.
Caben dos posibilidades. La primera que en la Ciencia no sea necesario definir bien las palabras y que en un momento dado cualquier palabra inventada pueda designar cualquier cosa real o imaginaria, no importa, o también que algo real pueda ser llamado de cualquier modo. Admitir esta posibilidad significa eliminar del lenguaje su principal capacidad, es decir la utilidad a la hora de establecer nuestras relaciones con el mundo. Tal destrucción del lenguaje es la que inspiró a Orwell cuando escribía su novela 1984 la idea de que el poder estuviese sumamente interesado en la publicación de un Diccionario de Neolengua, en donde sólo existirían las palabras convenientes a sus propios fines y que cada una de ellas tendría en todo momento el significado que al poder interesase. En tal reino de la ambigüedad y antes de su destrucción irremediable, el lenguaje serviría como herramienta de dominación.

La segunda posibilidad está más en una línea de respeto al lenguaje como opinaba Lavoisier:
“…por muy ciertos que sean los hechos de cualquier ciencia y acertadas las ideas formadas de estos hechos, podríamos comunicar una falsa impresión a los demás, si no disponemos de las palabras por las cuales las ideas pueden ser expresados adecuadamente.”
Es decir que la ciencia necesita cuidar su lenguaje y es por tanto parte fundamental de la tarea del científico preguntar insistentemente sobre el significado de cada palabra ¿qué es exactamente ese aspecto tan central de la teoría evolutiva al que se conoce como la Selección Natural? ¿Se trata de un mecanismo? ¿Un hecho? ¿Un proceso? Por otra parte oímos aquí y allá que la SN es una hipótesis, o una teoría. Otras veces una fuerza, y en otros contextos, una acción. En ocasiones se ve el “Teorema Fundamental de la Selección Natural”. También se conoce a la Teoría Darwinista como de Evolución por Selección Natural indicando que sea así la Selección Natural teoría.

 

Necesitamos saber qué es la SN y pedimos precisión en su descripción. La naturaleza del método científico y la validez de sus explicaciones obliga a la precisión en la definición de los términos. Veamos pues ¿Qué es la Selección Natural?…..

 

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Confusión en la Evolución ¿Qué es la Selección Natural?
La selección natural explicada en seis lecciones con un ejercicio de regalo al final del cuadernillo

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Reina en un mundo ambiguo

 

A diferencia de corrientes científicas que se basan en una operación de abstracción o distinción entre aspectos que habitualmente se encuentran vecinos o conviven en la naturaleza, el darwinismo se basa por el contrario en no distinguir.

 

Para el darwinismo no hay diferencia entre dos conceptos que son bien diferentes: hecho y teoría. Si ambos conceptos son diferentes o si su distinción es importante, entonces el darwinismo se cae por su propio peso, porque no sólo no distingue entre ellos sino que para su supervivencia necesita que tal distinción no se dé.

 

Un comentario en este blog,  nos proporcionaba un ejemplo claro en el siguiente párrafo:

 

Ya le he dicho que me explique de que narices me esta hablando con el tema de hechos y teorías, no se a que cosa concreta se refiere, así que le rogaria que fuese más concreto porque no se le entiende nada.

 

Hechos ocurren en el mundo a nuestro alrededor y constantemente se describen. Para explicarlos, la ciencia propone teorías. Ambos conceptos, hecho y teoría, pertenecen a universos diferentes. Como bien explica el profesor Agustín García Calvo en su tertulia política número 218, hay el mundo de los entes ideales, que no existen y sin embargo sirven para explicar a los demás comprendidos en la realidad:

 

“Hay entes ideales”, que no existen, del tipo de TODO, NADA, los Números, la Esfera, el Triángulo, que no existen, pero que rigen la Realidad, rigen la realización de las cosas, es decir, la conversión de las cosas en propiamente existentes, reales (hasta ahora no lo eran) Las cosas se hacen reales o existentes por el procedimiento de que sobre ellas incide un ente ideal que en el caso de las lenguas corrientes es el Significado de las palabras que lo tienen. Dentro del vocabulario de una lengua cualquiera hay, entre otros elementos que funcionan en la lengua, en el nivel más superficial, Palabras con Significado, palabras como ‘rana’, ‘roto’, ‘volver’ o lo que queráis: Palabras con Significado. Y estas palabras, efectivamente, pretenden aplicarse a las cosas y hacerlas existir, sin más. Es decir: si una oveja es una oveja, es gracias a que hay una palabra ‘oveja’ que se le aplica con justeza, y de la cual no puede salirse, a la cosa de que se trate. Esto, naturalmente, no puede ser verdad: en la Realidad verdad no cabe, pero la pretensión de realización del ente ideal es clara y constante. Esto es lo que se pretende con cualesquiera palabras con significado.

 

 

Las Teorías (ver la entrada ¿Qué es una teoría científica?) pertenecen al mundo de los entes ideales, los hechos al mundo de la realidad. Si aparece una mutación, es un hecho. Si confiere ventaja adaptativa, otro. Si los organismos mutados o sus hijos dejan más descendencia, otro hecho. Explicar satisfactoriamente por qué o cómo ocurren estos hechos y si responden a esquemas más generales no es algo inmediato. En la actualidad pertenece al mundo de la Ciencia y suele costar el trabajo de aplicar un riguroso protocolo durante un tiempo variable.

 

El intento consistirá en proponer hipótesis. En la hipótesis se aventuran explicaciones comunes para los distintos hechos que han de implicar elementos bien conocidos, consensuados y medibles de manera que podamos someter su interacción con los hechos a experimentación. La verificación de la hipótesis resulta en una Teoría que no es otra cosa que una explicación nueva de un conjunto de hechos. La Teoría no existe en el mundo, como tampoco existe la recta, la nada o la verdad. Los hechos, sí, constituyen lo que pasa en el mundo.

 

Los hechos no nos llegan directamente sino mediante descripciones que son como noticias inmediatas del hecho. La Teoría ha de ir más allá aunando varios hechos y proponiendo explicaciones.

 

La Teoría de Evolución por Selección natural o supervivencia del más apto puede ser descripción torpe de hechos pero no teoría.

 

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Charles Darwin, fundador del creacionismo. Impresionante comienzo del capítulo Segundo (Variation under nature) en el párrafo quincuagésimo séptimo de El Origen de las Especies

En veintiocho párrafos,  veintiocho (28),  va a tratar el autor sobre la variación en la naturaleza. Curioso si se tiene en cuenta que a la variación en estado doméstico ha dedicado cuarenta y siete (47). Como si las operaciones de los ganaderos y agricultores, que se conocen con el nombre de mejora genética (en inglés, breeding) y que el autor confunde sistemáticamente con selección (en inglés, selection), tuviesen algo que aportar para entender el proceso de transformación de las especies y fuesen más importantes que el propio estudio de las condiciones de vida en la naturaleza…….

Curioso, sí,  y sin duda desproporcionado. Empero, tan importante dato nos dice mucho acerca de la obra en cuestión (“The book called The Origin of Species is not really on that subject”; El libro llamado Sobre el Origen de las Especies no trata realmente de ese tema, dijo Georges Gaylord Simpson allá por 1964). Frase de Simpson que sugiere que,  a nuestro autor le preocupa poco el origen de las especies, un tema de complejidad elevada,  para cuyo abordaje se requiere una gran formación académica de la cual sin duda carece.

Otros cualesquiera, bien diferentes, son sus objetivos, probablemente ni el mismo los conozca,  o al menos en ningún momento los hemos leído hasta ahora claramente expuestos.  Tal vez se trate aquí de objetivos inconscientes, como ese curioso proceso que ha dado en llamar, con toda libertad, selección inconsciente, Conscientes o inconscientes,  los objetivos de ésta obra están más relacionados con un fin social que con un fin científico.

 

El autor ha venido escribiendo hasta aquí de granjas con la libertad del granjero aficionado, cual  fellow countryman que no tiene por qué darle importancia a estilo académico ni cuidar protocolo alguno y utiliza las palabras según le vienen. En esto es el autor ejemplo de modernidad literaria (que no científica) , o más aún de post-modernidad: El significado importa poco y cuando está, tanto puede ser uno como su contrario.  No en vano Eugenio d’Ors, uno de los autores españoles que mejor lo comprendió,  escribió  que Darwin era un caso de vocación malograda de sportsman y de cazador.

En el primer capítulo de OSMNS, el autor no se molesta en definir selección, no se preocupa de distinguir selección (selection) de mejora (breeding) y cae en serias contradicciones al decir selección inconsciente y selección natural: Dos ejemplares de caza mayor de fantasmas semánticos. No da ninguna importancia a la corrección en el uso del lenguaje y lejos de conseguir la supuesta contribución relevante a la ciencia que los medios de propaganda vienen dando a entender de manera extraordinariamente interesada en las últimas décadas, por el contrario lo que consigue es ejemplo de fundamentalismo científicoTodo vale si al poder conviene. Cierto es, pues así me conviene. La ciencia en el cuartel.

 

El Origen de las Especies por medio de la Selección Natural (OSMNS),  obra fundamental del materialismo ateo, ha sido también herramienta básica para la corrupción del lenguaje en la ciencia:   Paso fundamental para poner la ciencia al servicio del capital. Con ésta obra se abrieron de par en par las puertas para la degradación de los valores académicos.  No en vano en su prólogo a una de las Ediciones de El Origen, ni corto ni perezoso, WR Thomson dijo: “The success of Darwinism was accompanied by a decline in scientific integrity” (El éxito del darwinismo se acompañó de una decadencia en la integridad científica). Entre otras cosas,  la obra presenta un nuevo e inflexible modelo para el comportamiento del ser humano en relación con la naturaleza. Pretendida o no por su autor, la conclusión, es la siguiente: Tratemos a la naturaleza como si fuese una granja, porque aunque no lo sea, si nos empeñamos acabará siéndolo. A este mandato hemos obedecido y si no,  vean:

 

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El video eliminado de YouTube puede verse (por ahora, 30-V-2012) en la web de RTVE:

http://www.rtve.es/television/20110511/documentos-tv-planeta-venta/431792.shtml

 

¿Qué nos deparará la lectura del segundo capítulo? Iremos viendo,……..

Por ahora, el autor muestra gran confianza en sí mismo en la manera como empieza :

 

Before applying the principles arrived at in the last chapter to organic beings in a state of nature

 

Como si hubiese descrito algún principio o hubiese llegado por sus propios medios a alguna idea en el capítulo precedente. Pero nada más lejos de la realidad porque resumiendo los contenidos del capítulo precedente no había tales principios y mucho menos que se pudiesen aplicar a la naturaleza.

No obstante seguimos leyendo:

 

we must briefly discuss whether these latter are subject to any variation

 

O sea que el autor se propone investigar si los seres vivos en la naturaleza se encuentran sometidos a variación. Curioso objetivo que así expuesto suena más a sermón que a tratado científico. Seguro que sí, habrá variación, sólo hace falta mirar alrededor de uno y encontramos la respuesta. Pero  es que aquí vuelve a ocurrir como con las palomas: párrafos y párrafos dedicados a descubrir que todas las variedades pertenecen a una misma especie.

 

Acto seguido viene uno de los párrafos más espectaculares de la obra. Su definición de especie:

 

 

No one definition has satisfied all naturalists; yet every naturalist knows vaguely what he means when he speaks of a species. Generally the term includes the unknown element of a distinct act of creation.

Ninguna definición ha satisfecho a todos los naturalistas; sin embargo, todo naturalista sabe vagamente lo que él quiere decir cuando habla de una especie. Generalmente, esta palabra encierra el elemento desconocido de un acto distinto de creación.

Hasta en la sexta edición se mantiene semejante definición superando todo tipo de pruebas y correcciones: the unknown element of a distinct act of creation. La especie, ese elemento desconocido de un acto independiente de creación.

 

El problema (otro más) es que esta definición es inadmisible en un libro de Historia Natural o de ciencia, en general. Admitirla supone invitar a la religión a participar en el debate científico, algo inaudito hasta el momento desde los tiempos de Galileo y que constituye la formulación del creacionismo, es decir la invitación que algunos sectores de la ciencia cursan a determinados discursos religiosos para que participen en los debates científicos. El pago a tan generosa invitación será la pena de no tener nunca razón, pues la invitación se cursa con el único interés de que los que invitan tengan siempre razón en el debate. Dicho de otro modo, los fundadores del creacionismo, son los darwinistas: inventan un enemigo al que siempre vencen y así pueden disimular, e incluso ocultar, la existencia de sus enemigos reales: aquellos científicos que no admiten sus juegos de palabras. La gloria y el mérito de tal fundación ha de atribuirse a su protagonista: Charles Darwin, fundador del creacionismo. El creacionismo, invento darwinista.

 

 

Para variedad, la definición también es intrigante:

 

The term “variety” is almost equally difficult to define; but here community of descent is almost universally implied, though it can rarely be proved.

 

Pero hay no un sólo error, sino varios. Primero, resulta más fácil definir especie que variedad porque pertenecen a una especie aquellos individuos cuya naturaleza no impide que puedan reproducirse entre sí. Si no tuviésemos definición alguna de especie, sería imposible definir variedad, puesto que las variedades pertenecen a especies. Segundo, la descendencia común no es necesariamente un requisito para la variedad, siempre que se mantengan una serie de características comunes. Pero el autor parece empeñado en introducir el concepto de Descendencia Común a todo trance así como está empeñado en hacer difusa la diferencia entre especie y variedad, dos conceptos bien diferentes para todo naturalista.

 

Insiste también el autor en que las monstruosidades son graduales con las variedades, lo cual no es cierto:

 

We have also what are called monstrosities; but they graduate into varieties

 

Before applying the principles arrived at in the last chapter to organic beings in a state of nature, we must briefly discuss whether these latter are subject to any variation. To treat this subject properly, a long catalogue of dry facts ought to be given; but these I shall reserve for a future work. Nor shall I here discuss the various definitions which have been given of the term species. No one definition has satisfied all naturalists; yet every naturalist knows vaguely what he means when he speaks of a species. Generally the term includes the unknown element of a distinct act of creation. The term “variety” is almost equally difficult to define; but here community of descent is almost universally implied, though it can rarely be proved. We have also what are called monstrosities; but they graduate into varieties. By a monstrosity I presume is meant some considerable deviation of structure, generally injurious, or not useful to the species. Some authors use the term “variation” in a technical sense, as implying a modification directly due to the physical conditions of life; and “variations” in this sense are supposed not to be inherited; but who can say that the dwarfed condition of shells in the brackish waters of the Baltic, or dwarfed plants on Alpine summits, or the thicker fur of an animal from far northwards, would not in some cases be inherited for at least a few generations? And in this case I presume that the form would be called a variety.

 

Antes de aplicar a los seres orgánicos en estado natural los principios a que hemos llegado en el capítulo pasado, podemos discutir brevemente si estos seres están sujetos a alguna variación. Para tratar bien este asunto se debería dar un largo catálogo de áridos hechos; pero reservaré éstos para una obra futura. Tampoco discutiré aquí las varias definiciones que se han dado de la palabra especie. Ninguna definición ha satisfecho a todos los naturalistas; sin embargo, todo naturalista sabe vagamente lo que él quiere decir cuando habla de una especie. Generalmente, esta palabra encierra el elemento desconocido de un acto distinto de creación. La palabra variedad es casi tan difícil de definir; pero en ella se sobrentiende casi universalmente comunidad de origen, aunque ésta rara vez pueda ser probada. Tenemos además lo que se llama monstruosidades; pero éstas pasan gradualmente a las variedades. Por monstruosidad supongo que se entiende alguna considerable anomalía de conformación, generalmente perjudicial o inútil para la especie. Algunos autores usan la palabra variación en un sentido técnico, simplificando una modificación debida directamente a las condiciones físicas de la vida; y las variaciones en este sentido se supone que no son hereditarias; pero ¿quién puede decir que el nanismo de las conchas de las aguas salobres del Báltico, o las plantas enanas de las cumbres alpinas, o la piel más gruesa de un animal del norte, no podría ser hereditaria en algunos casos, por lo menos un par de generaciones? Y en este caso supongo que la forma sería llamada una variedad.

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Procrusto en acción: El concepto de especie

 

De Procrusto o  Procustes ya tratamos en otra ocasión.  Era un bandido de la Mitología Griega que tenía dos lechos, uno corto y otro largo.  Obligaba a sus víctimas a tenderse en uno de ellos: a los altos, en el corto; a los bajos, en el largo.  Para adaptarlos a todos, altos y bajos, al tamaño de la cama, a los primeros les cortaba los pies;  mientras que a los de baja estatura, les estiraba violentamente las extremidades para alargarlos.

Viene a cuento tan cruel historia por  esa extraña capacidad tan desarrollada en  algunos científicos para adaptar la realidad a sus opiniones, dogmas y pre-conceptos, eliminando de ella todo aquello que les moleste, por real que sea; o bien añadiendo los elementos que consideren necesarios, aunque procedan de su imaginación más desbordada.

A propósito de la Realidad de las Especies,  Coyne y Orr citan, en las primeras páginas de su libro “Speciation”, a unos cuantos autores de decidida vocación procustiana,  por ejemplo el bueno de JBS Haldane, estadístico de fama pero más bien nulo como biólogo,  quien se atrevió a decir que el concepto de especie es una concesión a las costumbres lingüísticas y a los mecanismos neurológicos. Curiosa afirmación.  Habría que ver la repercusión si un biólogo hubiera dicho que el concepto de número es  una concesión a las costumbres lingüísticas y a los mecanismos neurológicos.

También las naves de Raven, Mishler y Donoghue y Nelson  naufragaron en similares argumentos. Pero entre todos estos aprendices de navegante, se lleva la palma el señor J Mallet, quien en un párrafo especialmente mitológico dice:

Today, an essential species “reality” strongly conflicts with our understanding of gradual speciation, and is no longer accepted at all generally. (p 887)

 

Que me  permito traducir:

 

Hoy en día, la realidad esencial de la especie entra fuertemente en conflicto con nuestra comprensión de la especiación como proceso gradual, y, por lo general, ya no es aceptada.

 

O sea que,  cuando la realidad o alguno de sus aspectos incomoden al científico, será lícito ignorarlos. Si las escrituras dictan que la especiación es proceso gradual, entonces no se admite la realidad de la especie. La literatura biológica está llena de estos ejemplos. Autores que habiendo superado milagrosamente sus exámenes de reválida, han llegado a la cima a base de dar gusto a las exigencias más ridículas de los mundos editoriales.

 

 

Referencias

 

Coyne JA and Orr HA. 2004. Speciation. Sinauer

Mallet J. 2001. The speciation revolution. J Evol Biol 14: 887-888.

 

Imagen de Mythweb

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Una multitud de dificultades se le habrá ocurrido al lector mucho antes de haber llegado a esta parte de mi trabajo

 

Long before having arrived at this part of my work, a crowd of difficulties will have occurred to the reader.

Mucho antes de haber llegado a esta parte de mi trabajo, una multitud de dificultades se le habrán ocurrido al lector.

 

 

Some of them are so grave that to this day I can never reflect on them without being staggered; but, to the best of my judgment, the greater number are only apparent, and those that are real are not, I think, fatal to my theory.

 

Algunas de ellas son tan graves que, hasta hoy, no puedo reflexionar sobre ellas sin titubeo, pero, a lo mejor de mi juicio, el mayor número de ellas son sólo aparentes, y las que son reales no son, creo, fatales para mi teoría.

 

 

These difficulties and objections may be classed under the following heads:—Firstly, why, if species have descended from other species by insensibly fine gradations, do we not everywhere see innumerable transitional forms? Why is not all nature in confusion instead of the species being, as we see them, well defined?

 

Estas dificultades y objeciones pueden clasificarse en los siguientes tipos:-En primer lugar, ¿por qué, si las especies han descendido de otras especies por gradaciones insensiblemente finas, no se ven por todas partes innumerables formas de transición? ¿Por qué no está toda la naturaleza confusa, en lugar de las especies, como las vemos, bien definidas?

 

Secondly, is it possible that an animal having, for instance, the structure and habits of a bat, could have been formed by the modification of some animal with wholly different habits? Can we believe that natural selection could produce, on the one hand, organs of trifling importance, such as the tail of a giraffe, which serves as a fly-flapper, and, on the other hand, organs of [172]such wonderful structure, as the eye, of which we hardly as yet fully understand the inimitable perfection?

 

En segundo lugar, es posible que un animal que tiene, por ejemplo, la estructura y las costumbres de un murciélago, pudiera haberse formado por la modificación de un animal con hábitos totalmente diferentes? ¿Podemos creer que la selección natural podría producir, por una parte, órganos de escasa importancia,
tales como la cola de una jirafa, que sirve como espanta-moscas, y, por por otra parte, órganos de [172] tan maravillosa estructura, tales como el ojo, de los cuales apenas entendemos plenamente la perfección inimitable?

 

 

Thirdly, can instincts be acquired and modified through natural selection? What shall we say to so marvellous an instinct as that which leads the bee to make cells, which has practically anticipated the discoveries of profound mathematicians?

 

En tercer lugar, pueden los  instintos adquirirse y modificarse por selección natural? ¿Qué vamos a decir de un instinto tan maravilloso como el que lleva la abeja para hacer las celdas, que prácticamente se ha anticipado a los descubrimientos de matemáticos profundos?

 

Fourthly, how can we account for species, when crossed, being sterile and producing sterile offspring, whereas, when varieties are crossed, their fertility is unimpaired?

En cuarto lugar, ¿cómo podemos explicar que cuando se cruzan las especies son estériles y producen descendencia estéril, mientras que, cuando se cruzan las variedades, la fertilidad no se ve afectada?

 

Las imágenes 1, 2, 3 y 5 proceden del calendario Nature’s Hidden Secrets, de Cell signalling para 2009, cuyo PDF se encuentra en la red.  La imagen 4 es de treknature. La 6 de faqs. org. Hay más  “dificultades”, por ejemplo aquí, aquí, aquí, aquí y aquí. También en el Diccionario de Neolengua, en las entradas para Tettiigonidae y otras.

Los párrafos del texto proceden de El Origen de las Especies.  Sexta edición en Proyecto Gutenberg.

 

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Claro como el agua: El Homo antecessor en el diccionario de Neolengua

Me llevo un susto de muerte  al ver en una etiqueta de agua la imagen de arriba, más no preocuparse porque el diccionario de la Neolengua, que todo lo explica, pronto me va a explicar qué es el Homo antecessor. Veamos:

 

Catalá: L’Homo antecessor, o home d’Atapuerca, és un homínid fòssil  (1; homínido fósil)

English: Homo antecessor is an extinct human species (2: Especie humana extinguida)

Deutsch: Als Homo antecessor werden Fossilien der Gattung Homo (3: Fosil del Género Homo)

Español: Homo antecessor es una especie extinta perteneciente al género Homo (4: Especie extingida del género Homo)

Francés: Homo antecessor est le nom donné à des restes humains découverts à Atapuerca (5: Nombre dado a unos restos humanos)

Italiano: L’ Homo antecessor è una specie estinta di ominide (6: Especie extinguida de homínido)

Portugués: Homo antecessor é um hominídeo extinto (7: Homínido extinguido)

 

Ustedes dirán. Por mi parte y sin que sirva de precedente, por hoy (1 de junio de 2011) me quedo con el francés. No obstante,  habrá que ir viendo cómo cambia todo esto, seguramente a mayor claridad.

Algunas cuestiones sin importancia:

1. ¿Es lo mismo fósil que restos?

2. ¿Es lo mismo homínido, especie humana y especie del género Homo?

3. ¿Cuántas especies humanas se conocen?

4. ¿Qué respuestas ofrece la Máquina incapaz de distinguir a todas estas cuestiones? Seguro que Su Majestad la Selección Natural tiene poder para poner las cosas en claro también en estas menudencias.

 

Entretanto, afortunados que compren botellas de agua en la zona de Burgos, tengan cuidado de no atragantarse.

 

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Charles Darwin, o el origen de la máquina incapaz de distinguir

 

 

Stat rosa pristina nomine, nomina nuda tenemus

 

Así termina la novela El nombre de la rosa, de Umberto Eco: permanece el nombre de la rosa prístina, lo que tenemos son las palabras desnudas, única vía para entendernos y comprender al mundo. Curiosamente, en estos
tiempos en los que la Ciencia pone todo su empeño en la aplicación y la rentabilidad de sus resultados es cuando se demuestra que nada hay más útil que una refl exión acerca de las palabras y su uso en el lenguaje; reflexión
que ha de contener una crítica abierta y que, so pena de parecer a veces testaruda o en exceso meticulosa, tendrá como objetivo cuidar con esmero las palabras buscando su corrección. Paradójicamente, en tiempos de una
ciencia institucionalizada y mercantilizada presenciamos el resurgir de uno de los principales y más antiguos objetivos de la Ciencia con mayúsculas: el de proporcionar una limpia y cuidadosa descripción de la naturaleza y
del mundo, o dicho de manera ya encarnizada y en una o dos palabras: precisión, rigor.

Entre las facultades del lenguaje, algunas misteriosas y otras aún desconocidas, no es la menor la que consiste en ser herramienta para la propia depuración, puesta a punto y cuidado de sí mismo y de sus palabras. No en vano Wittgenstein indicaba que el fi lósofo es un jardinero del lenguaje, y Heidegger vino a decir que el asunto que concierne a la filosofía es el de preservar el poder de las palabras más elementales a través de las cuales el
ser humano se expresa.

Comencemos con la propia palabra “Ciencia”…….

 

Este es el comienzo de un artículo titulado “Charles Darwin, o el origen de la máquina incapaz de distinguir”, publicado en Despalabro V, 2011. El PDF completo del artículo se encuentra en Digital CSIC .  Hacer click aquí para leerlo.

 

Imagen de Vita Nova

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