Archivo de mayo 11th, 2015

¿Está Usted de Broma Mr. Darwin?: La retórica en el corazón del darwinismo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Es un placer anunciar la publicación en Amazon del libro:

¿Está Usted de Broma Mr. Darwin?: La retórica en el corazón del darwinismo

Del que somos autores:

de Emilio Cervantes (Autor), Guillermo Pérez Galicia (Autor)

Ver el libro en Amazon.com

 

Descargar el PDF gratis en la web del editor

 

 

Lectura aconsejada:

Etiquetas:

Lo que cree la mayor parte de los geólogos en el párrafo septingentésimo nonagésimo cuarto de El Origen de las Especies

 

Ante la falta de uno válido y decente, el autor se había inventado una serie de argumentos rocambolescos. No contento con haberlos expuesto de manera desvergonzada en capítulos anteriores, viene aquí a repetirlos…Tengan paciencia, van a creer que son ustedes los primeros en leer esta serie de disparates, pero no, les aseguro que no son ustedes los primeros lectores. Yo los he leído.

 

794

 

 

I can answer these questions and objections only on the supposition that the geological record is far more imperfect than most geologists believe. The number of specimens in all our museums is absolutely as nothing compared with the countless generations of countless species which have certainly existed. The parent form of any two or more species would not be in all its characters directly intermediate between its modified offspring, any more than the rock-pigeon is directly intermediate in crop and tail between its descendants, the pouter and fantail pigeons. We should not be able to recognise a species as the parent of another and modified species, if we were to examine the two ever so closely, unless we possessed most of the intermediate links; and owing to the imperfection of the geological record, we have no just right to expect to find so many links. If two or three, or even more linking forms were discovered, they would simply be ranked by many naturalists as so many new species, more especially if found in different geological substages, let their differences be ever so slight. Numerous existing doubtful forms could be named which are probably varieties; but who will pretend that in future ages so many fossil links will be discovered, that naturalists will be able to decide whether or not these doubtful forms ought to be called varieties? Only a small portion of the world has been geologically explored. Only organic beings of certain classes can be preserved in a fossil condition, at least in any great number. Many species when once formed never undergo any further change but become extinct without leaving modified descendants; and the periods during which species have undergone modification, though long as measured by years, have probably been short in comparison with the periods during which they retained the same form. It is the dominant and widely ranging species which vary most frequently and vary most, and varieties are often at first local—both causes rendering the discovery of intermediate links in any one formation less likely. Local varieties will not spread into other and distant regions until they are considerably modified and improved; and when they have spread, and are discovered in a geological formation, they appear as if suddenly created there, and will be simply classed as new species. Most formations have been intermittent in their accumulation; and their duration has probably been shorter than the average duration of specific forms. Successive formations are in most cases separated from each other by blank intervals of time of great length, for fossiliferous formations thick enough to resist future degradation can, as a general rule, be accumulated only where much sediment is deposited on the subsiding bed of the sea. During the alternate periods of elevation and of stationary level the record will generally be blank. During these latter periods there will probably be more variability in the forms of life; during periods of subsidence, more extinction.

 

Sólo puedo contestar a estas preguntas y objeciones en el supuesto de que los registros geológicos son mucho más imperfectos de lo que cree la mayor parte de los geólogos. El conjunto de ejemplares de todos los museos es absolutamente nada, comparado con las innumerables generaciones de innumerables especies que es seguro que han existido. La forma madre de dos o más especies cualesquiera no sería por todos sus caracteres más directamente intermedia entre su modificada descendencia que lo es la paloma silvestre por su buche y cola entre sus descendientes la buchona y la colipavo. No seríamos capaces de reconocer una especie como madre de otra especie modificada, por muy cuidadosamente que pudiéramos examinar ambas, a menos que poseyésemos la mayor parte de los eslabones intermedios, y, debido a la imperfección de los registros geológicos, no tenemos justo motivo para esperar encontrar tantos eslabones. Si se descubriesen dos o tres o aún más formas de unión, por muy pequeñas que fuesen sus diferencias, la mayor parte de los naturalistas las clasificarían simplemente como otras tantas especies nuevas, sobre todo si se habían encontrado en diferentes subpisos geológicos. Podrían citarse numerosas formas vivientes dudosas, que son, probablemente, variedades; pero ¿quién pretenderá que en los tiempos futuros se descubrirán tantas formas intermedias fósiles que los naturalistas podrán decidir si estas formas dudosas deben o no llamarse variedades? Tan sólo una pequeña parte del mundo ha sido explorada geológicamente. Sólo los seres orgánicos de ciertas clases pueden conservarse en estado fósil, por lo menos en número considerable. Muchas especies, una vez formadas, no experimentan nunca ningún cambio ulterior, sino que se extinguen sin dejar descendientes modificados, y los períodos durante los cuales las especies han experimentado modificación, aunque largos si se miden por años, probablemente han sido cortos en comparación con los períodos durante los cuales conservaron la misma forma. Las especies dominantes y de extensa distribución son las que varían más y con mayor frecuencia, y las variedades son muchas veces locales al principio; causas ambas que hacen poco probable el descubrimiento de eslabones intermedios en una formación determinada. Las variedades locales no se extenderán a otras regiones distantes hasta que estén considerablemente modificadas y mejoradas, y cuando se han extendido y son descubiertas en una formación geológica, aparecen como creadas allí de repente, y serán clasificadas simplemente como nuevas especies. La mayor parte de las formaciones se han acumulado con intermitencia, y su duración ha sido probablemente menor que la duración media de las formas específicas. Las formaciones sucesivas están separadas entre sí, en la mayor parte de los casos, por intervalos de gran duración, pues formaciones fosilíferas de potencia bastante para resistir la futura erosión sólo pueden acumularse, por regla general, donde se deposita mucho sedimento en el fondo de un mar que tenga movimiento de descenso. Durante los períodos alternantes de elevación y de nivel estacionario, los registros geológicos estarán generalmente en blanco. Durante estos últimos períodos habrá probablemente más variabilidad en las formas orgánicas; durante los períodos de descenso, mayor extinción.

Lectura aconsejada:

 

Etiquetas: ,