Lección de Anatomía Comparada por Cuvier


Todo ser organizado forma un conjunto, un sistema único y cerrado, cuyas partes se corresponden mutuamente y concurren a la misma acción definitiva, mediante una reacción recíproca. Ninguna de estas partes puede cambiar sin que las otras cambien, y por consiguiente cualquiera de ellas, tomada por separado, indica y determina todas las demás: así, si los intestinos de un animal están organizados de tal manera que han de digerir  carne fresca, hace falta también que sus mandíbulas sean construidas para devorar una presa; sus uñas, para agarrarla y desgarrarla; sus dientes, para cortarla y trocearla; el sistema entero de sus órganos del movimiento, para perseguirla  y alcanzarla; sus órganos de los sentidos, para percibirla de lejos; hasta hace falta que la naturaleza haya colocado en su cerebro el instinto necesario para saber esconderse y tender trampas a sus víctimas. Tales serán las condiciones generales del régimen carnívoro: todo animal destinado a este régimen las reunirá infaliblemente, porque su raza no habría podido subsistir sin ellas; pero bajo estas condiciones generales, existen otras particulares, relativas al tamaño, a la especie; a la presa para la cual el animal está dispuesto; y de cada una de estas condiciones particulares resultan modificaciones de detalle en las formas que derivan de las condiciones generales; no sólo la clase, sino que el orden, el género, y hasta la especie, se encuentran expresados en la forma de cada parte. En efecto, para que la mandíbula pueda coger, necesitará que su cóndilo tenga cierta forma; que haya cierta relación  entre la posición de la resistencia y la de la potencia con su punto de apoyo,  cierto volumen en el músculo temporal que exige una cierta extensión en el hoyo que le recibe, y una cierta convexidad del arco cigomático bajo el cual pasa; este arco cigomático debe también tener una cierta fuerza para dar apoyo al músculo masetero.

Para que el animal pueda llevarse su presa, le hace falta cierto vigor en los músculos que levantan su cabeza, de donde resulta una forma determinada en las vértebras donde estos músculos tienen sus ligamentos, y en el occipucio donde se insertan.

Para que los dientes puedan cortar la carne, hace falta que sean cortantes, y que lo sean más o menos, según tengan,  más o menos, que cortar exclusivamente carne. Su base deberá ser tanto más sólida, cuanto más y más gruesos sean los huesos que deban quebrantar. Todas estas circunstancias influirán también en el desarrollo de todas las partes que sirven para mover la mandíbula.

Para que las uñas puedan coger esta presa, será necesaria cierta movilidad en los dedos, cierta fortaleza en las uñas, de donde resultan formas determinadas en todas las falanges, y distribuciones necesarias de músculos y de tendones; hará falta que el antebrazo tenga una cierta facilidad para el giro, de donde todavía resultarán formas determinadas en los huesos que lo componen; pero los huesos del antebrazo que se articulan sobre el húmero, no pueden cambiar de formas sin provocar cambios  en éste. Los huesos del hombro deberán tener un cierto grado de firmeza en los animales que emplean sus brazos para coger, y todavía resultará de eso que ellos tendrán formas particulares. El juego de todas estas partes exigirá en todos sus músculos ciertas proporciones, y los ligamentos de estos músculos tan proporcionados, determinarán todavía más particularmente las formas de los huesos. Es fácil ver que se pueden sacar conclusiones semejantes para las extremidades posteriores que contribuyen a la rapidez del movimiento general; para la composición del tronco y las formas de las vértebras, que influyen en la facilidad, la flexibilidad de este movimiento, para las formas de los huesos de la nariz, de la órbita, de la oreja, cuyas relaciones con los sentidos del olfato, de la vista, del oído son evidentes. En una palabra, la forma del diente provoca la forma del cóndilo, la del omóplato, la de las uñas, …..tal y como la ecuación de una curva provoca todas sus propiedades; y lo mismo que tomando cada propiedad por separado como base de una ecuación particular, encontraríamos, tanto la ecuación ordinaria, como todas sus demás propiedades, lo mismo la uña, el omóplato, el cóndilo, el fémur, y todos los demás huesos tomados cada uno por separado,   dan el diente o se dan recíprocamente; y comenzando con cada uno de ellos, quien tuviese racionalmente las leyes de la economía orgánica, podría rehacer todo el animal.

Imagen: Encyclopedie Larousse

Texto en francés:

Tout être organisé forme un ensemble, un système unique et clos, dont les parties se correspondent mutuellement et concourent à la même action définitive, par une réaction réciproque. Aucune de ces parties ne peut changer sans que les autres changent aussi, et par conséquent aucune d’elles, prises séparément, indique et donne toutes les autres: ainsi si les intestins d’un animal sont organisés d’une manière à ne digèrer que de la chair récente, il faut aussi que ses mâchoires soient construites pour dévorer une proie; ses griffes,  pour la saissir et la déchirer; ses dents, pour la couper et la diviser; le système entier de ses organes du mouvement, pur l apoursuivre et pour l’atteindre; ses organes du sens, pour l’apercevoir de loin;  il faut même que la nature ait placé dans son cerveau l’instinct nécessaire pour savoir se cacher et tendre des pièges à ses victimes. Telles seront les conditions generales du régime carnivore: tout animal destiné à ce régime les reunirá infailliblement, car sa race n’aurait pu subsister sans elles; mais sous ces conditions générales, il en existe de particulières, relatives à la grandeur, , à l’espèce; au séjour de la proie pour laquelle l’animal est disposé; et de chacune de ces conditions  particulières résultent des modifications de détail dans les formes qui dérivent des conditions générales; ainsi non seulement la clase, mais l’ordre, mais le genre, et jusqu’à l’espèce, se trouvent exprimés dans la forme de chaque partie. En effet, pour que la mâchoire puisse saisir, il lui faut une certaine forme de condyle, un certain rapport entre la position de la résistance et celle de la puissance avec le point d’appui, un certain volume dans le muscle crotaphite qui exige une certaine étendue dans la fosse qui le reçoit, et une certaine convexité de l’arcade zygomatique sous laquelle il passe; cette arcade zygomatique doit aussi avoir une certaine force pour donner appui au muscle masséter.

 

Pour que l’animal puisse emporter sa proie, il lui faut une certaine vigeur dans les muscles qui soulève sa tête, d’où résulte une forme déterminée dans les vertèbres où ces muscles ont leurs attaches, et dans l’occiput où ils s’insèrent.

 

Pour que les dents puissent couper la chair, il faut qu’elle soient tranchantes, et qu’elles le soient plus ou moins, selon qu’elles auront plus ou moins exclusivement de la chair à couper. Leur base devra être d’autant plus solide, qu’elle auront plus d’os, et de plus gros os à briser. Toutes ces circonstances influeront aussi sur le développement de toutes les parties qui servent à mouvoir la mâchoire.

 

Pour que les griffes puissent saisir cette proie, il faudra une certaine mobilité dans les doigts, une certaine force dans les ongles, d’où résulteront des formes détermineées dans toutes les phalanges, et des distributions nécessaires de muscles et de tendons; il faudra que l’avant-bras ait une certaine facilité à se tourner, d’où résulteront encore des formes déterminées dans les os qui le composent; mais les os de l’avant-bras s’articulant sur l’humérus, ne peuvent changer de formes sans entraîner des changemens dans celui-ci. Les os de l’épaule devront avoir un certain degré de fermeté dans les animaux qui emploient leurs bras pour saisir, et il en résultera encore pour eux des formes particulères. Le jeu de toutes ces parties exigera dans tous leurs muscles de certaines proportions, et les impressions de ces muscles ainsi proportionnés, détermineront encore plus particulièrement les formes des os.

 

Il est aisé de voir que l’on peut tirer des conclusions semblables pour les extrémités postérieures qui contribuent à la rapidité des mouvemens généraux; pour la composition du tronc et les formes des vertèbres, qui influent sur la facilité, la flexibilité de ces mouvemens, pour les formes des os du nez, de l’orbite, de l’oreille, dont les rapports avec la perfection des sens de l’odorat, de la vue, de l’ouïe sont évidens. En un mot, la forme de la dent entraîne la forme du condyle, celle de l’omoplate, celle des ongles, tout comme l’équation d’une courbe entraîne toutes ses propriétés; et de même qu’en prenant chaque propriété séparément pour base d’une équation particulière, on retrouverait, et l’équation ordinaire, et toutes les autres propriétés quelconques, de même l’ongle, l’omoplate, le condyle, le fémur, et tous les autres os pris chacun séparément, donnent la dent ou se donnent réciproquement; et en commençant par chacun d’eux, celui qui posséderait rationnellement les lois de l’économie organique, pourrait refaire tout l’animal.

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Incorrecciones sobre las plantas, entre otros errores de OSMNS


Para celebrar el día Internacional de la Fascinación por las Plantas y,  sin querer hacer hoy una crítica exhaustiva de El Origen de las Especies, puede ser oportuno hacer un breve sumario de los principales errores encontrados  en ésta obra con especial referencia a los que se refieren a las plantas.

En general, algunos de los principales errores del Origen son:

  1. Abuso del lenguaje.
  2. Desconocimiento elemental de la Historia Natural.
  3. Falta de originalidad : Darwin copia de Lamarck.
  4. Eugenesia, esa peligrosa doctrina social que se encuentra detrás de la Supervivencia de los más aptos.

En particular, relacionados con los puntos 1 y 2 arriba indicados, son importantes los siguientes errores puntuales :

  1. Confusión entre selección y  mejora genética, error fundacional sin el cual sería imposible pensar en selección natural alguna.
  2. Confusión entre especie y variedad. Manifiesta por ejemplo en la única figura del libro en donde las especies se convierten en variedades arbitrariamente.
  3. Abuso de la personificación. Selección Natural no es teoría científica sino una mera personificación de la naturaleza.
  4. Ambigüedad : Al menos quince significados distintos para Selección Natural, el concepto central de la obra (Demasiadas contradicciones,……….)

Entre los errores que, en el Origen de las Especies,  se refieren a las plantas encontramos algunos notables. Algunos tienen que ver con el punto 4 indicado arriba que consiste en que la Selección Natural o Supervivencia de los más aptos no es teoría científica sino que es una doctrina social. Una ideología en la que prima la competición. Esta manera de llevar las cuestiones humanas al terreno de la naturaleza fue reconocida desde antiguo y denominada a veces como Antropomorfismo o Personificación y choca estrepitosamente con la realidad más elemental y, sobre todo, cuando esta se refiere al mundo de las plantas. Así,  por ejemplo,  en el párrafo doscientos cincuenta y ocho, leemos lo siguiente:

Pero cuando tenemos presente que casi todas las especies, incluso en sus regiones primitivas, aumentarían inmensamente en número de individuos si no fuese por otras especies que están en competencia con ellas; que casi todas las especies hacen presa de otras o les sirven de presa; en una palabra, que cada ser orgánico está directa o indirectamente relacionado del modo más importante con otros seres orgánicos, vemos que la superficie ocupada por los individuos de una especie en un país cualquiera no depende en modo alguno exclusivamente del cambio gradual de las condiciones físicas, sino que depende, en gran parte, de la presencia de otras especies de las que vive aquélla, o por las cuales es destruida, o con las que entra en competencia; y como estas especies son ya entidades definidas que no pasan de una a otra por gradaciones insensibles, la extensión ocupada por una especie, dependiendo como depende de la extensión ocupada por las otras, tenderá a ser rigurosamente limitada. Es más: toda especie, en los confines de la extensión que ocupa, donde existe en número más reducido, estará muy expuesta a completo exterminio, al variar el número de sus enemigos o de sus presas o la naturaleza del clima y, de este modo, su distribución geográfica llegará a estar todavía más definidamente limitada.

 Decir que casi todas las especies hacen presa de otras o les sirven de presa es mucho decir. Existen en la naturaleza aproximadamente trescientas o cuatrocientas mil especies de plantas. Todas ellas capaces de obtener su energía de la luz solar mediante la fotosíntesis, el Carbono directamente del aire y, en muchos casos, también el nitrógeno del aire mediante asociaciones simbióticas con bacterias.  Las plantas no necesitan hacer presa de ninguna otra especie y tan sólo ocurre esto en algunos casos excepcionales como las mal llamadas plantas carnívoras. Tampoco las plantas son presa de ninguna otra especie pues gustosamente producen raíces, tubérculos, tallos, hojas, flores, semillas y frutos, con abundancia y generosidad, para que otras especies heterotróficas, menos favorecidas por la naturaleza y dependientes de ellas en este sentido, puedan seguir su costoso caminar en el complejo ciclo de la vida. Las plantas, en definitiva, nos demuestran que es posible vivir sin tener necesariamente que hacer presa ni tampoco ser presa. Todo un ejemplo cuando tanto esfuerzo a nuestro alrededor pretende convencernos a presión de todo lo contrario.

 

 

 

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La importancia de la cola en muchos animales denuncia su origen acuático en el párrafo tricentésimo quinto de El Origen de las Especies


 

La importancia de la cola en muchos animales denuncia (o mejor traiciona, según el autor) su origen acuático. No pregunten por qué. Seguro que tiene alguna respuesta basada en la selección natural.

 

Habiéndose formado en un animal acuático una cola bien desarrollada, pudo ésta después llegar a ser modificada para toda clase de usos, como un mosqueador, un órgano de prensión, o como ayuda para volverse, según ocurre en el caso del perro, aun cuando la ayuda en este último caso ha de ser muy pequeña, pues la liebre, que apenas tiene cola, puede dar vuelta aún más de prisa.

 

Al terminar estos párrafos dedicados a la cola resulta inevitable hacer una mención a la descripción del término “cola” en el Diccionario del diablo de Ambrose Bierce:

Cola, s. Parte del espinazo de un animal que ha trascendido sus limitaciones naturales para llevar una existencia independiente en un mundo propio. Salvo en el estado fetal, el hombre carece de cola, privación cuya conciencia hereditaria se manifiesta en los faldones de la levita masculina y la “cola” del vestido femenino, así como en una tendencia a adornar esa parte de su vestimenta donde debería estar — indudablemente estuvo alguna vez—la cola. Esta tendencia es más observable en la hembra de la especie, en quien ese sentimiento ancestral es fuerte y persistente. Los hombres coludos que describe Lord Monboddo son, según se cree ahora, el producto de una imaginación extraordinariamente susceptible a influencias generadas en la edad dorada de nuestro pasado piteco.

 

 

 

305

 

Organs now of trifling importance have probably in some cases been of high importance to an early progenitor, and, after having been slowly perfected at a former period, have been transmitted to existing species in nearly the same state, although now of very slight use; but any actually injurious deviations in their structure would of course have been checked by natural selection. Seeing how important an organ of locomotion the tail is in most aquatic animals, its general presence and use for many purposes in so many land animals, which in their lungs or modified swim-bladders betray their aquatic origin, may perhaps be thus accounted for. A well-developed tail having been formed in an aquatic animal, it might subsequently come to be worked in for all sorts of purposes, as a fly-flapper, an organ of prehension, or as an aid in turning, as in the case of the dog, though the aid in this latter respect must be slight, for the hare, with hardly any tail, can double still more quickly.

 

Órganos hoy de escasa importancia han sido, probablemente, en algunos casos, de importancia suma a un antepasado remoto, y, después de haberse perfeccionado lentamente en un período anterior, se han transmitido a las especies actuales, casi en el mismo estado, aunque sean ahora de poquísimo uso; pero cualquier modificación en su estructura realmente perjudicial habría sido, sin duda, impedida por selección natural. De este modo, viendo la importancia que tiene la cola como órgano de locomoción en la mayor parte de los animales acuáticos, puede quizás explicarse su presencia general y su uso para muchos fines en tantos animales terrestres que, con sus pulmones o vejigas natatorias modificadas, denuncian su origen acuático. Habiéndose formado en un animal acuático una cola bien desarrollada, pudo ésta después llegar a ser modificada para toda clase de usos, como un mosqueador, un órgano de prensión, o como ayuda para volverse, según ocurre en el caso del perro, aun cuando la ayuda en este último caso ha de ser muy pequeña, pues la liebre, que apenas tiene cola, puede dar vuelta aún más de prisa.

 

 

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La necesidad del rabo y su origen en el párrafo tricentésimo cuarto de El Origen de las Especies


 

La existencia de los cuadrúpedos depende de los insectos. Si los insectos le molestan es necesario que el cuadrúpedo desarrolle algún método para quitárselos de encima.  Es así, dice el autor en este increíble párrafo como,  poco a poco,  gradualmente, la selección natural va creando el rabo:

 

La cola de la jirafa parece como un mosqueador construido artificialmente, y, a primera vista, parece increíble que pueda haberse adaptado a su objeto actual por pequeñas modificaciones sucesivas, cada vez más adecuadas para un objeto tan trivial como el de ahuyentar las moscas; sin embargo, tenemos que detenernos antes de ser demasiado categóricos, aun en este caso, pues sabemos que la distribución y existencia del ganado vacuno y otros animales en América del Sur depende en absoluto de su facultad de resistir los ataques de los insectos, de modo que, los individuos que de algún modo pudiesen defenderse de estos pequeños enemigos, serían capaces de ocupar nuevos pastos y de conseguir de este modo una gran ventaja

 

304

 

In the first place, we are much too ignorant in regard to the whole economy of any one organic being to say what slight modifications would be of importance or not. In a former chapter I have given instances of very trifling characters, such as the down on fruit and the colour of its flesh, the colour of the skin and hair of quadrupeds, which, from being correlated with constitutional differences, or from determining the attacks of insects, might assuredly be acted on by natural selection. The tail of the giraffe looks like an artificially constructed fly-flapper; and it seems at first incredible that this could have been adapted for its present purpose by successive slight modifications, each better and better fitted, for so trifling an object as to drive away flies; yet we should pause before being too positive even in this case, for we know that the distribution and existence of cattle and other animals in South America absolutely depend on their power of resisting the attacks of insects: so that individuals which could by any means defend themselves from these small enemies, would be able to range into new pastures and thus gain a great advantage. It is not that the larger quadrupeds are actually destroyed (except in some rare cases) by flies, but they are incessantly harassed and their strength reduced, so that they are more subject to disease, or not so well enabled in a coming dearth to search for food, or to escape from beasts of prey.

 

En primer lugar, nuestra ignorancia por lo que toca al conjunto de la economía de cualquier ser orgánico es demasiado grande para decir qué modificaciones pequeñas serán de importancia y cuáles no. En un capítulo anterior he dado ejemplos de caracteres insignificantes -como el vello de los frutos y el color de su carne, el color de la piel y pelo de los mamíferos- sobre los cuales, bien por estar relacionados con diferencias constitucionales, bien por determinar el ataque de los insectos, podía seguramente haber obrado la selección natural. La cola de la jirafa parece como un mosqueador construido artificialmente, y, a primera vista, parece increíble que pueda haberse adaptado a su objeto actual por pequeñas modificaciones sucesivas, cada vez más adecuadas para un objeto tan trivial como el de ahuyentar las moscas; sin embargo, tenemos que detenernos antes de ser demasiado categóricos, aun en este caso, pues sabemos que la distribución y existencia del ganado vacuno y otros animales en América del Sur depende en absoluto de su facultad de resistir los ataques de los insectos, de modo que, los individuos que de algún modo pudiesen defenderse de estos pequeños enemigos, serían capaces de ocupar nuevos pastos y de conseguir de este modo una gran ventaja. No es que los grandes cuadrúpedos sean positivamente destruidos -excepto en algunos raros casos- por moscas, pero se ven de continuo atormentados, y su fuerza disminuye de manera que están más sujetos a enfermedades, o no son tan capaces de buscar alimento en cuanto venga un tiempo de escasez, o de escapar de los ataques de los carnívoros.

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Contradicción en el párrafo tricentésimo tercero de El Origen de las Especies


El autor poseee un modo de razonamiento verdaderamente peculiar. Dos o tres párrafos atrás (294) indicaba que la selección natural obra por el bien de cada ser. En este,  por el contrario,  dice que “mediante la supervivencia de los individuos más adecuados y la destrucción de los menos adecuados”. ¿En qué quedamos?, ¿Será posible que alguien confunda el bien de cada ser con la destrucción de aquellos seres que son menos adecuados?

 303 ORGANS OF LITTLE APPARENT IMPORTANCE, AS AFFECTED BY NATURAL SELECTION.

 

As natural selection acts by life and death, by the survival of the fittest, and by the destruction of the less well-fitted individuals, I have sometimes felt great difficulty in understanding the origin or formation of parts of little importance; almost as great, though of a very different kind, as in the case of the most perfect and complex organs.

 

Como la selección natural obra mediante la vida y la muerte – mediante la supervivencia de los individuos más adecuados y la destrucción de los menos adecuados-, he encontrado algunas veces gran dificultad en comprender el origen o formación de partes de poca importancia; dificultad casi tan grande, aunque de naturaleza muy diferente, como la que existe en el caso de los órganos más perfectos y complejos.

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La Teoría de Creación Independiente de las especies, única teoría original en esta obra obra, vuelve con nuevos bríos en el párrafo tricentésimo segundo de El Origen de las Especies


 

Dice el autor con gran atrevimiento:

 

me he asombrado de lo raro que es el poder citar un órgano para el cual no se conozca algún grado de transición.

 

Y es  que,  para él, ciertos órganos son grados de transición de otros órganos y de ahí su asombro precisamente porque la naturaleza no le muestre nada que no sea exactamente lo que él quiere ver; es decir lo que tiene asumido de manera preconcebida. Su mentalidad no dista mucho de la de Procrusto, paradigma de la anticiencia a quien nos hemos referido en repetidas ocasiones

 

Sigue empleando un tono verdaderamente peculiar:

 

 

Ciertamente es una verdad que rara vez, o nunca, se presentan en un ser viviente órganos nuevos que parezcan como creados para un fin especial, según enseña también la vieja y algo exagerada regla de Historia Natural, de Natura non facit saltum.

 

Puesto que si,  según su teoría los órganos nuevos son aquellos que aparecen sin estar creados para un fin especial, entonces no pueden estar creados para un fin especial.

 

El autor acaba de prohibir que la naturaleza haga saltos. A partir de este párrafo aquellos afortunados descubridores de yacimientos excepcionales harán mejor en ocultarlos de la información pública so pena de ser perseguidos.

 

302

 

Finally, then, although in many cases it is most difficult even to conjecture by what transitions organs could have arrived at their present state; yet, considering how small the proportion of living and known forms is to the extinct and unknown, I have been astonished how rarely an organ can be named, towards which no transitional grade is known to lead. It is certainly true, that new organs appearing as if created for some special purpose rarely or never appear in any being; as indeed is shown by that old, but somewhat exaggerated, canon in natural history of “Natura non facit saltum.” We meet with this admission in the writings of almost every experienced naturalist; or, as Milne Edwards has well expressed it, “Nature is prodigal in variety, but niggard in innovation.” Why, on the theory of Creation, should there be so much variety and so little real novelty? Why should all the parts and organs of many independent beings, each supposed to have been separately created for its own proper place in nature, be so commonly linked together by graduated steps? Why should not Nature take a sudden leap from structure to structure? On the theory of natural selection, we can clearly understand why she should not; for natural selection acts only by taking advantage of slight successive variations; she can never take a great and sudden leap, but must advance by the short and sure, though slow steps.

 

Finalmente, pues, aunque en muchos casos es dificilísimo aún el conjeturar por qué transiciones han llegado los órganos a su estado presente; sin embargo, considerando el pequeño número de formas vivientes y conocidas en comparación con el de las formas extinguidas y desconocidas, me he asombrado de lo raro que es el poder citar un órgano para el cual no se conozca algún grado de transición. Ciertamente es una verdad que rara vez, o nunca, se presentan en un ser viviente órganos nuevos que parezcan como creados para un fin especial, según enseña también la vieja y algo exagerada regla de Historia Natural, de Natura non facit saltum. La encontramos admitida en los escritos de casi todos los naturalistas experimentados, o, como Milne Edwards lo ha expresado muy bien, la Naturaleza es pródiga en variedad, pero tacaña en innovación. Según la teoría de la creación, ¿por qué ha de haber tanta variedad y tan poca verdadera novedad? Suponiendo que todas las partes y órganos de tantos seres independientes hayan sido creados separadamente para su propio lugar en la Naturaleza, ¿por qué han de estar con tanta frecuencia enlazados entre sí por series de gradaciones? ¿Por qué la Naturaleza no ha dado un salto brusco de conformación a conformación? Según la teoría de la selección natural, podemos comprender claramente por qué no lo hace, pues la selección natural obra solamente aprovechando pequeñas variaciones sucesivas; no puede dar nunca un gran salto brusco, sino que tiene que adelantar por pasos pequeños y seguros, aunque sean lentos.

 

Imagen de Iba Mendes Pesquisa: Natura non facit saltum?

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Todavía se puede preguntar (aunque las respuestas sean pobres) en el párrafo tricentésimo primero de El Origen de las Especies


Se puede preguntar, indica el autor, es lícito preguntar. Inconscientemente pone a prueba  su poder hipnótico y pretende ahora ver hasta qué punto es posible despertar a un lector a estas alturas ya adormecido. Pregunten, por favor! Despierten y pregunten! Empero las respuestas son siempre las mismas:

 

The answer no doubt is, as already remarked, that when two forms vary, which already differ from each other in some slight degree, the variability will not be of the same exact nature, and consequently the results obtained through natural selection for the same general purpose will not be the same.

 

La respuesta indudablemente es, como antes se ha indicado, que cuando varían dos formas que difieren ya entre sí en algún grado, la variación no será exactamente de la misma naturaleza, y, por consiguiente, los resultados obtenidos por selección natural para el mismo objeto general no serán los mismos

 

 

La confusión entre selección natural y adaptación aparece ya como otro de los grandes desastres del darwinismo:

 

 

Hence, the structure of each part of each species, for whatever purpose it may serve, is the sum of many inherited changes, through which the species has passed during its successive adaptations to changed habits and conditions of life.

 

 

Por consiguiente, la conformación de cada parte de una especie, cualquiera que sea el objeto para que pueda servir, es la suma de muchos cambios heredados, por los que ha pasado la especie durante sus adaptaciones sucesivas al cambio de costumbres y condiciones de vida.

 

301

 

How, it may be asked, in the foregoing and in innumerable other instances, can we understand the graduated scale of complexity and the multifarious means for gaining the same end. The answer no doubt is, as already remarked, that when two forms vary, which already differ from each other in some slight degree, the variability will not be of the same exact nature, and consequently the results obtained through natural selection for the same general purpose will not be the same. We should also bear in mind that every highly developed organism has passed through many changes; and that each modified structure tends to be inherited, so that each modification will not readily be quite lost, but may be again and again further altered. Hence, the structure of each part of each species, for whatever purpose it may serve, is the sum of many inherited changes, through which the species has passed during its successive adaptations to changed habits and conditions of life.

 

Se puede preguntar cómo podemos explicar en el ejemplo precedente, y en otros innumerables, la escala gradual de complicación y los múltiples medios para alcanzar el mismo fin. La respuesta indudablemente es, como antes se ha indicado, que cuando varían dos formas que difieren ya entre sí en algún grado, la variación no será exactamente de la misma naturaleza, y, por consiguiente, los resultados obtenidos por selección natural para el mismo objeto general no serán los mismos. Hemos de tener además presente que todo organismo muy desarrollado ha pasado por muchos cambios y que toda conformación modificada tiende a ser heredada, de manera que cada modificación no se perderá en seguida por completo, sino que puede modificarse todavía más y más. Por consiguiente, la conformación de cada parte de una especie, cualquiera que sea el objeto para que pueda servir, es la suma de muchos cambios heredados, por los que ha pasado la especie durante sus adaptaciones sucesivas al cambio de costumbres y condiciones de vida.

 

 

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Adaptaciones son incompatibles con las teorías del autor en el párrafo tricentésimo de El Origen de las Especies


 

Tras leer  las adaptaciones de estas orquídeas uno se pregunta:

 

¿Cómo puede alguien explicar esto mediante la supervivencia del más apto?

Pues no hay problema. Según el autor, la supervivencia del más apto explica esto y todo lo demás.

300

 

The construction of the flower in another closely allied orchid, namely, the Catasetum, is widely different, though serving the same end; and is equally curious. Bees visit these flowers, like those of the Coryanthes, in order to gnaw the labellum; in doing this they inevitably touch a long, tapering, sensitive projection, or, as I have called it, the antenna. This antenna, when touched, transmits a sensation or vibration to a certain membrane which is instantly ruptured; this sets free a spring by which the pollen-mass is shot forth, like an arrow, in the right direction, and adheres by its viscid extremity to the back of the bee. The pollen-mass of the male plant (for the sexes are separate in this orchid) is thus carried to the flower of the female plant, where it is brought into contact with the stigma, which is viscid enough to break certain elastic threads, and retain the pollen, thus effecting fertilisation.

 

La estructura de la flor en otra orquídea muy próxima, el Catasetum, es muy diferente, aunque sirve para el mismo fin, y es igualmente curiosa. Los himenópteros visitan sus flores, como las de Coryanthes, para morder su labelo; al hacer esto, tocan inevitablemente un saliente largo, afilado y sensible, o antena, como lo he denominado. Esta antena, al ser tocada, transmite una sensación o vibración a cierta membrana, que se rompe instantáneamente; esto suelta un resorte, mediante el cual la masa de polen es lanzada en línea recta como una flecha, y se pega por su extremidad, que es viscosa, el dorso del himenóptero. Las masas de polen de la planta masculina -pues los sexos están separados de esta orquídea- son transportadas de este modo a la planta femenina, donde se ponen en contacto con el estigma, que es lo bastante viscoso para romper unos hilos elásticos, y, reteniendo el polen, se efectúa la fecundación.

 


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Las curiosas adaptaciones de una orquídea en el párrafo ducentésimo nonagésimo noveno de El Origen de las Especies


Tan a gusto se encuentra el autor  describiendo las complejas adaptaciones de las orquídeas, que no se da cuenta de que son completamente incompatibles con todos y cada uno de los elementos de su teoría: La lucha por la supervivencia, la selección natural y el cambio gradual no explican ninguna adaptación del estilo de las que encuentra tan maravillosas en las orquídeas.

 

 

 

299

From this simple stage we may pass through an inexhaustible number of contrivances, all for the same purpose and effected in essentially the same manner, but entailing changes in every part of the flower. The nectar may be stored in variously shaped receptacles, with the stamens and pistils modified in many ways, sometimes forming trap-like contrivances, and sometimes capable of neatly adapted movements through irritability or elasticity. From such structures we may advance till we come to such a case of extraordinary adaptation as that lately described by Dr. Cruger in the Coryanthes. This orchid has part of its labellum or lower lip hollowed out into a great bucket, into which drops of almost pure water continually fall from two secreting horns which stand above it; and when the bucket is half-full, the water overflows by a spout on one side. The basal part of the labellum stands over the bucket, and is itself hollowed out into a sort of chamber with two lateral entrances; within this chamber there are curious fleshy ridges. The most ingenious man, if he had not witnessed what takes place, could never have imagined what purpose all these parts serve. But Dr. Cruger saw crowds of large humble-bees visiting the gigantic flowers of this orchid, not in order to suck nectar, but to gnaw off the ridges within the chamber above the bucket; in doing this they frequently pushed each other into the bucket, and their wings being thus wetted they could not fly away, but were compelled to crawl out through the passage formed by the spout or overflow. Dr. Cruger saw a “continual procession” of bees thus crawling out of their involuntary bath. The passage is narrow, and is roofed over by the column, so that a bee, in forcing its way out, first rubs its back against the viscid stigma and then against the viscid glands of the pollen-masses. The pollen-masses are thus glued to the back of the bee which first happens to crawl out through the passage of a lately expanded flower, and are thus carried away. Dr. Cruger sent me a flower in spirits of wine, with a bee which he had killed before it had quite crawled out, with a pollen-mass still fastened to its back. When the bee, thus provided, flies to another flower, or to the same flower a second time, and is pushed by its comrades into the bucket and then crawls out by the passage, the pollen-mass necessarily comes first into contact with the viscid stigma, and adheres to it, and the flower is fertilised. Now at last we see the full use of every part of the flower, of the water-secreting horns of the bucket half-full of water, which prevents the bees from flying away, and forces them to crawl out through the spout, and rub against the properly placed viscid pollen-masses and the viscid stigma.

 

Partiendo de este estado tan sencillo, podemos pasar por un interminable número de disposiciones, todas con el mismo objeto y realizadas fundamentalmente de la misma manera, pero que ocasionan cambios en todas las partes de la flor. El néctar puede acumularse en receptáculos de diversa forma, con los estambres y pistilos modificados de muchas maneras, formando a veces mecanismos como trampas y siendo a veces capaces, por irritabilidad o elasticidad, de movimientos primorosamente adaptados. Desde estas estructuras, podemos avanzar hasta llegar a un caso de adaptación tan extraordinario como el descrito últimamente por el doctor Crüger en el Coryanthes. Esta orquídea tiene parte de su labelo o labio inferior excavado, formando un gran cubo, en el cual caen continuamente gotas de agua casi pura, procedente de dos cuernecillos secretores que están encima de él, y cuando el cubo está medio lleno de agua se derrama por un conducto lateral. La base del labelo queda encima del cubo, y está a.su vez excavada, formando una especie de cámara con dos entradas laterales, y dentro de esta cámara hay unos curiosos pliegues carnosos. El hombre más astuto, si no hubiese sido testigo de lo que ocurre, no podría nunca haber imaginado para qué sirven todas estas partes; pero el doctor Crüger vio multitud de abejorros que visitaban las gigantescas flores de esta orquídea, no para chupar néctar, sino para morder los pliegues de la cámara de encima del cubo; al hacer esto, muchas veces se empujan unos a otros y caen en el agua, y como sus alas quedan así mojadas, no pueden escapar volando, y se ven obligados a salir arrastrándose por el paso que forma el canal o aliviadero. El doctor Crüger vio una procesión continua de abejorros que salían, arrastrándose así, de su involuntario baño. El paso es estrecho y está cubierto superiormente por la columna, de modo que un abejorro, al abrirse camino, frota su dorso, primero con el estigma, que es viscoso, y después con las glándulas viscosas de las masas polínicas. Las masas polínicas se pegan así al dorso del abejorro, que casualmente fue el primero en salir arrastrándose por el conducto de una flor recién abierta, y de este modo son transportadas. El doctor Crüger me mandó, en alcohol, una flor con un abejorro, que mató antes de que hubiese acabado de salir, con una masa polínica todavía pegada en el dorso. Cuando el abejorro así provisto vuela a otra flor, o de nuevo a la misma por segunda vez, y es empujado por sus compañeros al cubo y sale arrastrándose por el conducto, la masa de polen necesariamente se pone primero en contacto con el estigma, que es viscoso, y se adhiere a él, y la flor queda fecundada. Por fin, vemos toda la utilidad de cada parte de la flor, de los cuernecillos que segregan agua, del cubo medio lleno de agua, que impide que los abejorros se escapen volando, y les obliga a salir arrastrándose por el canal y a frotarse con las masas de polen viscosas y el estigma viscoso, tan oportunamente situados.

 

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La finalidad de la Naturaleza frente a la alternativa de una concepción inadmisible en el párrafo ducentésimo nonagésimo octavo de El Origen de las Especies


El autor reconoce una finalidad en la naturaleza:

In the foregoing cases, we see the same end gained and the same function performed, in beings not at all or only remotely allied, by organs in appearance, though not in development, closely similar.

 the same end gained, dice el autor al comenzar este capítulo. Más no cabría la existencia de fin alguno si hemos de creer en su explicación alternativa que es precisamente la selección natural. La disyuntiva está servida: Finalidad o selección natural;  es decir,  Finalidad  o azar más cambio gradual determinado por fuerzas sin dirección alguna; es decir, Finalidad o expresión vacía ;  es decir, Finalidad o nada. En conclusión: Finalidad. Diseño.

No anda descaminado autor tan confuso al decir:

Daré otro ejemplo, pues esta cuestión de que el mismo fin se obtenga por los más diversos medios es bien digna de atención

¿Se trata entonces de obtener un fin? Eso es teleología. Diseño.

Y más allá todavía se atreve a mencionar a autores tan valientes como éstos:

Algunos autores sostienen que los seres orgánicos han sido formados de muchas maneras, simplemente por variar, casi como los juguetes en una tienda; pero tal concepción de la naturaleza es inadmisible

(por supuesto que es inadmisible para quien no la admite;  y según su costumbre, sin mencionar nombre alguno ni dar referencias)

Y es que en la naturaleza ocurre según el autor algo bien contrario a lo de su teoría de selección natural, y es que en ella, según nos indica, se desarrollan planes:

An almost equally simple, though very different plan occurs in many plants in which a symmetrical flower secretes a few drops of nectar, and is consequently visited by insects; and these carry the pollen from the anthers to the stigma.

La finalidad de eliminar la idea de diseño del mapa de la ciencia, descubierta por el reverendo Hodge en su primera lectura de OSMNS hace aguas. El autor es incapaz de cumplir su propósito y ya reclama la ayuda de co-autores, nuevas plumas que vengan a añadir nuevos argumentos a un proyecto que,  como estamos viendo,  no tiene pies ni cabeza.

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In the foregoing cases, we see the same end gained and the same function performed, in beings not at all or only remotely allied, by organs in appearance, though not in development, closely similar. On the other hand, it is a common rule throughout nature that the same end should be gained, even sometimes in the case of closely related beings, by the most diversified means. How differently constructed is the feathered wing of a bird and the membrane-covered wing of a bat; and still more so the four wings of a butterfly, the two wings of a fly, and the two wings with the elytra of a beetle. Bivalve shells are made to open and shut, but on what a number of patterns is the hinge constructed, from the long row of neatly interlocking teeth in a Nucula to the simple ligament of a Mussel! Seeds are disseminated by their minuteness, by their capsule being converted into a light balloon-like envelope, by being embedded in pulp or flesh, formed of the most diverse parts, and rendered nutritious, as well as conspicuously coloured, so as to attract and be devoured by birds, by having hooks and grapnels of many kinds and serrated awns, so as to adhere to the fur of quadrupeds, and by being furnished with wings and plumes, as different in shape as they are elegant in structure, so as to be wafted by every breeze. I will give one other instance: for this subject of the same end being gained by the most diversified means well deserves attention. Some authors maintain that organic beings have been formed in many ways for the sake of mere variety, almost like toys in a shop, but such a view of nature is incredible. With plants having separated sexes, and with those in which, though hermaphrodites, the pollen does not spontaneously fall on the stigma, some aid is necessary for their fertilisation. With several kinds this is effected by the pollen-grains, which are light and incoherent, being blown by the wind through mere chance on to the stigma; and this is the simplest plan which can well be conceived. An almost equally simple, though very different plan occurs in many plants in which a symmetrical flower secretes a few drops of nectar, and is consequently visited by insects; and these carry the pollen from the anthers to the stigma.

En los casos precedentes vemos, en seres nada o remotamente afines, conseguido el mismo fin y ejecutada la misma función por órganos muy semejantes por su apariencia, aunque no por su desarrollo. Por otra parte, es una regla general en toda la naturaleza que el mismo fin se consiga, aun a veces en el caso de seres muy afines, por medios los más diversos. ¡Qué diferencia de construcción entre el ala con plumas de un ave y el ala cubierta de membrana de un murciélago, y todavía más entre las cuatro alas de una mariposa, las dos de una mosca y las dos alas con élitros de un coleóptero! Las conchas bivalvas están hechas para abrir y cerrar; pero, ¡cuantísimos modelos existen en la construcción de la charmela, desde la larga fila de dientes que engranan primorosamente en una Nucula hasta el simple ligamento de un mejillón! Las simientes se diseminan por su pequeñez; por estar su cápsula convertida en una ligera cubierta, como un globo; por estar envueltas en una pulpa o carne, formada por partes las más diversas, y hecha nutritiva y coloreada además de modo llamativo, de suerte que atraiga y sea comida por las aves; por tener ganchos y garfios de muchas clases y aristas dentadas, con que se adhieran al pelo de los cuadrúpedos, y por estar provistas de alas y penachos tan diferentes en forma como elegantes en estructura, de modo que las arrastre la menor brisa. Daré otro ejemplo, pues esta cuestión de que el mismo fin se obtenga por los más diversos medios es bien digna de atención. Algunos autores sostienen que los seres orgánicos han sido formados de muchas maneras, simplemente por variar, casi como los la juguetes en una tienda; pero tal concepción de la naturaleza es inadmisible. En las plantas que tienen los sexos separados y en aquellas que, aun siendo hermafroditas, el polen no cae espontáneamente sobre el estigma, es necesaria alguna ayuda para su fecundación. En distintas clases esto se efectúa porque los granos de polen, que son ligeros e incoherentes, son arrastrados por el viento, por pura casualidad, al estigma, y éste es el medio más sencillo, que puede concebirse. Un medio casi tan sencillo, aunque muy diferente, se presenta en muchas plantas, en las que una flor simétrica segrega algunas gotas de néctar, por lo cual es visitada por los insectos, y éstos transportan el polen de las anteras al estigma.

 

 

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