‘or the Preservation of Favoured Races in the Struggle for Life’

Los nuevos epicúreos. Comentario del libro La invención de la naturaleza, el nuevo mundo de Alexander von Humboldt, por Andrea Wulf Ed. Taurus, 2016.

 

Los nuevos epicúreos

Comentario del libro La invención de la naturaleza, el nuevo mundo de Alexander von Humboldt, por Andrea Wulf

Ed. Taurus, 2016.

 

Emilio Cervantes y José Francisco Bravo

 

Andrea Wulf, que según indica la solapa de este libro, da clases de Historia del Diseño en el Royal College of Art, en Londres, ha escrito un libro sobre Alexander von Humboldt, una vaca sagrada, es decir y según una acepción al uso en la Real Academia Española de la Lengua,  una persona que, a lo largo del tiempo, ha adquirido en su profesión una autoridad y un prestigio que la hacen socialmente intocable.

Para realizar este comentario hemos leído el libro de Andrea Wulf como recomendaba Nietzsche en su libro “El crepúsculo de los ídolos”, es decir con un martillo,  para ver como resuena la figura de Humboldt e indirectamente escuchar también el eco de las figuras de otros personajes históricos que le son próximos, en particular Charles Darwin.

A pesar de que el libro de Wulf tiene muchas páginas de bibliografía y en sus notas aparecen todavía más documentos, hay aspectos que han permanecido intactos. Algunos de ellos son muy importantes como los que se refieren a quién apoyó a Humboldt para que el Rey de España, Carlos IV le diese el pasaporte que le permitía viajar libremente por Hispanoamérica.

 

Dice en la página 71 que los propios españoles se sorprendieron ante la decisión del rey, pero no da ninguna referencia al respecto. Don Mariano Luis de Urquijo, Secretario de Estado y del Despacho de Carlos IV entre 1798 y 1800, fue quien expidió el pasaporte, según se ve en la fotografía, aunque este aspecto no se comenta en el texto. No sabemos con qué apoyos contaría Humboldt además del de Urquijo. Sabemos que no fueron, al menos directamente, ni el Conde de Floridablanca ni el Conde de Aranda, pues en la fecha de expedición del pasaporte estaba el primero retirado y el segundo ya había fallecido.  No obstante viene a cuento aquí el Conde de Aranda porque de él son estas palabras premonitorias escritas en 1783 y que se refieren a los Estados Unidos de América:

 Esta república federal nació pigmea, por decirlo así y ha necesitado del apoyo y fuerza de dos Estados tan poderosos como España y Francia para conseguir su independencia. Llegará un día en que crezca y se torne gigante, y aun coloso temible en aquellas regiones. Entonces olvidará los beneficios que ha recibido de las dos potencias, y sólo pensará en su engrandecimiento… El primer paso de esta potencia será apoderarse de las Floridas a fin de dominar el golfo de México. Después de molestarnos así y nuestras relaciones con la Nueva España, aspirará a la conquista de este vasto imperio, que no podremos defender contra una potencia formidable establecida en el mismo continente y vecina suya.

Pero… ¿Cómo se llevó a cabo esta profecía del Conde de Aranda de convertirse una nación pigmea en coloso temible? Sospechamos que Humboldt tuvo algo que ver en dicha transformación porque, con el pasaporte expedido por Carlos IV tenía carta blanca para viajar por toda Hispanoamérica como efectivamente hizo, tomar información importante de los territorios hispanos, en particular de México,  y darla a los vecinos del norte quienes la utilizarían en su programa de expansión. Pero quien quiera conocer más al respecto del papel de Humboldt en este proceso deberá buscar información en otra parte, puesto que  este aspecto tan importante queda aquí  abandonado, prácticamente intacto.

Después de una primera parte titulada “El punto de partida: El nacimiento de las ideas”, el libro tiene una parte entera, la segunda,  que ocupa las páginas 77 a 146 titulada “Llegada: La recopilación de las ideas”. Esta parte consta de cinco capítulos, del cuarto al octavo titulados: “Sudamérica”, “Los llanos y el Orinoco”, “A través de los Andes”, “Chimborazo” y “Política y Naturaleza: Thomas Jefferson y Humboldt”.

Llama la atención la ausencia de un capítulo, o más aún, la ausencia de un poco de información, siquiera uno o dos párrafos sobre la estancia de Humboldt en México.  Se insiste a lo largo del libro en que Humboldt necesitaba todo tipo de datos para comprender la naturaleza como una entidad viva, idea esta que no es de Humboldt  puesto que ya Marco Tulio Cicerón en su libro titulado “Sobre la Naturaleza de los Dioses” indicaba (p 131):

Pero suponiendo que poseamos una idea definida y preconcebida de una divinidad, en primer lugar, con calidades de ser vivo y, en segundo lugar, con la categoría de un ser que no tiene nada superior a él en toda la naturaleza, no puedo encontrar nada que satisfaga esta per-noción o idea previa que poseemos más plenamente que, en primer lugar, el juicio de que este mundo, necesariamente tiene que ser la más excelente de todas las cosas, es él  mismo un ser vivo y un dios.

Que Epicuro se burle de esta noción como quiera-y es un hombre muy poco dotado para la burla y que no tiene ni sombra de su nativa sal ática- y que proteste su incapacidad para concebir a un ser esférico y en rotación. Sin embargo nunca podrá apartarme de una creencia que aún él mismo admite: él afirma que los dioses existen de acuerdo con el principio de que necesariamente tiene que existir alguna forma de ser de una prestancia excepcional; ahora bien, es evidente que nada puede ser más excelente que el mundo. Ni se puede tampoco dudar de que un ser vivo dotado de sensación, razón e inteligencia tiene que ser superior a un ser desprovisto de estos atributos.

Epicuro, que, según Cicerón, se burla de la noción del mundo como un dios, también se burla de los dioses puesto que en otro momento dice Cicerón (p 97):

Epicuro, sin embargo, al abolir la beneficiencia divina y la divina benevolencia, desarraigó y exterminó toda religión del corazón humano.

No es por lo tanto la idea del Mundo como organismo un concepto original de Humboldt como sugiere en varias ocasiones el libro, ni tampoco de Lovelock; Cicerón sería un precursor de ambos y ¿por qué no? también Parménides de Elea.  No así Epicuro. Pero hay una característica más importante en los epicúreos que la de no reconocer a la naturaleza como dios, y es que ellos no reconocen a divinidad alguna. Pues bien, si este era el punto de vista de los epicúreos, los nuevos epicúreos coinciden con ellos en lo principal que es no reconocer divinidad alguna salvo, eso sí, el mundo en sí, en su unidad.

Con el fin de entender la unidad de la naturaleza recopilaba Humboldt muchos datos y hacía muchas preguntas,  pero ahora llegado nuestro turno nosotros preguntamos también: ¿Qué datos obtuvo Humboldt en México? En su visita el virrey era José de Iturrigaray Aróstegui que lo fue entre el 4 de enero de 1803 y el 15 de septiembre de 1808. Humboldt pasó un año en México y una buena parte de este tiempo en las minas de Guanajuato.  Y más aún: ¿cuáles de estos datos los entregó directamente en su visita a Jefferson? Suponemos que son muchos puesto que su relación con Jefferson no se limitó a una visita puntual sino que se mantuvo a lo largo de sus vidas. No obstante quien busque esta información en el libro de Wulf no la encontrará. Ni aproximación alguna al caso. Para la autora, el paso de Humboldt por México no merece relato alguno. Ni la menor reseña. Y así se mantiene el error que hemos visto en otras ocasiones y que viene a decir que la historia de la ciencia en América comenzó con Humboldt.  Nada más remoto. El impresionante calendario azteca (que no mexicano) que ilustra la página 130 es prueba, como se indica a pie de figura, de la sofisticación de las civilizaciones antiguas. Los calendarios aztecas y mayas, el conocimiento que estas civilizaciones tenían de botánica, de medicina, de astronomía y de arquitectura constituían una ciencia milenaria.  Los españoles habían llegado a las costas de América con otra ciencia que,  sólo en afortunadas ocasiones pudo aprender algo de aquella que la precedió en América, pero el decir como se dice en una biografía de Jefferson que hemos leído recientemente que la ciencia en América empezó con Humboldt es un enorme disparate.

El libro de Wulf, que no es crítico con la figura de Humboldt, viene a sumarse así a la copiosa colección de textos escritos para continuar en la línea de ensalzamiento de una figura histórica. Es cierto que el protagonista tiene sus méritos y no dudamos que serán múltiples: Inventar las isotermas, inventar el cianómetro o ser precursor de la ecología entre otros, no se le discuten. Pero tal vez pueda ser responsable también de aquel engrandecimiento a que se refería Aranda en su texto anteriormente citado, entre cuyas causas encontraríamos también una indebida acumulación de información procedente de Nueva España y que habría ido a parar al presidente de los Estados Unidos de una manera verdaderamente extraordinaria y tal vez, ¿quién podrá determinarlo? poco ética.

En secciones posteriores del libro se trata de la ordenación de las ideas (Parte III: “Regreso; la ordenación de las ideas”), su difusión (Parte IV: “Influencia: la difusión de las ideas”) y evolución (Parte V: “Nuevos Mundos: la evolución de las ideas”). En algunos de los capítulos correspondientes a etas secciones se establece la relación entre el protagonista del libro y otros personajes históricos como por ejemplo Charles Darwin, Henry David Thoreau,  George Perkins Marsh, Ernest Haeckel y John Muir.

Por nuestro particular interés en Biología y en particular en Evolución comentaremos a continuación algún aspecto del capítulo que lleva por título “Evolución y Naturaleza: Charles Darwin y Humboldt”.

Durante su viaje en el Beagle parece que Charles Darwin tenía entre sus lecturas la narrativa personal (personal narrative) de Humboldt a la que se refería constantemente en su diario y en cartas familiares.  Se trataba de la traducción al inglés de la Relation historique du voyage aux régions équinoxiales du nouveau continent , publicada entre los años 1814 y 1825, que Henslow regaló a Darwin al emprender el viaje.

No sólo Darwin disfrutó con la lectura de Humboldt, sino que sus notas de viaje, que luego dieron lugar a la obra “Viaje de un naturalista”, estaban inspiradas por aquel autor.

Hay en ambos, en Darwin y en Humboldt una especie de revelación al encontrarse de frente con la naturaleza en Sudamérica. Así en la página 169 Wulf menciona una carta de Humboldt a su hermano en la que indica:

En ningún sitio como en Sudamérica, decía, indicaba la naturaleza de forma más convincente su “vínculo natural”.

Una frase que resulta muy difícil de comprender a no ser que uno lea “El Origen de las Especies” de Darwin en cuyo párrafo primero viene a decir algo semejante:

When on board H.M.S. Beagle, as naturalist, I was much struck with certain facts in the distribution of the organic beings inhabiting South America, and in the geological relations of the present to the past inhabitants of that continent. These facts, as will be seen in the latter chapters of this volume, seemed to throw some light on the origin of species—that mystery of mysteries, as it has been called by one of our greatest philosophers. On my return home, it occurred to me, in 1837, that something might perhaps be made out on this question by patiently accumulating and reflecting on all sorts of facts which could possibly have any bearing on it. After five years’ work I allowed myself to speculate on the subject, and drew up some short notes; these I enlarged in 1844 into a sketch of the conclusions, which then seemed to me probable: from that period to the present day I have steadily pursued the same object. I hope that I may be excused for entering on these personal details, as I give them to show that I have not been hasty in coming to a decision.

Que traducimos:

Cuando estaba como naturalista a bordo del Beagle, buque de la marina real, me impresionaron mucho ciertos hechos que se presentan en la distribución geográfica de los seres orgánicos que viven en América del Sur y en las relaciones geológicas entre los habitantes actuales y los pasados de aquel continente. Estos hechos, como se verá en los últimos capítulos de este libro, parecían dar alguna luz sobre el origen de las especies, este misterio de los misterios, como lo ha llamado uno de nuestros mayores filósofos. A mi regreso al hogar se me ocurrió en 1837 que acaso se podría llegar a descifrar algo de esta cuestión acumulando pacientemente y reflexionando sobre toda clase de hechos que pudiesen tener quizá alguna relación con ella. Después de cinco años de trabajo me permití discurrir especulativamente sobre esta materia y redacté unas breves notas; éstas las amplié en 1844, formando un bosquejo de las conclusiones que entonces me parecían probables. Desde este período hasta el día de hoy me he dedicado invariablemente al mismo asunto; espero que se me puede excusar el que entre en estos detalles personales, que los doy para mostrar que no me he precipitado al decidirme.

**********************************

Llama mucho la atención que escriba esto Darwin puesto que en los capítulos que siguen no vuelve a mencionar Sudamérica ni alguno de sus habitantes hasta muy avanzada la obra y entonces por cuestiones anecdóticas. ¿Qué era entonces lo que habían visto ambos, Humboldt y Darwin, en Sudamérica que les había llevado a los dos a escribir tan motivados? ¿Qué podría haber de diferente en Sudamérica a lo que ambos habían visto en Europa? En el caso de Darwin está claro al comenzar el capítulo séptimo de El Origen de las Especies, cuando dice:

 

I will devote this chapter to the consideration of various miscellaneous objections which have been advanced against my views, as some of the previous discussions may thus be made clearer; but it would be useless to discuss all of them, as many have been made by writers who have not taken the trouble to understand the subject. Thus a distinguished German naturalist has asserted that the weakest part of my theory is, that I consider all organic beings as imperfect: what I have really said is, that all are not as perfect as they might have been in relation to their conditions; and this is shown to be the case by so many native forms in many quarters of the world having yielded their places to intruding foreigners. Nor can organic beings, even if they were at any one time perfectly adapted to their conditions of life, have remained so, when their conditions changed, unless they themselves likewise changed; and no one will dispute that the physical conditions of each country, as well as the number and kinds of its inhabitants, have undergone many mutations.

 

Dedicaré este capítulo a la consideración de diversas objeciones que se han presentado contra mis opiniones, pues algunas de las discusiones precedentes pueden de este modo quedar más claras; pero sería inútil discutir todas las objeciones, pues muchas han sido hechas por autores que no se han tomado la molestia de comprender el asunto. Así, un distinguido naturalista alemán ha afirmado que la parte más débil de mi teoría es que considero todos los seres orgánicos como imperfectos: lo que realmente he dicho yo es que todos no son tan perfectos como podían haberlo sido en relación a sus condiciones de vida, y prueban que esto es así las muchas formas indígenas de diferentes partes del mundo que han cedido su lugar a invasores extranjeros. Además, los seres orgánicos, aun en caso de que estuviesen en algún tiempo perfectamente adaptados a sus condiciones de vida, tampoco pudieron haber continuado estándolo cuando cambiaron éstas, a menos que ellos mismos cambiasen igualmente, y nadie discutirá que las condiciones de vida de cada país, lo mismo que el número y clases de sus habitantes, han experimentado muchos cambios.

 

 

La naturaleza, que era extraordinaria en Sudamérica, permitía  que los invasores extranjeros tomasen el lugar de los indígenas. Un nuevo mundo permitía unos nuevos ideales no ya epicúreos, puesto que los epicúreos no admiten dios alguno, sino neo-epicureos, mediante los cuales dios estaba en la naturaleza.

El último párrafo de El Origen de las Especies está según Wulf inspirado en Humboldt. Quien lo lea podrá apreciar un panteísmo que hemos comparado aquí con el epicureísmo que criticaba Cicerón en su obra. ¿Dónde podrá estar dios alguno si la cosa más elevada que somos capaces de concebir, o sea la producción de los animales superiores, resulta directamente de la guerra de la naturaleza, del hambre y de la muerte?.

Esto dice literalmente Darwin en el párrafo final de su obra:

It is interesting to contemplate a tangled bank, clothed with many plants of many kinds, with birds singing on the bushes, with various insects flitting about, and with worms crawling through the damp earth, and to reflect that these elaborately constructed forms, so different from each other, and dependent upon each other in so complex a manner, have all been produced by laws acting around us. These laws, taken in the largest sense, being Growth with reproduction; Inheritance which is almost implied by reproduction; Variability from the indirect and direct action of the conditions of life, and from use and disuse; a Ratio of Increase so high as to lead to a Struggle for Life, and as a consequence to Natural Selection, entailing Divergence of Character and the Extinction of less improved forms. Thus, from the war of nature, from famine and death, the most exalted object which we are capable of conceiving, namely, the production of the higher animals, directly follows. There is grandeur in this view of life, with its several powers, having been originally breathed by the Creator into a few forms or into one; and that, whilst this planet has gone circling on according to the fixed law of gravity, from so simple a beginning endless forms most beautiful and most wonderful have been, and are being evolved.

 

Es interesante contemplar un enmarañado ribazo cubierto por muchas plantas de varias clases, con aves que cantan en los matorrales, con diferentes insectos que revolotean y con gusanos que se arrastran entre la tierra húmeda, y reflexionar que estas formas, primorosamente construidas, tan diferentes entre sí, y que dependen mutuamente de modos tan complejos, han sido producidas por leyes que obran a nuestro alrededor. Estas leyes, tomadas en un sentido más amplio, son: la de crecimiento con reproducción; la de herencia, que casi está comprendida en la de reproducción; la de variación por la acción directa e indirecta de las condiciones de vida y por el uso y desuso; una razón del aumento, tan elevada, tan grande, que conduce a una lucha por la vida, y como consecuencia a la selección natural, que determina la divergencia de caracteres y la extinción de las formas menos perfeccionadas. Así, la cosa más elevada que somos capaces de concebir, o sea la producción de los animales superiores, resulta directamente de la guerra de la naturaleza, del hambre y de la muerte. Hay grandeza en esta concepción de que la vida, con sus diferentes fuerzas, ha sido alentada por el Creador en un corto número de formas o en una sola, y que, mientras este planeta ha ido girando según la constante ley de la gravitación, se han desarrollado y se están desarrollando, a partir de un principio tan sencillo, infinidad de formas las más bellas y portentosas.

 

 

Y a pesar de mencionar ahí al Creador ha dicho también que la cosa más elevada que somos capaces de concebir, o sea la producción de los animales superiores, resulta directamente de la guerra de la naturaleza, del hambre y de la muerte. Difíciles de casar ambos conceptos. Si el materialismo se convirtió en la creencia de la Revolución Francesa, el burgués inglés, que temía a Dios, no hizo sino unirse más estrechamente a su religión. El reinado del terror en Paris ¿no había probado los resultados a que conduce la pérdida de la religión por las masas ? Mientras que la concepción extrema de la religión como algo muy bueno o muy malo ha proliferado en la sociedad llamada “civilizada” o “avanzada”, una religión más humana se mantiene en las llamadas “comunidades primitivas”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Referencias

Aranda, Conde de. 1978. 1783. Exposición del Conde de Aranda al rey Carlos III sobre la conveniencia de crear reinos independientes en América. Citado en Actas del Congreso de Historia de los Estados Unidos. Servicio de Publicaciones del Ministerio de Educación y Ciencia.

Ciceron, Marco Tulio. 1998 (45 a.C). Sobre la Naturaleza de los Dioses. Alba libros.

 

 

 

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Analizando la obra de Darwin sobre El Origen de las Especies: Enrique Cuñado entrevista a Emilio Cervantes

(Enrique Cuñado es profesor de Filosofía de Secundaria)

 

–        Desde nuestra asignatura, lo primero que llama nuestra atención es que como científico usted parece tener mucho interés en cuestiones filosóficas o relacionadas con las Humanidades y no sólo con las Ciencias Naturales, tal como refleja el título de su blog personal, “Biología y pensamiento”. ¿A qué se debe esto?

La Ciencia es una actividad social. Tradicionalmente se vienen explicando las diferentes disciplinas científicas por separado y es cierto que para comprender algunas teorías, aspectos puntuales o aplicados de la Ciencia no es necesario tener un gran conocimiento de la Historia, no obstante esta especialización conlleva el enorme riesgo que consiste en que bajo el nombre de Ciencia se pueda llegar a cualquier conclusión, so pretexto de que sólo un grupo de expertos lo entiende bien. Comprender el significado de cada aportación científica significa tener un conocimiento profundo de la Historia de la Ciencia, que es una disciplina histórica.

 

 

–        Un escritor y humanista como Miguel de Cervantes afirma en una de sus obras (Los trabajos de Persiles y Sigismunda) que las puertas de la gramática son aquéllas por donde se entra a las demás ciencias. Usted ha dedicado sus últimas obras a la retórica en la obra de Darwin, ¿qué importancia tiene el lenguaje en la ciencia?

 

El lenguaje es fundamental en la Ciencia por dos motivos: 1) La Ciencia se establece enteramente sobre la base del lenguaje y 2) La precisión requerida por la Ciencia sólo puede obtenerse mediante el uso adecuado del lenguaje. Para la Ciencia no basta con un lenguaje cualquiera usado de cualquier modo, sino que hay que aspirar a un lenguaje apropiado, metódico y cuidarlo con esmero todos los días. Cervantes era un hombre de armas y de letras, pero lo mismo que él reconocía en el Persiles, lo reconocía doscientos años después Lavoisier, y Lavoisier no era de armas ni de letras porque fue científico y uno de los fundadores de la Química. Hoy en día la mayoría de los científicos no parecen darse cuenta de esta incómoda realidad: Sus disciplinas se basan en el lenguaje. A menudo se oye hablar con desprecio de las disciplinas tradicionales como la retórica o la semántica y esto es lamentable.

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La Nave de los Locos: El Origen de las Especies a la Luz de la Nueva Retórica

 

La nave de los locos, además de un famoso cuadro de El Bosco, es el título de una obra del teólogo, jurista y humanista Sebastian Brand publicada en Basilea en 1494. En sus páginas dice:

The world loves to be deceived.
(El mundo se complace en ser engañado)

Afirmación confirmada en los últimos ciento sesenta años por el éxito de la obra de Darwin titulada Sobre el Origen de las Especies por medio de la Selección Natural o la supervivencia delas Razas Favorecidas en la Lucha por la Vida.

La palabra oxímoron procede de la combinación de los vocablos griegos Oxi, agudo y Môron: locura, e indica la cualidad de una expresión que no tiene significado alguno por consistir en la combinación de dos términos incompatibles. Oxímoron son aduaneros sin fronteras, banca amiga, desarrollo sostenible y cientos de expresiones en las que la presencia de un término anula el significado del otro.

Pero a pesar de su incompetencia semántica los oxímora han proliferado en las últimas décadas porque tienen una utilidad notable para el control social que consiste en su capacidad de alienación afirmando la capacidad de un interlocutor para someter al otro.

Herramientas de disciplina social basadas en la destrucción del lenguaje, los oxímora son particularmente abundantes en las áreas de Economía y Biología. Las obras fundamentales de dos pilares de estas disciplinas, Carlos Marx y Carlos Darwin, se basan en sendos oxímoron que son respectivamente La dictadura del proletariado y la selección natural.

Para hacer pasar un oxímoron por teoría científica hace falta cometer muchos errores, pero lo mismo que Pulgarcito dejaba un rastro de garbanzos para encontrar el camino de su casa, en este libro hemos seguido el rastro de los errores dejados por Carlos Darwin para descubrir su oxímoron fundamental: La Selección Natural.

El libro La Nave de los Locos: El Origen de las Especies a la Luz de la Nueva Retórica, de Emilio Cervantes y Guillermo Pérez Galicia puede descargarse gratis aquí:

http://www.darwinodi.com/gratis/pdfs/978-1981532117.pdf

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Ciencia y Política: la Genética como herramienta

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hemos visto tantas veces criticado el nombre de Lysenko que nos sorprendió al leer su informe a la Academía de Ciencias Agrícolas, de 1948, ver que tenía un contenido.  No obstante en las contadas ocasiones en que este informe se había publicado en español iba acompañado de comentarios confusos. Hemos escrito este libro para acompañar el informe a la Academia de Lysenko de unos comentarios adecuados.

 

Ciencia y Política: la Genética como herramienta
Emilio Cervantes y Francisco Bravo
Aunque el Logos es común, la mayoría vive como si tuviera una inteligencia particular
(Heráclito de Éfeso, 535-484 a. C.)
La Genética estudia la herencia, la transmisión de los caracteres. Pero existen dos graves peligros en relación con la Genética.
El primero, compartido en general con las demás disciplinas científicas y, en particular, con la Biología, es el de la generalización indebida. Encontrar y describir un mecanismo responsable de la herencia no significa que ese mecanismo sea el único.
El segundo peligro es todavía más general y tiene que ver con la capacidad de manipulación asociada con las ideas más fundamentales de la Genética. En la Ciencia es muy difícil distinguir el conocimiento de la manipulación. La historia de la Genética revela numerosos ejemplos de manipulación y muchos tienen un origen común.
Presentamos aquí el texto completo del Informe de Lysenko a la Academia de Ciencias Agrícolas de la URSS de 1948. En las pocas ocasiones en que hemos visto este informe publicado se ha visto acompañado por textos de gran confusión. Nuestro interés es contribuir a aclarar un poco tanto el contenido de este texto como la difícil relación entre Ciencia y Política y la influencia de la Genética en todo este complejo proceso…
Contenido
Introducción: Ciencia y Política 11
La Genética, una disciplina de gran relevancia política 12
La Genética en sus orígenes I: Cruzamientos 15
La Genética en sus orígenes II: Bioquímica 18
La cuestión de El Origen de las Especies 19
La herencia genocéntrica:
la barrera somático-germinal de August Weismann 27
Las ideas de Thomas Hunt Morgan:
un genético clásico o formal se asoma a la evolución 28
El panorama en la URSS 34
¿Por qué el Congreso Internacional de Genética
no se celebró en Moscú? 35
Lysenko 36
El darwinismo es la verdadera fe de Lysenko:
Comentario a su Informe a la Academia de 1948 39
Waddington y la epigenética 47
Conclusión 51
Apéndice: Texto de Lysenko:
Informe sobre la situación en las ciencias biológicas 52
Referencias 79
1. Introducción: Ciencia y Política
En su obra titulada “Política” Aristóteles caracteriza al ser humano por su racionalidad y también por ser político. Ambos atributos van indisolublemente unidos y, en cuanto un colectivo de individuos pueda tener un cierto conocimiento de sí mismos y de su entorno, surgirá pronto la división de tareas e inmediatamente la representación política, la cesión de ciertas capacidades…
Ver en Amazon el libro Ciencia y Politica: la Genetica como herramienta de Emilio Cervantes y Francisco Bravo.
https://www.amazon.com/Ciencia-Politica-Genetica-herramienta-Spanish-ebook/dp/B06XDBTGDC/ref=asap_bc?ie=UTF8

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La Ciencia, la Literatura y sus motores

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En un momento dado escribió Javier Marías:

Porque el pasar que más interesa a Benet es el que más se asemeja al pasar de la vida, en la que nunca nadie tiene todos los datos o toda la memoria o toda la seguridad o toda la interpretación de cómo fueron o son las cosas, aun las que más nos atañen o más han condicionado nuestra existencia teñidas todas de parcialidad e incertidumbre.

 

Y en otra ocasión:

En realidad la vieja aspiración de cualquier cronista o superviviente, relatar lo ocurrido, dar cuenta de lo acaecido, dejar constancia de los hechos y delitos y hazañas, es una mera ilusión o quimera, o mejor dicho, la propia frase, ese propio concepto,  son ya metafóricos y forman parte de la ficción. “Relatar lo ocurrido” es ya inconcebible y vano, o bien es sólo posible como invención.

 

Y antes de todo eso:

A diferencia del científico o el filosófico, el pensamiento literario se caracteriza por dos privilegios que son sólo suyos: no está sujeto a argumento ni a demostración (…), no depende de un hilo conductor razonado ni necesita mostrar cada uno de sus pasos; por consiguiente le está permitida la contradicción.

 

La contradicción, la ambigüedad, son motores en toda obra literaria como también lo son en El Origen de las Especies que, recordemos, es obra que no pertenece a la Ciencia sino a la Épica.

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Noosfera – El darwinismo entre ciencia y religión: Emilio Cervantes

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La épica en el Origen de las Especies

 

 

 

 

 

 

 

 

La literatura épica constituye un género especial muy diferente de los géneros científicos o didácticos al uso. Su finalidad, lejos de describir fenómenos naturales o de plantear hipótesis científicas, consiste en conmover, emocionar al lector para cambiar sus esquemas mentales.

La lectura de El Origen de las Especies realizada en este blog a lo largo de los años y el análisis retórico de esta obra ha permitido obtener como conclusión que El Origen de las Especies es, como la Iliada o la Eneida, un clásico de la épica.

Entre los detalles que confirman esta conclusión encontramos la presencia de los elementos característicos, los símbolos propios de este estilo literario, el caballo y la espada.

¿Saben ustedes cuántas veces aparece la palabra caballo en El Origen de las Especies?  Setenta y siete.

Lógico, dirán algunos. El caballo es una especie y el libro trata sobre el origen de las especies. Puede ser, pero eso no justifica setenta y siete citas.

Y entonces…¿ la espada? Se preguntarán otros ¿Cuántas veces aparece la espada, el otro gran símbolo de la épica en El Origen de las Especies? Sólo una, pero impresionante. Dice:

The males of carnivorous animals are already well armed; though to them and to others, special means of defence may be given through means of sexual selection, as the mane of the lion, and the hooked jaw to the male salmon; for the shield may be as important for victory as the sword or spear.

 

Los machos de los carnívoros están siempre bien armados, aun cuando a ellos y a otros pueden ser dados medios especiales de defensa mediante la selección natural, como la melena del león o la mandíbula ganchuda del salmón macho, pues tan importante puede ser para la victoria el escudo como la espada o la lanza.

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Substituto de la religión: Una interpretación parcialmente correcta del El Origen de las Especies por Juan Benet

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Juan Benet, que no había leído el Origen de las Especies, se refería en una entrevista a la Ciencia como Aparato de Convicciones.

En su libro titulado Londres Victoriano, este autor dedica unos párrafos memorables al Origen de las Especies, libro que, repetimos, no había leído, y por tanto no podía entender.

No obstante acierta en algunos de sus comentarios y destaca realmente lo que es esta obra: Un acontecimiento capital de la Época victoriana.  Empero, se equivoca al decir que el libro resumía treinta años de pacientes investigaciones biológicas. No hay ni una sola investigación biológica original en este libro.

Acierta plenamente en otros puntos de los que resumimos dos:

  1. El libro estaba llamado a cambiar la concepción intelectual del mundo
  2. Suponía la destrucción de los fundamentos de la religión, del Estado, de la familia y del orden social.

 

Pero lean ustedes estos párrafos, obra cumbre de la escritura sintética, por si pudiese habérsenos escapado algún otro aspecto importante, que seguro será digno de mención y crítica en posteriores ocasiones. Y fíjense sobre todo en los errores y en los aciertos al hablar de El Origen de las Especies, un libro, dice,… que resumía treinta años de pacientes investigaciones biológicas, lo cual es falso…y que estaba llamado a cambiar la concepción intelectual del mundo al desplazar las doctrinas mítico-religiosas y ocupar con una teoría científica el hueco dejado por ellas. Y esto último es cierto a medias, un libro destinado a desplazar una serie de doctrinas mítico-religiosas, cierto. Pero con… ¿con una teoría científica? No. Eso no es posible. Las doctrinas mítico-religiosas sólo pueden ser reemplazadas por otras doctrinas mítico-religiosas. Se equivoca de nuevo Benet. En el libro de Darwin no había teoría científica ni formulación lógica alguna.

Como bien dice al final de estos párrafos,  se trataba de algo que habían entendido bien las mentes ortodoxas-y las anglicanas, las más fieras. Se trataba  de sentar las bases para la destrucción de los fundamentos de la religión del Estado, de la familia y del orden social. Lo dicho. Lean, piensen y comenten…

….Comienza la cita de Londres victoriano…

Ciertamente, en sus últimos años Alberto había podido asistir a una auténtica erupción de la energía, del talento y del coraje de su pueblo; a un renacimiento —por segunda vez en el siglo— de la ciencia, de la industria y del arte. Cuando en el último cuarto de siglo Oscar Wilde acuñó el concepto de “Renacimiento inglés”, como tema central de sus conferencias en Gran Bretaña y Estados Unidos se estaba sin duda refiriendo a las grandes señales que había en la década de su nacimiento. En el año 1858 se procedió a la botadura del Great Eastern, un monstruo de hierro de 20 000 toneladas de desplazamiento, sólo superado en el siglo XX, que podía transportar 4 000 pasajeros alojados en cinco cubiertas y depositarlos al otro lado del Atlántico en cuatro días de navegación, aunque nunca llegó a hacerlo; Wallace y Darwin impartían sus primeras lecciones sobre la selección natural que apenas despertaron unas pocas controversias entre los especialistas: Maxwell enunciaba las leyes del campo electromagnético. Thompson, posteriormente lord Kelvin, definía los límites térmicos del universo. En aquellos años Dickens publica Tiempos difíciles, Pequeña Dorrit, La historia de dos ciudades y Grandes esperanzas; George Eliot, las Escenas de la vida clerical, Silas Marner y Adam Bede; Stevenson, La isla del tesoro, y De Quincey, la versión final de Las confesiones de un opiómano inglés: Fitzgerald,  la traducción de Rubbaiyat de Ornar Khayyam, y Morris, La defensa de Guenevere al tiempo que funda su compañía de textiles. Millais pinta Sir Isumbras, Vale of Rest y Autumn Leaves. Whistler At the Piano; Scott construye la capilla del colegio de Exeter. Stevens el monumento a Wellington y Landseer los leones de la columna de Nelson, un aditamento que en lo sucesivo se considerará obligado para toda clase de parlamentos, puentes, bancos y muscos. Speke descubre y explora el lago Nyanza y Livingstone el Nyassa; Stanley, en busca de este último, descubre las fuentes del Nilo.

Pero sin duda el acontecimiento capital de entonces fue la publicación por Darwin de El Origen de las Especies, un libro que resumía treinta años de pacientes investigaciones biológicas y que estaba llamado a cambiar la concepción intelectual del mundo al desplazar las doctrinas mítico-religiosas y ocupar con una teoría científica el hueco dejado por ellas.

No es fácil imaginar hoy en día una polémica que se trasladó hacia los principios morales y religiosos en que reposaba la sociedad en lugar de centrarse sobre los hechos o las familias de hechos estudiados por Darwin y reunidos todos en una única y lógica formulación. En el pasado, la ciencia era una actividad un tanto marginal y esotérica, casi una actividad de brujos, sus hallazgos sólo tenían una limitada aplicación en la vida social, y de hecho la ciudad y el campo podían vivir ajenos a ellos, y si sus teorías chocaban con las doctrinas oficiales bastaba con declararlas heréticas y dejar que siguiera el curso de la historia. Pero la Ilustración, los progresos y descubrimientos  científicos de los siglos XVIII y XIX y la Revolución Industrial, habían hecho de la ciencia, sobre todo de la experimental, uno de los pilares de la sociedad, tan imprescindible como los otros. En tiempos de Darwin, un conflicto entre ciencia y doctrina ofrecía ya pocas posibilidades de componendas y obligaba a elegir. La teoría de la evolución fue recibida con horror por las mentes ortodoxas-y las anglicanas, las más fieras- persuadidas de que cualquier hipótesis contraria a la creación del mundo por seis actos de potestad divina en seis días de una semana muy cargada de trabajo, suponía la destrucción de los fundamentos de la religión del Estado, de la familia y del orden social.

…Fin de la cita.

 

Bibliografía

Benet, J. 1989. Londres victoriano. Editorial Planeta. Barcelona.

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Error fundamental del darwinismo

¿Cuál es el error fundamental del darwinismo?

 

En su libro El Origen de las Especies, Darwin confunde selección con Mejora.

 

Por ejemplo, donde dice:

 

but, as a general rule, it cannot be doubted that the continued selection of slight variations, either in the leaves, the flowers, or the fruit, will produce races differing from each other chiefly in these characters.

por regla general, no se puede dudar que la selección continuada de ligeras variaciones, tanto en las hojas como en las flores o frutos, producirá razas que difieran entre sí principalmente en estos caracteres.

 

 

 

Debería decir:

 

 

 

but, as a general rule, it cannot be doubted that the continued breeding for slight variations, either in the leaves, the flowers, or the fruit, will produce races differing from each other chiefly in these characters.

 

 

 

por regla general, no se puede dudar que la mejora genética dirigida a obtener ligeras variaciones, tanto en las hojas como en las flores o frutos, producirá razas que difieran entre sí principalmente en estos caracteres.

 

Referencia:

Cervantes E, Pérez Galicia G. 2015. ¿Está usted de broma Mr Darwin? La retórica en el corazón del darwinismo. OIACDI. Amazon.

 

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Momentos clave del lenguaje darvinés en el párrafo octingentésimo de El Origen de las Especies

Si alguien había llegado hasta aquí tomándose el contenido de este libro en serio, ha llegado el momento de reflexionar. Lo que aquí dice es doctrina, dogma. No hay ciencia por ningún lado.

800

 

 

There is no reason why the principles which have acted so efficiently under domestication should not have acted under nature. In the survival of favoured individuals and races, during the constantly recurrent Struggle for Existence, we see a powerful and ever-acting form of Selection. The struggle for existence inevitably follows from the high geometrical ratio of increase which is common to all organic beings. This high rate of increase is proved by calculation—by the rapid increase of many animals and plants during a succession of peculiar seasons, and when naturalised in new countries. More individuals are born than can possibly survive. A grain in the balance may determine which individuals shall live and which shall die—which variety or species shall increase in number, and which shall decrease, or finally become extinct. As the individuals of the same species come in all respects into the closest competition with each other, the struggle will generally be most severe between them; it will be almost equally severe between the varieties of the same species, and next in severity between the species of the same genus. On the other hand the struggle will often be severe between beings remote in the scale of nature. The slightest advantage in certain individuals, at any age or during any season, over those with which they come into competition, or better adaptation in however slight a degree to the surrounding physical conditions, will, in the long run, turn the balance.

 

No hay motivo para que las leyes que han obrado eficazmente en estado doméstico no lo hayan hecho en estado natural. En la supervivencia de los individuos y razas favorecidas durante la incesante lucha por la existencia vemos una forma poderosa y constante de selección. La lucha por la existencia resulta inevitablemente de la elevada razón geométrica de propagación, que es común a todos los seres orgánicos. La gran rapidez de propagación se prueba por el cálculo, por la rápida propagación de muchos animales y plantas durante una serie de temporadas especialmente favorables, y cuando se los naturaliza en nuevos países. Nacen más individuos de los que pueden sobrevivir. Un grano en la balanza puede determinar qué individuos hayan de vivir y cuáles hayan de morir, qué variedad o especie haya de aumentar en número de individuos y cuál haya de disminuir o acabar por extinguirse. Como los individuos de una misma especie entran por todos conceptos en competencia la más rigurosa, la lucha será generalmente más severa entre las variedades de una misma especie, y seguirá en severidad entre las especies de un mismo género. Por otra parte, muchas veces será severa la lucha entre seres alejados en la escala de la Naturaleza. La más pequeña ventaja en ciertos individuos, en cualquier edad o estación, sobre aquellos con quienes entran en competencia, o la mejor adaptación, por pequeño que sea el grado, a las condiciones físicas ambientes, harán a la larga inclinar la balanza a su favor.

Lectura aconsejada:

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