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Ayer, hoy, más allá del tiempo

Publicaba ayer en Digital CSIC la recensión del libro titulado  “El laboratorio de Foucault (Descifrar y ordenar)” de Mauricio Jalón (Editorial Anthropos, número 46. CSIC, Madrid 1994) y con ella presentaba también algunos de los comentarios que un evaluador anónimo había hecho de dicha recensión.  Unos los presentaba al principio, estos:

En realidad, el libro indicado es utilizado como pretexto para abordar el tema central de la Nota, la defensa por el autor de la aplicación del estructuralismo a la Biología (en contra del positivismo y del evolucionismo).

En ese punto focaliza como una de las raíces del Estructuralismo a las aportaciones de Cuvier en el ámbito de la Historia Natural. Concretamente, en apoyo de sus tesis describe, con una muy extensa cita, el principio de las correlaciones orgánicas de Cuvier. Este principio, como otros que defendía el naturalista, parte de un a priori metafísico, la adaptación perfecta y la armonía de órganos y funciones del ser vivo, de lo que deriva sus conclusiones….

Comentaba  ya  ayer que eso del a priori metafísico me parece una insensatez. Por el contrario, el principio de las correlaciones orgánicas de Cuvier se deduce de la más elemental observación.

Otros comentarios de éste anónimo evalauador los reservaba para el final, como premio al valeroso lector que hubiese leído toda la recensión. Eran estos:

En todo caso, la afirmación de que Cuvier es “fundador del Estructuralismo”, con un siglo de antelación, es inaceptable o exige una demostración adecuada (en un artículo), no meras afirmaciones o generalidades (estructuralista es “quien descubre estructuras y relaciones entre sus partes”). El planteamiento del autor es ahistórico, parece concebir el movimiento de las ideas, el desarrollo de nuevas propuestas, de una forma abstracta, al margen del tiempo y de la sociedad, de circunstancias concretas que hay que explicar.

Por todo ello se desaconseja la publicación de la nota.

Y son estos los que voy a comentar hoy. No me refiero a eso de que Cuvier sea o no sea “fundador del Estructuralismo”, que es algo que el tiempo juzgará, siempre con el debido permiso de la autoridad competente; sino a esta otra sentencia final, algo confusa,  que dice:

El planteamiento del autor es ahistórico, parece concebir el movimiento de las ideas, el desarrollo de nuevas propuestas, de una forma abstracta, al margen del tiempo y de la sociedad, de circunstancias concretas que hay que explicar.

Y sí, anónimo evaluador, aunque usted y yo estemos de acuerdo en algunas cosas, en otras discrepamos. No tanto en que mi planteamiento sea a-histórico, que no lo es, como en la naturaleza de las ideas. Las ideas solamente pueden concebirse de manera abstracta. Una botella o un árbol puedo tocarlos, medirlos o pesarlos y esto los convierte en objetos concretos. En el límite puedo decir mi botella (e incluso hasta puedo decir mi árbol). Con las ideas es distinto. No es que yo las conciba como abstractas. Es que las ideas son abstractas. No es que yo las conciba arbitrariamente al margen del tiempo y de la sociedad, es que pueden estarlo.

Como indicaba ayer y he indicado en más ocasiones, el darwinismo ha generado mucha confusión. La introducción en el panorama científico de una entidad ambigua y fantasmagórica como la selección natural (contraditio in adyecto, flatus vocis, fantasma semántico, oxímoron basado en una metonimia) ha provocado un mar de confusiones. No he sido yo el primero en detectarlo. Richard Lewontin, profesor de la cátedra Alexander Agassiz en Harvard, en su libro “The Genetic Basis of Evolutionary Change” (1974) explicaba:

Durante muchos años la genética de poblaciones constituyó una teoría poderosa e inmensamente rica sin virtualmente hechos satisfactorios sobre los que trabajar. Fue como una compleja y exquisita máquina diseñada para elaborar una materia prima que nadie había explotado con éxito. Ocasionalmente, algún prospector desusadamente listo o afortunado se encontró con un afloramiento natural de mena de alta graduación, y parte de la maquinaria se puso en marcha para demostrar a sus fiadores que realmente funcionaba. Pero la mayor parte de dicha maquinaria se dejó en manos de los ingenieros, siempre arreglándola, siempre mejorándola, anticipándose al día en que sería llamada a funcionar a pleno rendimiento.

De improviso, la situación cambió. La veta principal fue barrenada y una profusión de hechos fueron vertidos sobre los cubos de esta máquina teórica. Sin embargo, de la máquina no ha salido nada. No es que la máquina no funcione, pues para una gran cantidad de ruidos de engranajes es claramente audible, si no son amortiguados, pero de alguna forma no puede transformar en productos acabados la gran cantidad de materias primas con que ha sido provista. Toda la relación entre teoría y hechos necesita una reconsideración.

Durante muchos años…… Durante muchos años, concretamente desde Darwin, los principales teóricos del estudio de la evolución, entre los que se encuentra Dobzhansky, a quien Lewontin ha dedicado su libro, son incapaces de distinguir entre teoría y hecho, entre lo abstracto y lo concreto. Durante muchos años, desde que se impuso el fantasma semántico, ha reinado la oscuridad y la confusión. No en vano los versos de Dante abren la citada obra de Lewontin:

 

Nel mezzo del cammin di nostra vita

Mi ritrovai per una selva oscura

Che la diritta via era smarrita.

Ahí quanto a dir qual era è cosa dura

Questa selva selvaggia ed aspra e forte,

Che nel pensier rinnova la paura.

 

¿Querrá más evidencia mi anónimo evaluador de que las ideas están fuera del tiempo?

 

En cuanto al final del párrafo, eso que dice:

 parece concebir el movimiento de las ideas, el desarrollo de nuevas propuestas, de una forma abstracta, al margen del tiempo y de la sociedad, de circunstancias concretas que hay que explicar.

no lo entiendo, a no ser que interprete que su autor se ha perdido: Ibant obscuri sola sub nocte per umbram

 

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Otro ejemplo imaginario en el párrafo quingentésimo quincuagésimo cuarto de El Origen de las Especies

Indica el principio de este párrafo que valdrá la pena resumir en un ejemplo imaginario las observaciones precedentes acerca de las causas de imperfección de los registros geológicos.  Pero no son ejemplos imaginarios lo que necesitamos en este momento de nuestra lectura….No, no. Por favor no más fantasmas semánticos: Ejemplo imaginario, experimento mental, selección inconsciente, selección natural,………

 

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It may be worth while to sum up the foregoing remarks on the causes of the imperfection of the geological record under an imaginary illustration. The Malay Archipelago is about the size of Europe from the North Cape to the Mediterranean, and from Britain to Russia; and therefore equals all the geological formations which have been examined with any accuracy, excepting those of the United States of America. I fully agree with Mr. Godwin-Austen, that the present condition of the Malay Archipelago, with its numerous large islands separated by wide and shallow seas, probably represents the former state of Europe, while most of our formations were accumulating. The Malay Archipelago is one of the richest regions in organic beings; yet if all the species were to be collected which have ever lived there, how imperfectly would they represent the natural history of the world!

 

Valdrá la pena resumir en un ejemplo imaginario las observaciones precedentes acerca de las causas de imperfección de los registros geológicos. El Archipiélago Malayo tiene aproximadamente el tamaño de Europa, desde el cabo Norte al Mediterráneo y desde Inglaterra a Rusia, y, por consiguiente, equivale a todas las formaciones geológicas que han sido examinadas con algún cuidado, excepto las de los Estados Unidos. Estoy conforme por completo con míster Godwin-Austen en que la disposición actual del Archipiélago Malayo, con sus numerosas islas grandes, separadas por mares anchos y poco profundos, representa probablemente el estado antiguo de Europa, cuando se acumularon la mayor parte de nuestras formaciones. El Archipiélago Malayo es una de las regiones más ricas en seres orgánicos, y, sin embargo, aunque se recolectasen todas las especies que han vivido allí en todo tiempo, ¡qué imperfectamente representarían la Historia Natural del mundo!

Lectura aconsejada:

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La selección natural y otras creencias vanas

 

La entrada titulada Lamarck 2014,  seleccionada en la sección Blog del Día de Madrimasd el pasado jueves, 6 de marzo, dio lugar a un largo e intenso debate en el que, como de costumbre, volvieron a salir a la luz las claves de la doctrina darwinista y concretamente, su dogma central, que no es otro que  la Selección Natural.

Como ya ha ocurrido que algunos debates en dicha sección se pierden por completo, voy a copiar entero el  que nos ocupa.  En una de mis intervenciones en el mismo incluí una invitación a participar en la pregunta que hacía el otro día en Research Gate.  Joaquín, atento seguidor del debate y del blog, contestaba en su tono habitual:

-Do you want to know what is natural selection? Look around in nature and do not lose your time too much with semantics. Remember, this is science: observation, experiments …

A lo cual ya había respondido Popper en su libro Conjeturas y Refutaciones de esta manera:

La creencia de que la ciencia procede de la observación a la teoría está tan difundida y es tan fuerte que mi negación a ella a menudo choca con la incredulidad. Hasta se ha sospechado de que soy insincero, de que niego lo que nadie en su sano juicio puede dudar.
En realidad la creencia de que podemos comenzar con observaciones puras, sin nada que se parezca a teoría, es absurda.

 

 

Ya se lo he dicho en otras ocasiones, Joaquín. Es vano creer que uno hace ciencia si no se preocupa del lenguaje.

 

 

 

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   EmilioCervantes | 02/04/2014
No me insulte, Doctor Echevarría. Yo no le he faltado a usted.
Limitese a argumentar y diga ya de una vez qué es la selección natural.
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 29
   José Manuel Echevarría | 02/04/2014   Majadahonda, Madrid
Imposible cumplir mi promesa ante tamaño descaro, falsedad y desfachatez. ¿Había tan poco de lo que echar mano que se hubo de meter en la lista de los ‘cientos de científicos’ a Marx, a Engels, a Nietzsche o a Eugenio D”Ors? Si hubiese que hacer una contra-lista, podrían citarse miles de científicos de verdad. ¿Hasta dónde pretende llegar esta tomadura de pelo? Si es usted Creacionista o fanático del Diseño Inteligente, dígalo claramente, doctor Cervantes, para que quienes leen sus dislates sepan a que se deben y lo que usted piensa realmente. Si toda su argumentación consiste en proporcionar citas irrelevantes e insistir en que la selección natural es sólo un juego de palabras, la razón solo puede ser esa, a no ser que se entre en el terreno de lo patológico.

 

   Emilio Cervantes | 28/03/2014
Por cierto, busque en mi blog y encontrará también lo que desea. Aquí el único que enreda con las metáforas es usted.
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   Emilio Cervantes | 28/03/2014
Usted Joaquín no tiene que pedirme nada. Tiene que definir qué es la Selección Natural, un juego de palabras que usted pretende entender y defender.
No se trata de Beverley. Cientos de científicos han criticado severamente el abuso de juegos de palabras por Darwin y los darwinistas como usted.
Debe usted decirnos qué es la Selección Natural, a demás de un juego de palabras, un fantasma semántico, una expresión viciada, o como el mismo Darwin dijo en el Origen, una expresión falsa.
Si desea encontrar otros críticos de Darwin, puede mirar en esta lista y elegir el que más le guste:

  1. Abdalla, Mauricio
  2. Agassiz, Louis
  3. Agnolli, Francesco
  4. Agudelo,  Guillermo
  5. Aizpún,  Felipe
  6. Alnaes, Karsten
  7. Arvelo,  Alejandro
  8. von Baer, Karl Ernst
  9. Bateson, William
  10.  Behe,  Michael
  11.  Berg,  Lev
  12.  Berlinski,  David
  13.  Bernard,  Claude
  14.  Bernard Shaw,  Georges
  15.  von Bertalanffy
  16.  Berthault, Guy
  17. Bethel, Tom
  18.  Bohlin,  Raymond
  19.  Bradbury,  Andrew
  20.  Broom,  Robert
  21.  Butler,  Samuel
  22.  Campbell, John Angus
  23.  Cannetti, Elias
  24.  Cannon,  Herbert Graham
  25.  Cansinos Assens, Rafael
  26.  Carrau, Ludovic
  27.  Cervantes, Emilio
  28.  Clark,  Austin Hobart
  29. Clement Coe, Charles
  30.  Cohen, I. L.
  31.  Conway Morris, Simon
  32.  Cope,  Edward Drinker
  33.  Corner, Edred  John Henry
  34.  Coyne, Jerry
  35. Chaline, Jean
  36. Chandebois, Rosine
  37.  Chapman, Bruce
  38.  Chauvin, Remy
  39.  Chomsky, Noam
  40. Dambricourt-Malassé, Anne
  41.  Danilevskii, Nicolai
  42.  Darlington, Cyril
  43.  Dembski, William A.
  44.  Denton, Michael
  45.  Dewar,  Douglas
  46.  Déperet, Charles
  47.  Eden, Murray
  48.  Eimer,  Theodor
  49.  Eiseley, Loren
  50.  Eldredge,  Niles
  51.  Engels, Friedrich
  52.  Fisher, Roderick C.
  53. Flourens, Pierre
  54.  Fodor, Jerry Alan
  55.  Fondi, Roberto
  56.  Forth,  Charles
  57.  Fraser, Alex
  58.  Freud, Sigmund
  59.  Futuyuma, Douglas
  60.  Garrido, Julio
  61.  Gaylord Simpson, Georges
  62.  Giertych, Maciej
  63.  Gilson,  Etienne
  64.  Goldschmidt, Richard B.
  65. Goodwin, Brian
  66.  Gorki, Maxim
  67.  Goswami, Amit
  68.  Grassé, Paul
  69.  Grene, Marjorie
  70.  Groothuis, Douglas
  71.  Haines, David
  72.  Haughton, Samuel
  73.  Hellewig, Jon
  74.  Hitching, Francis
  75.  Ho, Wing Meng
  76.  Ho, Mae-Wan
  77.  Hodge, Charles
  78.  Hofstadter, Richard
  79.  Hostetter, Carl
  80.  Horn, Henry Stainken
  81.  Howells, William
  82. Hoyle, Fred
  83.  Hunter, Cornelius
  84. Hyndman, Olan
  85.  Ibáñez Martín, Juan José
  86.  Iradier, Miguel
  87.  James, William
  88.  Jaramillo Acebedo,  Luis
  89.  Johannsen, Wilhelm  L.
  90.  Johnson, Phillip E.
  91.  Jones,  Frederic Wood
  92. Jünger, Ernst
  93.  Kass, Leon
  94.  Kenyon, Dean
  95.  Koestler, Arthur
  96.  von Kölliker,  Albert
  97.  Leguizamón, Raúl Osvaldo
  98.  Lewin, Roger
  99.   Lewontin, Richard
  100.  Lima de Faria, Antonio
  101. Lipton, Bruce
  102.  Lönnig, Wolf-Ekkehard
  103.  López Corredoira, Martín
  104.  Lovtrup, Soren
  105.  Lurie,  Edward
  106.  MacBride,  Ernest
  107.  Macbeth, Norman
  108.  Machado, Antonio
  109.  Mackenzie Beverley, Robert
  110.  Marx, Karl
  111.  Mayr, Ernst
  112.  McDougall,  William
  113.  Mendes, Iba
  114.  Merson Davies, L
  115. Milton, Richard
  116.  Mivart,  St. George Jackson
  117.  Moorhead, Paul S.
  118.  Morata, Enrique
  119.  Morgan, Thomas Hunt
  120. Moros Peña, Manuel
  121. Nabokov, Vladimir
  122. Thomas Nagel
  123. Nietzsche, Friedrich
  124. Núñez Ruíz, Diego
  125. d’Ors Eugenio
  126. Ossadón Valdés, Juan Carlos
  127. Owen, Richard
  128. Patterson, Colin
  129. Pauli, Wolfgang
  130. Paulin, Georges
  131. Peirce, Charles Sanders
  132. Pennetta Enzo
  133. Peters Robert Henry
  134. Pitman, Michael
  135.  Pivar, Stuart
  136. Popper, Karl
  137. Provine,   William
  138. Punnett, Reginald
  139. Rabaud, Étienne
  140. Rádl, Emanuel
  141. Ramón y Cajal, Santiago
  142. Raup, David
  143.  Reid, Robert G. B
  144. Renán Vazquez, Hernando
  145. Rodríguez Calaza, Juan José
  146. Roll-Hansen, Nils
  147. Rostand, Jean
  148. Ryan, Frank
  149. Saleeby, C.W.
  150. Salthe, Stanley
  151. Salvucci, Emiliano
  152. Sandín, Máximo
  153. Sanford, John C.
  154. Santillana, Giorgio de
  155. Sahtouris, Elisabet
  156. Schindel, David E. 
  157.  Schutzenberger,  Marcel
  158.  Schwabe, Christian
  159. Sedgwick Adam
  160. Selden, Lawrence
  161.  Senapathy, Periannan
  162. Sermonti, Giuseppe
  163. Sheldrake, Rupert
  164. Smith, Darryl
  165. Smith, Wolfgang
  166.  Snooks, Graeme Donald
  167. Spencer, Herbert
  168. Spetner, Lee
  169. Stanley, Steven M
  170. Sterling, Bruce
  171. Stokes, George Gabriel
  172. Stove, David
  173. Swift, David
  174. Szathmáry,  Eörs
  175. Taylor, Grodon R
  176. Thompson,  W.R.
  177. Trémaux, Pierre
  178. Tresmontant, Claude
  179. Vallejo, Fernando
  180. Viloria Petit , Ángel Luis
  181. Waddington, Conrad
  182. Wainwright, Milton
  183. Wesson, Robert
  184. Wiker, Benjamin
  185. Whitman, Charles Otis
  186. Williamson,  Donald I.
  187. Young, Robert M.
  188. Zamora, José Antonio

 

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   Joaquin | 28/03/2014
¿Por qué le costará tanto informarnos sobre cuándo vivió Beverley y qué trabajos hizo en el campo de la Biología?
¿No será que ese señor murió hace más de un siglo y que jamás se dedicó a la Biología?
Curioso que por un lado no deje de recordarse que Darwin no era un verdadero científico profesional, e incluso se sugiera que no tenía muchas luces, y que por otro se de tanta importancia a lo que decía hace más de un siglo alguien que desde luego había estudiado menos el mundo natural que Darwin.
Curioso que los trabajos de biólogos de campo de ahora mismo sean tachados de poco serios y se descarten sin más, pero se pongan como ejemplo las frases escritas hace más de 100 años por una persona que ni siquiera trabajaba con seres vivos.
¿Para cuando alguna discusión científica sobre los trabajos actuales en biología de campo y biología molecular en vez de enredar con que si metáforas, con que si es una teoría, un hecho, un mecanismo o no sé cuantas cosas más? Pero me temo que pedir eso sería como pedirle peras al olmo.
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   Emilio Cervantes | 28/03/2014
El párrafo indicado contiene una muestra de lo que es una de las más importantes contribuciones de Beverley al campo de la Biología: Demostrar que la Selección Natural no es nada más que un juego de palabras. Igual que sus comentarios en este debate.
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   Joaquin | 27/03/2014
Más tinta para ocultar la falta de argumentos científicos.
Y por supuesto seguimos sin saber si Beverley es un científico en activo o, caso de no serlo ya, cuales fueron sus aportaciones en el campo de la Biología.
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   Emilio Cervantes | 27/03/2014
Olvídese de Beverley.  No viene al caso. Concéntrese en lo que ha dicho:
La Selección Natural es una expresión metafórica, y la Lucha por la Existencia es usada en ”” un sentido grande y metafórico. ”” Estos son los dos pilares de la teoría entera; la Selección Natural y la Lucha por la Existencia representan y expresan todo lo que el Sr. Darwin tiene que impulsar; lléveselos usted y nada permanece, y aún ellos son ambos metáforas. Si estos términos son metáforas, ellos no son la realidad, sino cuadros verbales o sombras, y son, por lo tanto, términos viciosos en una disquisición científica. No son ellos sólo de vez en cuando introducidos, y por vía de la ilustración, lo cual apenas sería admisible en el debate de la gran revelación de la existencia y el origen de seres; sino que ellos en casi cada página (En el Origen de las Especies), vienen a excluir  a otros términos – de modo que desde el principio hasta el final somos conducidos por una metáfora en cada paso, como un pobre viajero a veces es conducido por fuego fatuo a la ciénaga fatal. ”
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   Joaquin | 27/03/2014
¿Es Beverley un científico en activo?
En caso de que pertenezca al pasado, ¿qué trabajos hizo en el campo de la Biología?
A mi esto me parece más de lo mismo: falta de argu
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   Emilio Cervantes | 27/03/2014
‘It is to be observed that the two grand principles of the theory are avowedly metaphors. Natural Selection is a metaphorical expression, and the Struggle for Existence is used in ”a large and metaphorical sense.” These are the two pillars of the whole theory ; Natural Selection and the Struggle for Existence represent and express everything that Mr Darwin has to urge ; take them away and nothing remains, and yet they are both metaphors. If these terms are metaphors, they are not realities, but verbal pictures or shadows, and are, therefore, vicious terms in a scientific disquisition. Neither are they only now and then, and by way of illustration, introduced, though even that would scarcely be admissible in handling the great revelation of the existence and origin of beings; but they occur in almost every page (In Origin of the Species), to the exclusion of other terms — so that from first to last we are led by a metaphor at every step, as the poor belated traveller is sometimes led by Will-o”-the-wisp into the fatal morass.” Debe notarse que los dos magníficos principios de la teoría son declaradamente metáforas. La Selección Natural es una expresión metafórica, y la Lucha por la Existencia es usada en ” un sentido grande y metafórico. ” Estos son los dos pilares de la teoría entera; la Selección Natural y la Lucha por la Existencia representan y expresan todo lo que el Sr. Darwin tiene que impulsar; lléveselos usted y nada permanece, y aún ellos son ambos metáforas. Si estos términos son metáforas, ellos no son la realidad, sino cuadros verbales o sombras, y son, por lo tanto, términos viciosos en una disquisición científica. No son ellos sólo de vez en cuando introducidos, y por vía de la ilustración, lo cual apenas sería admisible en el debate de la gran revelación de la existencia y el origen de seres; sino que ellos en casi cada página (En el Origen de las Especies), vienen a excluir  a otros términos – de modo que desde el principio hasta el final somos conducidos por una metáfora en cada paso, como un pobre viajero a veces es conducido por fuego fatuo a la ciénaga fatal. ‘Robert Mackenzie BeverleyComo dijo Beverley,  la selección natural es un engaño  verbal, un juego de palabras.
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   Joaquin | 27/03/2014
El problema no es dudar de lo que otros piensan que es cierto, eso no tiene nada de malo y sí bastante de bueno. El problema es presentar sólo juegos de palabras y que aunque se esté siempre hablando de la importancia de un lenguaje claro y de no ser confuso luego se haga todo lo contrario a la hora de ‘argumentar’. Sólo hace falta revisar sus respuestas aquí, por ejemplo a las observaciones de campo de que no todos los machos dejan el mismo número de descendientes como consecuencia de la actitud ante ellos de las hembras. Desde luego no parecen las respuestas de un científico.

 

 18    Emilio Cervantes | 26/03/2014   Salamanca
La creencia de que la ciencia procede de la observación a la teoría está tan difundida y
es tan fuerte que mi negación a ella a menudo choca con la incredulidad. Hasta se ha
sospechado de que soy insincero, de que niego lo que nadie en su sano juicio puede
dudar.
En realidad la creencia de que podemos comenzar con observaciones puras, sin nada
que se parezca a teoría, es absurda.
Karl Popper (1902-1994). Conjetures and refutations: the growth of Scientific Knowledge .(p 72)
 17    Joaquin | 26/03/2014
Do you want to know what is natural selection? Look around in nature and do not lose your time too much with semantics. Remember, this is science: observation, experiments …
 16    Emilio Cervantes | 25/03/2014   Salamanca
Para quien interese, pego debajo el contenido de una pregunta en Research Gate.
Por otra parte recomiendo seguir el debate en la entrada correspondiente del blog
(http://www.madrimasd.org/blogs/biologia_pensamiento/2014/03/05/138253)
porque estas páginas de noticias no tienen garantía de estabilidad. En unos meses he visto desaparecer el contenido íntegro de algunos debates y esto es una pena.
Enfin, ahí va la pregunta indicada que pueden ver ( y contestar) en esta dirección:

https://www.researchgate.net/post/What_is_Natural_SelectionQuestion

What is Natural Selection?
Accuracy is important in scientific language, then it is important to know what is natural selection:
Please make your choice from the fourteen options indicated below . To help you taking a decission I may say:
1. Nature does not select.
2. The artificial process by which new varieties (not species) are obtained is not called selection, but breeding.
3. Most of the possibilities indicated below are incompatible with the others1. A process,
2. A mechanism,
3. A theory,
4. An hypothesis,
5. A scientific law,
6. A natural law,
7. A fact,
8. A truth,
9. A principle,
10. An action,
11. An agent,
12. Survival of the fittest,
13. A semantic ghost,
14. A false expression,…..
Please make your choice…….
Mar 24, 2014
Topics
Natural selection ×
Ecology and Evolution ×
Directed Evolution ×
Crop Evolution ×
Biological Evolution ×

 15    José Manuel Echevarría | 21/03/2014   Majadahonda, Madrdid
Es muy positiva esta contribución al debate, José Francisco, y muy acertada. Lamarck fue un excelente científico cuyas contribuciones fueron eclipsadas por las circunstancias, y más concretamente por habérsele enfrentado con mucha dureza un discípulo suyo llamado Georges Cuvier, otro magnífico científico -el mejor especialista en anatomía comparada de su época- que, desgraciadamente, tenía con él cuestiones personales derivadas de su desmedida ambición. Es muy significativo que Cuvier terminase por entrar muy pronto, y a muy alto nivel, en política, primero con Napoleón y luego con la restauración monárquica.
Más adelante, sucedió que la biología molecular apoyó por completo la Teoría de la Selección y en absoluto la Teoría del Medio, lo que es un hecho en lo que atañe puramente a la biología. El resumen de la ponencia del doctor Aboitiz lo expone con total claridad: la Teoría del Medio es perfecta para la sociología, pero no lo es para la biología. Lo que Aboitiz expone en su resumen es la transmisión de los ‘genes culturales’ que Dawkins llamó ‘memes’ en El Gen Egoísta. Eso es completamente cierto, pero también lo es que la identidad que confiere ese legado permanece o no en función de que lo haga o no la cultura que lo sustenta. Si pudiésemos tomar a un bebé nacido ayer mismo en el mejor barrio de Santiago de Chile para intercambiarlo por el bebé del autor de alguno de los bisontes de la cueva de Altamira, ambos se convertirían en miembros perfectamente encajados en las sociedades ajenas a su nacimiento. Los memes de la humanidad han cambiado muchísimo, y muchas veces, desde el Paleolítico, pero los genes no. La evolución biológica es una cosa y la evolución cultural es otra. Es bueno no olvidar que tanto Lamarck como Darwin hablaron únicamente de la primera, y que Lamarck erró donde Darwin acertó, aunque sea cierto que tanto Lamarck como todos los demás evolucionistas anteriores a él (que los hubo desde el siglo XV, al margen de los de la Grecia clásica) influyeron en su pensamiento. No me consta que ni Darwin ni Wallace negasen eso jamás.
 14    José Francisco Bravo Moreno | 20/03/2014   México, D.F., México
Creo que esto viene al caso
Desde las muy prestigiosas universidades de Chile, ya se ha generado, recientemente (2012),  un simposio en donde al fin, se reconoce la enorme importancia de Lamarck. Aquí proporciono la dirección electrónica y dos resúmenes vertidos en dicho simposio, los cuales tratan sobre la vital relevancia de la tesis de Lamarck, que lo es tanto para la ciencia como para la sociedad.

http://www.socecol.cl/web/wp-content/uploads/2012/07/Resumen-Simposios-Congreso-Socecol-2012-parte-1.pdf

Primera Reunion Conjunta de Botánica, Ecología y Evolución
Domingo 7 de octubre
Horario 9-11:30 hrs
Coordinador: Velazquez N
Simpoio Sociedad Chilena de Evolución: Lamarck: Relevancia de su pensamiento en la biología actual.
Contribución y relevancia de la obra de Jean Baptiste  Lamarck para el desarrollo de la Teoría Evolutiva  Darwiniana
Manríquez G. Programa Genética Humana, ICBM, Fac. de Medicina. Depto. de Antropología. Fac. de Cs. Sociales. Universidad de Chile.
Jean Baptiste Lamarck (1744-1829) es autor de: i) la noción de Biología como disciplina científica dedicada al estudio de la  organización de los seres vivos (Lamarck, 1802), ii) las hipótesis (Lamarck, 1809) sobre el tejido celular como la ‘matriz  general’ de toda organización biológica, en cuya ausencia ‘ningún ser vivo podría existir ni formarse’, y el ser humano como  primate cuadrúmano que transformó ‘por la necesidad de las circunstancias o por alguna otra causa’ sus extremidades  posteriores en estructuras especializadas en la marcha bipeda, iii) la primera topología que relaciona filogenéticamente a  vertebrados e invertebrados, y iv) el primer sistema teórico de la modernidad sobre la evolución como un proceso de  descendencia con modificación debido a causas naturales (Lamarck, 1809). No obstante la originalidad y valor predicitivo de estas contribuciones, su relevancia en el desarrollo de la teoría evolutiva darwiniana no ha sido del todo reconocida (rev.  Gould, 2002), siendo aún objeto de una visión estereotipada y reduccionista en algunos textos de biología evolutiva (i.e.  Futuyma, 2009). A partir del estudio de la obra biológica de JB Lamarck, en el presente trabajo se muestra su contribución al  desarrollo de la teoría evolutiva darwiniana, se discuten las causas de su estereotipificación y se plantea y discute su relación  con las nociones de ‘norma de reacción’ y ‘homeostasis ontogenética’ (Schmalhausen, 1948; 1968), antecedentes de las  actuales extensiones epigenéticas de la teoría sintética de la evolución (cf. Pigliucci & Müller, 2010).Herencia y transmisión social: Mecanismos darwinianos y lamarckianos de adaptación
Aboitiz F. Depto. de Psiquiatría, Esc. de Medicina. Centro Interdisciplinario de Neurociencia, P. Universidad Católica de Chile.
Existen solo dos posibles mecanismos de cambio evolutivo adaptativo, el darwinismo y el lamarckismo. Éstos se  diferencian, esencialmente, en el origen de la variabilidad heredable. En el darwinismo, las variantes heredables surgen  espontáneamente, y son seleccionadas en función de su capacidad de dejar descendencia. Por el contrario, en el lamarckismo  las variantes heredables son inducidas en el individuo como adaptaciones a las condiciones ambientales, y éstas se hacen  eventualmente heredables. Existen instancias, como la evolución cultural, en que se transmiten caracteres adquiridos  individualmente a través de generaciones, en primera instancia por imitación, y eventualmente a través de la instrucción  directa. En este proceso, participan redes neurales específicas que permiten establecer una correspondencia entre los patrones  conductuales propios y aquellos observados en otros individuos. Un ejemplo de esto lo establece la evolución del lenguaje,  donde se desarrolló un sistema de comunicación basado en gran parte en las capacidades imitativas. Aunque estas capacidades imitativas, así como los sistemas sensorimotores que permiten la ejecución de las conductas lingüísticas, tienen una fuerte base genética y propia de la especie, ellas permiten amoldar circuitos y pautas de conductas adaptativas en otros  individuos. Esta estrategia es una forma de alterar el fenotipo a través de generaciones, generando un proceso adaptativo  mucho más rápido que el de la evolución genética, que sigue las reglas darwinianas.

 13    Joaquin | 14/03/2014
Si todos los machos y hembras contribuyen en igual medida a la siguiente generación es difícil que haya selección.
Si algunos contribuyen más que otros ¿qué es lo que tenemos?
No me parece que mucha gente necesite usar un diccionario para contestar.
Lo que sí hace falta es estar al tanto de lo que la ciencia hace hoy, no quedarnos sólo dando vueltas y vueltas a lo que dijeron nuestros antecesores hace más de un siglo.
 12    Emilio Cervantes | 14/03/2014
Estimado Joaquín,
No hace falta ser investigador ni ser americano para percatarse de que no todos los machos contribuyen de igual manera a la siguiente generación. Tampoco las hembras.
Es algo obvio que no demuestra nada.
Llamar a esto Selección es, simplemente, ridículo. Puede usted hacerlo pero dese cuenta de que genera mucha confusión.
La literatura dice usted ¿Qué literatura? ¿He de considerar serio algún artículo cuyo resultado sea demostrar que no todos los machos contribuyen igual a la siguiente generación?
Otro día que vaya usted a un seminario, procure ser crítico. Dígales que la Selección Natural no puede existir.
 11    Emilio Cervantes | 14/03/2014
Estimado Dr Echevarría,
Yo también respondo precisamente. Esto es lo que usted dice y no añado nada nuevo a sus tres puntos:
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1. . ‘La variación heredable responde a la mutación y la recombinación genéticas. Hasta la fecha, nadie a demostrado que responda a otra cosa.’
2. Las mutaciones en el genoma responden a errores cometidos por las ADN polimerasas que no se corrigen. En la reproducción sexual, la recombinación se produce durante la meiosis (formación de los gametos hapliodes) a través del crossing-over de los cromosomas. Ambos son fenómenos puramente azarosos, y ambos generan diversidad intraespecífica.,
3. Por consiguiente, nada ”dirige” la variación, ya que se origina en el azar de la mutación y la recombinación.
Siendo usted quien es, me pregunto qué parte es la que no entendió en mi argumentación. Según veo aquí y allá, la biología molecular figura entre sus campos de experiencia.
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Y ahora le contesto:
1.  Que nadie haya demostrado que responda a otra cosa no significa que no pueda responder a otra cosa.
2. No todas las mutaciones se deben a errores que no se corrigen. Al menos nadie ha demostrado que todas se deban. Especialmente si consideramos un sentido amplio de la palabra mutación como cualquier cambio en el genoma.
3. Por consiguiente, no sabemos nada sobre el origen de la variación. Ese tema que según usted dice, torturó a Darwin, aunque yo pienso que de torturarse por algo, sería por haber escrito al menos un libro sobre un tema que desconocía y por haber contaminado un precioso campo de la ciencia con juegos de palabras tortuosos como supervivencia del más apto, lucha por la vida, lucha por la existencia y la mayor aberración de todas: Selección Natural.Saludos
 10    Joaquin | 14/03/2014
Asistí ayer (13 de marzo) a una conferencia en el Museo Nacional de Ciencias Naturales (Madrid) de una investigadora americana que trabaja con las gallinas de las grandes praderas (no sé si es el nombre correcto en español), Tympanuchus cupido. Al observar sus apareamientos han visto que menos del 25% de los machos obtienen la gran mayoría de las copulaciones con éxito en cada temporada. Parece claro que no todos los machos contribuyen de la misma forma a la siguiente generación de aves. Si se mira la literatura científica se podrán encontrar más ejemplos, basados en la observación y la experimentación, no en lo que uno cree que debiera ser o no ser. ¿No nos estarán diciendo los tozudos hechos que sí que hay selección?
  9    José Manuel Echevarría | 14/03/2014   Majadahonda, Madrid
Pone usted en mi boca palabras que no son mías, se las inventa usted mismo: ‘La población de una especie es diversa como resultado de la diversidad o bien La población de una especie es variada como resultado de la variación.’. Léa otra vez mi comentario, por favor. Dice exactamente: ’2. La población de una especie es diversa como resultado de la variación (variabilidad genética).’ Así pues, ni lo primero ni lo segundo. ¿Sabe que todo eso suena a manipulación? No me gusta su estilo, doctor Cervantes, para serle sincero.
Respondo a sus preguntas, aunque en realidad lo he hecho ya aunque usted no quiera enterarse:
1. La variación heredable responde a la mutación y la recombinación genéticas. Hasta la fecha, nadie a demostrado que responda a otra cosa.
2. Las mutaciones en el genoma responden a errores cometidos por las ADN polimerasas que no se corrigen. En la reproducción sexual, la recombinación se produce durante la meiosis (formación de los gametos hapliodes) a través del crossing-over de los cromosomas. Ambos son fenómenos puramente azarosos, y ambos generan diversidad intraespecífica.,
3. Por consiguiente, nada ‘dirige’ la variación, ya que se origina en el azar de la mutación y la recombinación.
Siendo usted quien es, me pregunto qué parte es la que no entendió en mi argumentación. Según veo aquí y allá, la biología molecular figura entre sus campos de experiencia.
Es muy difícil dialogar con usted, y no voy a seguir haciéndolo. Me dice lo que no piensa, pero no me dice lo que piensa. Sé a lo que se opone, pero no sé que propone. Argumentar en negativo no me interesa. Me choca esto en un científico titular de un centro del CSIC.
Saludos
José Manuel Echevarría
Científico Titular del ISC-III
Centro Nacional de Microbiología
  8    Emilio Cervantes | 13/03/2014   Salamanca
Estimado Dr Echevarría,
Muchas gracias de nuevo por su participación en el debate.
En biología, la palabra raza se puede utilizar ¿Por qué no? Es sinónimo de variedad. Darwin lo utiliza a menudo, incluso en el título de su obra:
Sobre el Origen de las Especies por medio de la Selección Natural o la supervivencia de las razas favorecidas en la lucha por la vida
Sé bien lo que significa Breeding y que en español se llama Mejora Genética. La Selección es parte de ese proceso. Su punto número 1 no aclara nada  a lo dicho anteriormente. Solamente genera confusión al indicar que “Genotipo” es el término preferido por la Microbiología moderna. No estamos hablando de Microbiología sino de Biología, algo más amplio (recuerda la parte y el todo?, selección y mejora?).
Su segundo punto empieza también mal. Con palabras que no dicen nada:
La población de una especie es diversa como resultado de la variación (variabilidad genética).
Su estilo es bastante parecido al que emplea Darwin en el Origen de las Especies, sinónimos y razonamientos circulares abundan:
La población de una especie es diversa como resultado de la diversidad o bien La población de una especie es variada como resultado de la variación.
¿Qué quiere decir que El fenómeno responde al azar de la mutación?
1.        Que toda la variación es debida a mutaciones puntuales?
2.        Que todas las mutaciones puntuales y no puntuales son al azar?
3.        Que el azar dirige toda la variación?Por favor acláreme su postura. En cualquier caso habrá dificultades para entenderlo pero sólo si la aclara estaremos en el buen camino.
Dice usted: “El ambiente actúa seleccionando en cada momento a quienes gozan (de entre las variantes naturales espontáneas que ya existen, y ahí reside la debilidad de Lamarck) de mayores oportunidades de reproducción por estar mejor adaptados a las condiciones ambientales, que cambian con el tiempo. “
Todo eso dice y  yo le repito que no, que el ambiente no es agente alguno y que el ambiente no selecciona. Aquí no habrá mucho que discutir. Usted verá al ambiente como un granjero seleccionando los progenitores de sus nuevas camadas, yo no puedo verlo así, y sin embargo esto no me incapacita para seguir escribiendo.
Esto que usted llama: “selección natural de variantes espontáneas” yo lo considero un juego de palabras. Y ahora me permito volver a su punto 1 del comentario anterior que dice:
“Las observaciones son solo eso mientras no se aborde con éxito la ”ciencia dura” que las explique. La mutación y la recombinación genéticas son las bases moleculares de la Teoría de la Selección (que fue concebida, independientemente, por dos científicos a un tiempo, no lo olvidemos). Su cuerpo de evidencias es, simplemente, abrumador. ¿Y la de la Teoría del Medio?”
Pues bien, explíqueme ahora por favor la ciencia dura esa que explica la formación de una especie a partir de mutación y recombinación genéticas. Dé usted un solo ejemplo de una especie formada a partir de estos procesos. Indique las mutaciones ocurridas en los pinzones de las Galápagos o la recombinación en mariposas Ornithoptera en Wallace. Y si es tan amable diga también en qué capítulo de Sobre el Origen de las Especies por medio de la Selección Natural o la supervivencia de las razas favorecidas en la lucha por la vida hemos de buscar ejemplos de esa ciencia dura porque yo no los encuentro. Y como le dije sí que encuentro referencias a las razas, a los más aptos, a la lucha y a la competición así como referencias a Malthus.Que “el concepto de “mejora” no aplica aquí” como dice usted, ya lo sabía yo.
Sin embargo tampoco creo que tenga ninguna evidencia de ciencia de esa que usted llama dura en esto que dice usted: “La evolución biológica no mejora nada, no es finalista ni perfeccionista. Lo que mejor se adapte en cada momento será “lo mejor” en ese momento, tal vez mañana no. “
Ninguna evidencia experimental. Está saliendo fuera de contexto.
‘Y rara vez será lo mejor posible, ya que anda de por medio el azar de la variación”
De cuyo azar de la variación tampoco tendrá ninguna evidencia experimental, supongo, puesto que si se refiere a que las mutaciones sean al azar, me puedo creer que sí en algunas circunstancias experimentales, pero no en general en la naturaleza.
Dice usted: ‘Evolución y progreso no son términos equivalentes. De hecho, no tienen nada que ver uno con otro.’
Pero eso no me lo tiene que decir a mí que ya lo sé, sino a sus colegas que defienden como usted la Selección Natural como teoría científica. Es ahí, en esa figura, donde convergen evolución y progreso como he demostrado aquí:

http://www.madrimasd.org/blogs/biologia_pensamiento/2013/07/26/137104

(La selección natural, fruto de la fe en el progreso, en el párrafo tricentésimo cuadragésimo primero de El Origen de las Especies)
Es decir,  que la evolución no tiene que ver con el progreso, vale. Pero la selección natural  tiene que ver con el progreso. Así lo indica Darwin en varias ocasiones, por ejemplo:
‘Aun cuando no tenemos ninguna prueba buena de que exista en los seres orgánicos una tendencia innata hacia el desarrollo progresivo, sin embargo, esto se sigue necesariamente, como he procurado demostrar en el capitulo cuarto, de la acción continua de la selección natural, pues la mejor definición que se ha dado de un tipo superior de organización es el grado en que los órganos se han especializado o diferenciado, y la selección natural tiende hacia este fin, en cuanto que los órganos son de este modo capaces de realizar sus funciones más eficazmente.’En ciencia las teorías son precisas y atañen a aspectos concretos de la realidad . Una teoría que atañe a los cambios de poblaciones no puede referirse a la formación de especies, puesto que población y especie son conceptos distintos. Una teoría que atañe a  la genética y la biología molecular no puede plantearse desde el desconocimiento total de los más elementales aspectos genéticos y moleculares. Permitame que le indique que la genética y la biología molecular, que por otra parte son técnicas bien poderosas, no confirman juegos de palabras o tautologías.
En ciencia es imposible criticar sin construir. Cuando yo critico estoy construyendo un lenguaje más preciso. Otra cosa es que a usted no le guste la precisión, pero ese será, en todo caso su problema. No el mío.
La Selección Natural es un juego de palabras y no una teoría científica. Si quiere ser más preciso llámela usted la Mejora Natural o Natural Breeding. Verá como no le gusta.
He leído con atención sus comentarios pero no por ello he cambiado mucho de ideas. “Supervivencia de los más aptos” significa “supervivencia de los que sobreviven”. El juego de palabras Selección Natural habla de los individuos, de los linajes, de las poblaciones, de las especies y de todo lo que uno quiera: de los genes, de los memes, etc etc. Es un juego de palabras y a diferencia de las teorías científicas, en ellos todo vale.
Todo el darwinismo es “Darwinismo Social”. No hay otro. La prueba la aporta usted:
‘Todo eso es política, sociología y pedagogía. En último extremo, esa teoría habla de los genes, y es fantástico que Darwin la plantease con acierto sin saber lo que era un gen. Habla, en realidad, de esos genes egoístas de John Maynard Smith, William Hamilton y Richard Dawkins. Ahí no hay confusión que valga. ‘
Que no que no, que la selección natural no es teoría. Que no habla precisamente de los genes, ni de las poblaciones, ni de los individuos. Habla de todo,…. y de nada. Juegos de palabras.Richard Owen era un científico profesional y honrado. Simplemente fue crítico con un sector de la Academia que empezaba a generar una gran confusión que todavía perdura….

  7    José Manuel Echevarría | 13/03/2014   Majadahonda, Madrid
De nuevo un esfuerzo para no resultar muy prolijo, aunque esta vez será más difícil ser breve.
1. El breeding consiste en seleccionar en las sucesivas generaciones a quienes van a reproducirse. Eso se llama “selección artificial de variantes espontáneas” (ver 2) y lo hace el granjero con animales y plantas. Sólo funciona con los caracteres transmisibles, obviamente, y conduce de hecho a la obtención de “razas” o “variedades”, en lenguaje agrícola. Es un proceso de “mejora” sólo desde el punto de vista del granjero, desde ningún otro. En Biología, “raza” no debe usarse, no significa nada. “Subespecie” y “variante” son los términos correctos, en función de los casos. “Genotipo” es el preferido por la Microbiología moderna. En el siglo XIX todo esto era muy confuso (aún más que hoy), no sabían de la existencia de los genes. A Mendel no se le conoció en el mundo hasta 1901.
2. La población de una especie es diversa como resultado de la variación (variabilidad genética). El fenómeno responde al azar de la mutación (errores de las ADN pol no corregidos) y la recombinación genéticas (crossing-over durante la meiosis). Ambas inciden sobre el fenotipo en forma heredable, a veces en forma visible a simple vista (morfología), a veces no. El ambiente actúa seleccionando en cada momento a quienes gozan (de entre las variantes naturales espontáneas que ya existen, y ahí reside la debilidad de Lamarck) de mayores oportunidades de reproducción por estar mejor adaptados a las condiciones ambientales, que cambian con el tiempo. Es decir, a los más aptos porque permanecen más sanos, viven más y tienen así más opciones de éxito reproductor. Eso se llama “selección natural de variantes espontáneas”. Con el tiempo, y si hay de por medio aislamiento reproductor entre poblaciones por cualquier causa (geográfica: véase pinzones de las Galápagos en Darwin; de reconocimiento específico: véase mariposas Ornithoptera en Wallace), puede conducir hasta la especiación. El concepto de “mejora” no aplica aquí. La evolución biológica no mejora nada, no es finalista ni perfeccionista. Lo que mejor se adapte en cada momento será “lo mejor” en ese momento, tal vez mañana no. Y rara vez será lo mejor posible, ya que anda de por medio el azar de la variación (error adaptacionista panglossiano en Gould y Lewontin, con todos mis respetos para estos dos grandes científicos). Evolución y progreso no son términos equivalentes. De hecho, no tienen nada que ver uno con otro.
3. Esto es, en resumen muy sencillo, la Teoría de la Selección de Darwin y Wallace, confirmada plenamente por la genética y la biología molecular y avalada por un cuerpo de evidencia teórica y experimental abrumador, especialmente en el terreno de la Microbiología. Es decir, nada de hipótesis ni de juegos de palabras, doctor Cervantes, sino una sólida teoría científica que permanece en pie tras siglo y medio de avances espectaculares en biología. Si es cierto que haya cosas que no explique, que alguien proponga otra cosa que lo haga y que explique también lo que esa teoría ya explica, que es muchísimo. En ciencia, criticar y descalificar exige construir alternativas, si no, no vale. Eso queda para la política. Leído su texto y algunos otros suyos,su alternativa parece ser el “Lamarckismo tal vez epigenético”. Extremadamente débil la cosa, doctor, por mucho entusiasmo y vehemencia que le ponga. Añádame algo más si quiere, pero no me niegue la evidencia, por favor, y aténgase usted a los hechos. A todos.
4. Si ha leído con atención y calma, ya habrá caído en la cuenta de que “supervivencia de los más aptos” no significa “supervivencia de los que sobreviven”. La Teoría de la Selección no habla sobre los individuos, sino sobre los linajes y las especies. No se basa en las opciones individuales de sobrevivir, sino en las de reproducirse. Si determina el presente no es más que porque anteriormente condicionó el futuro. Si uno vive mucho pero es estéril, es completamente invisible para la selección natural. Este es un error común de toda esa sarta de interpretaciones erróneas que se juntan en esa cosa llamada “Darwinismo Social”, que nada tiene que ver ni con la ciencia ni con Darwin, y que es responsable de gran parte de la confusión que usted menciona. Todo eso es política, sociología y pedagogía. En último extremo, esa teoría habla de los genes, y es fantástico que Darwin la plantease con acierto sin saber lo que era un gen. Habla, en realidad, de esos genes egoístas de John Maynard Smith, William Hamilton y Richard Dawkins. Ahí no hay confusión que valga. Las interpretaciones de Fluorens son el paradigma de la confusión, los comentarios de quien no ha entendido, en realidad, nada de nada. Convénzame con argumentos, y no con vehemencias, de que a usted no le sucede igual.
5. En las cuestiones que atañen al Darwinismo Social (racismo, eugenesia, etc.) no voy a entrar en absoluto. Me traen a la cabeza a Richard Owen. Sin saber cómo oponerse a Darwin como el científico que él era, optó por la calumnia y la descalificación de la persona. Un buen amigo, sin duda. Muchos siguieron después su ejemplo. No haga usted lo mismo, por favor.
  6    Emilio Cervantes | 12/03/2014   Salamanca
Estimado Dr. Echevarría,
Le agradezco mucho su comentario a esta noticia al cual tengo que dar réplica en algunos puntos:
Primero y principal en lo que usted llama Teoría de Selección. A mí me parece que no hay tal teoría, sino juegos de palabras.  Me explico:
Darwin, que no era un científico profesional (Wallace tampoco lo era) utilizaba el lenguaje de manera arbitraria, algo intolerable para un científico profesional en su época.  Después de haber observado el trabajo de ganaderos y granjeros se confundió y llamó Selección a lo que no es Selección (Error 1). Las variedades no se consiguen mediante Selección sino mediante el proceso de Mejora Genética (Breeding). La Selección es una parte de este proceso pero no el todo. Mediante ella no se obtienen variedades puesto que los individuos seleccionados han de someterse a cruzamientos durante sucesivas generaciones en un proceso que puede durar años y que queda muy lejos de el de Selección pues depende de la heredabilidad de los caracteres objeto de Selección y no de la tal Selección. Darwin confundió la parte con el todo.
Cuando se comete un error hay dos posibilidades: 1) Rectificar. 2) Taparlo con otro.
Darwin optó por la segunda. Para ello acuñó la expresión disparatada de Selección Natural. Un oxímoron, fantasma semántico, flatus vocis. Expresión vana e inútil que usted llama teoría científica pero otros han llamado principio, hipótesis, ley, ley científica, ley natural, acción, agente y de cualquier modo puesto que tratándose de hacer juegos de palabras, todo vale.
Pero como usted bien sabe en ciencia hay que atenerse a los hechos y no a los juegos de palabras. La naturaleza no selecciona y teniendo en cuenta el error fundacional arriba indicado  (Error 1), Darwin debería haber utilizado la expresión Mejora Natural, con la cual se vería claro el fallo en el razonamiento pues Mejora es opuesto a Natural. No lo hizo, acuñando este disparate de Selección Natural (Error 2). Para taparlo, cometió otro error: Decir que la Selección Natural es la supervivencia de los más aptos, es decir la supervivencia de los que sobreviven (Error 3).
Tanto error junto no podía aguantarse sin añadir otro mayor: La personificación que tan pronto detectó Flourens en el libro de Darwin.  Así el error 4, que es mayúsculo,  consiste en dotar a todos estos juegos de palabras de la capacidad de acción: La selección natural obra. La selección natural hace, La supervivencia de los más aptos puede o no puede, La lucha por la vida crea, construye o selecciona,  que da igual. Todo son juegos de palabras fruto de un artefacto: la personificación.
A estos juegos de palabras se viene llamando por aquí y por allá teoría científica, pero desde la época de Darwin hay quien no se lo ha creído. Ya he citado a Flourens, hay muchos más. Mire usted en mi blog la sección Críticos de Darwin y verá que somos muchos, y no sólo científicos, los que intentamos evitar  la confusión reinante.
No sé si como usted dice Darwin se torturó o no se torturó hasta la muerte por su ignorancia sobre el origen de la variación. Seguramente se refiere a que se torturó por haber escrito un libro sobre El Origen de las Especies, tema del que no tenía ni la más remota idea.
Sus ideas sobre la relación de Darwin con Lamarck son muy  favorables al primero:
“……incluyó algún comentario netamente lamarckista, pero terminaba por descartarlo porque las observaciones no confirmaban la hipótesis.”
Es mucho más exacto decir que copió de Lamarck todo lo que le pareció oportuno sin mencionarlo adecuadamente como vengo a decir en el artículo que estamos comentando. No soy yo quien modifica la historia.
Respecto de su punto 7 ya he escrito abundantemente en el blog (vea la sección Eugenesia), pero como he indicado en el artículo que estamos comentando,  el título completo del libro principal de Darwin es Sobre el Origen de las Especies por medio de la Selección Natural o la supervivencia de las razas favorecidas en la lucha por la vida. Su punto de vista es netamente el de un eugenista, como su primo Galton, presidente y fundador de la British Eugenics Society y al igual que su hijo Leonard Darwin (1850-1943), presidente también de esta sociedad. Al igual que Weismann, el principal mentor del darwinismo en Alemania e inventor de la barrera somático germinal que no existe (más juegos de palabras).  Puedo indicarle en la obra titulada Sobre el Origen de las Especies por medio de la Selección Natural o la supervivencia de las razas favorecidas en la lucha por la vida multitud de comentarios racistas y eugenistas, pero si le parece poco en El Origen del Hombre  encontrará todavía más ejemplos que le harán dudar de la firmeza de sus afirmaciones sobre la honestidad y valentía de este autor tan ambiguo.
En apoyo de que no hay tal teoría de Selección viene usted mismo cuando dice:
“La mutación y la recombinación genéticas son las bases moleculares de la Teoría de la Selección”
Pues…… ¿Cómo iban a haber formulado una teoría Darwin y Wallace sin haber conocido sus bases, sin tener ni idea de lo que era la mutación ni la recombinación y además no siendo científicos profesionales?
Otro día hablaremos de epigenética. Entretanto le agradeceré la referencia original del caso de la lactasa al que se refiere en el punto 4 de su comentario.
Un cordial saludo,
  5    José Manuel Echevarría | 12/03/2014   Majadahonda, Madrid
Muchas gracias, Joaquín, por tu apoyo. Hace a penas un mes que terminé de leer ‘Darwin, destroyer of myths’, una biografía de Darwin por Andrew Norman. Muy interesante, porque está hecha esencialmente de citas originales de Darwin, especialmente correspondencia privada con Wallace, Lyell, Huxley y muchos otros. No sé cuando abolió Inglaterra, oficialmente, la esclavitud, pero queda muy claro en lo que Darwin dice que la Inglaterra victoriana (aristocracia y alta burguesía, al menos) seguían considerando inferiores a las demás razas (algunos, incluso, se referían para esto a la ‘raza británica’ misma), y justificaban el derecho a colonizarlas y someterlas sobre la base de la supuesta superioridad intelectual y moral de los británicos. El hecho es que Darwin se enfrentó con valentía, también en eso, a sus compañeros de clase social, y que se le miró bastante mal por decir, como dice en El Origen, que hay más coincidencias que diferencias entre las razas humanas. De hecho, en El Origen del Hombre reflexiona sobre la extinción de nuestra especie, y opina que llegará, más que por cualquier otra cosa, ‘por la lucha de tribu contra tribu y de raza contra raza’. Setenta años antes de Hiroshima. No está mal.
  4    Joaquin | 12/03/2014
Solo un comentario a la intervención anterior, que por otro lado me parece muy acertada en todo. Inglaterra, puede enorgullecerse de haber abolido la esclavitud y luchado contra la trata de esclavos antes que muchos otros países, incluida España, y antes del periodo victoriano.
  3    José Manuel Echevarría | 12/03/2014   Majadahonda, Madrid
¿Cómo decir tantas cosas como querría decir sobre este asunto en el breve espacio de un comentario? Difícil, pero haré el esfuerzo. Me disculpo de antemano por el formalismo de mi comentario.
1. Las observaciones son solo eso mientras no se aborde con éxito la ‘ciencia dura’ que las explique. La mutación y la recombinación genéticas son las bases moleculares de la Teoría de la Selección (que fue concebida, independientemente, por dos científicos a un tiempo, no lo olvidemos). Su cuerpo de evidencias es, simplemente, abrumador. ¿Y la de la Teoría del Medio?
2. Podría ser la Epigenética, pero esto está aún muy lejos de demostrarse. No hay evidencia sólida de que la modificación de las marcas epigenéticas pueda heredarse en forma estable, y es solo eso lo que puede influir en la evolución biológica.
3. Muy al contrario, la reprogramación epigenética de gametos y zigotos, esencial para preparar el genoma para el desarrollo embrionario, predice que eso no sucederá salvo en casos excepcionales e inestables. La (aún escasa) experimentación lo avala.
4. Además, la aparente transmisión estable de un carácter supuestamente adquirido por influencia ambiental (la alimentación, por ejemplo) puede basarse, en realidad, en la selección de una mutación genética en el ADN no codificante que sintetiza el elemento (microRNA, etc.) que controla la decoración epigenética de un gen. El caso de la lactasa en nuestra especie es muy claro (una mutación en un intrón del gen MCM6 del cromosoma 2).
5. Darwin se torturó hasta su muerte por su ignorancia sobre el origen de la variación. En El Origen, incluyó algún comentario netamente lamarckista, pero terminaba por descartarlo porque las observaciones no confirmaban la hipótesis.
6. A Lamarck no le desprestigió Darwin ni el Darwinismo, sino mucho antes Georges Cuvier y el Creacionismo. Esos fueron sus enemigos. Conviene no modificar la historia.
7. Las (erróneas) interpretaciones racistas y eugenésicas del Darwinismo no tienen nada que ver con Darwin ni con su teoría. La Teoría de la Selección habla sobre el origen y la evolución de las especies, y sobre nada más. Darwin condenó firmemente el racismo y la esclavitud durante toda su vida. Para hacer eso en la Inglaterra victoriana había que echarle mucha honestidad y mucho  valentía al asunto.
y 8. Si el Darwinismo tuvo apoyos ideológicos en la derecha política, el Lamarckismo los tuvo igual de sesgados en la izquierda. Más adelante, Richard Dawkins cosechó las críticas de unos y de otros al publicar El Gen Egoísta. Dejemos a un lado las ideologías al hablar de ciencia y nos irá mucho mejor.
Aún estamos muy lejos de la reivindicación de Lamarck y de la superación de Darwin, por más que el epidemiólogo Tim Spector quiera decir lo contrario (en forma muy sensacionalista) sobre la pobre base de sus estudios de correlación de variables. La epigenética es fascinante, pero dudo mucho que vaya a cambiar jamás eso.
José Manuel Echevarría
Virólogo
  2    Emilio Muñoz Ruiz | 06/03/2014   Madrid, España
Efectivamente este es un trabajo experimental que ya muestra evidencias de herencia de caracteres adquiridos. pero lo que se trasluce del comentario
es que los cambios en ADN son  en torno al grado de metilación del ADN.n. Es decir de la eipegenética. Desde el momento qyue se reconoce  y desarrolla la epigenética ya se le está dando razón a Lamarck.
Lo mismo ha ocurrido desde la secuenciación genómica y la diferencia entre exones e intrones; es decir la importancia en las secuencias no codificantes con papeles reguladores  de notable complejidad e importancia.Es decir el metagenoma  respecto al genoma.
Igualmente , dentro de la biología evolutiva,el reconocimiento de la cultura como factor evolutivo, más rápido efector que los genes.
Lamarck ya lleva  alcanzando reivindicaciones de forma directa o indirecta  estos años con los avances de la ‘nueva biología’. Yo mismo si me permite la autocita en www.asebio.com ( boletines y Ojo crítico) y en www.institutoroche.es ( editotriales de La biotecnología en el espejo) y en reciente libro ‘La economía reclama ( inter) disciplina.La biología al rescate ( La hoja del monte, 2013) llevo unas cuantas referencias a estas cuestiones. Eso sí , sin haber utilizado un título tan claro y reivindicativo  como el de este artículo.
  1    Beatriz Gato | 06/03/2014   Amsterdam, Paises Bajos
Muchas gracias por esta informacion tan interesante, y por hacer justicia a Lamarck.

 

 

Lectura aconsejada:

 Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. Digital CSIC, 2013. 225 páginas.

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Grave error: el juego de la selección natural en el párrafo cuadrigentésimo octogésimo quinto de El Origen de las Especies

Comienza el párrafo:

 

Al considerar las probabilidades de que la selección natural haya entrado en juego para hacer a las especies mutuamente estériles, se verá que la dificultad mayor descansa en la existencia de muchas gradaciones sucesivas, desde la fecundidad un poco disminuida hasta la esterilidad absoluta.

 

Grave error. La dificultad mayor no descansa, como dice el autor en este párrafo,  en la existencia de muchas gradaciones sucesivas, desde la fecundidad un poco disminuida hasta la esterilidad absoluta. No. En absoluto. Lo más frecuente, al menos en animales es la esterilidad absoluta. En su ausencia, la fecundidad está muy disminuida. Las gradaciones son extraordinarias y ni son muchas,  ni mucho menos son sucesivas. Corresponden a casos puntuales. Pero lo grave del caso es que esto no tiene nada que ver con la dificultad mayor.

 

La dificultad mayor es que el autor no ha entendido bien que en la naturaleza no hay selección alguna. Que el término Selección Natural es un error, un oxímoron, una contradictio in adjecto, un fantasma semántico, debido a que el autor no ha entendido en qué consiste la tarea de los agricultores y ganaderos cuando buscan la producción de variedades mejoradas. Dicha tarea se llama Mejora Genética (Breeding en inglés) y la selección es sólo parte de ella. La selección termina cuando el agricultor elige progenitores. El resto está en  la naturaleza. La selección no tiene producto alguno que no sea los progenitores seleccionados. La naturaleza no selecciona. La selección natural no entra en juego para hacer a las especies estériles ni para nada. No existe.

 

 

 

485

In considering the probability of natural selection having come into action, in rendering species mutually sterile, the greatest difficulty will be found to lie in the existence of many graduated steps, from slightly lessened fertility to absolute sterility. It may be admitted that it would profit an incipient species, if it were rendered in some slight degree sterile when crossed with its parent form or with some other variety; for thus fewer bastardised and deteriorated offspring would be produced to commingle their blood with the new species in process of formation. But he who will take the trouble to reflect on the steps by which this first degree of sterility could be increased through natural selection to that high degree which is common with so many species, and which is universal with species which have been differentiated to a generic or family rank, will find the subject extraordinarily complex. After mature reflection, it seems to me that this could not have been effected through natural selection. Take the case of any two species which, when crossed, produced few and sterile offspring; now, what is there which could favour the survival of those individuals which happened to be endowed in a slightly higher degree with mutual infertility, and which thus approached by one small step towards absolute sterility? Yet an advance of this kind, if the theory of natural selection be brought to bear, must have incessantly occurred with many species, for a multitude are mutually quite barren. With sterile neuter insects we have reason to believe that modifications in their structure and fertility have been slowly accumulated by natural selection, from an advantage having been thus indirectly given to the community to which they belonged over other communities of the same species; but an individual animal not belonging to a social community, if rendered slightly sterile when crossed with some other variety, would not thus itself gain any advantage or indirectly give any advantage to the other individuals of the same variety, thus leading to their preservation.

 

Al considerar las probabilidades de que la selección natural haya entrado en juego para hacer a las especies mutuamente estériles, se verá que la dificultad mayor descansa en la existencia de muchas gradaciones sucesivas, desde la fecundidad un poco disminuida hasta la esterilidad absoluta. Puede admitirse que hubo de ser útil a una especie naciente el que se volviese un poco estéril al cruzarse con su forma madre o con alguna otra variedad, pues de este modo se produciría menos descendencia bastarda o degenerada que pudiese mezclar su sangre con la de la nueva especie en vías de formación. Pero quien quiera tomarse la molestia de reflexionar acerca de las etapas por las que pudo este primer grado de esterilidad llegar, mediante selección natural, hasta grado elevado, común en tantas especies y general en las que se han diferenciado hasta clasificarse en géneros o familias distintas, encontrará que el asunto es extraordinariamente complicado. Después de madura reflexión, me parece que esto no pudo haberse efectuado por selección natural. Tomemos el caso de dos especies cualesquiera que al cruzarse producen poca y estéril descendencia. Ahora bien: ¿qué hay en este caso que pudiese favorecer la supervivencia de aquellos individuos que acaeció que estuviesen dotados en un grado un poco superior de infecundidad mutua, y que, de este modo, se acercasen un poco hacia la esterilidad absoluta? Sin embargo, si se hace intervenir la teoría de la selección natural, tiene que haber ocurrido incesantemente un progreso de esta naturaleza en muchas especies, pues una multitud de ellas son mutuamente estériles por completo. En los insectos neutros estériles tenemos razones para creer que las modificaciones en conformación y fecundidad se han acumulado lentamente por selección natural, debido a que ha sido proporcionada así, indirectamente, una ventaja a la comunidad a que pertenecen o a otras de la misma especie. Pero un individuo que no pertenece a una comunidad social, por volverse algo estéril al cruzarse con otra variedad, ni obtendría ninguna ventaja él mismo ni proporcionarla indirectamente ventajas a los otros individuos de la misma variedad, que condujesen a su conservación.

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Más creencias en el párrafo cuadrigentésimo quincuagésimo primero de El Origen de las Especies

El párrafo se explica por sí solo. En presencia de cualesquiera hechos, de cualquier tipo de variación, todo será debido a la selección natural.

 

 

 

451

With these facts before me, I believe that natural selection, by acting on the fertile ants or parents, could form a species which should regularly produce neuters, all of large size with one form of jaw, or all of small size with widely different jaws; or lastly, and this is the greatest difficulty, one set of workers of one size and structure, and simultaneously another set of workers of a different size and structure; a graduated series having first been formed, as in the case of the driver ant, and then the extreme forms having been produced in greater and greater numbers, through the survival of the parents which generated them, until none with an intermediate structure were produced.

 

En presencia de estos hechos, creo yo que la selección natural, obrando sobre las hormigas fecundas o padres, pudo formar una especie que produjese normalmente neutras de tamaño grande con una sola forma de mandíbulas, o todas de tamaño pequeño con mandíbulas muy diferentes, o, por último, y ésta es la mayor dificultad, una clase de obreras de un tamaño y conformación y, simultáneamente, otra clase de obreras de tamaño y conformación diferentes, habiéndose formado primero una serie gradual, como en el caso de la hormiga cazadora, y habiéndose producido entonces las formas extremas, en número cada vez mayor, por la supervivencia de los padres que las engendraron, hasta que no se produjese ya ninguna de la conformación intermedia.

 

 

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Partir del dogma en el párrafo cuadrigentésimo cuadragésimo primero de El Origen de las Especies

Aquí viene a concluir el autor sus experiencias tan mediocremente relatadas en párrafos anteriores sobre la técnica de edificación de un panal.  Como vemos, su método es anti-científico y en lugar de exponer ordenadamente las conclusiones de sus observaciones, lo que hace es, en primer lugar, volver con sus prejuicios, con sus preconceptos de su teoría, poniéndolos por delante para intentar explicar todo en base a ellos.

 

 

441

As natural selection acts only by the accumulation of slight modifications of structure or instinct, each profitable to the individual under its conditions of life, it may reasonably be asked, how a long and graduated succession of modified architectural instincts, all tending towards the present perfect plan of construction, could have profited the progenitors of the hive-bee? I think the answer is not difficult: cells constructed like those of the bee or the wasp gain in strength, and save much in labour and space, and in the materials of which they are constructed. With respect to the formation of wax, it is known that bees are often hard pressed to get sufficient nectar; and I am informed by Mr. Tegetmeier that it has been experimentally proved that from twelve to fifteen pounds of dry sugar are consumed by a hive of bees for the secretion of a pound of wax; so that a prodigious quantity of fluid nectar must be collected and consumed by the bees in a hive for the secretion of the wax necessary for the construction of their combs. Moreover, many bees have to remain idle for many days during the process of secretion. A large store of honey is indispensable to support a large stock of bees during the winter; and the security of the hive is known mainly to depend on a large number of bees being supported. Hence the saving of wax by largely saving honey, and the time consumed in collecting the honey, must be an important element of success any family of bees. Of course the success of the species may be dependent on the number of its enemies, or parasites, or on quite distinct causes, and so be altogether independent of the quantity of honey which the bees can collect. But let us suppose that this latter circumstance determined, as it probably often has determined, whether a bee allied to our humble-bees could exist in large numbers in any country; and let us further suppose that the community lived through the winter, and consequently required a store of honey: there can in this case be no doubt that it would be an advantage to our imaginary humble-bee if a slight modification of her instincts led her to make her waxen cells near together, so as to intersect a little; for a wall in common even to two adjoining cells would save some little labour and wax. Hence, it would continually be more and more advantageous to our humble-bees, if they were to make their cells more and more regular, nearer together, and aggregated into a mass, like the cells of the Melipona; for in this case a large part of the bounding surface of each cell would serve to bound the adjoining cells, and much labour and wax would be saved. Again, from the same cause, it would be advantageous to the Melipona, if she were to make her cells closer together, and more regular in every way than at present; for then, as we have seen, the spherical surfaces would wholly disappear and be replaced by plane surfaces; and the Melipona would make a comb as perfect as that of the hive-bee. Beyond this stage of perfection in architecture, natural selection could not lead; for the comb of the hive-bee, as far as we can see, is absolutely perfect in economising labour and wax.

 

Como la selección natural obra solamente por acumulación de pequeñas modificaciones de estructura o de instinto, útil cada una de ellas al individuo en ciertas condiciones de vida, puede razonablemente preguntarse: ¿Cómo pudo haber aprovechado a los antepasados de la abeja común una larga sucesión gradual de modificaciones del instinto arquitectónico tendiendo todas hacia el presente plan perfecto de construcción? Creo que la respuesta no es difícil: las celdillas construidas como las de la abeja o las de la avispa ganan en resistencia y economizan mucho el trabajo y espacio y los materiales de que están construidas. Por lo que se refiere a la formación de cera, es sabido que las abejas, con frecuencia, están muy apuradas para conseguir el néctar suficiente, y míster Tegetmeier me informa que se ha probado experimentalmente que las abejas de una colmena consumen de doce a quince libras de azúcar seco para la producción de una libra de cera, de modo que las abejas de una colmena tienen que recolectar y consumir una cantidad asombrosa de néctar líquido para la secreción de la cera necesaria para la construcción de sus panales. Además, muchas abejas tienen que quedar ociosas varios días durante el proceso de secreción. Una gran provisión de miel es indispensable para mantener un gran número de abejas durante el invierno, y es sabido que la seguridad de la comunidad depende principalmente de que se mantengan un gran número de abejas. Por consiguiente, el ahorro de cera, por ahorrar mucha miel y tiempo empleado en recolectarla, ha de ser un elemento importante del buen éxito para toda familia de abejas. Naturalmente, el éxito de la especie puede depender del número de sus enemigos o parásitos, o de causas por completo distintas, y así ser totalmente independiente de la cantidad de miel que puedan reunir las abejas. Pero supongamos que esta última circunstancia determinó -como es probable que muchas veces lo haya determinado- el que un himenóptero afín de nuestros abejorros pudiese existir en gran número en un país, y supongamos, además, que la comunidad viviese durante el invierno y, por consiguiente, necesitase una provisión de miel; en este caso, es indudable que sería una ventaja para nuestro abejorro imaginario el que una ligera modificación en sus instintos lo llevase a hacer sus celdillas de cera unas próximas a otras, de modo que se entrecortasen un poco; pues una pared común, aun sólo para dos celdillas contiguas, ahorraría un poco de trabajo y cera. Por consiguiente, sería cada vez más ventajoso para nuestro abejorro el que hiciese sus celdillas cada vez más regulares, más cerca unas de otras, y agregadas formando una masa, como las de Melipona; pues, en este caso, una gran parte de la superficie limitante de cada celdilla serviría para limitar las contiguas, y se economizaría mucho trabajo y cera. Además, por la misma causa, sería ventajoso para Melipona el que hiciese sus celdillas más juntas y más regulares por todos conceptos que las hace al presente; pues, como hemos visto, las superficies esféricas desaparecerían por completo y serían reemplazadas por superficies planas, y la Melipona haría un panal tan perfecto como el de la abeja común. La selección natural no pudo llegar más allá de este estado de perfección arquitectónica; pues el panal de la abeja, hasta donde nosotros podemos juzgar, es absolutamente perfecto por lo que se refiere a economizar trabajo y cera.

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Hay una teoría que puede ser comprobada experimentalmente en el párrafo cuadrigentésimo trigésimo cuarto de El Origen de las Especies

Terminaba el párrafo anterior con una frase memorable que es la siguiente:

 

Mediante estas modificaciones de instintos, que en sí mismos no son maravillosos -apenas más que los que llevan a un ave a hacer su nido-, creo yo que la abeja común ha adquirido por selección natural su inimitable facultad arquitectónica.

 

Pues bien, en los que siguen el autor se va a afanar en la tarea imposible de demostrar esto que es un disparate.

 

 

 

 

 

434

But this theory can be tested by experiment. Following the example of Mr. Tegetmeier, I separated two combs, and put between them a long, thick, rectangular strip of wax: the bees instantly began to excavate minute circular pits in it; and as they deepened these little pits, they made them wider and wider until they were converted into shallow basins, appearing to the eye perfectly true or parts of a sphere, and of about the diameter of a cell. It was most interesting to observe that, wherever several bees had begun to excavate these basins near together, they had begun their work at such a distance from each other that by the time the basins had acquired the above stated width (i.e. about the width of an ordinary cell), and were in depth about one sixth of the diameter of the sphere of which they formed a part, the rims of the basins intersected or broke into each other. As soon as this occurred, the bees ceased to excavate, and began to build up flat walls of wax on the lines of intersection between the basins, so that each hexagonal prism was built upon the scalloped edge of a smooth basin, instead of on the straight edges of a three-sided pyramid as in the case of ordinary cells.

 

Pero esta teoría puede comprobarse experimentalmente. Siguiendo el ejemplo de míster Tegetmeier, separé dos panales y puse entre ellos una tira rectangular de cera larga y gruesa; las abejas inmediatamente empezaron a excavar en ella pequeñas fosetas circulares; y a medida que profundizaban estas losetas; las hacían cada vez más anchas, hasta que se convirtieron en depresiones poco profundas, apareciendo a la vista perfectamente como una porción de esfera y de diámetro aproximadamente igual al de una celdilla. Era interesantísimo observar, que dondequiera que varias abejas hablan empezado a excavar estas depresiones casi juntas, habían empezado su obra a tal distancia unas de otras, que, con el tiempo, las depresiones habían adquirido la anchura antes indicada -o sea próximamente la anchura de una celdilla ordinaria-, y tenían de profundidad como una sexta parte del diámetro de la esfera de que formaban parte, y los bordes de las depresiones se interceptaban o cortaban mutuamente. Tan pronto como esto ocurría, las abejas cesaban de excavar, y empezaban a levantar paredes planas de cera en las líneas de intersección, entre las depresiones, de manera que cada prisma hexagonal quedaba construido sobre el borde ondulado de una depresión lisa, en vez de estarlo sobre los bordes rectos de una pirámide de tres caras, como ocurre en las celdillas ordinarias.

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El autor advierte al creyente del riesgo de abandonar las regiones de la ciencia en el párrafo tricentésimo nonagésimo noveno

En un tono algo amenazante y clerical, como corresponde a su verdadera formación, el autor advierte al lector para que este no se vaya a perder en las regiones del milagro abandonando así  las de la ciencia.  Esto,  que parece a primera vista un consejo razonable,  tiene mucha miga y requiere una explicación.

 

Evidentemente ningún científico va a defender a los milagros como explicación de algo.  Eso es obvio hoy y hace cien o doscientos años.  El problema es que tampoco un científico puede admitir a los juegos de palabras como explicación de algo.  El autor puede descansar tranquilo: Sus lectores no saldremos de los terrenos rectos y bien medidos de la ciencia. Al menos no podemos salir de ellos puesto que, a lo largo de la lectura de OSMNS, nunca hemos entrado en ellos.  Nada hubiéramos deseado más que entrar en los terrenos limpios y aseados de la Ciencia a lo largo de nuestra lectura lectura, pero,….. no! Esto no ha sido posible. No saldremos de ellos  pero no porque creamos en los milagros, como parece sospechar el autor, sino porque no hemos visto  argumentos científicos a lo largo de nuestra lectura.

 

Acaba así de una vez este capítulo VII tortuosamente redactado para la cuarta edición en el que se nos han presentado una serie de objeciones misceláneas a la Teoría de Selección Natural.  Ni en este capítulo ni en el sexto, titulado Dificultades de la Teoría, se ha presentado la principal dificultad u objeción, a saber:

 

Que la Teoría de Selección Natural no es teoría alguna sino un juego de palabras, un fantasma semántico.

 

 

 

399

He who believes that some ancient form was transformed suddenly through an internal force or tendency into, for instance, one furnished with wings, will be almost compelled to assume, in opposition to all analogy, that many individuals varied simultaneously. It cannot be denied that such abrupt and great changes of structure are widely different from those which most species apparently have undergone. He will further be compelled to believe that many structures beautifully adapted to all the other parts of the same creature and to the surrounding conditions, have been suddenly produced; and of such complex and wonderful co-adaptations, he will not be able to assign a shadow of an explanation. He will be forced to admit that these great and sudden transformations have left no trace of their action on the embryo. To admit all this is, as it seems to me, to enter into the realms of miracle, and to leave those of science.

 

 

El que crea que alguna forma antigua, mediante una tendencia o fuerza interna, se transformó de repente, por ejemplo, en otra provista de alas, estará casi obligado a admitir, en oposición a toda analogía, que variaron simultáneamente muchos individuos; y es innegable que estos cambios de estructura, grandes y bruscos, son muy diferentes de los que parecen haber experimentado la mayor parte de las especies. Estará, además, obligado a creer que se han producido repentinamente muchas conformaciones admirablemente adaptadas a todas las otras partes del mismo ser y a las condiciones ambientes; y no podrá presentar ni una sombra de explicación de estas complejas y portentosas adaptaciones. Estará forzado a admitir que estas grandes y bruscas transformaciones no han dejado huella alguna de su acción en el embrión. Admitir todo esto es, a mi parecer, entrar en las regiones del milagro y abandonar las de la Ciencia.

 

 

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Razones para dudar (La trampa ha funcionado) en el párrafo tricentésimo nonagésimo cuarto de El Origen de las Especies

Aquí el autor expresa sus razones para dudar que las especies hayan cambiado abruptamente y no creer en procesos espectaculares como los que propone Mivart. Su análisis muestra el uso de expresiones indefinidas (abrupt, abruptly, suddenly), subjetivas (wonderful manner, wonderfully) o de verbos poco apropiados en un texto científico (believe, disbelieve).

El argumento prometido es incompleto, inconsistente por referirse continuamente a las variaciones en estado de domesticación, y remite a otras partes de la obra:

If such occurred under nature, they would be liable, as formerly explained, to be lost by accidental causes of destruction and by subsequent intercrossing

Lo importante es que el párrafo ha cumplido su misión. El concepto tan sólido que era evolución se ha convertido ahora en otro: theory of gradual evolution (by natural selection, of course). La trampa ha funcionado.

 

 

394

My reasons for doubting whether natural species have changed as abruptly as have occasionally domestic races, and for entirely disbelieving that they have changed in the wonderful manner indicated by Mr. Mivart, are as follows. According to our experience, abrupt and strongly marked variations occur in our domesticated productions, singly and at rather long intervals of time. If such occurred under nature, they would be liable, as formerly explained, to be lost by accidental causes of destruction and by subsequent intercrossing; and so it is known to be under domestication, unless abrupt variations of this kind are specially preserved and separated by the care of man. Hence, in order that a new species should suddenly appear in the manner supposed by Mr. Mivart, it is almost necessary to believe, in opposition to all analogy, that several wonderfully changed individuals appeared simultaneously within the same district. This difficulty, as in the case of unconscious selection by man, is avoided on the theory of gradual evolution, through the preservation of a large number of individuals, which varied more or less in any favourable direction, and of the destruction of a large number which varied in an opposite manner.

 

Las razones que tengo para dudar de que las especies naturales hayan cambiado tan bruscamente como a veces lo han hecho las razas domésticas, y para no creer en absoluto que hayan cambiado del modo extraño indicado por míster Mivart, son las siguientes: Según nuestra experiencia, las variaciones bruscas y muy marcadas se presentan en nuestras producciones domésticas aisladamente y a intervalos de tiempo bastante largos. Si esto ocurriese en estado natural, las variaciones estarían expuestas, como se explicó anteriormente, a perderse por causas accidentales de destrucción y por cruzamientos sucesivos, y sabemos que esto ocurre en estado doméstico, a menos que las variaciones bruscas de esta clase sean especialmente conservadas y separadas por el cuidado del hombre. Por consiguiente, para que apareciese súbitamente una nueva especie de la manera supuesta por míster Mivart, es casi necesario creer, en oposición a toda analogía, que en el mismo territorio aparecieron simultáneamente muchos individuos portentosamente modificados. Esta dificultad, lo mismo que en el caso de la selección inconsciente por el hombre, queda salvada, según la teoría de la evolución gradual, por la conservación de un gran número de individuos que variaron más o menos en cualquier sentido, favorable, y por la destrucción de un gran número que variaron del modo contrario.

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Primera aparición del término evolución como trampa semántica en el párrafo tricentésimo nonagésimo primero de El Origen de las Especies

 

Aunque se han puesto en juego varias ideas y conceptos diferentes, las reglas de tal juego no están claras.

En primer lugar se afirma que la mayoría de los naturalistas admite la evolución de alguna manera. Si la evolución pudiera referirse tanto a ontogenia como a filogenia la frase sería completamente estúpida. Sería imposible que algún naturalista no admitiese la evolución, al menos en su sentido de Ontogenia. Esto sugiere que desde el primer momento en que aparece la palabra Evolución lo hace con una marcada intención:

Definirla exclusivamente como Filogenia y borrar todo resto de su significado anterior (ontogenia).

Un objetivo de Darwin es divorciar la ontogenia de la filogenia, apoderarse de la palabra evolución para, mediante esta trampa semántica, describir la segunda según convenga utilizando la calidad que a la palabra otorga su significado antiguo que se refiere a la primera.

 

Vamos con la segunda frase:

Mr. Mivart believes that species change through “an internal force or tendency,” about which it is not pretended that anything is known.

Va dedicada al pobre Mr Mivart, quien cree que las especies cambian por una fuerza interna o tendencia, de la cual no se pretende que haya nada conocido (la pretensión es negativa y general, no sabemos a quién se refiere y desde luego no se refiere directamente ni a Mr Mivart ni a Darwin mismo). Para decir esto podría haberse ahorrado la frase, a no ser que el autor conozca elementos importantes y nuevos que intervienen en la evolución, que no es el caso.

 

La siguiente frase es larga, ocupa más de cuatro líneas. Veamos:

 

That species have a capacity for change will be admitted by all evolutionists; but there is no need, as it seems to me, to invoke any internal force beyond the tendency to ordinary variability, which through the aid of selection, by man has given rise to many well-adapted domestic races, and which, through the aid of natural selection, would equally well give rise by graduated steps to natural races or species.

 

La primera parte es casi idéntica a la primera frase del párrafo. Casi, más no idéntica.

Compárese aquella:

 

At the present day almost all naturalists admit evolution under some form

 

Con esta escrita solo tres líneas después:

 

That species have a capacity for change will be admitted by all evolutionists

 

La falsa identidad de ambas frases resulta en una inocente llamada de atención al inconsciente del lector. Ambas frases son casi idénticas, pero si inconscientemente admitimos tal identidad entonces habremos admitido sin quererlo otra (naturalists = evolutionists).

 

La segunda parte repite la frase anterior en la que había hablado de Mr Mivart.

Comparando ambas:

 

Mr. Mivart believes that species change through “an internal force or tendency,” about which it is not pretended that anything is known.

 

but there is no need, as it seems to me, to invoke any internal force beyond the tendency to ordinary variability

 

 

Se explica así que Mr Mivart está equivocado y que no hay que creer en ninguna fuerza indefinida como él hace. Porque según Darwin, la tendencia hacia la variabilidad ordinaria puede explicarlo todo, enorme disparate que lleva cometiendo desde la introducción de su obra y que consiste en confundir la variabilidad con el cambio de especie sin haber encontrado o descrito jamás la conexión entre ambas. Si es Mr Mivart quien cree en una tendencia A, entonces está equivocado Mr Mivart; mientras que si Mr Darwin cree en una tendencia B, entonces todos debemos creer con él. El autor del mayor disparate de la historia de la Biología (la Selección Natural) dispone del privilegio de seleccionar él mismo lo que es adecuado para sus juegos verbales, algo muy adecuado a las necesidades del poder, del cual se encuentra próximo.

 

Para mantener este tipo de disparates Mr Darwin se ha servido de una construcción artificial. Para ocultar la trampa ha inventado un fantasma semántico que nos presenta a continuación y hasta el final del párrafo:

 

but there is no need, as it seems to me, to invoke any internal force beyond the tendency

to ordinary variability, which through the aid of selection, by man has given rise to

many well-adapted domestic races, and which, through the aid of natural selection,

would equally well give rise by graduated steps to natural races or species.

 

 

Bienvenida, Selección Natural, bienvenido el fantasma semántico que ha de ocultar la trampa que dirigirá a la ciencia de la vida durante ciento cincuenta años: Así como la selección por el hombre da lugar a razas domésticas bien adaptadas, con la ayuda de la selección natural, le parece al autor, se obtienen las razas o especies naturales mediante pasos graduales.

La combinación de trampa y fantasma semánticos ha hecho su aparición y llega para quedarse. La escena presenta las figuras de evolución y de la selección natural en el peligroso juego de dobles y espejos del que tan sabiamente nos advertía Víctor Pacheco en su comentario en este blog:

He pensado en la mejor definición de la Selección Natural, con un ejemplo práctico
para facilitarlo, que consiste en tomar dos espejos, en uno de los espejos colocan la
palabra Evolución y en el otro espejo colocan la palabra Selección Natural, después
colocan los espejos de frente el uno contra el otro, allí te resultará la definición
Perfecta de Selección Natural.

 

Admitiendo este tipo de retórica tan vacía de contenido, todo lo que sea necesario para transformar una especie en otra pertenecerá al ámbito indefinido de su Majestad, la Selección Natural, algo tan impreciso como aquella fuerza interna de la que hablaba Mivart, pero en este caso la imprecisión cuenta con la bendición del autor y, sobre todo de quienes le apoyan. En un párrafo, evolución pasa a ser exclusivamente filogenia y su agente principal queda identificado, que no definido: La Selección Natural. Evolución es supervivencia del más apto. Juegos de palabras que desde el Origen serán la actividad principal del darwinismo, actividad lejana de los intereses de claridad propios de la ciencia pero próxima de los intereses de manipulación propios del poder establecido en círculos políticos, financieros y algunas sociedades académicas.

La aplicación de la ciencia a la explotación desmedida de la naturaleza y el supuesto perfeccionamiento dirigido de la especie humana son aspectos que florecerán al amparo del darwinismo. La Eugenesia, tan próxima al entorno familiar y social de Darwin, ha llegado para quedarse. La Ciencia está a su servicio para identificar y favorecer a los más aptos y ayudarlos en sus (des)-propósitos.

 

 

Texto tomado de:

 

Economía semántica para la manipulación del conocimiento: la palabra Evolución y su uso como trampa en “On the Origin of Species by Means of Natural Selection, or the Preservation of Favoured Races in the Struggle for Life”.

 

391

 

At the present day almost all naturalists admit evolution under some form. Mr. Mivart believes that species change through “an internal force or tendency,” about which it is not pretended that anything is known. That species have a capacity for change will be admitted by all evolutionists; but there is no need, as it seems to me, to invoke any internal force beyond the tendency to ordinary variability, which through the aid of selection, by man has given rise to many well-adapted domestic races, and which, through the aid of natural selection, would equally well give rise by graduated steps to natural races or species. The final result will generally have been, as already explained, an advance, but in some few cases a retrogression, in organisation.

 

En la actualidad, casi todos los naturalistas admiten la evolución bajo alguna forma. Míster Mivart opina que las especies cambian a causa de «una fuerza interna o tendencia», acerca de la cual no se pretende que se sepa nada. Que las especies son capaces de cambio, será admitido por todos los evolucionistas, pero no hay necesidad alguna, me parece a mí, de invocar ninguna fuerza interna fuera de la tendencia a la variación ordinaria que, gracias a la ayuda de la selección del hombre, ha dado origen a muchas razas domésticas bien adaptadas, y que, gracias a la ayuda de la selección daría igualmente origen, por una serie de gradaciones, a las razas o especies naturales. El resultado final, generalmente, habrá sido, como ya se explicó, un progreso en la organización; pero en un corto número de casos habrá sido un retroceso.

 

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