Hay fundamento para creer y otras tomaduras de pelo en el párrafo septingentésimo nonagésimo de El Origen de las Especies

La frase es imperdonable:

 

Por una parte, hay fundamento para creer que los cambios pequeños en las condiciones de existencia dan vigor y fecundidad a todos los seres orgánicos.

 

¿Será cierto eso? ¿Será verdad que todos los cambios pequeños en las condiciones de existencia darán vigor y fecundidad a todos los seres orgánicos? ¿A qué cambios se refiere?

 

Pero nuestras dudas se desvanecen porque pronto vamos a leer lo contrario:

 

Por otra parte, sabemos que las especies que han estado sometidas mucho tiempo a condiciones casi uniformes, cuando son sometidas en cautividad a condiciones nuevas y muy diferentes, o perecen o, si sobreviven, se vuelven estériles aunque conserven perfecta salud.

 

En qué consiste la diferencia entre estas condiciones nuevas y muy diferentes que hacen perecer a las especies y aquellos cambios pequeños en las condiciones de existencia dan vigor y fecundidad a todos los seres orgánicos? ¿Habrá alguna manera de distinguir entre lo uno y lo otro evitando así esa incómoda sensación de que nos están tomando el pelo?

 

 

 

 

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A double and parallel series of facts seems to throw much light on the sterility of species, when first crossed, and of their hybrid offspring. On the one side, there is good reason to believe that slight changes in the conditions of life give vigour and fertility to all organic beings. We know also that a cross between the distinct individuals of the same variety, and between distinct varieties, increases the number of their offspring, and certainly gives to them increased size and vigour. This is chiefly owing to the forms which are crossed having been exposed to somewhat different conditions of life; for I have ascertained by a labourious series of experiments that if all the individuals of the same variety be subjected during several generations to the same conditions, the good derived from crossing is often much diminished or wholly disappears. This is one side of the case. On the other side, we know that species which have long been exposed to nearly uniform conditions, when they are subjected under confinement to new and greatly changed conditions, either perish, or if they survive, are rendered sterile, though retaining perfect health. This does not occur, or only in a very slight degree, with our domesticated productions, which have long been exposed to fluctuating conditions. Hence when we find that hybrids produced by a cross between two distinct species are few in number, owing to their perishing soon after conception or at a very early age, or if surviving that they are rendered more or less sterile, it seems highly probable that this result is due to their having been in fact subjected to a great change in their conditions of life, from being compounded of two distinct organisations. He who will explain in a definite manner why, for instance, an elephant or a fox will not breed under confinement in its native country, whilst the domestic pig or dog will breed freely under the most diversified conditions, will at the same time be able to give a definite answer to the question why two distinct species, when crossed, as well as their hybrid offspring, are generally rendered more or less sterile, while two domesticated varieties when crossed and their mongrel offspring are perfectly fertile.

 

Dos series paralelas de hechos parecen arrojar mucha luz sobre la esterilidad de las especies cuando se cruzan por vez primera y la de su descendencia híbrida. Por una parte, hay fundamento para creer que los cambios pequeños en las condiciones de existencia dan vigor y fecundidad a todos los seres orgánicos. Sabemos también que el cruzamiento entre individuos distintos de la misma variedad y entre variedades distintas aumenta el número de sus descendientes y les da ciertamente mayor tamaño y vigor. Esto se debe sobre todo a que las formas que se cruzan han estado sometidas a condiciones de existencia algo diferentes, pues he comprobado, mediante una laboriosa serie de experimentos, que, si todos los individuos de la misma variedad son sometidos durante varias generaciones a las mismas condiciones, la ventaja resultante del cruzamiento con frecuencia disminuye mucho o desaparece del todo. Este es uno de los aspectos del caso. Por otra parte, sabemos que las especies que han estado sometidas mucho tiempo a condiciones casi uniformes, cuando son sometidas en cautividad a condiciones nuevas y muy diferentes, o perecen o, si sobreviven, se vuelven estériles aunque conserven perfecta salud. Esto no ocurre, u ocurre sólo en grado pequeñísimo, con las producciones domésticas que han estado sometidas mucho tiempo a condiciones variables. Por consiguiente, cuando vemos que los híbridos producidos por un cruzamiento entre dos especies distintas son en corto número, debido a que perecen inmediatamente después de la concepción o a una edad muy temprana, o que, si sobreviven, se han vuelto más o menos estériles, parece sumamente probable que este resultado sea debido a que han sido de hecho sometidos a un gran cambio en sus condiciones de existencia por estar compuestos de dos organizaciones distintas. Quien explique de un modo preciso por qué, por ejemplo, un elefante o un zorro no crían cautivos en su país natal, mientras que el perro o el cerdo doméstico crían sin limitación en condiciones las más diversas, podrá dar al mismo tiempo una respuesta precisa a la pregunta de por qué dos especies distintas, cuando se cruzan, lo mismo que su descendencia híbrida, resultan generalmente más o menos estériles, mientras que dos variedades domésticas, al cruzarse, y sus descendientes mestizos son perfectamente fecundos.

Lectura aconsejada:

 

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