Archivo de febrero, 2015

Las especies aberrantes u osculantes en el párrafo septingentésimo trigésimo tercero de El Origen de las Especies

Ignoro si en inglés la palabra osculant puede tener algún significado. Pienso que no porque tras consultar algunos diccionarios no consigo verla escrita en ninguno. En español, desde luego, osculante no significa nada. Llamar aberrante a una especie es en sí una aberración. Es así como se ha construido este párrafo: sobre palabras sin significado y aberraciones.

 

 

733.

 

In the chapter on geological succession I attempted to show, on the principle of each group having generally diverged much in character during the long-continued process of modification, how it is that the more ancient forms of life often present characters in some degree intermediate between existing groups. As some few of the old and intermediate forms having transmitted to the present day descendants but little modified, these constitute our so-called osculant or aberrant groups. The more aberrant any form is, the greater must be the number of connecting forms which have been exterminated and utterly lost. And we have evidence of aberrant groups having suffered severely from extinction, for they are almost always represented by extremely few species; and such species as do occur are generally very distinct from each other, which again implies extinction. The genera Ornithorhynchus and Lepidosiren, for example, would not have been less aberrant had each been represented by a dozen species, instead of as at present by a single one, or by two or three. We can, I think, account for this fact only by looking at aberrant groups as forms which have been conquered by more successful competitors, with a few members still preserved under unusually favourable conditions.

 

En el capítulo sobre la Sucesión Geológica procuré explicar, según la teoría de que en cada grupo ha habido mucha divergencia de caracteres durante el largo proceso de modificación, por qué las formas orgánicas más antiguas presentan con frecuencia caracteres en algún modo intermedios entre los de grupos vivientes. Como un corto número de las formas antiguas e intermedias han transmitido hasta la actualidad descendientes muy poco modificados, éstos constituyen las llamadas especies aberrantes u osculantes. Cuanto más aberrante es una forma, tanto mayor tiene que ser el número de formas de enlace exterminadas y completamente perdidas. Y tenemos pruebas de que los grupos aberrantes han sufrido rigurosas extinciones, pues están representados casi siempre por poquísimas especies y éstas generalmente difieren mucho entre sí: lo que también implica extinciones. Los géneros Ornithorhynchus y Lepidosiren, por ejemplo, no habrían sido menos aberrantes si cada uno hubiese estado representado por una docena de especies en lugar de estarlo, como actualmente ocurre, por una sola, o por dos o tres. Podemos, creo yo, explicar solamente este hecho considerando los grupos aberrantes como formas que han sido vencidas por competidores más afortunados, quedando un corto número de representantes que se conservan todavía en condiciones extraordinariamente favorables.

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Naturaleza de las afinidades que unen los seres orgánicos en el párrafo septingentésimo trigésimo segundo de El Origen de las Especies

Es increíble que el tema que toca este párrafo, es decir, la Naturaleza de las afinidades que unen los seres orgánicos, no se haya tratado antes. ¿Cómo quiere tratar el autor del origen de las especies sin considerar la naturaleza de las afinidades? ¿Con qué fundamento ha escrito su obra?

¿No se ha dado cuenta todavía el autor de que los trabajos de los granjeros y de los mejoradores de palomas son totalmente irrelevantes para la evolución de las especies? En vez de escribir más y más sobre un tema que desconoce, lo que debería hacer (haber hecho), es borrar la totalidad del contenido de los primeros capítulos que sólo sirven para generar confusión. No haberlos dado jamás a la imprenta.

 

La respuesta a nuestras cuestiones queda clara al leer el párrafo: El autor no es un naturalista ni escribe motivado por la curiosidad. Al contrario, escribe movido por una ideología: La dismal science, la sombría doctrina económica del clérigo Malthus.

 

 

 

732.

 

ON THE NATURE OF THE AFFINITIES CONNECTING ORGANIC BEINGS.

 

As the modified descendants of dominant species, belonging to the larger genera, tend to inherit the advantages which made the groups to which they belong large and their parents dominant, they are almost sure to spread widely, and to seize on more and more places in the economy of nature. The larger and more dominant groups within each class thus tend to go on increasing in size, and they consequently supplant many smaller and feebler groups. Thus, we can account for the fact that all organisms, recent and extinct, are included under a few great orders and under still fewer classes. As showing how few the higher groups are in number, and how widely they are spread throughout the world, the fact is striking that the discovery of Australia has not added an insect belonging to a new class, and that in the vegetable kingdom, as I learn from Dr. Hooker, it has added only two or three families of small size.

 

Naturaleza de las afinidades que unen los seres orgánicos. -Como los descendientes modificados de las especies dominantes que pertenecen a los géneros mayores tienden a heredar las ventajas que hicieron grandes a los grupos a que ellas pertenecen y que hicieron predominantes a sus antepasados, es casi seguro que se extenderán mucho y que ocuparán cada vez más puestos en la economía de la naturaleza. Los grupos mayores y predominantes dentro de cada clase tienden de este modo a continuar aumentando la extensión y, en consecuencia, suplantan a muchos grupos más pequeños y más débiles. Así podemos explicar el hecho de que todos los organismos vivientes y extinguidos están comprendidos en un corto número de grandes órdenes y en un número menor de clases. Como demostración de lo pequeño que es el número de grupos y de lo muy extendidos que están por todo el mundo, es notable el hecho de que el descubrimiento de Australia no ha añadido un solo insecto que pertenezca a una nueva clase, y en el reino vegetal, según veo por el doctor Hooker, ha añadido sólo dos o tres familias de poca extensión.

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Imaginación desbordada en el párrafo septingentésimo trigésimo primero de El Origen de las Especies

Comienza este párrafo así:

Hay que observar que el proceso de imitación probablemente nunca empieza entre formas de color muy diferentes,

 

Pero,..¿ de verdad cree el autor que es posible observar algo así?

 

¿De verdad cree que el mimetismo en la naturaleza es un proceso de imitación que alguien puede ir observando a lo largo de la totalidad de su desarrollo?

 

 

Y sigue de esta manera:

 

 

sino que, iniciándose en especies ya algo parecidas, fácilmente se puede conseguir, por los medios antes indicados, la semejanza más estrecha, si es beneficiosa; y si la forma imitada se modificó después gradualmente por alguna causa, la forma imitadora sería llevada por el mismo camino y modificada de este modo casi indefinidamente; de manera que pudo con facilidad adquirir un aspecto o colorido por completo diferente del de los otros miembros de la familia a que pertenece.

 

¿Podría, en lugar de tantos juegos de palabras, dar un solo ejemplo que ilustre sus palabras? Seguro que no.

 

 

 

731.

 

It should be observed that the process of imitation probably never commenced between forms widely dissimilar in colour. But, starting with species already somewhat like each other, the closest resemblance, if beneficial, could readily be gained by the above means, and if the imitated form was subsequently and gradually modified through any agency, the imitating form would be led along the same track, and thus be altered to almost any extent, so that it might ultimately assume an appearance or colouring wholly unlike that of the other members of the family to which it belonged. There is, however, some difficulty on this head, for it is necessary to suppose in some cases that ancient members belonging to several distinct groups, before they had diverged to their present extent, accidentally resembled a member of another and protected group in a sufficient degree to afford some slight protection, this having given the basis for the subsequent acquisition of the most perfect resemblance.

 

Hay que observar que el proceso de imitación probablemente nunca empieza entre formas de color muy diferentes, sino que, iniciándose en especies ya algo parecidas, fácilmente se puede conseguir, por los medios antes indicados, la semejanza más estrecha, si es beneficiosa; y si la forma imitada se modificó después gradualmente por alguna causa, la forma imitadora sería llevada por el mismo camino y modificada de este modo casi indefinidamente; de manera que pudo con facilidad adquirir un aspecto o colorido por completo diferente del de los otros miembros de la familia a que pertenece. Sobre este punto existe, sin embargo, cierta dificultad, pues es necesario suponer que, en algunos casos, formas antiguas pertenecientes a varios grupos distintos, antes de haber divergido hasta su estado actual, se parecían accidentalmente a una forma de otro grupo protegido, en grado suficiente para que les proporcionase alguna ligera protección, habiendo dado esto base para adquirir después la más perfecta semejanza.

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Ahora si, Wallace, en el párrafo septingentésimo trigésimo de El Origen de las Especies

Exacto, fue Wallace quien describió los casos antes citados de Ithomia y Leptalis. No entendemos entonces por qué no se citó entonces en lugar de hacerlo ahora. Sospechamos que puede ser debido a que no conviene dar realce a su figura. Si el autor y Wallace son quienes defienden a la Selección Natural, no conviene que sus motivos sean los mismos, puesto que es bien sabido que sus apoyos en la Royal Society si que lo son.

 

 

730.

 

Messrs. Wallace and Trimen have likewise described several equally striking cases of imitation in the Lepidoptera of the Malay Archipelago and Africa, and with some other insects. Mr. Wallace has also detected one such case with birds, but we have none with the larger quadrupeds. The much greater frequency of imitation with insects than with other animals, is probably the consequence of their small size; insects cannot defend themselves, excepting indeed the kinds furnished with a sting, and I have never heard of an instance of such kinds mocking other insects, though they are mocked; insects cannot easily escape by flight from the larger animals which prey on them; therefore, speaking metaphorically, they are reduced, like most weak creatures, to trickery and dissimulation.

 

Míster Wallace y míster Trimen han descrito también varios casos igualmente notables de imitación en los lepidópteros del Archipiélago Malayo y de África, y en algunos otros insectos. Míster Wallace ha descubierto también un caso análogo en las aves; pero no tenemos ninguno en los mamíferos grandes. El ser mucho más frecuente la imitación en los insectos que en otros animales es probablemente una consecuencia de su pequeño tamaño: los insectos no pueden defenderse, excepto, evidentemente, las especies provistas de aguijón, y nunca he oído de ningún caso de insectos de estas especies que imiten a otros, aun cuando ellas son imitadas; los insectos no pueden fácilmente escapar volando de los animales mayores que los apresan, y por esto, hablando metafóricamente, están reducidos, como la mayor parte de los seres débiles, al engaño y disimulo.

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Engaños de teatro para un infeliz en el párrafo septingentésimo vigésimo noveno de El Origen de las Especies

El lenguaje darwiniano nos sorprende ahora con facetas inesperadas para referirse a la maravilla del mimetismo. Así tenemos:

 

por qué la naturaleza, con gran asombro de los naturalistas, ha consentido en engaños de teatro

 

Pero lo más asombroso es la rotundidad y la decisión con que el autor expone ese momento clave en toda ideología,  el momento de haber llegado a una verdad absoluta:

 

Míster Bates, indudablemente, ha dado con la verdadera explicación. Las formas imitadas, que siempre abundan mucho, tienen que escapar habitualmente en gran medida a la destrucción, pues de otro modo no podrían existir formando tales enjambres, y actualmente se ha recogido un gran cúmulo de pruebas que demuestran que son desagradables a las aves y otros animales insectívoros. Las formas imitadoras que viven en la misma región son, por el contrario, relativamente escasas y pertenecen a grupos raros; por consiguiente, han de sufrir habitualmente alguna causa de destrucción; pues de otra manera, dado el número de huevos que ponen todas las mariposas, al cabo de tres o cuatro generaciones volarían en enjambres por toda la comarca

 

 

Lo que no puede ser, como ocurre tantas veces, es: que tanta certeza esté basada sólo en especulación:

 

Ahora bien, si un individuo de uno de estos grupos raros y perseguidos tomase una vestimenta tan parecida a la de una especie bien protegida, que continuamente engañase la vista experimentada de un entomólogo, engañarla muchas veces a insectos y aves insectívoras, y de este modo se librarla muchas veces de la destrucción. Casi puede decirse que míster Bates ha sido testigo del proceso mediante el cual los imitadores han llegado a parecerse tanto a los imitados, pues encontró que algunas de las formas de Leptalis que imitan a tantas otras mariposas varían en sumo grado.

 

 

Y así, en especulación, se mantiene el darwinismo desde hace ciento cincuenta y seis años. Por la fe en ese cambio gradual.

 

Así tenemos que:

 

Casi puede decirse que míster Bates ha sido testigo del proceso mediante el cual los imitadores han llegado a parecerse tanto a los imitados, pues encontró que algunas de las formas de Leptalis que imitan a tantas otras mariposas varían en sumo grado. En una región se presentaban diferentes variedades, y de éstas, una sola se parecía hasta cierto punto a la Ithomia común de la misma región. En otra región había dos o tres variedades, una de las cuales era mucho más común que las otras, y ésta imitaba mucho a otra forma de Ithomia, Partiendo de hechos de esta naturaleza, míster Bates llega a la conclusión de que los Leptalis primero varían, y cuando ocurre que una variedad se parece en algún grado a cualquier mariposa común que vive en la misma región, esta variedad, por su semejanza con una especie floreciente y poco perseguida, tiene más probabilidades de salvarse de ser destruída por los insectos y aves insectívoros y, por consiguiente, se conserva con más frecuencia «por ser eliminados, generación tras generación, los grados menos perfectos de parecido y quedar sólo los otros para propagar la especie»; de manera que tenemos aquí un excelente ejemplo de selección natural.

 

Pero claro, casi puede decirse no es lo mismo que puede decirse. Si ciertamente, la causa fuese bien conocida, entonces no habría necesidad de invocar para nada a la selección natural. Es de la propia duda de donde bien a alimentarse la fe: Credo quia absurdum.

 

Dicho de otro modo:

Ignorance: having answers. Knowledge: having questions.

 

729.

 

We are next led to enquire what reason can be assigned for certain butterflies and moths so often assuming the dress of another and quite distinct form; why, to the perplexity of naturalists, has nature condescended to the tricks of the stage? Mr. Bates has, no doubt, hit on the true explanation. The mocked forms, which always abound in numbers, must habitually escape destruction to a large extent, otherwise they could not exist in such swarms; and a large amount of evidence has now been collected, showing that they are distasteful to birds and other insect-devouring animals. The mocking forms, on the other hand, that inhabit the same district, are comparatively rare, and belong to rare groups; hence, they must suffer habitually from some danger, for otherwise, from the number of eggs laid by all butterflies, they would in three or four generations swarm over the whole country. Now if a member of one of these persecuted and rare groups were to assume a dress so like that of a well-protected species that it continually deceived the practised eyes of an entomologist, it would often deceive predaceous birds and insects, and thus often escape destruction. Mr. Bates may almost be said to have actually witnessed the process by which the mimickers have come so closely to resemble the mimicked; for he found that some of the forms of Leptalis which mimic so many other butterflies, varied in an extreme degree. In one district several varieties occurred, and of these one alone resembled, to a certain extent, the common Ithomia of the same district. In another district there were two or three varieties, one of which was much commoner than the others, and this closely mocked another form of Ithomia. From facts of this nature, Mr. Bates concludes that the Leptalis first varies; and when a variety happens to resemble in some degree any common butterfly inhabiting the same district, this variety, from its resemblance to a flourishing and little persecuted kind, has a better chance of escaping destruction from predaceous birds and insects, and is consequently oftener preserved; “the less perfect degrees of resemblance being generation after generation eliminated, and only the others left to propagate their kind.” So that here we have an excellent illustration of natural selection.

 

Esto nos lleva en seguida a investigar qué razón puede señalarse para que ciertas mariposas tomen con tanta frecuencia el aspecto de otra forma completamente distinta; por qué la naturaleza, con gran asombro de los naturalistas, ha consentido en engaños de teatro. Míster Bates, indudablemente, ha dado con la verdadera explicación. Las formas imitadas, que siempre abundan mucho, tienen que escapar habitualmente en gran medida a la destrucción, pues de otro modo no podrían existir formando tales enjambres, y actualmente se ha recogido un gran cúmulo de pruebas que demuestran que son desagradables a las aves y otros animales insectívoros. Las formas imitadoras que viven en la misma región son, por el contrario, relativamente escasas y pertenecen a grupos raros; por consiguiente, han de sufrir habitualmente alguna causa de destrucción; pues de otra manera, dado el número de huevos que ponen todas las mariposas, al cabo de tres o cuatro generaciones volarían en enjambres por toda la comarca. Ahora bien, si un individuo de uno de estos grupos raros y perseguidos tomase una vestimenta tan parecida a la de una especie bien protegida, que continuamente engañase la vista experimentada de un entomólogo, engañarla muchas veces a insectos y aves insectívoras, y de este modo se librarla muchas veces de la destrucción. Casi puede decirse que míster Bates ha sido testigo del proceso mediante el cual los imitadores han llegado a parecerse tanto a los imitados, pues encontró que algunas de las formas de Leptalis que imitan a tantas otras mariposas varían en sumo grado. En una región se presentaban diferentes variedades, y de éstas, una sola se parecía hasta cierto punto a la Ithomia común de la misma región. En otra región había dos o tres variedades, una de las cuales era mucho más común que las otras, y ésta imitaba mucho a otra forma de Ithomia, Partiendo de hechos de esta naturaleza, míster Bates llega a la conclusión de que los Leptalis primero varían, y cuando ocurre que una variedad se parece en algún grado a cualquier mariposa común que vive en la misma región, esta variedad, por su semejanza con una especie floreciente y poco perseguida, tiene más probabilidades de salvarse de ser destruída por los insectos y aves insectívoros y, por consiguiente, se conserva con más frecuencia «por ser eliminados, generación tras generación, los grados menos perfectos de parecido y quedar sólo los otros para propagar la especie»; de manera que tenemos aquí un excelente ejemplo de selección natural.

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Lo desconocido como ejemplo en el párrafo septingentésimo vigésimo octavo de El Origen de las Especies

Resulta increíble como para explicar que especies de distintos grupos se parecen entre sí, el autor recurre ahora a un ejemplo del cual no tiene absolutamente ningún dato. Se refiere al mimetismo, ese gran misterio, y se refiere a ello como:

curiosa clase de casos en los que la gran semejanza externa no depende de adaptación a costumbres semejantes, sino que se ha conseguido por razón de protección

 

Pero,… vamos a ver:

 

  1. ¿Por qué sabe y quién le autoriza a decir que la semejanza se ha conseguido por razón de la protección?
  2. ¿Cómo puede decir a la vez que se ha conseguido la semejanza por razón de la protección y que no depende de la adaptación? ¿Acaso la protección no tendría que ver con la adaptación?

 

El autor se refiere al parecido entre Ithomia y Leptalis, indicando que se trata del trabajo de Mr. Bates. No sabemos por qué no menciona un trabajo semejante de su amigo el aventurero Wallace:

 

PROTECTIVE MIMICRY IN ANIMALS.

BY ALFRED RUSSEL WALLACE, F.L.S., AUTHOR OF “THE MALAY ARCHIPELAGO,” ETC.

 

 

Quizás porque la acumulación de semejanzas entre ambos trabajos, el presente y el de Wallace, indicaría que ambos podían tener fuentes de inspiración, además de sus conocidos patrocinadores en común.

 

 

 

728.

 

There is another and curious class of cases in which close external resemblance does not depend on adaptation to similar habits of life, but has been gained for the sake of protection. I allude to the wonderful manner in which certain butterflies imitate, as first described by Mr. Bates, other and quite distinct species. This excellent observer has shown that in some districts of South America, where, for instance, an Ithomia abounds in gaudy swarms, another butterfly, namely, a Leptalis, is often found mingled in the same flock; and the latter so closely resembles the Ithomia in every shade and stripe of colour, and even in the shape of its wings, that Mr. Bates, with his eyes sharpened by collecting during eleven years, was, though always on his guard, continually deceived. When the mockers and the mocked are caught and compared, they are found to be very different in essential structure, and to belong not only to distinct genera, but often to distinct families. Had this mimicry occurred in only one or two instances, it might have been passed over as a strange coincidence. But, if we proceed from a district where one Leptalis imitates an Ithomia, another mocking and mocked species, belonging to the same two genera, equally close in their resemblance, may be found. Altogether no less than ten genera are enumerated, which include species that imitate other butterflies. The mockers and mocked always inhabit the same region; we never find an imitator living remote from the form which it imitates. The mockers are almost invariably rare insects; the mocked in almost every case abounds in swarms. In the same district in which a species of Leptalis closely imitates an Ithomia, there are sometimes other Lepidoptera mimicking the same Ithomia: so that in the same place, species of three genera of butterflies and even a moth are found all closely resembling a butterfly belonging to a fourth genus. It deserves especial notice that many of the mimicking forms of the Leptalis, as well as of the mimicked forms, can be shown by a graduated series to be merely varieties of the same species; while others are undoubtedly distinct species. But why, it may be asked, are certain forms treated as the mimicked and others as the mimickers? Mr. Bates satisfactorily answers this question by showing that the form which is imitated keeps the usual dress of the group to which it belongs, while the counterfeiters have changed their dress and do not resemble their nearest allies.

 

Existe otra curiosa clase de casos en los que la gran semejanza externa no depende de adaptación a costumbres semejantes, sino que se ha conseguido por razón de protección. Me refiero al modo maravilloso con que ciertas mariposas imitan, según míster Bates describió por vez primera, a otras especies completamente distintas. Este excelente observador ha demostrado que en algunas regiones de América del Sur, donde, por ejemplo, una Ithomia abunda en brillantes enjambres, otra mariposa, una Leptalis, se encuentra con frecuencia mezclada en la misma bandada, y esta última se parece tanto a la Ithomia en cada raya y matiz de color, y hasta en la forma de sus alas, que míster Bates, con su vista aguzada por la recolección durante once años, se engañaba de continuo, a pesar de estar siempre alerta. Cuando se coge y se compara a los imitadores y los imitados, se encuentra que son muy diferentes en su conformación esencial y que pertenecen, no sólo a géneros distintos, sino con frecuencia a distintas familias. Si este mimetismo ocurriese sólo en uno o dos casos, podría haber sido pasado por alto como una coincidencia extraña. Pero si salimos de una región donde una Leptalis imita a una Ithomia, podemos encontrar otras especies imitadoras e imitadas, pertenecientes a los dos mismos géneros, cuya semejanza es igualmente estrecha. En conjunto se han enumerado nada menos que diez géneros que comprenden especies que imitan a otras mariposas. Los imitadores y los imitados viven siempre en la misma región: nunca encontramos un imitador que viva lejos de la forma que imita. Los imitadores son casi siempre insectos raros; los imitados, en casi todos los casos, abundan hasta formar enjambres. En el mismo distrito en que una especie de Leptalis imita estrechamente a una Ithomia, hay a veces otros lepidópteros que remedan la misma Ithomia; de manera que en el mismo lugar se encuentran tres géneros de mariposas ropalóceras y hasta una heterócera, que se asemejan todas mucho a una mariposa ropalócera perteneciente a cuarto género. Merece especial mención el que se puede demostrar, mediante una serie gradual, que algunas de las formas miméticas de Leptalis, lo mismo que algunas de las formas imitadas, son simplemente variedades de la misma especie, mientras que otras son indudablemente especies distintas. Pero puede preguntarse: ¿por qué ciertas formas son consideradas como imitadoras y otras como imitadas? Míster Bates contesta satisfactoriamente a esta pregunta haciendo ver que la forma que es imitada conserva la vestimenta usual del grupo a que pertenece; mientras que las falsas han cambiado de vestimenta y no se parecen a sus parientes más próximos.

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Esas pequeñas modificaciones sucesivas en el párrafo septingentésimo vigésimo séptimo de El Origen de las Especies

El dogma darwinista dice que una especie deriva de otra por la acumulación de pequeñas gradaciones sucesivas. Todavía nadie ha dado un ejemplo, pero el dogma es firmemente creído tal y como hace ciento cincuenta y seis años lo expresó el Gran Maestro. Como suele ocurrir, la afirmación del dogma va acompañada de una serie de frases incomprensibles:

 

727.

 

As species belonging to distinct classes have often been adapted by successive slight modifications to live under nearly similar circumstances—to inhabit, for instance, the three elements of land, air and water—we can perhaps understand how it is that a numerical parallelism has sometimes been observed between the subgroups of distinct classes. A naturalist, struck with a parallelism of this nature, by arbitrarily raising or sinking the value of the groups in several classes (and all our experience shows that their valuation is as yet arbitrary), could easily extend the parallelism over a wide range; and thus the septenary, quinary, quaternary and ternary classifications have probably arisen.

 

Como las especies que pertenecen a clases distintas se han adaptado muchas veces mediante pequeñas modificaciones sucesivas al vivir casi en las mismas circunstancias -por ejemplo, a habitar los tres elementos: tierra, aire, agua-, podemos quizá comprender por qué se ha observado a veces un paralelismo numérico entre los subgrupos de distintas clases. Un naturalista impresionado por un paralelismo de esta clase, elevando o rebajando arbitrariamente el valor de los grupos en las diferentes clases -y toda nuestra experiencia demuestra que su valor hasta ahora es arbitrario-, podría fácilmente extender mucho el paralelismo, y de este modo se han originado probablemente las clasificaciones septenarias, quinarias, cuaternarias y ternarias.

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Carta dedicada al Dr Francisco Bravo

A la atención del Dr Francisco Bravo

México D.F.

Estimado Dr Bravo,

Le dedico este artículo que viene a demostrar lo mismo que usted ya había demostrado en sus experimentos, es decir,  que no existe la barrera somatico-germinal, inventada por Arthur Weisman y que ha sido otro gran fraude del darwinismo en la historia de la Ciencia.

Reciba usted un cordial saludo con mi amistad y agradecimiento.

Hasta pronto,

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Volviendo a las dificultades sin resolver en el párrafo septingentésimo vigésimo sexto de El Origen de las Especies

Quedan sin explicar todas las dificultades. La explicación no sirve:

 

El principio a que antes se aludió con la denominación de variación analógica entra probablemente con frecuencia en juego en estos casos; esto es, los miembros de una misma clase, aunque sólo con parentesco lejano, han heredado tanto de común en su constitución, que son aptos para variar de un modo semejante por causas semejantes de excitación, y esto evidentemente tendría que contribuir a la adquisición, mediante selección natural, de partes u órganos notablemente parecidos entre sí, independientemente de su herencia directa de un antepasado común.

 

 

Sólo para generar confusión.

 

726.

 

The extraordinary cases given in a former chapter, of widely different fishes possessing electric organs—of widely different insects possessing luminous organs—and of orchids and asclepiads having pollen-masses with viscid discs, come under this same head of analogical resemblances. But these cases are so wonderful that they were introduced as difficulties or objections to our theory. In all such cases some fundamental difference in the growth or development of the parts, and generally in their matured structure, can be detected. The end gained is the same, but the means, though appearing superficially to be the same, are essentially different. The principle formerly alluded to under the term of ANALOGICAL VARIATION has probably in these cases often come into play; that is, the members of the same class, although only distantly allied, have inherited so much in common in their constitution, that they are apt to vary under similar exciting causes in a similar manner; and this would obviously aid in the acquirement through natural selection of parts or organs, strikingly like each other, independently of their direct inheritance from a common progenitor.

 

Los casos extraordinarios, citados en un capítulo precedente, de peces muy diferentes que poseen órganos eléctricos, de insectos muy diferentes que poseen órganos luminosos, y de orquídeas y asclepiadáceas que tienen masas de polen con discos viscosos, entran en este grupo de semejanzas analógicas; aunque estos casos son tan portentosos que fueron presentados como dificultades u objeciones a nuestra teoría. En todos ellos puede descubrirse alguna diferencia fundamental en el crecimiento o desarrollo de las partes y, generalmente, en su estructura adulta. El fin conseguido es el mismo; pero los medios, aunque superficialmente parecen ser los mismos, son esencialmente diferentes. El principio a que antes se aludió con la denominación de variación analógica entra probablemente con frecuencia en juego en estos casos; esto es, los miembros de una misma clase, aunque sólo con parentesco lejano, han heredado tanto de común en su constitución, que son aptos para variar de un modo semejante por causas semejantes de excitación, y esto evidentemente tendría que contribuir a la adquisición, mediante selección natural, de partes u órganos notablemente parecidos entre sí, independientemente de su herencia directa de un antepasado común.

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Podrían darse algunos ejemplos en el párrafo septingentésimo vigésimo quinto de El Origen de las Especies

Aquí el autor viene a dar algunos ejemplos de lo que antes llamaba analogía, en contraposición a verdaderas afinidades. Podría dar ejemplos mucho más notables…

 

El final es verdaderamente memorable:

 

Todo el mundo puede naturalmente negar que los dientes en ambos casos han sido adaptados a desgarrar carne mediante la selección natural de variaciones sucesivas; pero, si esto se admite en un caso, es para mí incomprensible que haya de negarse en otro. Celebro ver que una autoridad tan alta como el profesor Flower ha llegado a la misma conclusión.

 

725.

 

Numerous cases could be given of striking resemblances in quite distinct beings between single parts or organs, which have been adapted for the same functions. A good instance is afforded by the close resemblance of the jaws of the dog and Tasmanian wolf or Thylacinus—animals which are widely sundered in the natural system. But this resemblance is confined to general appearance, as in the prominence of the canines, and in the cutting shape of the molar teeth. For the teeth really differ much: thus the dog has on each side of the upper jaw four pre-molars and only two molars; while the Thylacinus has three pre-molars and four molars. The molars also differ much in the two animals in relative size and structure. The adult dentition is preceded by a widely different milk dentition. Any one may, of course, deny that the teeth in either case have been adapted for tearing flesh, through the natural selection of successive variations; but if this be admitted in the one case, it is unintelligible to me that it should be denied in the other. I am glad to find that so high an authority as Professor Flower has come to this same conclusion.

 

Podrían citarse numerosos casos de semejanzas notables, en seres completamente distintos, entre órganos o partes determinadas que se han adaptado a las mismas funciones. Un buen ejemplo nos ofrece la gran semejanza entre las mandíbulas del perro y las del lobo de Tasmania o Thylacinus, animales que están muy separados en el sistema natural. Pero esta semejanza está limitada al aspecto general, como la prominencia de los caninos y la forma cortante de los molares, pues los dientes en realidad difieren mucho. Así, el perro tiene a cada lado de la mandíbula superior cuatro premolares y sólo dos molares, mientras que el Thylacinus tiene tres premolares y cuatro molares; los molares en ambos animales difieren también mucho en tamaño y conformación: la dentadura del adulto está precedida de una dentadura de leche muy diferente. Todo el mundo puede naturalmente negar que los dientes en ambos casos han sido adaptados a desgarrar carne mediante la selección natural de variaciones sucesivas; pero, si esto se admite en un caso, es para mí incomprensible que haya de negarse en otro. Celebro ver que una autoridad tan alta como el profesor Flower ha llegado a la misma conclusión.

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