‘Progreso’

¿Será la religión una cuestión de élites?

En su entrada titulada Relationship between religion and science, Wikipedia contiene una información que la confirma como lo que hace tiempo venimos advirtiendo: La pesadilla que Orwell predijo en su novela 1984: El Diccionario de Neolengua.

A fecha de hoy (11 de febrero de 2016), al tratar sobre la relación entre Religión y Ciencia indica:

While the conflict thesis remains popular for the public, it has lost favor among most contemporary historians of science and the majority of scientists in elite universities in the US do not hold a conflict view.

 

Es decir:

 

Mientras la tesis del conflicto sigue siendo popular, ha perdido el favor de los historiadores contemporáneos de la ciencia y de la mayoría de los científicos en las universidades de élite de los Estados Unidos, quienes no mantienen tal visión del conflicto.

 

Ahora bien: ¿Por qué la plebe, la gente, la pobre gente, mantiene esa visión de la relación entre Religión y Ciencia como un conflicto?

¿No será acaso porque el Partido se ha empeñado en ello?. ¿No será porque la autoridad, representada entre otros por el Diccionario de Neolengua ha decidido que los pobres no tienen derecho a una Religión que no sea la de la Ciencia o la de la Evolución?

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¿Es compatible la Ciencia con la Academia?

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Casi una dedicatoria o ¿Por qué Jean Henri Fabre no termina de dedicar su capítulo a Darwin?


En el primer tomo de su obra Souvenirs entomologiques, publicado en Paris en 1882, Fabre describe su encuentro en 1843 con la abeja Chalicodome de las murallas (Chalicodoma muraria para él, hoy Megachile parietina) en los alrededores de Carpentras.  El capítulo VII relata sus experiencias sobre el sentido de la orientación en este insecto.

El capítulo, indica el autor al principio del mismo, iba estar dedicado al recientemente fallecido Charles Darwin, pues era el que había sugerido unos experimentos al autor que, al parecer no estaba de acuerdo con las teorías del naturalista inglés:

 

Mon devoir était de lui rendre compte du résultat de quelques expériences qu’il m’avait suggérées dans notre correspondance, devoir bien doux pour moi, car si les faits, tels que je les observe, m’éloignent de ses théories, je n’ai pas moins en profonde vénération sa noblesse de caractère et sa candeur de savant.

 

Mi deber era darle cuenta de los resultados de algunos experimentos que me había sugerido en nuestra correspondencia, un deber dulce para mí, puesto que si los hechos tal y como los veo, me mantienen lejos de sus teorías, no por ello mi veneración es menos profunda por nobleza de carácter científico y su candidez de sabio.

 

Pero, mediante este  curioso giro, y a pesar de sus buenas palabras, Fabre no termina de hacer efectiva la dedicatoria. ¿Por qué ? enseguida lo veremos…

 

En primer lugar, los resultados de los experimentos propuestos no fueron como se esperaba. Los tratamientos sugeridos por Darwin con intención de “despistar” a las abejas no tuvieron efecto y su sentido de la orientación se mantuvo. Fabre comenta al respecto:

 

Tenons-nous-en là; l’expérience est suffisamment répétée, mais elle ne conclut pas comme l’espérait Charles Darwin, comme je l’espérais aussi, surtout après ce qu’on m’avait raconté sur le chat. En vain, suivant la recommandation faite, je transporte d’abord mes insectes en sens inverse du point où je dois les lâcher; en vain, lorsque je vais revenir sur mes pas, je fais tourner ma fronde avec toute la complication rotatoire que je peux imaginer; en vain, croyant augmenter les difficultés, je répète la rotation jusqu’à cinq fois, au départ, en chemin, à l’arrivée: rien n’y fait: les Chalicodomes reviennent, et la proportion des retours dans la même journée oscille entre 30 et 40 pour 100. Il m’en coûte d’abandonner une idée suggérée par un tel maître et caressée d’autant plus volontiers que je la croyais apte à donner une solution définitive. Les faits sont là, plus éloquents que tous les ingénieux aperçus, et le problème reste tout aussi ténébreux que jamais.

 

Mantengámonos ahí; la experiencia ha sido suficientemente  repetida, pero no concluye como lo esperaba Charles Darwin, como yo mismo lo esperaba también, sobre todo después de lo que se me había contado sobre el gato. En vano, según la recomendación hecha, transporto primero mis insectos en sentido opuesto del punto donde debo soltarlos; en vano, cuando voy a volver sobre mis pasos, hago girar mi honda con toda la complicación rotatoria que puedo imaginar; en vano, creyendo aumentar las dificultades, repito la rotación hasta cinco veces, al principio, de camino, para la llegada: nada de eso tiene efecto: Las abejas vuelven, y la proporción de las que regresan en un mismo día oscila entre 30 y 40 por 100. Me cuesta abandonar una idea sugerida por tal maestro y tanto más acariciada en cuanto a que yo la consideraba apta para dar una solución definitiva. Los hechos están allí, más elocuentes que todas las visiones ingeniosas de conjunto, y el problema queda también tenebroso como jamás.

 

La démonstration est suffisante. Ni les mouvements enchevêtrés d’une rotation comme je l’ai décrite; ni l’obstacle de collines à franchir et de bois à traverser; ni les embûches d’une voie qui s’avance, rétrograde et revient par un ample circuit, ne peuvent troubler les Chalicodomes dépaysés et les empêcher de revenir au nid. J’avais fait part à Ch. Darwin de mes premiers résultats négatifs, ceux de la rotation. S’attendant à un succès, il fut très surpris de l’échec. Ses pigeons, s’il avait eu le loisir de les expérimenter, se seraient comportés comme mes hyménoptères; la rotation préalable ne les aurait pas troublés. Le problème exigeait une autre méthode, et voici ce qui me fut proposé:

 

«_To place the insect within an induction coil, so as to disturb any magnetic or diamagnetic sensibility which it seems just possible that they may possess._»

 

La demostración es suficiente. Ni los movimientos embarullados por una rotación como la descrita; ni el obstáculo de las colinas que hay que superar y el bosque que hay que atravesar; ni las trampas de una vía que se adelanta, vuelve atrás y regresa por un circuito amplio, nada de eso puede confundir a las abejas desubicados para impedirles volver al nido. Había dado parte a Ch. Darwin de mis primeros resultados negativos, los de la rotación. Esperando un éxito, estuvo muy sorprendido del fracaso. Sus palomas, si hubiera tenido oportunidad de experimentar con ellas, se habrían comportado como mis himenópteros; la rotación previa no los habría disturbado. El problema exigía otro método, y he aquí lo que me fue propuesto:

 

Colocar al insecto en una bobina de inducción, para interferir con cualquier sensibilidad magnética o diamagnética que parece posible que pueda tener…

 

 

Lógicamente, este método es considerado imposible de practicar con los medios al alcance de Fabre quien, tras comentarlo con cierta ironía, da noticia del segundo método propuesto por Darwin. Atención:

 

‘ Convertir una aguja muy delgada en un imán; y luego romperla en pedazos muy pequeños, que todavía serían magnéticos, y pegar estos pedazos con algún tipo de pegamento sobre el tórax de los insectos para experimentar con ellos. Creo que un imán tan pequeño, de su proximidad cercana al sistema nervioso del insecto, lo afectaría más que las corrientes terrestres. ‘

 

 

Tal propuesta hace surgir en Fabre el siguiente comentario:

Al escribir estas líneas, me refugio detrás de la reputación poderosa del sabio que engendró tal idea. Si procediese de una persona humilde como yo, no parecería serio. La oscuridad no puede permitirse estas teorías audaces.

Siguiendo los consejos del sabio naturalista inglés, Fabre nos cuenta su experimento. Después de colocar un trozo de imán en el dorso del insecto:

 

El imán se sujeta sobre el tórax; y el insecto se deja ir. En el momento en que  es libre, la abeja se cae a la tierra y vaga, como una loca, en el espacio del suelo. Ella reasume su vuelo, cae abajo otra vez, vuelca sobre su lado, sobre su espalda, golpea contra las cosas en su camino, emite zumbidos ruidosamente, se arroja desesperadamente y acaba por lanzarse por la ventana abierta en un  vuelo precipitado.

¿Qué significa todo esto? ¡El imán parece tener un efecto curioso sobre el sistema de mi paciente! ¡Qué alboroto provoca! ¡Cuán aterrorizada se encuentra la abeja! La Abeja pareció completamente aturullada, haber perdido la tramontana bajo la influencia de mis trucos. Pero vayamos a ver que pasa en el nido. No tenemos que esperar mucho tiempo: El insecto regresa, pero librado de su artilugio magnético. Lo reconozco por los rastros de goma que todavía se adhieren al pelo del tórax. Vuelve a su celda y reasume sus trabajos.

 

Siempre en guardia cuando interrogo a lo desconocido, indispuesto para sacar conclusión alguna antes de sopesar bien los argumentos pro y contra, siento la duda que me invade  con respeto a lo que he visto. ¿ Era realmente la influencia magnética lo que molestó mi abeja de una manera tan extraña? ¿Cuándo ella luchó y dio patadas en el suelo, agitándose desordenadamente tanto con las patas como con las alas, cuando ella escapó en medio del terror, lo hacía bajo la influencia del imán a su espalda? ¿Puede mi artilugio haber frustrado a la influencia de las corrientes terrestres sobre su sistema nervioso? ¿O bien su angustia era simplemente el resultado del aparataje desacostumbrado? Esto es lo que queda por ser visto y sin retraso.

 

Construí un nuevo aparato, pero mediante una paja corta en el lugar del imán. El insecto que lo lleva sobre su espalda se tira al suelo, da patadas y se comporta de modo parecido a como lo hacía con el primero, hasta quitarse de encima la molesta invención, arrancándose con ello una parte de la piel sobre el tórax. La paja produce los mismos efectos que el imán, en otras palabras, el magnetismo no tuvo nada que ver. Mi invención, en ambos casos igualmente, es un artefacto incómodo del cual la abeja trata de librarse inmediatamente por todos los medios posibles. Esperar de ella acciones normales mientras que lleva un aparato, magnetizado o no, sobre su espalda es lo mismo que esperar estudiar los hábitos naturales de un Perro después haberle atado un caldero  a la cola.

 

El experimento con el imán es impracticable. ¿Qué nos diría esto si el insecto lo consintiese? En mi opinión, esto no nos diría nada. Para estudiar el regreso al nido,  un imán no tendría más influencia que un poco de paja.

 

Cuando uno ha leido completo el capítulo, entiende bien por qué Fabre no hizo una dedicatoria al uso. Entenderlo requiere leer el capítulo completo, mejor en francés que en una traducción inglesa. La sutileza de Favre da una redacción educada al texto que no llega a disimular su indignación con los métodos propuestos por el “sabio naturalista inglés”.

 

 

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La Guerra de los Mundos: impresiones del autor

En su obra Experimento en autobiografía, HG Wells se refiere a su época de estudiante de los cursos de ciencias en la Escuela Normal de Ciencias y Real de Minas de South Kensington,  liderada por Thomas Henry Huxley. Nos cuenta:

Cada vez me parece más sorprendente que tanto la vieja Escuela Normal como la Escuela Rural de Minas, el actual Colegio Imperial de Ciencia y Tecnología, aunque una parte importante de su labor consista aún en preparar a profesores de ciencias, nunca hayan tenido, ni tengan, ni seguramente tendrán nunca, cátedra alguna, profesor o curso de metodología y didáctica de las ciencias. Y que mucho menos exista nada que sea ciencia política, económica o social, y ninguna investigación en cuanto a los objetivos, o ningún intento de señalar, controlar y coordinar la enseñanza de los diferentes departamentos. Para las inteligencias rectoras de South Kensington un curso de geología no es más que un curso de geología. Cuando uno ha realizado un curso, cualquier curso, entonces sabe geología. ¿ Y no es eso útil para la minería y la metalurgia? Guthrie y Judd no eran más que aficionados en la enseñanza de la ciencia, y ninguno de ellos tenía ideas firmes sobre cómo interesar a los estudiantes en sus asignaturas. y en aquella organización no había en puestos de supervisión ningún filósofo pedagógico con el conocimiento y la autoridad para decírselo.

El Colegio Imperial, ahora me doy cuenta, era y todavía es en realidad no un colegio, sino un cúmulo de laboratorios y aulas. Fueran cuales fueran sus fines originales,  éstos hoy se han olvidado. No tiene ninguna idea firme de lo que es y de lo que se supone que ha de ser. Lo que quiere decir que no tiene filosofía. No tiene organización filosófica, idea social, no tiene objetivo racionalizado, que lo mantenga unido… No veo cómo podemos esperar, detener y controlar el desarrollo desastroso de los asuntos del mundo hasta que hayamos unido el desarrollo filosófico y el educativo.

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Aumentando el valor de las producciones en el párrafo octingentésimo trigésimo quinto de El Origen de las Especies

Una vez que nos hayamos cargado la taxonomía, que era básicamente lo que se proponía en los párrafos anteriores, entonces… Entonces, en este párrafo podemos ver cuáles serán las consecuencias de tamaño disparate. No sorprende ver entre ellas lo siguiente:

 

El estudio de las producciones domésticas aumentará inmensamente de valor.

 

 

Efectivamente. Con las producciones domésticas empezaba la obra y con las producciones domésticas termina. Objetivo cumplido. Si los ganaderos y los granjeros aumentan el valor de sus producciones entonces el autor puede ir a dormir tranquilo. El resto le importa un bledo.

 

El disparate llega a cotas inauditas, pero proféticas:

 

Una nueva variedad formada por el hombre será un objeto de estudio más importante e interesante que una especie más añadida a la infinidad de especies ya registradas.

 

835.

A grand and almost untrodden field of inquiry will be opened, on the causes and laws of variation, on correlation, on the effects of use and disuse, on the direct action of external conditions, and so forth. The study of domestic productions will rise immensely in value. A new variety raised by man will be a far more important and interesting subject for study than one more species added to the infinitude of already recorded species. Our classifications will come to be, as far as they can be so made, genealogies; and will then truly give what may be called the plan of creation. The rules for classifying will no doubt become simpler when we have a definite object in view. We possess no pedigree or armorial bearings; and we have to discover and trace the many diverging lines of descent in our natural genealogies, by characters of any kind which have long been inherited. Rudimentary organs will speak infallibly with respect to the nature of long-lost structures. Species and groups of species which are called aberrant, and which may fancifully be called living fossils, will aid us in forming a picture of the ancient forms of life. Embryology will often reveal to us the structure, in some degree obscured, of the prototypes of each great class.

 

Se abrirá un campo de investigación, grande y casi no pisado, sobre las causas y leyes de la variación, la correlación, los efectos del uso y del desuso, la acción directa de las condiciones externas, y así sucesivamente. El estudio de las producciones domésticas aumentará inmensamente de valor. Una nueva variedad formada por el hombre será un objeto de estudio más importante e interesante que una especie más añadida a la infinidad de especies ya registradas. Nuestras clasificaciones llegarán a ser genealógicas hasta donde puedan hacerse de este modo, y entonces expresarán verdaderamente lo que puede llamarse el plan de creación. Las reglas de la clasificación, indudablemente, se simplificarán cuando tengamos a la vista un fin definido. No poseemos ni genealogías ni escudos de armas, y hemos de descubrir y seguir las numerosas líneas genealógicas divergentes en nuestras genealogías naturales, mediante los caracteres de todas clases que han sido heredados durante mucho tiempo. Los órganos rudimentarios hablarán infaliblemente sobre la naturaleza de conformaciones perdidas desde hace mucho tiempo; especies y grupos de especies llamadas aberrantes, y que pueden elegantemente llamarse fósiles vivientes, nos ayudarán a formar una representación de las antiguas formas orgánicas. La embriología nos revelará muchas veces la conformación, en algún grado obscurecida, de los prototipos de cada una de las grandes clases.

Lectura aconsejada:

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Atentado contra la Taxonomía en el párrafo octingentésimo trigésimo tercero de El Origen de las Especies

Como indicaba al comentar el párrafo anterior, esta obra es una amenaza muy seria para la taxonomía y, por lo tanto, tomarla en serio constituye un grave peligro para la Historia Natural.

El párrafo presente empieza con una afirmación digna de un análisis muy profundo.

Parecería a primera vista una falsedad que el autor acepta como verdad si leyésemos sólo esto:

 

..la sola distinción entre especies y variedades bien marcadas es que de estas últimas se sabe, o se cree, que están unidas actualmente por gradaciones intermedias, mientras que las especies lo estuvieron en otro tiempo.

 

Pero es que esto tiene materia suficiente para un análisis muy profundo puesto que no es una simple afirmación sino que lleva ese complemento añadido (se cree) y la afirmación final precisamente de aquello que estamos cuestionando (mientras que las especies lo estuvieron en otro tiempo.) . Esto, que como digo merece análisis a parte, va precedido de esto otro:

 

En lo futuro nos veremos obligados a reconocer que

Y pregunto yo: ¿Acaso no es el propio autor de este libro  quien nos obligará a creer lo que él dice?

El resto es un conjunto de disparates que nunca debió ser publicado. Un verdadero atentado contra la taxonomía que, como indicaba arriba, reclama un análisis en profundidad que está todavía por hacer.

 

 

833.

 

 

Hereafter we shall be compelled to acknowledge that the only distinction between species and well-marked varieties is, that the latter are known, or believed to be connected at the present day by intermediate gradations, whereas species were formerly thus connected. Hence, without rejecting the consideration of the present existence of intermediate gradations between any two forms, we shall be led to weigh more carefully and to value higher the actual amount of difference between them. It is quite possible that forms now generally acknowledged to be merely varieties may hereafter be thought worthy of specific names; and in this case scientific and common language will come into accordance. In short, we shall have to treat species in the same manner as those naturalists treat genera, who admit that genera are merely artificial combinations made for convenience. This may not be a cheering prospect; but we shall at least be freed from the vain search for the undiscovered and undiscoverable essence of the term species.

 

En lo futuro nos veremos obligados a reconocer que la sola distinción entre especies y variedades bien marcadas es que de estas últimas se sabe, o se cree, que están unidas actualmente por gradaciones intermedias, mientras que las especies lo estuvieron en otro tiempo. Por consiguiente, sin excluir la consideración de la existencia actual de gradaciones intermedias entre dos formas, nos veremos llevados a medir más cuidadosamente la intensidad real de la diferencia entre ellas y a concederle mayor valor. Es perfectamente posible que formas reconocidas hoy generalmente como simples variedades se las pueda, en lo futuro, juzgar dignas de nombres específicos, y en este caso el lenguaje científico y el corriente se pondrán de acuerdo. En una palabra, tendremos que tratar las especies del mismo modo que tratan los géneros los naturalistas que admiten los géneros como simples combinaciones artificiales hechas por conveniencia. Esta puede no ser una perspectiva tentadora; pero, por lo menos, nos veremos libres de las infructuosas indagaciones tras la esencia indescubierta e indescubrible del término especie.

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Contradicción en la sección Materiales y Métodos

 

En sus instrucciones a los autores las revistas científicas indican la manera en que se han de presentar los artículos para su evaluación y posterior publicación.

Como es lógico en la sección de Materiales y Métodos se leen sentencias de este estilo:

Provide sufficient detail to allow the work to be reproduced.

Suministre información suficiente para que el trabajo sea reproducible.

El problema es cuando inmediatamente después se lee:

Methods already published should be indicated by a reference: only relevant modifications should be described.

Los métodos ya publicados deben indicarse con una referencia: sólo modificaciones relevantes deberán describirse.

Entonces:  ¿Qué hacer?

Ante esta contradicción, ha de prevalecer la primera parte. Lo principal es que los métodos queden establecidos claramente y que el lector conozca precisamente el origen de los datos presentados en resultados, de manera que, como dice arriba, sean reproducibles. Los métodos que estén ya descritos pueden perfectamente volver a describirse. Seguro que será ocasión de analizarlos en detalle, contrastarlos con métodos o descubrimientos más recientes y, eventualmente, criticar alguno de sus aspectos.

 La misma cuestión discutida en Research Gate

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Falacias para terminar capítulo en el párrafo sexcentésimo vigésimo cuarto del Origen de las Especies

Como prueba de lo dicho al comentar el párrafo anterior, es decir, que el autor era un ignorante sobre el tema del que escribía, unas bonitas frases. El resumen de la teoría fundamental de la evolución, base de la biología contemporánea:

que las especies han sido producidas por generación ordinaria, por haber sido suplantadas las formas antiguas por formas orgánicas nuevas y perfeccionadas, producto de la variación y de la supervivencia de los más adecuados.

 

 

624

If, then, the geological record be as imperfect as many believe, and it may at least be asserted that the record cannot be proved to be much more perfect, the main objections to the theory of natural selection are greatly diminished or disappear. On the other hand, all the chief laws of palaeontology plainly proclaim, as it seems to me, that species have been produced by ordinary generation: old forms having been supplanted by new and improved forms of life, the products of variation and the survival of the fittest.

 

Si los registros geológicos son, pues, tan incompletos como muchos creen -y, por lo menos, puede afirmarse que no puede probarse que los registros sean mucho más perfectos-, las objeciones principales a la teoría de la selección natural disminuyen mucho o desaparecen. Por otra parte, todas las leyes principales de la Paleontología proclaman claramente, a mi juicio, que las especies han sido producidas por generación ordinaria, por haber sido suplantadas las formas antiguas por formas orgánicas nuevas y perfeccionadas, producto de la variación y de la supervivencia de los más adecuados.

 

 

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Robusteciendo una teoría que no lo es mediante una conclusión rotunda en el párrafo cuadrigentésimo quincuagésimo quinto de El Origen de las Especies

 

La selección natural es una expresión hueca, no es nada. ¿Nada? Un momento, lean con atención hasta el final del párrafo. ¿Leen ustedes lo que yo he leído?:

 

pero para mi imaginación es muchísimo más satisfactorio considerar instintos, tales como el del cuclillo joven, que expulsa a sus hermanos adoptivos; el de las hormigas esclavistas; el de las larvas de icneumónidos, que se alimentan del cuerpo vivo de las orugas, no como instintos especialmente creados o fundados, sino como pequeñas consecuencias de una ley general que conduce al progreso de todos los seres orgánicos; o sea, que multiplica, transforma y deja vivir a los más fuertes y deja morir a los más débiles.

 

Conclusión:

El autor busca y ha encontrado la satisfacción de su imaginación mediante una ley general que deja vivir a los más fuertes y deja morir a los más débiles.

 

 

 

 

 

 

455

This theory is also strengthened by some few other facts in regard to instincts; as by that common case of closely allied, but distinct, species, when inhabiting distant parts of the world and living under considerably different conditions of life, yet often retaining nearly the same instincts. For instance, we can understand, on the principle of inheritance, how it is that the thrush of tropical South America lines its nest with mud, in the same peculiar manner as does our British thrush; how it is that the Hornbills of Africa and India have the same extraordinary instinct of plastering up and imprisoning the females in a hole in a tree, with only a small hole left in the plaster through which the males feed them and their young when hatched; how it is that the male wrens (Troglodytes) of North America, build “cock-nests,” to roost in, like the males of our Kitty-wrens,—a habit wholly unlike that of any other known bird. Finally, it may not be a logical deduction, but to my imagination it is far more satisfactory to look at such instincts as the young cuckoo ejecting its foster-brothers, ants making slaves, the larvae of ichneumonidae feeding within the live bodies of caterpillars, not as specially endowed or created instincts, but as small consequences of one general law leading to the advancement of all organic beings—namely, multiply, vary, let the strongest live and the weakest die.

 

 

Esta teoría se robustece también por algunos otros hechos relativos a los instintos, como el caso común de especies muy próximas, pero distintas, que, habitando en partes distintas del mundo y viviendo en condiciones considerablemente diferentes, conservan, sin embargo, muchas veces, casi los mismos instintos. Por ejemplo: por el principio de la herencia podemos comprender por qué es que el tordo de la región tropical de América del Sur tapiza su nido con barro, de la misma manera especial que lo hace nuestro zorzal de Inglaterra; por qué los cálaos de África y de India tienen el mismo instinto extraordinario de emparedar y aprisionar las hembras en un hueco de un árbol, dejando sólo un pequeño agujero en la pared, por el cual los machos alimentan a la hembra y a sus pequeñuelos cuando nacen; por qué las ratillas machos (Troglodytes) de América del Norte hacen nidos de macho («cock-nests»), en los cuales descansan como los machos de nuestras ratillas, costumbre completamente distinta de las de cualquier otra ave conocida. Finalmente, puede no ser una deducción lógica, pero para mi imaginación es muchísimo más satisfactorio considerar instintos, tales como el del cuclillo joven, que expulsa a sus hermanos adoptivos; el de las hormigas esclavistas; el de las larvas de icneumónidos, que se alimentan del cuerpo vivo de las orugas, no como instintos especialmente creados o fundados, sino como pequeñas consecuencias de una ley general que conduce al progreso de todos los seres orgánicos; o sea, que multiplica, transforma y deja vivir a los más fuertes y deja morir a los más débiles.

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En el mural de Diego Rivera

Cuentan en la web Rebelión que, en 1932,  Nelson Rockefeller contrató a Diego Rivera para decorar el recibidor del Rockefeller Center de New York.  Al año siguiente, Rivera pintó por encargo de John D. Rockefeller Jr. “El hombre en una encrucijada” en el edificio RCA; mural que porque contenía un retrato de Lenin desató una fuerte polémica en la sociedad norteamericana a través de sus medios de comunicación. La familia Rockefeller le propuso entonces que reemplazara a Lenin por cualquier otra cara conocida pero Rivera se negó a hacerlo y respondió que, a lo sumo, estaría dispuesto a poner la figura de Lincoln junto a la de Lenin.

Acusado de «hacer propaganda» el artista replicó:

 

«todo arte es propaganda»

 

Ante la firmeza de Rivera,  el millonario mandó tapar el mural que sería destruido poco después. Una vez que hubo regresado a México, Rivera volvió a pintar el mismo mural, pero esta vez en el tercer piso del palacio de Bellas Artes de México, con su figura de Lenin, la de Trotsky, la de Darwin y con el mismo título, pero con ligeras diferencias o añadidos respecto al proyectado para Nueva York, como la inclusión de Rockefeller de manera harto siniestra.

 

En el blog Subestructuras nos explican un poco el mural:

El mural representa dos mundos, el capitalista (a la izquierda) y el socialista (a la derecha).

A la izquierda podemos encontrar algunas de las siguientes representaciones: La guerra química, la pobreza infantil, los vicios asociados a la bebida, el juego y la prostitución, el poder de la religión, La policía reprimiendo. E inclusive se encuentra Charles Darwin en una secuencia que despliega la teoría de la evolución de un modo peculiar: Un niño desnudo se arrastra por el piso junto a una tortuga y otros animales mientras toma de la mano a un mono, que se abraza -simultáneamente- a un joven que tiene un loro en su hombro, mientras Darwin los señala con su dedo.

Del lado derecho, Rivera quiso representar el mundo socialista. Allí la estatua, representante del poder del Estado o bien de la religión -o bien de ambas- ha perdido su cabeza, y los obreros se sientan sobre ella. Los trabajadores unidos y vestidos con colores rojizos, miran en conjunto hacia el otro mundo. Se observa a Lenin -líder de la revolución de octubre- uniendo a las razas con sus manos y, por último, se ve una bandera roja que es acompañada por Marx y Engels -padres del socialismo científico- que están junto a Trotsky. Rivera, socarronamente, se autorretrató entre ellos.

 

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