‘Doblepensar’

¿Cuán bajo hemos caído? El oxímoron como medida del deterioro del lenguaje

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los oxímoron son expresiones, habitualmente de dos términos, en las que ambos se contradicen, disputan entre sí un espacio que no puede ser ocupado por ambos puesto que lo que uno significa no es compatible con el otro.

El diccionario de oxímoron cuenta con más de cien de estas expresiones. La parte más sencilla en la elaboración de este diccionario es la que consiste en dar las definiciones de estas expresiones puesto que son todas ellas iguales entre sí e iguales a cero: ninguna significa nada. Pero cuidado que esto no quiere decir que estas expresiones no tengan valor. Al contrario, pueden servir  para la destrucción del lenguaje. Son muy útiles para la generación de confusión y por eso a veces se utilizan en procesos de lavado de cerebro masivo. Es por eso que son cada vez más frecuentes en los terrenos de la política y de la educación.

En español se ha denominado a estas expresiones flatus vocis o también fantasmas semánticos.

La cantidad de oxímoron en un lenguaje es indicador de su deterioro y así en el español contemporáneo vemos que hemos caído verdaderamente bajo cuando tan abundantes son los casos encontrados a diario.

Con el desarrollo de las especialidades académicas se han revelado algunas particularmente fecundas en oxímoron. Tal es el caso de la Economía, de las Ciencias de la Educación, por supuesto de la Filosofía y también, como no, de la Biología.

La Economía se basa en gran medida en la gestión y proliferación de este tipo de expresiones y así tenemos la enorme familia de los oxímoron relacionados con el capital y el capitalismo (Capital humano, Capitalismo avanzado, Capitalismo de Estado, etc.) o aquellos en relación con la banca (Banca amiga, Banca ética, Banca solidaria, etc.).

La cultura de masas, la cultura tecnológica o la educación financiera serán ejemplos de oxímoron en el campo de las Ciencias de la Educación. La filosofía materialista es un buen ejemplo del dominio de la Filosofía, cultivada y abonada desde hace décadas por muchos grupos de expertos internacionalmente reconocidos y retribuidos, pero entre los flatos verbales más notables de todos los tiempos tenemos a la selección natural y la inteligencia artificial. El primero nacido y cultivado con esmero en los terrenos de la Biología,  el segundo de la cibernética que viene a ser la interfaz entre aquella y la informática.

Al admitir tales nociones auto-contradictorias e imposibles, el pensamiento queda bloqueado; su mejor parte anulada: la crítica y la auto-crítica desaparecen. El pensamiento se esfuma para dejar lugar a  la ideología. ¿Cuál es la diferencia entre uno, el pensamiento y la otra, la ideología? El primero es abierto y la segunda es cerrada, limitada. El primero extiende los límites de la razón, la segunda los recorta.

El oxímoron vuelve loco al hablante y lo domina. La selección natural no requiere explicación otra que su propia definición (tautología): sobreviven los más aptos, esto es los que sobreviven. La teoría científica queda degradada y la Ciencia convertida en anti-ciencia. Al admitir la inteligencia artificial el hablante se reconoce uno más entre los robots, máqinas pensantes y engendros cibernéticos. El hablante reconoce su propia estupidez, confiesa su incapacidad, y renuncia así a su cualidad principal, el pensamiento, al que entrega en manos de la autoridad del partido. Pero no importa,  dentro de cincuenta años nadie entenderá ya de qué estamos hablando. ¿Verdad?

 

 

 

 

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La Ciencia, la Literatura y sus motores

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En un momento dado escribió Javier Marías:

Porque el pasar que más interesa a Benet es el que más se asemeja al pasar de la vida, en la que nunca nadie tiene todos los datos o toda la memoria o toda la seguridad o toda la interpretación de cómo fueron o son las cosas, aun las que más nos atañen o más han condicionado nuestra existencia teñidas todas de parcialidad e incertidumbre.

 

Y en otra ocasión:

En realidad la vieja aspiración de cualquier cronista o superviviente, relatar lo ocurrido, dar cuenta de lo acaecido, dejar constancia de los hechos y delitos y hazañas, es una mera ilusión o quimera, o mejor dicho, la propia frase, ese propio concepto,  son ya metafóricos y forman parte de la ficción. “Relatar lo ocurrido” es ya inconcebible y vano, o bien es sólo posible como invención.

 

Y antes de todo eso:

A diferencia del científico o el filosófico, el pensamiento literario se caracteriza por dos privilegios que son sólo suyos: no está sujeto a argumento ni a demostración (…), no depende de un hilo conductor razonado ni necesita mostrar cada uno de sus pasos; por consiguiente le está permitida la contradicción.

 

La contradicción, la ambigüedad, son motores en toda obra literaria como también lo son en El Origen de las Especies que, recordemos, es obra que no pertenece a la Ciencia sino a la Épica.

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Ahora que vamos despacio, vamos a definir la selección natural

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En la imagen se pretende una definición de la Selección Natural. Está tomada de unos comentarios del Dr Sutton en Twitter, pero podría estarlo de cualquier otro sitio.

In a nut shell, dice, o sea condensada como en una nuez. Veamos…

No pondremos particular atención al punto 1 que contiene una  trivialidad ni al 2 que contiene un disparate. Los puntos 3, 4, 5  y 6 contienen la cantinela de siempre: la vida como lucha. Un punto de vista sectario y autoritario.

Centrémonos, eso sí en el punto 7:

 

7.  These variations, selected for long enough by the “natural process of selection”,  eventually produce new species  by way of divergence from common ancestors.

7. Las variaciones, seleccionadas suficientemente por el “proceso natural de selección”, eventualmente producen nuevas especies por vía de la divergencia a partir de antepasados comunes.

 

Si.  Han leído ustedes bien. Así se nos pretende explicar la Selección Natural desde hace ya más de cien años, un oxímoron, un error. La idea: Mantener en pie esa estupidez: la vida como lucha. Un punto de vista sectario y autoritario.

 

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Hermosa es la destrucción de las palabras

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

It’s a beautiful thing, the destruction of words

Orwell. 1984

 

A lo largo de los años he intentado, sin éxito, entender lo que pueda ser la Selección Natural. La conclusión es que la Selección Natural no es nada por estar basada en un error.

Darwin, en sus observaciones en las granjas, confundió Selección con Mejora y vino a decir: Lo mismo que en la granja el agricultor o el ganadero seleccionan a sus mejores ejemplares como parentales, así mismo la naturaleza selecciona aquellos que presentan características ventajosas. Pero claro, aquí queda sin definir lo que sea eso de Características ventajosas mientras que  el agricultor o el ganadero conocen perfectamente cuáles serán dichas características. La naturaleza no selecciona como lo hacen el agricultor o el ganadero. En la naturaleza no hay esa intención expresa y manifiesta. No existe el progreso.

La selección en la granja es una parte del proceso de Mejora Genética y sería absurdo pensar que en la naturaleza existe algo así como la Mejora Genética Natural. Para ser exactos Darwin, Wallace y antes que ellos Matthew y otros debieron pensar no en Selección Natural sino en Mejora Natural, lo cual es oxímoron, como también lo es Selección natural.

En vez de retractarse y corregir su error,  en vez de retirar el termino selección natural que es erróneo y sólo conduce a confusión como había indicado Pierre Flourens, contemporáneo de Darwin; en vez de rechazar el error como es el deber de todo científico, lo que ocurrió es verdaderamente increíble.

Debido al enorme poder de Huxley y asociados se impuso la expresión Selección Natural que no tiene ningún significado ni valor alguno para entender lo que sucede en la formación de especies. Se impuso con tanta fuerza que contaminó el significado de la palabra selección, que estaba muy claro hasta entonces.

Pues bien ahora hay diccionarios que proponen para la palabra Selección dos alternativas: La normal y una segunda, fabulosa que traduzco del inglés:

Un proceso en el que las influencias genéticas o ambientales determinan qué tipos de organismos progresan mejor que otros, contemplado como un factor en evolución.

Esta ya no es la definición de Selección Natural sino  la de Selección, así como suena, a secas. El error se ha extendido y ha contaminado zonas más generales del lenguaje. Se acuerdan de lo que profetizaba Orwell en 1984: Reducir el lenguaje para reducir el pensamiento: It’s a beautiful thing, the destruction of words. En ello estamos Mr Orwell.

 

Aquí les dejo un fragmento de 1984 que comienza hablando del Diccionario de Neolengua (la actual Wikipedia):

 

‘The Eleventh Edition is the definitive edition,’ he said. ‘We’re getting the language into its final shape-the shape it’s going to have when nobody speaks anything else. When we’ve finished with it, people like you will have to learn it all over again. You think, I dare say, that our chief job is inventing new words. But not a bit of it! We’re destroying words—scores of them, hundreds of them, every day. We’re cutting the language down to the bone. The Eleventh Edition won’t contain a single word that will become obsolete before the year 2050.

‘He bit hungrily into his bread and swallowed a couple of mouthfuls, then continued speaking, with a sort of pedant’s passion. His thin dark face had become animated, his eyes had lost their mocking expression and grown almost dreamy.

‘It’s a beautiful thing, the destruction of words. Of course the great wastage is in the verbs and adjectives, but there are hundreds of nouns that can be got rid of as well. It isn’t only the synonyms; there are also the antonyms. After all, what justification is there for a word which is simply the opposite of some other word? A word contains its opposite in itself. Take “good”, for instance. If you have a word like “good”, what need is there for a word like “bad”? “Ungood” will do just as well—better, because it’s an exact opposite, which the other is not. Or again, if you want a stronger version of “good”, what sense is there in having a whole string of vague useless words like “excel­lent” and “splendid” and all the rest of them? “Plusgood” covers the meaning; or “doubleplusgood” if you want something stronger still. Of course we use those forms already, but in the final version of Newspeak there’ll be nothing else. In the end the whole notion of goodness and badness will be covered by only six words—in reality, only one word. Don’t you see the beauty of that, Winston? It was B.B.’s idea originally, of course,’ he added as an afterthought.

A sort of vapid eagerness flitted across Winston’s face at the mention of Big Brother. Nevertheless Syme immedi­ately detected a certain lack of enthusiasm.

‘You haven’t a real appreciation of Newspeak, Winston,’ he said almost sadly. ‘Even when you write it you’re still thinking in Oldspeak. I’ve read some of those pieces that you write in the Times occasionally. They’re good enough, but they’re translations. In your heart you’d prefer to stick to Oldspeak, with all its vagueness and its useless shades of meaning. You don’t grasp the beauty of the destruction of words. Do you know that Newspeak is the only language in the world whose vocabulary gets smaller every year?

‘Winston did know that, of course. He smiled, sympa­thetically he hoped, not trusting himself to speak. Syme bit off another fragment of the dark-coloured bread, chewed it briefly, and went on:

‘Don’t you see that the whole aim of Newspeak is to narrow the range of thought? In the end we shall make thoughtcrime literally impossible, because there will be no words in which to express it. Every concept that can ever be needed will be expressed by exactly one word, with its meaning rigidly defined and all its subsidiary meanings rubbed out and forgotten. Already, in the Eleventh Edition, we’re not far from that point. But the process will still be continuing long after you and I are dead. Every year fewer and fewer words, and the range of consciousness always a little smaller. Even now, of course, there’s no reason or excuse for committing thoughtcrime. It’s merely a ques­tion of self-discipline, reality-control. But in the end there won’t be any need even for that. The Revolution will be complete when the language is perfect. Newspeak is Ingsoc* and Ingsoc is Newspeak,’ he added with a sort of mystical satisfaction. ‘Has it ever occurred to you, Winston, that by the year 2050, at the very latest, not a single human being will be alive who could understand such a conversation as we are having now?’

‘Except—– ‘ began Winston doubtfully, and then stopped.

It had been on the tip of his tongue to say ‘Except the proles**,’ but he checked himself, not feeling fully certain that this remark was not in some way unorthodox. Syme, however, had divined what he was about to say.

‘The proles are not human beings,’ he said carelessly. ‘By 2050—earlier, probably—all real knowledge of Old-speak will have disappeared. The whole literature of the past will have been destroyed. Chaucer, Shakespeare, Milton, Byron—they’ll exist only in Newspeak versions, not merely changed into something different, but actually changed into something contradictory of what they used to be. Even the literature of the Party will change. Even the slogans will change. How could you have a slogan like “freedom is slavery” when the concept of freedom has been abolished? The whole climate of thought will be different. In fact there will be no thought, as we understand it now. Orthodoxy means not thinking—not needing to think. Orthodoxy is unconsciousness.

‘One of these days, thought Winston with sudden deep conviction, Syme will be vaporized. He is too intelligent. He sees too clearly and speaks too plainly. The Party does not like such people. One day he will disappear. It is written in his face. (Págs. 53-56)

 

 

 

 

 

 

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Substituto de la religión: Una interpretación parcialmente correcta del El Origen de las Especies por Juan Benet

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Juan Benet, que no había leído el Origen de las Especies, se refería en una entrevista a la Ciencia como Aparato de Convicciones.

En su libro titulado Londres Victoriano, este autor dedica unos párrafos memorables al Origen de las Especies, libro que, repetimos, no había leído, y por tanto no podía entender.

No obstante acierta en algunos de sus comentarios y destaca realmente lo que es esta obra: Un acontecimiento capital de la Época victoriana.  Empero, se equivoca al decir que el libro resumía treinta años de pacientes investigaciones biológicas. No hay ni una sola investigación biológica original en este libro.

Acierta plenamente en otros puntos de los que resumimos dos:

  1. El libro estaba llamado a cambiar la concepción intelectual del mundo
  2. Suponía la destrucción de los fundamentos de la religión, del Estado, de la familia y del orden social.

 

Pero lean ustedes estos párrafos, obra cumbre de la escritura sintética, por si pudiese habérsenos escapado algún otro aspecto importante, que seguro será digno de mención y crítica en posteriores ocasiones. Y fíjense sobre todo en los errores y en los aciertos al hablar de El Origen de las Especies, un libro, dice,… que resumía treinta años de pacientes investigaciones biológicas, lo cual es falso…y que estaba llamado a cambiar la concepción intelectual del mundo al desplazar las doctrinas mítico-religiosas y ocupar con una teoría científica el hueco dejado por ellas. Y esto último es cierto a medias, un libro destinado a desplazar una serie de doctrinas mítico-religiosas, cierto. Pero con… ¿con una teoría científica? No. Eso no es posible. Las doctrinas mítico-religiosas sólo pueden ser reemplazadas por otras doctrinas mítico-religiosas. Se equivoca de nuevo Benet. En el libro de Darwin no había teoría científica ni formulación lógica alguna.

Como bien dice al final de estos párrafos,  se trataba de algo que habían entendido bien las mentes ortodoxas-y las anglicanas, las más fieras. Se trataba  de sentar las bases para la destrucción de los fundamentos de la religión del Estado, de la familia y del orden social. Lo dicho. Lean, piensen y comenten…

….Comienza la cita de Londres victoriano…

Ciertamente, en sus últimos años Alberto había podido asistir a una auténtica erupción de la energía, del talento y del coraje de su pueblo; a un renacimiento —por segunda vez en el siglo— de la ciencia, de la industria y del arte. Cuando en el último cuarto de siglo Oscar Wilde acuñó el concepto de “Renacimiento inglés”, como tema central de sus conferencias en Gran Bretaña y Estados Unidos se estaba sin duda refiriendo a las grandes señales que había en la década de su nacimiento. En el año 1858 se procedió a la botadura del Great Eastern, un monstruo de hierro de 20 000 toneladas de desplazamiento, sólo superado en el siglo XX, que podía transportar 4 000 pasajeros alojados en cinco cubiertas y depositarlos al otro lado del Atlántico en cuatro días de navegación, aunque nunca llegó a hacerlo; Wallace y Darwin impartían sus primeras lecciones sobre la selección natural que apenas despertaron unas pocas controversias entre los especialistas: Maxwell enunciaba las leyes del campo electromagnético. Thompson, posteriormente lord Kelvin, definía los límites térmicos del universo. En aquellos años Dickens publica Tiempos difíciles, Pequeña Dorrit, La historia de dos ciudades y Grandes esperanzas; George Eliot, las Escenas de la vida clerical, Silas Marner y Adam Bede; Stevenson, La isla del tesoro, y De Quincey, la versión final de Las confesiones de un opiómano inglés: Fitzgerald,  la traducción de Rubbaiyat de Ornar Khayyam, y Morris, La defensa de Guenevere al tiempo que funda su compañía de textiles. Millais pinta Sir Isumbras, Vale of Rest y Autumn Leaves. Whistler At the Piano; Scott construye la capilla del colegio de Exeter. Stevens el monumento a Wellington y Landseer los leones de la columna de Nelson, un aditamento que en lo sucesivo se considerará obligado para toda clase de parlamentos, puentes, bancos y muscos. Speke descubre y explora el lago Nyanza y Livingstone el Nyassa; Stanley, en busca de este último, descubre las fuentes del Nilo.

Pero sin duda el acontecimiento capital de entonces fue la publicación por Darwin de El Origen de las Especies, un libro que resumía treinta años de pacientes investigaciones biológicas y que estaba llamado a cambiar la concepción intelectual del mundo al desplazar las doctrinas mítico-religiosas y ocupar con una teoría científica el hueco dejado por ellas.

No es fácil imaginar hoy en día una polémica que se trasladó hacia los principios morales y religiosos en que reposaba la sociedad en lugar de centrarse sobre los hechos o las familias de hechos estudiados por Darwin y reunidos todos en una única y lógica formulación. En el pasado, la ciencia era una actividad un tanto marginal y esotérica, casi una actividad de brujos, sus hallazgos sólo tenían una limitada aplicación en la vida social, y de hecho la ciudad y el campo podían vivir ajenos a ellos, y si sus teorías chocaban con las doctrinas oficiales bastaba con declararlas heréticas y dejar que siguiera el curso de la historia. Pero la Ilustración, los progresos y descubrimientos  científicos de los siglos XVIII y XIX y la Revolución Industrial, habían hecho de la ciencia, sobre todo de la experimental, uno de los pilares de la sociedad, tan imprescindible como los otros. En tiempos de Darwin, un conflicto entre ciencia y doctrina ofrecía ya pocas posibilidades de componendas y obligaba a elegir. La teoría de la evolución fue recibida con horror por las mentes ortodoxas-y las anglicanas, las más fieras- persuadidas de que cualquier hipótesis contraria a la creación del mundo por seis actos de potestad divina en seis días de una semana muy cargada de trabajo, suponía la destrucción de los fundamentos de la religión del Estado, de la familia y del orden social.

…Fin de la cita.

 

Bibliografía

Benet, J. 1989. Londres victoriano. Editorial Planeta. Barcelona.

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Decididamente Darwin se opone a la idea de Diseño: Algunas opiniones al respecto.

Son muchos entre los lectores de El Origen de las Especies los que detectaron su objetivo de ir en contra de la idea de diseño. Ya vimos por ejemplo la interpretación del Reverendo Charles Hodge en su libro “What is darwinism?” .

Otro lector con interpretación semejante es más conocido y menos religioso. Se trata de Henry James, quien había estado en la casa del naturalista inglés, no sabemos si tomando el té o no, tal vez sí. Y por lo tanto tal vez fuese ahí, en Down, en la casa de Darwin, tomando el té en donde se inspiró para escribir aquel párrafo memorable en el que relacionaba la moral de los ingleses con el té, identificándolos.

Pues bien, Henry James, amigo de Darwin había dicho de su obra que con ella se había eliminado de una vez por todas el diseño de la mente de los científicos:“has once for all displaced design from the minds of the ‘scientific”.

Que hubiese podido ocurrir esto sería difícil de entender sin una ayuda. Pero Henry James sabía lo que decía.  Según indica Kristin Boudreau James sospechaba de la autoridad institucional, aceptando las ideas por su utilidad más que por el status de sus fuentes:

 

James was cheerfully suspicious of institutional authority, accepting ideas because of their usefulness rather than because of the status of their sources.

 

En España un lector de Darwin que se  percató de su intención fue Cánovas del Castillo, quien en un discurso indicó que Darwin se proponía hacer inútil la idea de Dios.

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NOOSFERA: Evolución: entre la Ciencia y la religión

24.06.2016 18:30h – 20:30h

Lugar: Sala A

 

Con Emilio Cervantes (Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología – CSIC)

El análisis metódico, es decir científico, de la Evolución revela aspectos más propios de la religión que de la ciencia. Sin ir más lejos es frecuente una pregunta que, aunque adquiere distintas formas, podemos expresar de esta manera: ¿Cree usted en la evolución? Pero esta pregunta no es lícita. Veremos, entre otras cosas, por qué.

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La fascinante historia del Dr John van Whye, evaluador de una revista científica

La web Darwin Online dice del Dr van Whye:

His research has resolved some of the most intractable mysteries and debunked long-standing myths in the field such as Darwin’s delay, when Darwin received Wallace’s evolution essay, whether Darwin was the naturalist or only companion on the Beagle, where the legend of Darwin’s finches comes from, whether Darwin lost his faith when his daughter Annie died and whether it’s really just a straightforward fact that Bates and Wallace set out to the Amazon to solve the problem of the origin of species as tradition long held. He curated the restoration of Darwin’s Christ’s College rooms [see here & here] and the Wallace exhibition at the Science Centre Singapore.

 

(Su investigación ha resuelto algunos de los más insuperables misterios y ha desacreditado mitos de muchos años en el campo como el retraso de Darwin, cuando Darwin recibió el ensayo de evolución de Wallace, si Darwin era el naturalista o sólo el compañero en el Beagle, de dónde viene la leyenda de los pinzones de Darwin, si Darwin perdió su fe cuando su hija Annie murió y si esto es realmente solamente tras un hecho franco que Bates y Wallace se fueron al Amazonas solucionar el problema del origen de especies como mantiene una tradición mucho tiempo sostenida. Él se encargó de la restauración de las habitaciones de Darwin en Christ’s  y la exposición de Wallace en el Science Centre Singapore.  )

Desde hace algún tiempo  el Doctor Whye era miembro del panel de expertos consultivo de la revista Filozoficzne Aspekty Genezy (los Aspectos Filosóficos de Origen). Esta revista publicó en 2015 el artículo del Doctor Sutton titulado:  Sobre la Contaminación del Conocimiento: Nuevas Datos desafían las Reclamaciones de los Conceptos Independientes de Darwin y Wallace sobre la Hipótesis Previa-publicada de Matthew.

Poco después, el Doctor John Whye dimitió del panel de expertos de la revista.

Ahora en un comunicado de prensa el Doctor John Whye dice:

I resigned from the panel of the journal when I learned  that they had misrepresented the nature of the journal when inviting me to join the panel. It was described as a journal about science and origins, when in fact  supports the creationist ideology called Intelligent Design. I had at any rate never had any further contact with them, so no content in the journal was ever seen by me before publication.

Dr Suttons allegations about a purported influence of Matthew on Darwin and Wallace are not new.

This conspiracy theory is so silly and based on such forced and contorted imitations of historical method that no qualified historian could take it seriusly.

 

Que traduzco:

 

Dimití del panel de la revista cuando supe que, al invitarme a formar parte del panel, habían falsificado la naturaleza de la revista. Me lo habían descrito como una revista  sobre la ciencia y orígenes, cuando de hecho apoya la ideología creationista llamada Diseño Inteligente. Yo nunca había tenido más contacto con ellos, ni vi contenido alguno de la revista antes de su publicación.

Las alegaciones de doctor Sutton sobre una pretendida influencia de Matthew sobre Darwin y Wallace no son nuevas. Esta teoría de la conspiración es tan tonta y basada en tales imitaciones forzadas y retorcidas del método histórico que ningún historiador calificado podría tomarse en serio.

 

O sea que las pruebas aportadas por el Dr Sutton (Darwin copìó de Matthew) en lugar de servir al Dr van Whye para su auténtico fin (ver un fraude) le han servido para darse cuenta de que estaba en el panel de expertos de una revista favorable al diseño inteligente, para la cual al parecer no había evaluado ni un solo artículo. Bien, cada cual es libre de opinar a favor o en contra de la evidencia. Pero entonces… ¿De qué teoría de la conspiración habla el Dr van Whye?

 

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La huella de Huxley en el párrafo octingentésimo vigésimo séptimo de El Origen de las Especies

 

Hace tiempo que terminamos de comentar párrafo a párrafo el Origen de las Especies, una larga y amarga tarea que nos ha llevado varios años. Empero, esto no excluye volver sobre algún párrafo en los casos en los que una eventual re-lectura pueda ofrecer algo interesante.

Como decíamos al comentar los párrafos finales, estos contienen grandes dosis de arrogancia y faltas de respeto inauditas para con la Historia Natural y la Taxonomía. Es increible que estos párrafos permanezcan de esta manera sin que sean sometidos a una crítica constante.

Por otra parte es en algunos de estos párrafos en donde se demuestra que Darwin no escribió solo su libro. Ni mucho menos. En ellos la huella de Huxley es evidente. Su estilo pomposo y retórico, sus metáforas, su acritud al presentar la Historia Natural como una disputa constante entre los evolucionistas y los creacionistas. No hay que olvidar que fue Huxley quien defendió a Darwin de las críticas de el origen y que su función a lo largo del proceso de difusión del libro fue indiscutible. Pensamos asimismo que Huxley tuvo un papel indiscutible en la redacción de sus párrafos. Por ejemplo en este, donde dice:

 

 

827.

 

Several eminent naturalists have of late published their belief that a multitude of reputed species in each genus are not real species; but that other species are real, that is, have been independently created. This seems to me a strange conclusion to arrive at. They admit that a multitude of forms, which till lately they themselves thought were special creations, and which are still thus looked at by the majority of naturalists, and which consequently have all the external characteristic features of true species—they admit that these have been produced by variation, but they refuse to extend the same view to other and slightly different forms. Nevertheless, they do not pretend that they can define, or even conjecture, which are the created forms of life, and which are those produced by secondary laws. They admit variation as a vera causa in one case, they arbitrarily reject it in another, without assigning any distinction in the two cases. The day will come when this will be given as a curious illustration of the blindness of preconceived opinion. These authors seem no more startled at a miraculous act of creation than at an ordinary birth. But do they really believe that at innumerable periods in the earth’s history certain elemental atoms have been commanded suddenly to flash into living tissues? Do they believe that at each supposed act of creation one individual or many were produced? Were all the infinitely numerous kinds of animals and plants created as eggs or seed, or as full grown? and in the case of mammals, were they created bearing the false marks of nourishment from the mother’s womb? Undoubtedly some of these same questions cannot be answered by those who believe in the appearance or creation of only a few forms of life or of some one form alone. It has been maintained by several authors that it is as easy to believe in the creation of a million beings as of one; but Maupertuis’ philosophical axiom “of least action” leads the mind more willingly to admit the smaller number; and certainly we ought not to believe that innumerable beings within each great class have been created with plain, but deceptive, marks of descent from a single parent.

 

Varios naturalistas eminentes han manifestado recientemente su opinión de que una multitud de supuestas especies dentro de cada género no son especies reales; pero que otras especies son reales, esto es, que han sido creadas independientemente. Esto me parece que es llegar a una extraña conclusión. Admiten que una multitud de formas, que hasta hace poco creían ellos mismos que eran creaciones especiales, y que son consideradas todavía así por la mayor parte de los naturalistas, y que, por consiguiente, tienen todos los rasgos característicos extremos de verdaderas especies; admiten, sí, que éstas han sido producidas por variación, pero se niegan a hacer extensiva la misma opinión a otras formas poco diferentes. Sin embargo, no pretenden poder definir, y ni siquiera conjeturar, cuáles son las formas orgánicas creadas y cuáles las producidas por leyes secundarias. Admiten la variación como una vera causa en un caso; arbitrariamente la rechazan en otro, sin señalar ninguna distinción entre ambos. Vendrá el día en que esto se citará como un ejemplo de la ceguera de la opinión preconcebida. Estos autores parecen no asombrarse más de un acto milagroso o de creación que de un nacimiento ordinario. Pero ¿creen realmente que en innumerables períodos de la historia de la Tierra ciertos átomos elementales han recibido la orden de formar de repente tejidos vivientes? ¿Creen que en cada supuesto acto de creación se produjeron muchos o un individuos? Las infinitas clases de animales y plantas ¿fueron creadas todas como huevos o semillas, o por completo desarrolladas? Y, en el caso de los mamíferos, ¿fueron éstos creados llevando la falsa señal de la nutrición por el útero de la madre? Indudablemente, algunas de estas mismas preguntas no pueden ser contestadas por los que creen en la aparición o creación de sólo un corto número de formas orgánicas o de alguna forma solamente. Diversos autores han sostenido que es tan fácil creer en la creación de un millón de seres como en la de uno; pero el axioma filosófico de Maupertuis, de la menor acción nos lleva con más gusto a admitir el menor número, y ciertamente no necesitamos creer que han sido creados innumerables seres dentro de cada una de las grandes clases con señales patentes, pero engañosas, de ser descendientes de un solo antepasado.

Lectura aconsejada:

 

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¿Será la religión una cuestión de élites?

En su entrada titulada Relationship between religion and science, Wikipedia contiene una información que la confirma como lo que hace tiempo venimos advirtiendo: La pesadilla que Orwell predijo en su novela 1984: El Diccionario de Neolengua.

A fecha de hoy (11 de febrero de 2016), al tratar sobre la relación entre Religión y Ciencia indica:

While the conflict thesis remains popular for the public, it has lost favor among most contemporary historians of science and the majority of scientists in elite universities in the US do not hold a conflict view.

 

Es decir:

 

Mientras la tesis del conflicto sigue siendo popular, ha perdido el favor de los historiadores contemporáneos de la ciencia y de la mayoría de los científicos en las universidades de élite de los Estados Unidos, quienes no mantienen tal visión del conflicto.

 

Ahora bien: ¿Por qué la plebe, la gente, la pobre gente, mantiene esa visión de la relación entre Religión y Ciencia como un conflicto?

¿No será acaso porque el Partido se ha empeñado en ello?. ¿No será porque la autoridad, representada entre otros por el Diccionario de Neolengua ha decidido que los pobres no tienen derecho a una Religión que no sea la de la Ciencia o la de la Evolución?

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