‘Dogmas’

Malas noticias para la secta darwinista

Michael Sutton es criminólogo, Editor General y Fundador de la revista Journal of Criminology. Profesor de Criminología y Director del Study and Reduction of Hate Crimes de la Universidad Nottingham Trent. Ha publicado artículos en los temas de relaciones interraciales y violencia.

Desde hace años el Dr Michael Sutton lleva a cabo una investigación sobre el plagio que realizaron Darwin y Wallace de la obra de un autor anterior: Patrick Matthew.

El trabajo del Dr Sutton le conducirá, con el tiempo, a dos resultados espectaculares. El primero ya ha tenido lugar y es que Darwin y Wallace copiaron de Matthew sin darle el debido crédito. Algo obvio pero que el Dr Sutton ha documentado con una moderna investigación fundamentada en las nuevas tecnologías que le ha permitido acumular una serie de evidencias que lo convierten en un trabajo impecable y exahustivo.

Su investigación se ha concretado en los siguientes resultados:

 

El libro: Nullius in Verba: Darwin’s Greatest Secret.

 

Artículo: On Knowledge Contamination: New Data Challenges Claims of Darwin’s and Wallace’s Independent Conceptions of Matthew’s Prior-Published Hypothesis

Este artículo es ahora fuente de novedades pues parece que uno de los editores de la revista ha renunciado a su cargo a raíz de haberse publicado. Esta es la información de hoy al respecto:

http://thedailyjournalist.com/headlines/expert-darwin-advisor-resigns-immediately-following-new-revelations-of-darwin-s-proven-lies/

Blog:

http://patrickmatthew.com/

Twiter:

https://twitter.com/Criminotweet

 

Entre toda esta información es recomendable leer la carta del Dr Sutton a la Royal Society:

http://patrickmatthew.com/protest%20to%20the%20royal%20society.html

Además de todos estos resultados, el Dr Sutton es protagonista también de una diatriba verbal con los editores de Wikipedia, con lo que demuestra de nuevo que Wikipedia es el Diccionario de Neolengua y que sus editores tienen un enorme interés en mantener a flote las mentiras y las falacias del darwinismo.

 

El segundo descubrimiento del Dr Matthew está todavía por venir, pero caerá por su propio peso una vez que el primero haya tenido la difusión necesaria. El segundo descubrimiento consistirá en que lo que Darwin y Wallace copiaron de Matthew y que intentaron pasar por teoría no tiene valor ninguno en ciencia. La naturaleza no selecciona y el concepto Selección Natural es simplemente un error del lenguiaje. Juegos de palabras.

 

 

 

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Esas cosas que los ingleses han impuesto en todo lugar, según don Pío Baroja

 

 

Para una buena crítica sobre los ingleses nada mejor que sus propios literatos. Así, por ejemplo David Herbert Lawrence, en su obra Mujeres Enamoradas, indicaba que en Inglaterra nunca se bajaba el pistón;  Henry James nos hacía ver que a los ingleses no les gustan las situaciones netas, observación que resultaba de gran interés en el ámbito del darwinismo y la Biología Evolutiva;  Orwell nos recordaba, entre otras cualidades,  su mundialmente famosa hipocresía, su sonambulismo y su incapacidad para la filosofía.

Particularmente graciosa era la cuestión moral en manos de Henry James, quien en su obra “La Copa Dorada”,  relaciona la moral de los ingleses con aquello  que puede ser su base y sustento: las tazas de té. La relación es sencilla y directa: A más té, más moral.

Pero también hay jugosos comentaristas del temperamento inglés fuera de los confines de la isla, en el continente. Así en su obra Las ciudades, Pio Baroja nos recuerda cuatro cosas que los ingleses han impuesto en todo lugar:

  1. Las salsas embotelladas
  2. La carne sangrante
  3. La frialdad clásica en los hoteles y… ¿Cómo no? Unas páginas antes:
  4. El pragmatismo darwiniano, al que César Moncada presume ante su amigo Alzugaray de haberle añadido algunos matices.

 

Imagen de #SapereCondiviso

 

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Comentario a una frase de Carl Sagan que parece de Descartes

 

La frase es la siguiente:

La primera gran virtud del hombre fue la duda y el primer gran defecto la fe

¡He ahí la verdadera voz de la razón! , ¡Cuánta verdad condensada en tan breve frase! Diríamos que es Descartes redivivo quien habla a través de Carl Sagan. Acierta: Nunca tengamos certeza de nada, porque la sabiduría comienza con la duda.

Ahora que, veamos……..bien pensado…….y siendo efectivamente la duda una gran virtud de la que habla Sagan como ya hablase Descartes………

¿No podría ser cierto justo lo contrario?, es decir:

 

La primera gran virtud del hombre fue la fe y el primer gran defecto la duda

Porque cierto es que basar el conocimiento en la duda equivale a participar en un campeonato de atletismo descansando sentado en el sillón de la casa de uno, o también a pintar magnificos cuadros  con un color único, o a escribir partituras musicales que sólo contengan el silencio.

La duda es necesaria, fundamental. Igual que lo es el descanso para el atleta, el color blanco para el pintor o el silencio para el músico, pero sólo con la duda no hay ciencia posible.

 

 

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Los gusanos en el sermón

 

 

-          La retórica permite analizar el discurso.

-          Y bien? -Dirán algunos-, nada nuevo bajo el sol.

 

Pero… cuidado! La retórica permite también analizar el discurso científico que también es discurso. Así,  quienes pensaban que la ciencia sigue su curso independiente de las llamadas “letras” se pueden llevar grandes sorpresas.

Una sorpresa nos llevábamos el otro día al realizar el análisis retórico de El Origen de las Especies y encontrar que de las tres finalidades que Ciceron atribuía al lenguaje: Docere, movere, delectare, la obra de Darwin se dedica a la segunda (movere, conmover) y no a la primera como correspondería a un texto científico. Dicho de otro modo, que el Origen de las Especies es obra de la Épica y no de la Ciencia.

Hay, en esta obra, párrafos y sentencias que son propios de un sermón. No en vano la formación académica de Charles Darwin era la de un clérigo. Así el párrafo final que comienza de esta manera:

 

Es interesante contemplar un enmarañado ribazo cubierto por muchas plantas de varias clases, con aves que cantan en los matorrales, con diferentes insectos que revolotean y con gusanos que se arrastran entre la tierra húmeda, y reflexionar que estas formas, primorosamente construidas, tan diferentes entre sí, y que dependen mutuamente de modos tan complejos, han sido producidas por leyes que obran a nuestro alrededor.

 

Ahí están esos gusanos. Ah! los gusanos, sempiternos gusanos, tan frecuentes a lo largo y ancho de la Biblia y presentes en multitud de sermones  como éste del predicador del Oeste  que encontramos en la novela Tierra de Gigantes de OE Rolvaag:

 

Se dijo el pastor que había descendido al terreno de los lugares comunes, pero siguió hablando, poniendo todo su corazón en las palabras… La gente le escuchaba con toda atención; la madre de los tres niños cesó de ahuyentar a la mosca; daban ganas de decirle que siguiera cumpliendo su deber y no prestara atención… Pero, de pronto, pareció convertirse en la propia madre del pastor, como si esta se hallara delante en carne y hueso; y el pastor recordó como su madre había luchado y sufrido, una de tantas precursoras, primero en Illinois y después en Minnesota. Se conmovió profundamente al percibir el reflejo del destino de la que le dio el ser; sus palabras brotaron ahora fluidas, sin el menor esfuerzo… “Pero cuando un amor así existe entre una madre inmigrante y sus hijos ¿Qué no será cuando el amor se eleva hacia la divinidad, cuando el amor de quien es fuente de todo amor, de quien cuida de toda vida, si, hasta de la vida del gusano que se arrastra por la tierra?…”

 

Lectura recomendada:

 

Está usted de broma Mr Darwin? La retórica en el corazón del darwinismo.

 

 

 

Imagen: “Early bird stereograph2″ by E.R. McCollister – Library of Congress[1]. Licensed under Public Domain via Commons – https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Early_bird_stereograph2.jpg#/media/File:Early_bird_stereograph2.jpg

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Darwin y la tragedia griega

 

Tratando del lenguaje de OSMNS y refiriéndose a expresiones como selección natural, lucha por la vida y otras semejantes, Stanley Edgar Hyman escribe:

 

In fact, these terms are much more than metaphors. They people the world of nature with protagonists and antagonists where previously we had seen only a solitary cactus or a growing seed. Moreover, the dramatic action they summon up is tragic. In Gilbert Murray’s terms, the basic ritual stages of tragedy are agon or contest, sparagmos or tearing apart, then anagnorisis or discovery and epiphany or joyous showing forth of the resurrected protagonist. Darwin’s struggle for existence is clearly Murray’s agon and sparagmos, and his natural selection or survival of the fittest, anagnorisis and epiphany. For the final exultation that the Greeks felt at the affirmation of Reliving Dionysus, Darwin substitutes a quieter tragic satisfaction.He writes:

When we reflect on this struggle, we may console ourselves with the full belief, that the war of nature is not incessant, that no fear is felt, that death is generally prompt, and that the vigorous, the healthy, and the happy survive and multiply.” The Origin concludes: “Thus, from the war of nature, from famine and death, the most exalted object which we are capable of conceiving, namely, the production of the higher animals, directly follows. There is grandeur in this view of life….


De hecho, estos términos son mucho más que metáforas. Ellos llenan a la naturaleza de protagonistas y antagonistas donde antes habíamos visto solamente un cactus solitario o una semilla que crece. Por otra parte, la acción dramática que convocan es trágica. En términos de Gilbert Murray, las etapas rituales básicas de la tragedia son agon o confrontación, sparagmos o lucha, anagnórisis o descubrimiento y la epifanía o final feliz, mostrando finalmente al protagonista resucitado. La lucha por la existencia de Darwin  es claramente agon y sparagmos de Murray, y su selección natural o supervivencia de los más aptos, son respectivamente anagnórisis y epifanía. Para la exaltación final que los griegos sentían en la afirmación de revivir a Dionisio, Darwin sustituye una más tranquila trágica satisfacción. Él escribe:

Cuando reflexionamos sobre esta lucha nos podemos consolar con la completa seguridad de que la guerra en la naturaleza no es incesante, que no se siente ningún miedo, que la muerte es generalmente rápida y que el vigoroso, el sano, el feliz, sobrevive y se multiplica.

Y OSMNS termina:

Thus, from the war of nature, from famine and death, the most exalted object which we are capable of conceiving, namely, the production of the higher animals, directly follows. There is grandeur in this view of life,

Referencia

DARWIN THE DRAMATIST [1]

Stanley Edgar Hyman [2]

The Centennial Review of Arts & Science

Vol. 3, No. 4, 1859-1959: Darwin-Marx Centennial (FALL 1959), pp. 364-375

 

The Origin of Species by Means of Natural Selection, or the Preservation of Favoured Races in the Struggle for Life appeared in 1859, and immediately caught the imagination of the world.

The first edition sold out on the day of publication, and the second shortly after. Within a few years most of the thinking world was convinced[3] of the evolution of species, as it had not been by Buffon, Lamarck, Darwin’s grandfather Erasmus, Robert Chambers’ Vestiges of Creation, or anyone else. It has rarely been doubted that this enormous effect was achieved by the power of scientific argument, that is, by the book’s rhetorical organization[4]. This was certainly Darwin’s view[5]. He begins the book’s final chapter: “As this whole volume is one long argument.” One of Darwin’s latest biographers, Sir Arthur Keith, in Darwin Revalued, best states the prevailing view: “In the Origin he had assembled such a solid mass of observation” that conviction followed inescapably. There can be no doubt that the book’s rhetorical effectiveness is great.

Darwin states his theories simply and plausibly[6], bolsters them with a great deal of convincing evidence (beginning close to home with domestic animals) and scrupulously notes the difficulties and puzzles remaining. Yet the problem remains. The evidence to establish the idea of evolution by natural selection inductively was not really available in 1859[7], and many of Darwin’s processes[8] turn out on closer examination to be plausible hypotheses[9], and his causes tautologies[10]. Nor does the vehemence of the reaction pro and con suggest the characteristic effect of a scientific demonstration.

 

I

 

I would submit that The Origin of Species caught the imagination of its time as a dramatic poem, and a dramatic poem of a very special sort. This view would certainly have surprised Darwin. He was under no illusions about his literary powers, and although he worked quite hard at the writing and rewriting of this book, he saw its prose as “incredibly bad.” [11] His effort was to produce the straightest possible piece of factual writing, and he was only dissuaded by the publisher, John Murray, from calling the book An Abstract of an Essay on the Origin of Species. It is the judgment of a popular textbook that Darwin’s work “cannot be said to belong to literature, if in the definition of literary work is presupposed an effort toward artistic expression.”

Theodore Baird, whose “Darwin and the Tangled Bank” is one of the few efforts I know to correct this conventional estimate, boldly claims that the Origin is not only a work of literature, but “the complicated literary expression known as tragedy.” It is here that any literary consideration should begin. The Origin is much less overtly dramatistic than the Journal of Researches, with the act-scene fitnesses of the earlier book here confined mostly to the great historical pageant of palaeontology, as when Darwin notes that the geological strata mark “only an occasional scene, taken almost at hazard, in an ever slowly changing drama.” The key term in the Origin is “the struggle for existence.” Darwin explains:

In looking at Nature, it is most necessary to keep the foregoing considerations always in mind—never to forget that every single organic being may be said to be striving to the utmost to increase in numbers; that each lives by a struggle at some period of its life; that heavy destruction inevitably falls either on the young or old, during each generation or at recurrent intervals.

All through the book, he refers to “a constant struggle going on,” “the constantly-recurring Struggle for Existence,” “victory in the battle for life,” and so on. From this struggle comes “natural selection,” or, in Herbert Spencer’s more vivid phrase that Darwin adopted, “the survival of the fittest.” Darwin was quite aware that all these terms were ‘metaphoric, a heightening of much less dramatic processes. He writes of “struggle for existence”:

 

I should premise that I use this term in a large and metaphorical sense including dependence of one being on another, and including (which is more important) not only the life of the individual, but success in leaving progeny. Two canine animals, in a time of dearth, may be truly said to struggle with each other which shall get food and live. But a plant on the edge of a desert is said to struggle for life against the drought, though more properly it should be said to be dependent on the moisture. A plant which annually produces a thousand seeds, of which only one of an average comes to maturity, may be more truly said to struggle with the plants of the same and other kinds which already clothe the ground. The mistletoe is dependent on the apple and a few other trees, but can only in a far-fetched sense be said to struggle with these trees, for, if too many of these parasites grow on the same tree, it languishes and dies. But several seedling mistletoes, growing close together on the same branch, may more truly be said to struggle with each other. As the mistletoe is disseminated by birds, its existence depends on then, and it may methodically be said to struggle with other fruit-bearing plants, in tempting the birds to devour and thus disseminate its seeds. In these several senses, which pass into each other, I use for convenience’ sake the general tetra of Struggle for Existence.

 

He writes similarly of “natural selection”:

 

In the literal sense of the word, no doubt, natural selection is a false term; but whoever objected to chemists speaking of the elective affinities of the various elements?—and yet an acid cannot strictly be said to elect the base with which it in preference combines. It has been said that I speak of natural selection as an active power or Deity; but who objects to an author speaking of the attraction of gravity as ruling the movements of the planets? Everyone knows what is meant and is implied by such metaphorical expressions; and they are almost necessary for brevity.

 

In fact, these terms are much more than metaphors. They people the world of nature with protagonists and antagonists where previously we had seen only a solitary cactus or a growing seed. Moreover, the dramatic action they summon up is tragic. In Gilbert Murray’s terms, the basic ritual stages of tragedy are agon or contest, sparagmos or tearing apart, then anagnorisis or discovery and epiphany or joyous showing forth of the resurrected protagonist. Darwin’s struggle for existence is clearly Murray’s agon and sparagmos, and his natural selection or survival of the fittest, anagnorisis and epiphany. For the final exultation that the Greeks felt at the affirmation of Reliving Dionysus, Darwin substitutes a quieter tragic satisfaction. He writes:

 

When we reflect on this struggle, we may console ourselves with the full belief, that the war of nature is not incessant, that no fear is felt, that death is generally prompt, and that the vigorous, the healthy, and the happy survive and multiply.” The Origin concludes: “Thus, from the war of nature, from famine and death, the most exalted object which we are capable of conceiving, namely, the production of the higher animals, directly follows. There is grandeur in this view of life….

 

We realize that this dramatic and tragic vision of life comes from Darwin, rather than from his subject matter, when we see how undramatic most contemporary formulations of natural selection are. A typical one is that of George Gaylord Simpson in The Meaning of Evolution in 1949: “In the modern theory natural selection is differential reproduction, plus the complex interplay in such reproduction of heredity, genetic variation, and all the other factors that affect selection and determine its results.” Darwin was aware of differential reproduction as early as his draft for the Origin in 1844, but always within a larger context of struggle: a fleeter fox would survive better and “rear more young,” but “the less fleet ones would be rigidly destroyed.”

 

The archetypal image of the Origin is the war of nature, an image Darwin at first believed he had borrowed from Alphonse de Candolle. The 1841 outline for the book begins the section on “Natural Selection”: “De Candolle’s war of nature.—seeing contented face of nature,—may be well at first doubted.”

 

These notes are amplified in the 1844 essay into: “De Candolle, in an eloquent passage, has declared that all nature is at war, one organism with another, or with external nature. Seeing the contented face of nature, this may at first be well doubted; but reflection will inevitably prove it is too true.”

When Darwin had to choose a few pages from his manuscript to accompany Wallace’s paper in the historic presentation of the new theory to the Linnean Society in 1858, he began with that passage which he clearly recognized as the heart of his message. By the time the passage appeared in the Origin the next year, Darwin had recognized that De Candolle had no patent on the war of nature, and lumped him in with others. The important thing now was tearing off the pacific mask that life wears, and Darwin writes of the illusion concealing the tragic reality like a Melville narrator:

 

We behold the face of nature bright with gladness, toe often see superabundance of food; we do not see or we forget, that the birds which are idly singing round us mostly live on in-sects or seeds, and are thus constantly destroying life; or we forget how largely these songsters, or their eggs, or their nest-lings, are destroyed by birds and beasts of prey; we do not al-ways been in mind, that, though food may be now super-abundant, it is not so at all seasons of each recurring year.

 

The flatness at the end is almost deliberate; Darwin’s vision is tragic, but it is not hysterical. It never rises in pitch to melodrama, as in the “Nature, red in tooth and claw” of Tennyson’s “In Memoriam,” or the Grand Guignol vision of some of Darwin’s followers. After millions of years of evolution, Romanes writes typically in 1892:

 

We find that more than half of the species which have survived the ceaseless struggle are parasitic in their habits, lower and insentient forms of life feasting on higher and sentient forms; we find teeth and talons whetted for slaughter, hooks and suckers moulded for torment—everywhere a reign of terror, hunger, and sickness, with oozing blood and quivering limb, with gasping breath and eyes of innocence that dimly close in deaths of brutal torture!

 

Darwin is aware of the tragic ambivalence of life and death, that for use thousand years “pigeons have been watched and tended with the utmost care, and loved by many people,” and for just as long have been as considerately raised and tended for the pot. In the Journal of Researches, Darwin was moved to horror and revulsion by the fact that the natives of Tierra del Fuego, in times of hunger, kill and eat the old women of the tribe sooner than their dogs[12], because “Doggies catch otters, old women no.” By the time of the Origin, this is accepted with calm objectivity:

We see the value set on animals even by the barbarians of Tierra del Fuego, by their killing and devouring their old women, in times of dearth, as of less value than their dogs.

 

II

 

When the Origin appeared, it was reviewed in the American Journal of Science and Arts by Asa Gray, perhaps the shrewdest (as Huxley was the most brilliant) of the Darwinians. Gray noted that Darwin’s frankness about objections and unsolved problems gave the book the character of a mythic quest. He writes: “The interest for the general reader heightens as the author advances on his perilous way and grapples manfully with the most formidable difficulties.” In the Origin, Darwin tends to make the imperilled knight not himself but his theory: a difficulty would be “fatal to the whole theory,” an argument is “a fatal objection,” “Such objections as the above would be fatal to my views,” and so on endlessly. But Darwin’s imagery in correspondence makes it clear that the life at stake is Darwin’s own. Sending an advance copy of the book to Hugh Falconer in 1859, he wrote: “Lord, how savage you will be if you read it, and how you will long to crucify me alive!” He wrote to H. G. Bronn in 186o: “The objections and difficulties which may be urged against my view are indeed heavy enough almost to break my back, but it is not yet broken!” When Lyell refused to come out in support of the theory publicly, Darwin wrote to him: “You cut my throat, and your own throat; and I believe will live to be sorry for it.” In later years Darwin’s correspondence is full of “It is clear to me that I ought to be exterminated,” “I know well that I deserve many a good slap on the face,” “If I am wrong, the sooner I am knocked on the head and annihilated so much the better.” He seems to have seen himself as the scapegoat, the sacrificial victim, sometimes the Judaeo-Christian blameless victim without blemish, but sometimes the guilty pagan slayer who must himself be slain. When the theory of evolution first took publishable form, in 1844, Darwin wrote to Hooker “I am almost convinced (quite contrary to the opinion that I started with) that species are not (it is like confessing a murder) immutable.”

 

If Darwin’s tragic vision embraced bloodshed and murder, it also embraced beauty and joy. The Origin is as full of the word “beauty” as the Journal of Researches, but now it is a utilitarian beauty. Sometimes it is a “beautiful adaptation” to function, like that of the woodpecker, the mistletoe, or the giraffe; sometimes it has a visual loveliness too, as in “the beautifully plumed seed of the dandelion”; sometimes it is an abstraction, like the power engaged “in slowly and beautifully adapting each form to the most complex relations of   life”; sometimes it is pure exultant generalization, “there is so much beauty throughout nature.” The last sentence of the book, beginning “There is grandeur in this view of life,” concludes “from so simple a beginning endless forms most beautiful and most wonderful have been, and are being evolved.” The “wonderful” means, of course, “wonderfully adapted to survive.” In 1863, Darwin wrote to Huxley: “With a book, as with a fine day, one likes it to end with a glorious sunset.”

The Origin, although it resolutely postpones consideration of human origins for a later work, is oddly anthropocentric. One reason is that Darwin constantly humanizes animals in what used to be called the “pathetic fallacy”: male alligators have courtship rites “like Indians in a war dance”; frightened ants “took heart” and a single ant stood “an image of despair over its ravaged home”; in the consolatory statement quoted above, the surviving animals are not only vigorous and healthy, but “happy.” Man is always on Darwin’s mind as he talks of the lower orders. The criteria for an “advance in organization” among the vertebrate are “the degree of intellect and an approach in structure to mats.” When the Origin announces the descent of man, he is not named, simply lumped in: “According to this view it may be inferred that all vertebrate animals with true lungs are descended by ordinary generation from an ancient and unknown prototype, which was furnished with a floating apparatus or swimbladder.” Later in the Origin Darwin concludes in more detail that the higher vertebrates “are the modified descendants of some ancient progenitor, which was furnished in its adult state with branchiae, a swim-bladder, four fin-like limbs, and a long tail, all fitted for an aquatic life.” (More explicitly, Darwin wrote to Lyell in 186o: “Our ancestor was an animal which breathed water, had a swim bladder, a great swimming tail, an imperfect skull, and undoubtedly was an hermaphrodite! Here is a pleasant genealogy for mankind.”).

 

III

 

The chief thematic metaphor in The Origin of Species, constituting the book’s principal imaginative design, is a visual figure that develops in richness and complexity as it goes through a series of metamorphoses. It begins as the ladderlike polity of life, a form of the medieval Great Chain of Being (so exhaustively studied by A. 0. Lovejoy in his book of that title). Early in the book, Darwin writes of “places in the polity” of nature, “places which are either unoccupied or not perfectly occupied by other beings,” “a place in the natural polity of the country,” “new places in the polity of nature.” Eventually this progresses from simple to complex, and becomes a vision of “one long and branching chain of life,” of which we know from the past only a few links (the nonsense of the “Missing Link” apeman seems to be based on this passage). As the book goes on, the figure modifies from the chain, either simple or complex, to that of a living tree, in a remarkable extended metaphor (earlier used in a letter to Gray that was one of the documents presented to the Linnean Society):

 

The affinities of all the beings of the some class have some-times been represented by a great tree. I believe this simile largely speaks the truth. The green and budding twigs may represent existing species; and those produced during former years may represent the long succession of extinct species. At each period of growth all the growing twigs have tried to branch out on all sides, and to overtop and kill the surrounding twigs and branch., in the some manner as species and groups of species have at all times overmastered other species in the great battle for life. The limbs divided into great branch, and these into lesser and lesser branches, were themselves once, when the tree was young, budding twigs, and this connection of the former and present buds by ramifying branches may well represent the classification of all extinct and living species in groups subordinate to groups. Of the many twigs which flourished when the tree was a mere bush, only two or three, now grown into great branches, yet survive and bear the other branches; so with the species which lived during long-past geological periods, very few have left living and modified descendants. From the first growth of the tree, many a limb and branch has decayed and dropped off; and these fallen branches of various sizes may represent those whole orders, families, and genera which have now no living representatives, and which are known to as only in a fossil state. As we here and there see a thin straggling branch springing from a fork low down in a tree, and which by some chance has been favoured and is still alive on its summit, so we occasionally see an animal like the Ornithorhynchus or Lepidosiren, which in some small degree connects by its affinities two large branches of life, and which has apparently been saved from fatal competition by having inhabited a protected station. As buds give rise by growth to fresh buds, and these, if vigorous, branch out and overtop on all sides many a feebler branch, so by generation I believe it has been with the great Tree of Life, which fills with its dead and broken brandies the crust of the earth, and covers the surface with its ever-branching and beautiful ramifications.

 

Darwin continues to use the tree figure, later referring to the variety of species as “like the branching of a great tree from a single stem.” Even this image, however, ultimately will not contain the infinite richness of ecological relationships in nature, which he describes as progressing “onwards in ever-increasing circles of complexity.” The book’s final paragraph achieves the ultimate transformation. It begins:

It is interesting to contemplate a tangled bank, clothed with many plants of many kinds, with birds singing on the bushes, with various insects flitting about, and with worms crawling through the damp earth, and to reflect that these elaborately constructed forms, so different from each other, and dependent upon each other in so complex a manner, have all been produced by laws acting around us.

 

With the image of the tangled bank, so reminiscent of Shakespearean lyric, Darwin embraces all the rich complexity of life. The image of the great Chain of Life is ordered, hierarchic, and static, essentially medieval; the great Tree of Life is ordered, hierarchic, but dynamic and competitive, a Renaissance vision; but the great Tangled Bank of Life is disordered, democratic, and subtly interdependent as well as competitive, essentially a modern vision.

 

The minor metaphors in the work fall into place within this great organizing metaphor. “Struggle for existence” and “survival of the fittest,” noted above, are other ways of looking at the tangled bank. The metaphors are epiphanies or showings forth; for the most part they image process in dramatic action, provide scenes “in an ever slowly changing drama”: “as with mariners shipwrecked near a coast”; “to feel no surprise at sickness, but, when the sick man dies, to wonder and to suspect that he died by some deed of violence”; “when we no longer look at an organic being as a savage looks at a ship.” A constant metaphor is language itself: “a breed, like a dialect of a language”; “It may be worthwhile to illustrate this view of classification, by taking the case of languages”; “Rudimentary organs may be compared with the letters in a word”; and so on. J. Arthur Thomson, in Dar-win and Modern Science, praises Darwin’s “clear visions” and they are all metaphors: “visions of the web of life, of the fountain of change within the organism, of the struggle for existence and of its winnowing, and of the spreading genealogical tree.” Darwin says of morphology, defined in the Origin’s Glossary as “The law of form or structure independent of function”: “This is one of the most interesting departments of natural history, and may almost be said to be its very soul.” Similarly, Aristotle says in the Poetics (in By-water’s translation): “But the greatest thing by far is to be a master of metaphor. It is the one thing that cannot be learnt from others; and it is also a sign of genius, since a good metaphor implies an intuitive perception of the similarity in dissimilars.” By this criterion Darwin displayed genius as morphologist and metaphorist alike.

 

Perhaps the most surprising thing in The Origin of Species, to those who think of Darwin as the type of the prosaic scientist, is that it repeatedly calls not for an act of understanding but for an act of the imagination. Darwin writes: “It is good thus to try in imagination,” “How strange are these facts!” “no one with the most vivid imagination would ever have thought,” “no one can have marvelled more than I have done,” “the fact is a marvelous one,” “But these cases are so wonderful,” “Glancing et instincts, marvellous as some are,” “We see the full meaning of the wonderful fact,” and so on. The call is not only for imagination, marvel, wonder, but for the sort of immersion in nature that led Emerson to say “Books are for the scholars’s idle hours.” Darwin writes:

It is hardly possible for me to recall to the reader who is not a practical geologist, the facts leading the mind to comprehend the lapse of time…. Not that it suffices to study the Principles of Geology, or to read special treatises by different observers on separate formations, and to mark how each author at-tempts to give an inadequate idea of the duration of each formation, or even of each stratum. We can best gain some idea of past time by knowing the agencies at work, and learning how deeply the surface of the land has been denuded, and how much sediment has been deposited…. Therefore a man should examine for himself the great piles of superimposed strata, and watch the rivulets bringing down mud, and the waves wearing away the sea-cliffs, in order to comprehend something about the duration of past time, the monuments of which we see all around us. It is good to wander along the coast, when formed of moderately hard rocks, and mark the process of degradation.

 

Perhaps not to far as it might seem from Proust’s comparable venture in comprehending the duration of past time.



[1] The article entitled Darwin the dramatist, was written by Stanley Edgar Hyman and published in The Centennial Review of Arts & Science in 1959. The annotations contain my commentaries to it. Information about the author is taken from Wikipedia (Newspeak dictionary).

[2] Stanley Edgar Hyman (1919–1970) was a literary critic who wrote primarily about critical methods: the distinct strategies critics use in approaching literary texts.  He was influential for the development of literary theory in the 1940s and 1950s. Equally skeptical of every major critical methodology of his time, he worked out an early instance of a critical theory, exploring ways that critics can be foiled by their own methods. “Each critic,” Hyman wrote in The Armed Vision, “tends to have a master metaphor or series of metaphors in terms of which he sees the critical function. This metaphor then shapes, informs, and sometimes limits his work.” Hyman saw it as his own critical task to point out these overriding themes by which, tacitly, other critics organized their work and their thinking.

Hyman was born in Brooklyn, New York and graduated from Syracuse University in 1940. He was a staff writer for The New Yorker for much of his life, and although he did not possess a graduate degree, taught at Bennington College in Bennington, Vermont. From 1961 to 1965, Hyman was the literary critic of The New Leader.

[3] A rather curious sentence: most of the thinking world was convinced of the evolution of species. It shows:  1) how little evidence is required to convince so many people, 2) How scarcely thinking is the thinking world. Perhaps the non-thinking world may be clever.

[4] Confusion between scientific argument and rhetorical organization. These are here shown as equivalent, but indeed these are quite different things. OSMNS is very weak in the first, but strong in the second.

[5] Please see footnote number 11.

[6] In a strict sense there is not a scientific theory that may be attributed to Darwin.

[7] Establish an idea? Is this a scientific objective?

[8] What are those Darwin’s processes?

[9] Is it possible to confuse processes with hypotheses?

[10] First, Darwin confused selection with breeding (a methonimy). To escape this mistake he uses the expression natural selection (an oxymoron). To escape this he defines it as survival of the fittest (pleonasm). Then he starts constructing several prosopopeyas, attributing actions to these constructions. The rhetorical analysis of chapter IV of OSMNS shows an accumulation of mistakes. Tautology is only a small part of it. Please see the book Está usted de broma Mr Darin? La retórica en el corazón del darwinismo for an explanation (English version in progress).

[11] He may have had the help of others, such as for example Thomas Henry Huxley. Adrian Desmond, the biographer of both, Darwin and Huxley, points to a paragraph in OSMNS as being a product of Huxley. There are very probably some more paragraphs in OSMNS due to Huxley.

[12] This has been repeated in many instances but never confirmed by any anthropology study or even the simplest evidence.

 

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El Origen de las Especies, una larga serie de errores

 

 Perífrasis y Metalepsis
 Congeries  Epítetos
 Detallamiento
 Obsecratio
 Prosopopeya
 Concesio
 Aliteración  Pleonasmo
 Interrogación retórica
 Oxímoron
 Metonimia
 Aposiopesis

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Figura 1:  Conjunto de figuras retóricas firmemente ancladas unas sobre otras que se deduce del análisis del capítulo 4 del Origen de las Especies.

El error fundamental o fundacional del darwinismo consiste en la confusión entre selección y mejora, la parte por el todo, una metonimia. Dicho error es la consecuencia de haber elegido un modelo inconveniente: la granja no sirve como modelo para estudiar el origen de las especies.

Un error no reconocido se puede intentar camuflar con otros errores y así al error fundamental del darwinismo, la metonimia fundacional producto de confusión de selección y mejora se añade una larga cadena de errores visibles mediante las correspondientes figuras retóricas.

Referencia

Cervantes E, Pérez Galicia G. 2015. ¿Está usted de broma Mr Darwin? La retórica en el corazón del darwinismo. OIACDI. Amazon.

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ESTRUCTURA DEL DEBATE CIENTÍFICO: EJEMPLOS, ELEMENTOS, TAXONOMÍA

Presento a continuación las páginas iniciales del capítulo introductorio de la obra Naturalistas en Debate, titulado: ESTRUCTURA DEL DEBATE CIENTÍFICO: EJEMPLOS, ELEMENTOS, TAXONOMÍA.

Primer ejemplo

 

 

Como dice Filebo en los diálogos de Platón, espero que no estemos discutiendo sólo para que mi visión o la tuya prevalezca, sino que según presumo ambos buscamos la verdad

 

Traducido de la discusión entre Val Turner y Robin Weiss, en las páginas web del grupo de Perth.

 

 

En la página 65 de su libro Desmontar el SIDA, Lluis Botinas incluye una Editorial publicada por la revista Diario16 el diez de abril de 1997, siendo director Juan Tomás de Salas. Titulada Debate sobre el SIDA, dice así:

 

En el debate científico lo que cuentan son los datos, las pruebas, los argumentos, las demostraciones. El virólogo Stefan Lanka aseguraba en DIARIO 16 que el virus del sida no existe y que “no se ha cumplido con ninguna de las cuatro exigencias para aislarlo”. Como es lógico, las declaraciones causaron una gran conmoción y, lo que es más positivo, abrieron un debate público sobre una materia tan importante. Lo que no parece de recibo es entrar en el insulto, la descalificación nominal y hurtar a la sociedad la discusión sobre los argumentos de Lanka. Esto es lo que, a nuestro entender, ha hecho Federico Hernández, en la carta (….) que ha dirigido a la redacción. Acusaciones sin más, negación de lo publicado sin ningún contraste de pareceres, esa es la táctica que emplea para echar por tierra una teoría que, como otras, requiere algo más que exabruptos para ser refutada. Nos parece bien que se estime errónea la tesis de Lanka, pero que se haga con razones. En este periódico hemos abierto el debate, a los científicos corresponde ahora aclarar las dudas sobre el SIDA. Con hechos, no enviando a la guardia civil.

 

Tengamos presente el párrafo y, de momento, conservemos a buen recaudo su primera frase:

 

En el debate científico lo que cuentan son los datos, las pruebas, los argumentos, las demostraciones.

 

Y la última:

 

Con hechos, no enviando a la guardia civil.

 

En relación con la ciencia y sus debates,  Sir Paul Nurse, presidente de la Royal Society, presentaba un video titulado “Science under Attack” difundido por la BBC el 24 de enero de 2011. El video, de título ya de por sí curioso, se anunciaba con la expresión no menos curiosa:

 

Science is in trouble. From global warming to GM foods and children’s vaccinations, it seems the scientist’s word is not always trusted.

 

La ciencia está en dificultades. Desde el calentamiento global a los alimentos modificados genéticamente y las vacunas infantiles, parece que no siempre se confía en la  palabra del científico.

 

No sé de quién procedería la frase pero sospecho que puede llevar a algunas conclusiones erróneas. Porque:

 

  1. La ciencia no es entidad que deba evitar especialmente o temer a las dificultades. Su misión consiste precisamente en plantear y responder preguntas, lo cual puede resultar en más dificultades. Pero no hay nada que temer. La ciencia ofrece respuestas a las preguntas, plantea hipótesis y no ofrece soluciones definitivas. Los científicos han de servir a la sociedad; su trabajo no consiste en evitar los problemas sino en buscar el conocimiento para el bien común, es decir, es una fuente de problemas.
  2. La ciencia no es infalible y menos aún lo es el lenguaje de los científicos. El objetivo no es que el público confíe siempre en la Ciencia, sino que el científico depure su lenguaje.

 

Si, como dice el anuncio del vídeo, la ciencia se encuentra en dificultades, una bien grande es la propia autoestima del científico; su arrogancia contemplándose a sí mismo como portador de soluciones, cuando en general su función consiste en proponer puntos de vista que pueden ser más o menos acertados para que otras entidades, no la ciencia, sean las responsables de tomar decisiones coherentes.

 

Pero entremos ya en el video para ver lo que dice al respecto sir Paul Nurse:

 

The authority science can claim comes from evidence and experiment and an attitude of mind that seeks to test its theories to destruction…Scepticism is very important…be the worst enemy of your own idea, always challenge it, always test it.   I think things are a little different when you have a denialist or an extreme sceptic. They are convinced that they know what’s going on and they only look for data which supports that position and they’re not really engaging in the scientific process. There is a fine line between healthy scepticism which is a fundamental part of the scientific process and denial which can stop the science moving on.  But the difference is crucial.

 

La autoridad que la ciencia pueda reclamar proviene de la evidencia y de la  experiencia y de una actitud mental que busca poner a prueba sus teorías hasta la destrucción … El escepticismo es muy importante … ser el peor enemigo de su propia idea, siempre retarla, siempre ponerla a prueba. Creo que las cosas son un poco diferentes cuando se trata de un negacionista o un escéptico extremo. Están convencidos de que saben lo que está pasando y sólo buscan los datos que apoyan esa posición y en realidad no están participando en el proceso científico. Hay una línea muy fina entre un escepticismo saludable, que es una parte fundamental del proceso científico y el rechazo que puede detener a la ciencia en su avance. Pero la diferencia es crucial.

 

Párrafo de Nurse que comparte algunas ideas sobre la naturaleza de la ciencia con la editorial de Juan Tomás de Salas tales como la importancia del escepticismo y el contraste de opiniones (debate).  No obstante, encontramos cierta discrepancia entre ambos textos que nos permite tratarlos como a esos juegos de los errores, dibujos a primera vista idénticos, que, en observación detenida, revelan diferencias.  Juguemos, pues, ahora, señalando la que es principal diferencia entre ambos párrafos. La ciencia se basa en la evidencia, el experimento y una actitud abierta y crítica, vienen a decir acertadamente ambos. De acuerdo. Ahora bien, Nurse menciona la palabra autoridad puntualmente al iniciar el párrafo:

The authority science can claim…

En el lugar equivalente al que de Salas indicaba:

En el debate científico lo que cuentan son los datos, las pruebas, los argumentos, las demostraciones.

Que podríamos completar:

En el debate científico lo que cuentan son los datos, las pruebas, los argumentos, las demostraciones. En el debate científico no cuenta autoridad alguna.

Porque, como explicaré inmediatamente, la construcción “autoridad científica” es un oxímoron, un flatus vocis o fantasma semántico. La ciencia no se basa en la autoridad sino en la razón, como muestran ambos párrafos, y por tanto la primera frase en la citada sentencia de Nurse contiene un error, basado en la supuesta existencia de algo que no existe: la autoridad científica. Expresión inestable y carente de significado por incompatibilidad de sus términos, que están en pugna uno con otro: contradictio in adiecto. La autoridad no tiene voz en un debate científico. El error de Nurse viene a confirmar la opinión ya expresada al comentar el párrafo de presentación del vídeo: Ni la ciencia es infalible ni la autoridad es propiedad de los científicos.

 

El uso del lenguaje por parte de Nurse puede anunciar ya cierta tendencia hacia una posición más autoritaria que científica, o como decía de Salas, más propia de la Guardia Civil, con todos mis respetos y vaya por delante que nada encuentro de censurable en que una institución se rija por la autoridad. Cierto es que algunas instituciones académicas han de regirse en buena medida por la autoridad, empero resulta inadecuado considerar a la ciencia como institución. Al menos a algunos nos gusta pensar que va más allá de las instituciones. Así le ocurre a de Salas, un licenciado en derecho y economista que escribe en 1997 en un diario de tirada nacional, para quien la autoridad científica cuenta menos que para Nurse, Premio Nobel y Presidente de la Royal Society, uno de los científicos más distinguidos y que, como tal, se dirige al universo mundo.  Se trata de la confrontación desigual entre un licenciado y una autoridad académica, o alternativamente y mediante su propia (y discutible) expresión (flatus vocis mediante), autoridad científica. Expresión discutible que, por ser fantasma semántico anuncia cierta irregularidad en el segundo escrito; mientras que el primero, la más humilde editorial de Diario16, permanece impecable. Porque,…¿Cómo podríamos poner a prueba las teorías hasta la destrucción, como propone Nurse, si algunas de ellas vinieran a encontrarse protegidas por la autoridad?

 

La administración del lenguaje por la autoridad sirve para delatar la ausencia de argumentos. En el debate sobre el SIDA el lenguaje se vuelve esperpéntico en el caso de otra editorial. Hablamos ahora de la titulada Politics must move mainstream on AIDS (La política debe definirse en la postura principal del AIDS),  correspondiente al South African Medical Journal de marzo de 2003 (SAMJ, vol 93, nº3: 154). Empieza de esta manera:

 

 

Medical journals have a responsibility to put all sides of important questions to Readers. However, there comes a time when continuing to pander to tangential viewpoints serves no useful purpose and may indeed be harmful. At an early stage of the propagation of the beliefs of the AIDS dissidents it could be argued that those supporting establishment views should be informed of the disidents beliefs in order to test their hypotheses, or blow them out of the water. That stage was reached some time ago when the small group of dissidents had spent their tolerance capital for space in mainstream medical journals. With the medical and scientific facts so clearly demonstrated, printing the repetitive arguments detracts from the main task dealing with the pandemic. It also takes time and effort repeatedly to have to refute outlandish claims. The SAMJ therefore does not accept such material.

 

Las revistas médicas tienen la responsabilidad de presentar todos los lados de las cuestiones importantes para los lectores. Sin embargo, llega un momento en que seguir el juego a los puntos de vista tangenciales no tiene ninguna utilidad y de hecho puede ser perjudicial. En una etapa temprana de la propagación de las creencias de los disidentes del SIDA se podría argumentar que las opiniones a favor de posiciones establecidas deben ser informadas de las creencias disidentes con el fin de poner a prueba sus hipótesis, o mandarlas a paseo. Esa etapa se alcanzó hace algún tiempo cuando el pequeño grupo de disidentes se gastó su capital de tolerancia en el espacio de las principales revistas médicas. Con los datos médicos y científicos tan claramente demostrados, imprimir argumentos repetitivos resta valor a la tarea principal de hacer frente a la pandemia. También toma tiempo y esfuerzo en repetidas ocasiones el tener que refutar las afirmaciones extravagantes. El SAMJ por lo tanto, no acepta dicho material.

 

Por si este párrafo fuese poco aclarador de la actitud que el editor de esta revista tiene en relación con los llamados disidentes (misma palabra empleada por Nurse), vayamos al final de la editorial:

 

Human minds are programmed to have beliefs, but regretably beliefs are often totally irrational. An example of a misplaced belief is that rhino horn can enhance sexual performance-consuming rhino horn is in fact akin to chewing our nails! This belief literally endangers the survival of rhino as a species through lucrative poaching. The beliefs of the HIV/AIDS dissidents may be placed in the same category…

 

Las mentes humanas están programadas para tener creencias, pero lamentablemente las creencias son, a menudo, totalmente irracionales. Un ejemplo de una creencia errónea es que el cuerno de rinoceronte puede mejorar el rendimiento sexual, ¡pero,.. comer cuerno de rinoceronte tiene un efecto similar a masticarse las uñas! Esta creencia, literalmente, pone en peligro la supervivencia del rinoceronte como especie a través de la caza furtiva con fin lucrativo. Las creencias de los disidentes del VIH / SIDA pueden ser colocadas en la misma categoría …

 

Sólo el tiempo resolverá el debate. Entretanto cuiden todos los participantes su lenguaje. Un debate correcto deberá cumplir las siguientes características:

 

  1. Presencia de datos objetivos y suficientes para la pretendida discusión. Ausencia de epítetos calificativos dirigidos a los contendientes.
  2. Lenguaje conciso. Ausencia de falacias, argumentos vacíos, expresiones absurdas, poco rigurosas o de escaso o nulo contenido semántico. Lo que he llamado antes flatus vocis o fantasmas semánticos (autoridad científica, competición democrática, experimento mental, filosofía materialista, física sobrenatural, gen egoísta, selección natural, selección inconsciente, etc., etc.) son pruebas de actitudes extra-científicas y probablemente interesadas en el debate en curso.

 

La presencia de calificativos (fallo en el punto 1), de expresiones poco rigurosas y de escaso contenido semántico (fallo en el punto 2) viene a revelar una situación de dificultad en uno de los participantes en el debate. El contendiente ha agotado sus argumentos y tiene que aludir a…… ¿Se acuerdan? Efectivamente, a la Guardia Civil. A la Policía del Pensamiento (Orwell, 1984); o, como indicaba Nurse, a la autoridad científica, algo que no existe, a no ser que se confunda la ciencia con la Policía del Pensamiento.

 

El uso del lenguaje caracterizado por los fallos de los puntos  1 y 2 se asocia con una posición de autoridad. A falta de mejores argumentos, la autoridad impone un lenguaje nuevo. Quien controla el lenguaje,  controla el pensamiento.

 

En su novela “1984”, Orwell describe el diccionario de Neolengua (Newspeak), herramienta de control basada en lo que he llamado estrategia del binomio CON-CON, confusión-control. Así existe la palabra negroblanco, mediante la cual si el súbdito ve blanco lo que quien manda desea blanco, todo va bien; pero si el súbdito ve negro aquello que quien manda desea blanco, entonces hay que aplicar la palabra y el verdadero color de lo observado es negroblanco, es decir, blanco, con lo cual gana también la autoridad. Poniendo así a funcionar el binomio CON-CON, la autoridad ejerce su poder. Pero esto no es ciencia porque la ciencia no funciona mediante la primera ni por el segundo y por eso indicaba arriba que autoridad científica es un fantasma semántico.

 

 

Ciencia y lenguaje

 

La inversión de las palabras testimonia el desarme de fuerzas de la contestación de las que se da cuenta con estas palabras. Los dueños del mundo se apoderan de los signos, los neutralizan, los invierten.

Internacional Situacionista, 2000: 342. Tomado del artículo de Toledano que se cita en las referencias.

 

Suponemos que los debates de naturalistas son confrontaciones acerca de la Naturaleza, y contienen explicaciones diversas de sus hechos: Hipótesis, Teorías y Leyes. En ellos pueden enfrentarse formas alternativas de percibirla o entenderla contemplando, de manera opuesta, las relaciones entre elementos variados, de existencia reconocida y consensuada, y a ser posible precisamente nombrados,  pudiendo tocar cuestiones más profundas, por ejemplo de índole moral, o llegando a afectar, a largo plazo a la propia constitución de la naturaleza dirigiendo sus cambios. Cubren planteamientos tan amplios que incluso, podría darse el caso de ciertas hipótesis que,  siendo incorrectas por proponer una visión de la naturaleza deficiente, parcial, semánticamente errónea o sesgada, con el tiempo ganasen terreno cobrando la influencia suficiente como para transformar la naturaleza según su dictado.  En el caso de existir hipótesis o teorías con tal capacidad de transformación del entorno, la transformación debería comenzar por la propia transformación del lenguaje. El párrafo que sigue está tomado de “1984”:

 

The Revolution will be complete when the language is perfect. “Newspeak is Ingsoc and Ingsoc is Newspeak”, he added with a sort of mystical satisfaction. ‘Has it ever occurred to you, Winston, that by the year 2050, at the very latest, not a single human being will be alive who could understand such a conversation as we are having now?’

 

La revolución será completa cuando la lengua sea perfecta. “Neolengua es Ingsoc e Ingsoc es neolengua”, añadió con una especie de satisfacción mística. “¿Se le ha ocurrido a usted, Winston, que en el año 2050, como muy tarde, no habrá un solo ser humano vivo que pueda entender una conversación como la que estamos teniendo ahora?

 

Para leer más: Naturalistas en Debate. Editorial CSIC. 2015.

 

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La felicidad de contemplar cuatro gusanos en el párrafo octingentésimo cuadragésimo y último de El Origen de las Especies

Acaba la obra que hemos leido despacio, párrafo a párrafo, día a día, durante casi cuatro años.

Acaba la obra y lloramos de emoción al leer este último párrafo.

En uno de sus largos paseos, el autor se ha sentado y contempla a la naturaleza. Naturaleza que él mismo va a transformar mediante el imperativo de su mirada. No exageramos por tanto si decimos que el momento descrito en este párrafo es el final de la edad antigua y el comienzo de la nueva. El final de la Historia Natural y el principio de la Biología. El final de un mundo en que la humildad es virtud y el principio de un mundo que exige al ser humano ser arrogante.

El autor, el profeta máximo de la arrogancia y la pseudociencia, se ha sentado y contempla un enmarañado ribazo cubierto por muchas plantas de varias clases. Si fuese un botánico o un naturalista, mencionaría las especies, pero él no distingue especies, clases o variedades. En realidad él solo estudió para clérigo y de esto hace ya mucho, mucho tiempo. Pero el estudio no cayó en saco roto.

Las aves cantan en los matorrales, tampoco importa qué aves sean, ruiseñores, canarios o …buitres. En el mundo moderno, ave es suficiente.

Diferentes insectos revolotean, pero si para las plantas y para las aves no importaba la especie, te diré lo que importa en el caso de los insectos: Nada. Un insecto ya debe conformarse con tener este nombre: Insecto. Más que suficiente.

Los gusanos que se arrastran entre la tierra húmeda nos invitan a reflexionar en todas estas formas, primorosamente construidas, tan diferentes entre sí, y que dependen mutuamente de modos tan complejos.

Todas ellas, gusanos, insectos, aves, plantas y otras incluyendo al propio observador, el autor de este desafortunado libro que nunca debió ser publicado, todas ellas han sido producidas por leyes que obran a nuestro alrededor. Leyes que son, a saber: crecimiento con reproducción; herencia; variación por la acción directa e indirecta de las condiciones de vida y por el uso y desuso.

Pero,…. Un momento: ¿Puede llamarse ley a todo esto? ¿Existe algo que pueda llamarse  Ley del crecimiento con reproducción? Sospecho que no

¿Algo que se pueda llamar Ley de la herencia? Me temo que no.

 

Sí existe, en cambio, algo que puede llamarse ley de la variación por la acción directa e indirecta de las condiciones de vida y por el uso y desuso. Estas son  leyes que estableció Lamarck a quien Darwin ha venido copiando desde el principio hasta el final de su obra.

El resto, ya saben, lo de siempre: Malthus,… Malthus y Dios. Es decir, la selección natural.

 

 

 

..una razón del aumento, tan elevada, tan grande, que conduce a una lucha por la vida, y como consecuencia a la selección natural, que determina la divergencia de caracteres y la extinción de las formas menos perfeccionadas. Así, la cosa más elevada que somos capaces de concebir, o sea la producción de los animales superiores, resulta directamente de la guerra de la naturaleza, del hambre y de la muerte. Hay grandeza en esta concepción de que la vida, con sus diferentes fuerzas, ha sido alentada por el Creador en un corto número de formas o en una sola, y que, mientras este planeta ha ido girando según la constante ley de la gravitación, se han desarrollado y se están desarrollando, a partir de un principio tan sencillo, infinidad de formas las más bellas y portentosas.

 

 

 

 

 

840.

 

It is interesting to contemplate a tangled bank, clothed with many plants of many kinds, with birds singing on the bushes, with various insects flitting about, and with worms crawling through the damp earth, and to reflect that these elaborately constructed forms, so different from each other, and dependent upon each other in so complex a manner, have all been produced by laws acting around us. These laws, taken in the largest sense, being Growth with reproduction; Inheritance which is almost implied by reproduction; Variability from the indirect and direct action of the conditions of life, and from use and disuse; a Ratio of Increase so high as to lead to a Struggle for Life, and as a consequence to Natural Selection, entailing Divergence of Character and the Extinction of less improved forms. Thus, from the war of nature, from famine and death, the most exalted object which we are capable of conceiving, namely, the production of the higher animals, directly follows. There is grandeur in this view of life, with its several powers, having been originally breathed by the Creator into a few forms or into one; and that, whilst this planet has gone circling on according to the fixed law of gravity, from so simple a beginning endless forms most beautiful and most wonderful have been, and are being evolved.

 

Es interesante contemplar un enmarañado ribazo cubierto por muchas plantas de varias clases, con aves que cantan en los matorrales, con diferentes insectos que revolotean y con gusanos que se arrastran entre la tierra húmeda, y reflexionar que estas formas, primorosamente construidas, tan diferentes entre sí, y que dependen mutuamente de modos tan complejos, han sido producidas por leyes que obran a nuestro alrededor. Estas leyes, tomadas en un sentido más amplio, son: la de crecimiento con reproducción; la de herencia, que casi está comprendida en la de reproducción; la de variación por la acción directa e indirecta de las condiciones de vida y por el uso y desuso; una razón del aumento, tan elevada, tan grande, que conduce a una lucha por la vida, y como consecuencia a la selección natural, que determina la divergencia de caracteres y la extinción de las formas menos perfeccionadas. Así, la cosa más elevada que somos capaces de concebir, o sea la producción de los animales superiores, resulta directamente de la guerra de la naturaleza, del hambre y de la muerte. Hay grandeza en esta concepción de que la vida, con sus diferentes fuerzas, ha sido alentada por el Creador en un corto número de formas o en una sola, y que, mientras este planeta ha ido girando según la constante ley de la gravitación, se han desarrollado y se están desarrollando, a partir de un principio tan sencillo, infinidad de formas las más bellas y portentosas.

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Ancho es el campo que veo en el párrafo octingentésimo trigésimo octavo de El Origen de las Especies

Párrafo breve pero profético. Necesariamente ha de ser profético puesto que quien escribe es la voz de la autoridad y si no acertase, bien podría esa misma autoridad hacer cambiar las cosas para que pareciera que había acertado. Por ejemplo donde dice:

Se proyectará mucha luz sobre el origen del hombre y sobre su historia.

 

Si no acertase y el futuro no proyectase luz alguna sobre el origen del hombre, entonces bien podríamos inventar lo que fuese necesario y conveniente a tal fin. Lo dicho: Profético, que las profecías a la fuerza también son profecías.

 

 

838.

 

 In the future I see open fields for far more important researches. Psychology will be securely based on the foundation already well laid by Mr. Herbert Spencer, that of the necessary acquirement of each mental power and capacity by gradation. Much light will be thrown on the origin of man and his history.

 

En el porvenir veo ancho campo para investigaciones mucho más interesantes. La Psicología se basará seguramente sobre los cimientos, bien echados ya por míster Herbert Spencer, de la necesaria adquisición gradual de cada una de las facultades y aptitudes mentales. Se proyectará mucha luz sobre el origen del hombre y sobre su historia.

 

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Fundación de la Biología en el párrafo octingentésimo trigésimo cuarto de El Origen de las Especies

La supresión de la taxonomía propuesta en los dos párrafos anteriores acaba con la Historia Natural y deja un hueco enorme para otra ciencia distinta.

Es en el espacio resultante de la destrucción operada en los párrafos anteriores en donde nace la Biología: Una ciencia muy relacionada con la eugenesia. Vinculada a ella desde sus orígenes en el desprecio de formas de vivir y de formas de contemplar la naturaleza que no se ajusten directamente a la propuesta del autor, quien representa a la autoridad.  Sólo con los poderosos apoyos de Huxley y la Royal Society,  se podrá publicar y difundir esta obra fundamental del materialismo y del nihilismo:

 

Cuando no contemplemos ya un ser orgánico como un salvaje contempla a un barco, como algo completamente fuera de su comprensión; cuando miremos todas las producciones de la naturaleza como seres que han tenido una larga historia; cuando contemplemos todas las complicadas conformaciones e instintos como el resumen de muchas disposiciones útiles todas a su posesor, del mismo modo que una gran invención mecánica es el resumen del trabajo, la experiencia, la razón y hasta de los errores de numerosos obreros; cuando contemplemos así cada ser orgánico, ¡cuánto más interesante -hablo por experiencia- se hará el estudio de la Historia Natural!

 

Párrafo que aviva nuestra sospecha de que el autor de una parte importante de esta obra es TH Huxley.

 

 

 

834.

The other and more general departments of natural history will rise greatly in interest. The terms used by naturalists, of affinity, relationship, community of type, paternity, morphology, adaptive characters, rudimentary and aborted organs, etc., will cease to be metaphorical and will have a plain signification. When we no longer look at an organic being as a savage looks at a ship, as something wholly beyond his comprehension; when we regard every production of nature as one which has had a long history; when we contemplate every complex structure and instinct as the summing up of many contrivances, each useful to the possessor, in the same way as any great mechanical invention is the summing up of the labour, the experience, the reason, and even the blunders of numerous workmen; when we thus view each organic being, how far more interesting—I speak from experience—does the study of natural history become!

 

Las otras ramas más generales de la Historia Natural aumentarán mucho en interés. Los términos afinidad, parentesco, comunidad de tipo, paternidad, morfología, caracteres de adaptación, órganos rudimentarios y atrofiados, etc., empleados por los naturalistas, cesarán de ser metafóricos y tendrán el sentido directo. Cuando no contemplemos ya un ser orgánico como un salvaje contempla a un barco, como algo completamente fuera de su comprensión; cuando miremos todas las producciones de la naturaleza como seres que han tenido una larga historia; cuando contemplemos todas las complicadas conformaciones e instintos como el resumen de muchas disposiciones útiles todas a su posesor, del mismo modo que una gran invención mecánica es el resumen del trabajo, la experiencia, la razón y hasta de los errores de numerosos obreros; cuando contemplemos así cada ser orgánico, ¡cuánto más interesante -hablo por experiencia- se hará el estudio de la Historia Natural!

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