Archivo para la categoría ‘Equilibrio puntuado’

Errores, fraudes y trampas del darwinismo: Actualidad y extensión de la clasificación de Pierre Flourens (1864)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Pierre Flourens (1794-1867). Miembro de la Academia de Ciencias Francesa desde 1828 y su secretario permanente (Secrétaire perpétuel) entre los años de 1833 y 1866.

Elegido miembro de la Academia Francesa en 1840 en competición con Victor Hugo, quien tuvo que esperar a otra ocasión.

 

Habíamos visto recientemente la carta dirigida por el Dr Sutton a la Royal Society pidiendo una explicación acerca de la prioridad que la institución sigue dando a Darwin cuando quien describió primero la selección natural era Matthew.  Darwin y Wallace copiaron y desarrollaron una idea que no era suya (y que tampoco era particularmente buena como teoría científica).

Al parecer la Royal Society no ha contestado a la carta del Dr Sutton y esto nos parece preocupante. Significa esta ausencia de respuesta una de dos cosas: 1) Que la Royal Society  admite que la prioridad en el descubrimiento de la Selección Natural no tiene ninguna importancia porque la Selección Natural no existe y es el fruto de un error, en lo cual estaríamos de acuerdo siempre que suspendieran el Premio Darwin;  o bien que: 2) la Royal Society admite que tiene razón el Dr. Sutton y que Darwin copió de Matthew. También es posible que sean ciertas las dos cosas y que tanto si la Royal Society  las admite como si no, no tiene a bien contestar. En cualquier caso debería desaparecer toda mención a Darwin en relación con premios, celebraciones y festivales y aparecer como lo que verdaderamente es: el autor de un plagio, un fraudulento copión.

Por muchas vueltas que le demos no podremos pensar que exista otra opción distinta. Si el Dr Sutton estuviese equivocado, la Royal Society  habría contestado enérgicamente, puesto que no estamos hablando de una cuestión anecdótica y quien firma la carta es un prestigioso criminólogo con un libro y una publicación revisada por pares y publicada defendiendo la tesis del plagio de Darwin.

Varios autores antes que Darwin habían expresado prácticamente las mismas ideas y de manera más clara. Para Darwin la selección tiene una función doble y ciertamente contradictoria que consiste tanto en eliminar variedades y formas desfavorables (modo de extinción) como en crear otras nuevas (?). En otros tiempos, cuando los autores de Historia Natural cuidaban el lenguaje,  era más corriente el uso del término en el primer sentido, puesto que la selección es que a partir de un conjunto inicial son eliminados algunos de sus miembros. No hay creación posible mediante la selección. Buscar un efecto positivo a partir de ella es pedirle peras al olmo y para verlo hay que cometer el error de confundir selección con mejora que es lo que hace Darwin. A partir de ahí todo deviene posible pero sólo a condición de tomar a broma el lenguaje, lo cual es lamentable y, dicho de paso, fraudulento.

Al leer la primera traducción de El Origen de las Especies al francés de Mme Clemènce Royer (1830-1902),  racionalista y fundadora de una logia masónica,  Pierre Flourens había visto todo esto con una claridad meridiana, ayudado porque Mme Royer había traducido Natural Selection como Election Naturelle, algo que a Flourens le producía sensaciones contradictorias con predominio del sarcasmo.

Flourens había detectado cuatro conjuntos de problemas graves en la obra de Darwin que, no sólo se han mantenido,  sino que han aumentado exponencialmente con la ya larga historia del darwinismo. Veamos primero a grandes rasgos cuáles son estos cuatro grupos de errores, grabados con letras de fuego en el epitafio de la Historia Natural:

 

1) Abuso del lenguaje.

2) Desconocimiento de la Historia Natural.

3) Falta de originalidad y plagio de otros autores: Lamarck.

4) Eugenesia.

Cuatro grupos de errores que se han ido confirmando y ampliando con los años.

Por un lado se han estudiado en Darwin encontrándose tanto sus  detalles como nuevos ejemplos. Ahora sabemos que el punto número 3) Plagio de otros autores en Darwin no se limita a Lamarck, sino que se amplia, por ahora a Edward Blyth, Patrick Matthew, Pierre Trémaux, y otros.

 

Y por otro lado el número de problemas en cada uno de los grupos crece al considerar la labor de otros autores porque la tradición darwinista ha seguido fiel a su maestro en cada uno de los cuatro puntos. La máquina incapaz de distinguir originada por Darwin en El Origen de las Especies continúa su obra de destrozo del lenguaje y la generación y empleo continuado de la ambigüedad y de las contradicciones  es de tal magnitud que resulta difícil hacer una selección de ejemplos.  Lo grave del caso es que se ha considerado normal una manera de hablar totalmente irrespetuosa, ambigua y plagada de contradicciones. La generación de esta neolengua no es casual porque tiene una finalidad muy clara que es la de poner a la ciencia al servicio de la autoridad. Como dice muy bien el crítico Bethell:

This is the great problem with science today: That authority more and more replaces evidence

Que viene a confirmar lo que dijera Thompson (1887-1972):

El éxito del darwinismo fue acompañado por una decadencia en la integridad científica

 

Se habla en neolengua cuando se habla de genes egoístas, de la sociedad de los genes, de las mutaciones aleatorias, del DNA chatarra, y toda una serie de oxímoron sin fin. Nadie se ve obligado a disculparse ni a escribir retractación alguna porque es precisamente la autoridad la que aplaude este modo de expresión y cada error se sigue tapando con una cadena de nuevos errores,  como desde el principio. Nada hay mejor para tapar un agujero que hacer un agujero más grande.

 

También pertenecen al Diccionario de Neolengua otros conceptos como los de macro- y micro-evolución, confundiendo cosas tan dispares como cambios en las poblaciones y la formación de una especie. La máquina incapaz de distinguir que a punto había estado de denunciar Richard Lewontin trabaja a pleno rendimiento produciendo expresiones sin sentido, contradicciones, falsas disyuntivas y oxímoron. No interesa distinguir porque  la autoridad medra en la confusión. Por ejemplo el juego de palabras falso entre macro- y micro-evolución permite introducir en la Evolución todo un arsenal de fórmulas matemáticas que desde Fischer, han ido creciendo sin aportar nada a este terreno, pero que cumplen su función principal de hacerlo incomprensible.  Así trabajará quien decrete la autoridad y se publicarán los artículos de quienes le sean fieles.

Sería muy difícil identificar todos los casos de abuso del lenguaje, aunque si fuese necesario mencionar algún ejemplo entre los más notables, tendríamos que poner el de Richard Dawkins y su lamentable obra titulada El gen egoísta, ejemplo de panfleto seudocientífico, del cual debería ya haber escrito una retractación en lugar de haberse metido a embadurnar con obras posteriores los terrenos de la teología que desconoce. Pero cuenta con el apoyo de la autoridad y su obra lamentable se imprime en varios idiomas.

El segundo de los sectores de errores detectados por Flourens, el desconocimiento de la Historia Natural debe mantenerse a ultranza so pena de que se derrumben los fundamentos. Bien sabía Dobzhansky que:

No es una paradoja decir que si alguien consigue aportar una definición estática y aplicable universalmente de las especies, pondría en serias dudas la validez de la teoría de la evolución

Por eso se han ocultado obras fundamentales de la Historia Natural como las de von Baer, del que ha desaparecido hasta la carta que escribió a Darwin, a pesar de la ingente recopilación de correspondencia inútil que se acumula en torno a este autor. La obra Entwickelungsgeschitche, que para Haeckel era el trabajo más significante de toda la literatura sobre la ontogenia ha desaparecido del mapa. ¿Alguien ha visto alguna vez un ejemplar de esta obra? ¿Se ha traducido a algún idioma?  Del mismo modo tampoco se ha traducido la crítica de Alfred Kölliker titulada Über die Darwin’sche schöpfungstheorie que puede leerse en Google.

¿Puede por favor traducirla alguien?

Durante muchos años se perdió también o se ocultó información sobre el Yacimiento de Burguess Shale, pues contenía restos fósiles que no eran del gusto darwinista más acorde con el cambio gradual que no con lo que ahí se veía.

 

Entre otros fraudes relacionados con la invención, fabricación o falsificación de datos tenemos el caso del Hombre de Piltdown, el de la Biston betularia, el invento del Bathybius haeckelii, el de la barrera somático germinal de Weismann, las teorías telomática y de la enación, los antepasados del caballo, los dibujos falsificados de Haeckel, la interpretación forzosa del papel de las mutaciones al azar en la evolución. Claro que esto es sólo un puñado de casos de los más conocidos, habrá muchos más, cientos, miles. Unos en relación con la biología, algunos más con la sociología, la psicología “evolutiva”, o sus híbridos (sociobiología, psicobiología, etc, etc. ), otros relacionados con ese dislate de la selección sexual y sus derivaciones. Muchos fraudes han aparecido, otros aparecerán pronto y otros más tarde, pero hay tantos que el problema es que ya casi no interesa encontrar ni describir los nuevos hallazgos. ¿Para qué?

En cuanto a la vinculación del darwinismo con la Eugenesia es un aspecto del mayor interés que tendrá que analizarse con paciencia pero antes quizás podríamos mencionar algunos ejemplos de abuso del lenguaje…

 

 

 

 

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Todo el mundo admitirá que los registros geológicos son imperfectos y otra enorme falsedad en el párrafo septingentésimo nonagésimo sexto de El Origen de las Especies

Y ahora, se preguntarán ustedes: ¿Cuál es esa enorme falsedad?. Pues bien. Esta:

 

Si consideramos espacios de tiempo lo bastante largos, la Geología manifiesta claramente que todas las especies han cambiado y que han cambiado del modo exigido por la teoría, pues han cambiado lentamente y de un modo gradual.

 

La Geología no manifiesta en absoluto que las especies hayan cambiado. Y mucho menos que lo hayan hecho de modo gradual.

 

 

796

 

 

That the geological record is imperfect all will admit; but that it is imperfect to the degree required by our theory, few will be inclined to admit. If we look to long enough intervals of time, geology plainly declares that species have all changed; and they have changed in the manner required by the theory, for they have changed slowly and in a graduated manner. We clearly see this in the fossil remains from consecutive formations invariably being much more closely related to each other than are the fossils from widely separated formations.

 

Todo el mundo admitirá que los registros geológicos son imperfectos; muy pocos se inclinarán a admitir que lo son en el grado requerido por nuestra teoría. Si consideramos espacios de tiempo lo bastante largos, la Geología manifiesta claramente que todas las especies han cambiado y que han cambiado del modo exigido por la teoría, pues han cambiado lentamente y de un modo gradual. Vemos esto claramente en que los restos fósiles de formaciones consecutivas están invariablemente mucho más relacionadas entre sí que los de formaciones muy separadas.

 

Lectura aconsejada:

 

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Resumiendo una enorme confusión con un invitado sorprendente en el párrafo sexcentésimo décimo octavo del Origen de las Especies

El resumen de un discurso ha de contener sus partes principales. En el caso que nos ocupa, he aquí un conjunto resumido de falacias:

 

que los registros geológicos son sumamente incompletos;

que sólo una parte del globo ha sido geológicamente explorada con cuidado;

que sólo ciertas clases de seres orgánicos se han conservado en abundancia en estado fósil;

que tanto el número de ejemplares como el de especies conservados en nuestros museos es absolutamente como nada, comparado con el número de generaciones que tuvieron que haber desaparecido durante una sola formación;

 

que, debido a que el hundimiento del suelo es casi necesario para la acumulación de depósitos ricos en especies fósiles de muchas clases, y lo bastante gruesos para resistir la futura erosión, tuvieron que haber transcurrido grandes intervalos de tiempo entre la mayor parte de nuestras formaciones sucesivas;

 

que probablemente ha habido más extinción durante los períodos de elevación,

 

y que durante estos últimos los registros se habrán llevado del modo más imperfecto; que cada una de las formaciones no se ha depositado de un modo continuo; que la duración de cada formación es probablemente corta, comparada con la duración media de las formas especificas; que la migración ha representado un papel importante en la aparición de nuevas formas en una región o formación determinada; que las especies de extensa distribución geográfica son las que han variado con más frecuencia y las que han dado más frecuentemente origen a nuevas especies; que las variedades han sido al principio locales,

Y enmedio de todo este marasmo de falacias, la contradicción:

….y, finalmente, que, aun cuando cada especie tiene que haber pasado por numerosos estados de transición, es probable que los períodos durante los cuales experimentó modificaciones, aunque muchos y largos si se miden por años, hayan sido cortos, en comparación con los períodos durante los cuales cada especie permaneció sin variación.

En qué quedamos: ¿El cambio es gradual o no lo es?:

Estas causas reunidas explicarán, en gran parte, por qué, aun cuando encontremos muchos eslabones, no encontramos innumerables variedades que enlacen todas las formas vivientes y, extinguidas mediante las más delicadas gradaciones. Había que tener, además, siempre presente que cualquier variedad que pueda encontrarse intermedia entre dos formas tiene que ser considerada como especie nueva y distinta, a menos que pueda restaurarse por completo toda la cadena, pues no se pretende que tengamos un criterio seguro por el que puedan distinguirse las especies de las variedades.

Nos quedaremos sin saberlo, pero esta claro que quien escribió esto no podía defender de ningún modo ninguna teoría que propusiera un cambio gradual.  Un autor contemporáneo de Darwin, Pierre Trémaux. había propuesto que las transiciones entre especies no tienen lugar de modo contínuo, sino discontínuo. Lo que luego se vino a llamar el Equilibrio Puntuado. Pero para aclarar un poco toda esta confusion  nos servirá de ayuda el artículo titulado Trémaux and Darwin, and Gould, del que son autores John S. Wilkins (Department of Philosophy, University of Queensland, Brisbane 4072, Australia) y  Gareth J. Nelson (School of Botany, University of Melbourne, Melbourne 3010, Australia). Copiaremos  y traduciremos unos párrafos de este artículo:

 

 

Although so far as we can establish, Darwin never cited or referred to Trémaux’s work in any of his publications and correspondence, he did have the 1865 work, in French, in his library.

Whether or not Darwin was aware of Trémaux’s view of speciation consciously, a year later, in the very next edition of the Origin , in 1866 (fourth edition), Darwin added the italicised words to his summary of the arguments of the chapters on geology (chapters IX and X, pp409f):

… although each species must have passed through numerous transitional stages, it is probable that the periods, during which each underwent modification, though many and long as measured by years, have been short in comparison with the periods during which each remained in an unchanged condition. These causes, taken conjointly, will to a large extent explain why though we do find many links between the species of the same group we do not find interminable varieties, connecting together all extinct and existing forms by the finest graduated steps

.

(Darwin 1866: 409f)

 

 

Aunque hasta donde podemos establecer, Darwin nunca citó o se refirió al trabajo de Trémaux’s en ninguna de sus publicaciones ni en su correspondencia, él realmente tenía el trabajo de 1865, en francés, en su biblioteca. Fuese o no Darwin consciente del punto de vista de Trémaux’s sobre la especiación, un año más tarde, en la siguiente edición del Origen, en 1866 (cuarta edición), añadió las palabras puestas en cursiva a su resumen de los argumentos de los capítulos sobre la geología (capítulos IX y X, pp 409f):

 

… although each species must have passed through numerous transitional stages, it is probable that the periods, during which each underwent modification, though many and long as measured by years, have been short in comparison with the periods during which each remained in an unchanged condition. These causes, taken conjointly, will to a large extent explain why though we do find many links between the species of the same group we do not find interminable varieties, connecting together all extinct and existing forms by the finest graduated steps

 

 

 

 

Now, it is not established that Darwin did read Trémaux and revise his ideas accordingly, but it is suspiciously coincident, as Darwin was fluent in French and read French naturalists assiduously. Moreover, this precedes the work of Moritz Wagner, whose geographical theory of speciation is remarkably similar to Trémaux’s and who also doesn’t cite him, by two years (Wagner 1868). Darwin cites Wagner’s work extensively, and they had a famous debate in publication over the cause of speciation, whether it was due directly to selection, as Darwin thought, or indirectly due to local adaptation, as Wagner thought. It is very likely that Darwin was influenced by Trémaux’s raising of the issues, if not his formulation.

It is also possible, though we can find no evidence in Wagner’s works, that he, too, was influenced by Trémaux.

This passage of the Origin , incidentally, is often cited by commentators on the punctuated equilibrium theory of Gould and Eldredge, to show that it is not a novel

idea. And this leads us to a curious episode in the history of Trémaux interpretation. Only one post-Engels commentator (apart from Paul) actually has taken the trouble to read Trémaux’s work–Stephen Jay Gould, and here is the full extent of what he had to say (apart from a mention of a diagram of Trémaux’s in his 1997 : 39f):

I had long been curious about Trémaux and sought a copy of his book for many years. I finally purchased one a few years ago and I must say that I have never read a more absurd or more poorly documented thesis. Basically, Trémaux argues that the nature of the soil determines national characteristics and that higher civilizations tend to arise on more complex soils formed in later geological periods. If Marx really believed that such unsupported nonsense could exceed the Origin of Species in importance, then he could not have properly understood or appreciated the power of Darwin’s facts and ideas. (Gould 1999: 90).

 

 

Ahora, no queda establecido que Darwin realmente hubiese leido a Trémaux y revisado sus ideas en consecuencia, pero es con sospechosamente  coincidente, ya que Darwin conocía el francés y leía a naturalistas franceses asiduamente. Además, esto precede en dos años al trabajo de Moritz Wagner, cuya teoría geográfica de la especiación es notablemente similar a la de Trémaux y quien tampoco lo cita (Wagner 1868). Darwin cita el trabajo de Wagner extensivamente, y ellos tenían un debate famoso en la publicación sobre la causa de la especiación, si era debida directamente a la selección, como Darwin pensaba, o indirectamente debido a la adaptación local, como Wagner pensaba. Es muy probable que Darwin estuviese bajo la inflluencia de los temas tratados por Trémaux, si no su misma formulación.

Es también posible, aunque nosotros no podamos encontrar ningunas pruebas en los trabajos de Wagner, que él, también, estuviese bajo la inflluencia de Trémaux. Este fragmento del Origen, a propósito, a menudo es citado por comentaristas sobre la teoría de equilibrio puntuado de Gould y Eldredge, para mostrar que esto no es una idea nueva. Y esto nos conduce a un episodio curioso en la historia de la interpretación de Trémaux. Sólo un comentarista posterior a Engels (aparte de Paul) se ha tomado la molestia de leer el trabajo de  Trémaux- Stephen Jay Gould, y aquí está lo que él tuvo que decir al respecto (aparte de una mención de un diagrama de Trémaux’s en su libro de 1997):

 

Durante mucho tiempo tuve curiosidad por Trémaux y había buscado una copia de su libro muchos años. Finalmente compré un ejemplar hace unos años y debo decir que nunca leí una tesis más absurda o peor documentada. Básicamente, Trémaux argumenta que la naturaleza del suelo determina las características nacionales y que civilizaciones más altas tienden a surgir sobre suelos más complejos formados en períodos geológicos posteriores. Si Marx realmente creyera que tales tonterías sin fundamento podrían exceder al Origen de las Especies en importancia, entonces él no podría haber entendido correctamente o no apreciar el poder de los hechos e ideas de Darwin. (Gould, 1999: 90)

En resumidas cuentas, que:

 

(1) Trémaux habría escrito en relación con el origen de las especies y proponiendo,  en contra del cambio gradual propuesto por Darwin, la alternancia de periodos de cambio con otros de estabilidad (stasis).

(2) Que Darwin habría probablemente leído a Trémaux después de haber escrito la primera edición de su libro, lo cual le habría ayudado a darse cuenta de que el cambio gradual es absurdo.

(3) Que habiendo defendido el cambio gradual a lo largo de muchas páginas de su obra, que está basada en los trabajos de los ganaderos y agricultores que conocemos como Mejora Genetica (no selección , que es sólo una parte), entonces Darwin se vió obligado a mantener su error (el cambio gradual es otro más de los errores que Darwin tiene que mantener a la fuerza; entre ellos es anterior la selección natural que no existe,  fruto a su vez de la confusión de selección con mejora).

(4) Por todo la anterior, Darwin está obligado a mantener a la vez una opinión y su contraria (Cambio gradual y cambio no gradual, a saltos). La primera por fidelidad asu obra, basada en la doctrina económica de Malthus y en las experiencias de granjeros y agricultores; la segunda, basada en la lectura de Trémaux.

(5) Gould descubre la obra de Trémaux y en lugar de reconocer que su contenido es científico, mientras que El Origen de las Especies contiene charlatanería, se dedica a:

5.1. Calumniar a Trémaux.

5.2. Adular a Darwin.

5.3. Difundir como si fuera suya suya una teoría copiada del primero (El equilibrio puntuado).

 

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SUMMARY OF THE PRECEDING AND PRESENT CHAPTERS.

 

I have attempted to show that the geological record is extremely imperfect; that only a small portion of the globe has been geologically explored with care; that only certain classes of organic beings have been largely preserved in a fossil state; that the number both of specimens and of species, preserved in our museums, is absolutely as nothing compared with the number of generations which must have passed away even during a single formation; that, owing to subsidence being almost necessary for the accumulation of deposits rich in fossil species of many kinds, and thick enough to outlast future degradation, great intervals of time must have elapsed between most of our successive formations; that there has probably been more extinction during the periods of subsidence, and more variation during the periods of elevation, and during the latter the record will have been least perfectly kept; that each single formation has not been continuously deposited; that the duration of each formation is probably short compared with the average duration of specific forms; that migration has played an important part in the first appearance of new forms in any one area and formation; that widely ranging species are those which have varied most frequently, and have oftenest given rise to new species; that varieties have at first been local; and lastly, although each species must have passed through numerous transitional stages, it is probable that the periods, during which each underwent modification, though many and long as measured by years, have been short in comparison with the periods during which each remained in an unchanged condition. These causes, taken conjointly, will to a large extent explain why—though we do find many links—we do not find interminable varieties, connecting together all extinct and existing forms by the finest graduated steps. It should also be constantly borne in mind that any linking variety between two forms, which might be found, would be ranked, unless the whole chain could be perfectly restored, as a new and distinct species; for it is not pretended that we have any sure criterion by which species and varieties can be discriminated.

 

Resumen del capítulo anterior y del presente

He intentado demostrar que los registros geológicos son sumamente incompletos; que sólo una parte del globo ha sido geológicamente explorada con cuidado; que sólo ciertas clases de seres orgánicos se han conservado en abundancia en estado fósil; que tanto el número de ejemplares como el de especies conservados en nuestros museos es absolutamente corno nada, comparado con el número de generaciones que tuvieron que haber desaparecido durante una sola formación; que, debido a que el hundimiento del suelo es casi necesario para la acumulación de depósitos ricos en especies fósiles de muchas clases, y lo bastante gruesos para resistir la futura erosión, tuvieron que haber transcurrido grandes intervalos de tiempo entre la mayor parte de nuestras formaciones sucesivas; que probablemente ha habido más extinción durante los períodos de elevación, y que durante estos últimos los registros se habrán llevado del modo más imperfecto; que cada una de las formaciones no se ha depositado de un modo continuo; que la duración de cada formación es probablemente corta, comparada con la duración media de las formas especificas; que la migración ha representado un papel importante en la aparición de nuevas formas en una región o formación determinada; que las especies de extensa distribución geográfica son las que han variado con más frecuencia y las que han dado más frecuentemente origen a nuevas especies; que las variedades han sido al principio locales, y, finalmente, que, aun cuando cada especie tiene que haber pasado por numerosos estados de transición, es probable que los períodos durante los cuales experimentó modificaciones, aunque muchos y largos si se miden por años, hayan sido cortos, en comparación con los períodos durante los cuales cada especie permaneció sin variación. Estas causas reunidas explicarán, en gran parte, por qué, aun cuando encontremos muchos eslabones, no encontramos innumerables variedades que enlacen todas las formas vivientes y, extinguidas mediante las más delicadas gradaciones. Había que tener, además, siempre presente que cualquier variedad que pueda encontrarse intermedia entre dos formas tiene que ser considerada como especie nueva y distinta, a menos que pueda restaurarse por completo toda la cadena, pues no se pretende que tengamos un criterio seguro por el que puedan distinguirse las especies de las variedades.

 

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Dudosas causas de la imperfección en el párrafo quingentésimo trigésimo quinto de El Origen de las Especies

Ni en los estratos ni en los museos encontraremos jamás la totalidad de los organismos del pasado en todo su esplendor.  De acuerdo.  Las dudas surgen al preguntarmos por qué. Dice el autor:

 

la imperfección en los registros geológicos resulta, en gran parte, de otra causa más importante que ninguna de las precedentes, o sea de que las diferentes formaciones están separadas unas de otras por grandes intervalos de tiempo. Esta doctrina ha sido categóricamente admitida por muchos geólogos y paleontólogos, que, como E. Forbes, no creen en modo alguno en la transformación de las especies

 

Cuando en apoyo de algo se indica que ha sido universalmente admitido estamos utilizando un recurso, un truco que se llama Falacia ad populum. Cuando se acude a una autoridad nos hallamos a un argumentum ad vercundiam o ad autoritatem. Los argumentos presentados no nos convencen en absoluto:

 

Los grandes y frecuentes cambios en la composición mineralógica de formaciones consecutivas, como suponen generalmente grandes cambios en la geografía de las tierras que las rodean, de las cuales provenía el sedimento, están de acuerdo con la idea de que han transcurrido inmensos intervalos de tiempo entre cada una de las formaciones.

Pero además el autor escribe de manera confusa:

Cuando vemos las formaciones dispuestas en cuadros en las obras escritas, o cuando las seguimos en la naturaleza, es difícil evitar el creer que son estrictamente consecutivas

 

Y se contradice:

Y si en cada territorio separado apenas puede formarse una idea del tiempo que ha transcurrido entre las formaciones consecutivas, hemos de inferir que éste no se pudo determinar en parte alguna. Los grandes y frecuentes cambios en la composición mineralógica de formaciones consecutivas, como suponen generalmente grandes cambios en la geografía de las tierras que las rodean, de las cuales provenía el sedimento, están de acuerdo con la idea de que han transcurrido inmensos intervalos de tiempo entre cada una de las formaciones.

 

 

 

 

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But the imperfection in the geological record largely results from another and more important cause than any of the foregoing; namely, from the several formations being separated from each other by wide intervals of time. This doctrine has been emphatically admitted by many geologists and palaeontologists, who, like E. Forbes, entirely disbelieve in the change of species. When we see the formations tabulated in written works, or when we follow them in nature, it is difficult to avoid believing that they are closely consecutive. But we know, for instance, from Sir R. Murchison’s great work on Russia, what wide gaps there are in that country between the superimposed formations; so it is in North America, and in many other parts of the world. The most skilful geologist, if his attention had been confined exclusively to these large territories, would never have suspected that during the periods which were blank and barren in his own country, great piles of sediment, charged with new and peculiar forms of life, had elsewhere been accumulated. And if, in every separate territory, hardly any idea can be formed of the length of time which has elapsed between the consecutive formations, we may infer that this could nowhere be ascertained. The frequent and great changes in the mineralogical composition of consecutive formations, generally implying great changes in the geography of the surrounding lands, whence the sediment was derived, accord with the belief of vast intervals of time having elapsed between each formation.

 

Pero la imperfección en los registros geológicos resulta, en gran parte, de otra causa más importante que ninguna de las precedentes, o sea de que las diferentes formaciones están separadas unas de otras por grandes intervalos de tiempo. Esta doctrina ha sido categóricamente admitida por muchos geólogos y paleontólogos, que, como E. Forbes, no creen en modo alguno en la transformación de las especies. Cuando vemos las formaciones dispuestas en cuadros en las obras escritas, o cuando las seguimos en la naturaleza, es difícil evitar el creer que son estrictamente consecutivas; pero sabemos, por ejemplo, por la gran obra de sir R. Murchison sobre Rusia, las inmensas lagunas que hay en este país entre formaciones superpuestas; lo mismo ocurre en América del Norte y en otras muchas partes del mundo. El más hábil geólogo, si su atención hubiera estado limitada exclusivamente a estos grandes territorios, nunca hubiese sospechado que durante los períodos que fueron estériles, y no dejaron restos en su propio país, se habían acumulado en otras partes grandes masas de sedimentos cargados de formas orgánicas nuevas y peculiares. Y si en cada territorio separado apenas puede formarse una idea del tiempo que ha transcurrido entre las formaciones consecutivas, hemos de inferir que éste no se pudo determinar en parte alguna. Los grandes y frecuentes cambios en la composición mineralógica de formaciones consecutivas, como suponen generalmente grandes cambios en la geografía de las tierras que las rodean, de las cuales provenía el sedimento, están de acuerdo con la idea de que han transcurrido inmensos intervalos de tiempo entre cada una de las formaciones.

 

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El lecho de Procustes o Qué hacer cuando los datos no apoyan la teoría: Sorprendente entrevista a Máximo Sandín

Procrusto o  Procustes era un bandido de la Mitología Griega que tenía dos lechos, uno corto y otro largo.  Obligaba a sus víctimas a tenderse en uno de ellos: a los de talla alta, en el corto y para adaptarlos a la cama, les cortaba los pies. A los de baja estatura, los acostaba en el lecho largo y entonces les estiraba violentamente las extremidades para alargarlos.

En las relaciones entre una teoría y las evidencias que pretende explicar,  puede ocurrir como en el caso de Procrustes que a veces el científico se vea tentado a adaptar la realidad para hacerla encajar en sus esquemas.

Ejemplo de este comportamiento es el caso del darwinismo,  mediante el cual,  ocurra lo que ocurra en la Naturaleza y sean cuales sean las observaciones y los datos, todo lo habrá ya predicho y explicado Darwin mediante su infalible Selección Natural.

La siguiente entrevista con Máximo Sandín revela el interés honesto y sincero de este autor por el estudio y comprensión de los procesos vitales y pone de manifiesto algunos puntos débiles de la biología moderna. En contraste se ha publicado con un título algo confuso y  que no hace honor a su contenido: Máximo Sandín: “Los virus no son patógenos por definición” .

Básicamente, y por resumir la entrevista en una frase queda claro que los resultados y los datos aportados por la biología no encajan con una teoría anticuada y basada en una tautología. No tienen soporte teórico.  Es la teoría que constituye la base de la biología actual lecho de Procrusto en el cual sobra, más que falta, algo para que los datos empiecen a encajar.  ¿ Qué es lo que sobra?  En primer lugar la Selección Natural, baluarte único del darwinismo y una tautología entera y verdadera. En segundo lugar, la Teoría Sintética. Una Teoría que no sabe decir de sí misma si es científica o metafísica no hace más que sembrar la confusión………….

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Derechos de autor: Un desconocido detrás de cada teoría científica

En estos momentos en que la SGAE llena sus arcas cobrando derechos de autor a diestro y siniestro es oportuno plantearse cuestiones sobre los autores de las teorías científicas de mayor calado, aquellas que se conocen por lo general en su versión de segunda o tercera mano y vienen atribuyéndose a autores inadecuados.  Glorias debidas  a plagios y a re-adaptaciones con cambios de los cuales el principal a menudo consistió en la firma : frecuentemente una teoría pasa de manos de su genuino autor a otro seguramente menos original pero más adaptado a su entorno, más cercano a los medios de manipulación de masas.

Los naturalistas del periodo romántico en Alemania han sido víctimas de éste sistema en múltiples ocasiones. Como, por avatares históricos y políticos, los puntos de vista generales de los románticos vinieron a caer en desgracia, andando el tiempo esto sirvió para que algunas de sus teorías más originales fuesen tomadas por autores posteriores más afines con la mentalidad especializada y materialista de la época. Esto sirvió como no podía ser de otra manera para denostar a los románticos diciendo que sus filosofías estaban agotadas de antemano (agotadas por los que vendrían después a apropiarse de sus ideas, claro). Tal es el caso de Lorenz Oken (1779-1851), cuya original Teoría de la Recapitulación (elaborada por Oken y Kieser entre 1806 y 1807), convenientemente aderezada y modificada (y a menudo ilustrada con imágenes fraudulentas) pasó a ser años después la Teoría de Recapitulación de Haeckel. Al mismo autor (Oken) podría deberse la paternidad de la Teoría Celular que con el tiempo pasó a manos de Schleiden y Schwann.

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Polémico artículo sobre la evolución de insectos con metamorfosis III : Conclusiones en las que el lector descubrirá quién fué el primer antidarwinista

Que las larvas puedan haber sido introducidas súbitamente a partir de otros grupos zoológicos en los procesos de desarrollo de insectos parece haber sido sugerido anteriormente por Balfour y Page. Si este es el caso entonces otros muchos ejemplos podrían haber seguido caminos parecidos. Si esto hubiese ocurrido con las larvas, lo mismo podría haber ocurrido con otros tipos de estructuras, por ejemplo, en plantas los granos de polen o las semillas. Posibilidades que habrá que analizar cuidadosamente.

En cualquier caso hay que reconocer que Williamson acierta cuando dice:

If larval transfer occurred the evolution of animals with larvae should be depicted by reticula rather than by dichotomous branching. Nature does not consider the convenience of taxonomists

Que traduzco:

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Sobre los cambios de paradigma en la ciencia. Comentario de un libro: La Estructura de las Revoluciones Científicas. Thomas Kuhn. 1962

                     

 La historia es importante pero, a menudo, el científico, olvida que su actividad está insertada en la realidad histórica. Tiende a pensar en la actividad científica como en algo distinto, tal vez más puro y fuera de los límites de la historia porque si lo que buscamos es la verdad y lo que encontramos es cierto en la medida en que puede ser comprobado experimentalmente, entonces, ¿acaso no será cierto en cualquier circunstancia histórica?. Aunque la respuesta es, en teoría, sí; en la práctica, se convierte en un sí muy matizado que, a veces, pasa a ser un no rotundo.

Surgen así reflexiones interesantes. En primer lugar, sobre la pretendida independencia de la ciencia o la superioridad del científico sobre el humanista. ¿Acaso la verdad del científico no es absoluta y la del humanista relativa a un momento histórico? La verdad es que no hay una diferencia tan clara. También el científico, como el humanista, tiene un pasado al que se debe, un momento histórico en el que se desarrolla y una proyección y los tres, pasado, trabajo actual y proyección son partes integrantes de la historia. Resulta curioso, por ejemplo, ver cuán archisabido es, entre los profesionales de letras, el que todo aquello que se publica y se divulga suele responder a un interés histórico, social o político, fácilmente identificable y discutible. Por el contrario, en muchos ámbitos científicos, decir esto puede sonar como un disparate.

El libro aquí comentado puede contribuir a poner las cosas en su sitio. Kuhn, inspirado por la casi desconocida obra de autores anteriores cuya influencia pudo haber “disimulado”, principalmente la de Ludwig Fleck, ofrece una interpretación original y poderosa de la historia de la ciencia. En su libro “La génesis y el desarrollo de un hecho científico”(1935), Fleck anticipó y hasta sobrepasó algunas de las tesis que luego constituyeron la obra de Kuhn. Ambos, Kuhn y Fleck, muestran como en muchos aspectos la ciencia cambia, evoluciona como lo hacen los paisajes y los seres vivos. Todos ellos atraviesan períodos dilatados de acumulación de hechos sin mayor cambio y, de repente, ocurren acontecimientos fenomenales que resultan en cambios importantes. Los biólogos evolucionistas hablan de equilibrio puntuado y los historiadores llaman a estos acontecimientos, revoluciones. Ambos, van seguidos de periodos de poco cambio en los cuales, las especies biológicas o los paradigmas científicos son casi estables. Kuhn describe así como la ciencia sigue este camino y cómo en su evolución se halla ligada inextricablemente con otros aspectos de la historia. Al leer algunos de sus párrafos y preguntarnos si esto se aplica o no y en qué medida lo hace a nuestro trabajo diario, los resultados pueden llegar a ser terroríficos. En el panorama científico, muchos grandes descubrimientos constituyen paradigmas, fruto de la necesidad de los científicos de trabajar sobre referencias, de pisar tierra firme. La tarea de los científicos consiste en intentar adaptar la realidad a esos paradigmas. En sus propias palabras:

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Breve reflexión en torno a Cuvier

Hemos hablado de Cuvier primero como un gran científico y después como un polémico administrativo y una persona con un enorme afán de poder, según testimonios de primera mano. Volveremos a hablar de él pronto en el contexto de una disputa que protagonizó en 1830 con Etienne Geoffroy Saint Hilaire. Su clasificación de los animales en cuatro grandes grupos (vertebrados, moluscos, articulados y radiados) se mantiene en todos los tratados de Historia Natural del siglo XIX y marca, no sólo la zoología sino también la manera contemporánea de contemplar el reino animal. Destacamos aquí que los argumentos de Cuvier siguen siendo hoy muy necesarios y dignos de tener en cuenta.

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Georges Cuvier, entre la ciencia y la administración, una de cal,……

La obra de Georges Cuvier (1769-1832), titulada “Recherches sur les ossements fossiles” y publicada en 1812, es una referencia obligada en Anatomía Comparada y en Paleontología de Vertebrados. Su autor demostró la presencia en las capas sedimentarias de faunas diferentes y superpuestas, y concibió la idea del perfeccionamiento orgánico gradual de la fauna, desde la antigüedad a los tiempos modernos, lo cual es una manera de ver la evolución por alguien que decididamente no era ni evolucionista (porque el concepto de evolución es posterior) ni transformista (no era partidario de las transformaciones de unas especies en otras). Sin ser ni lo uno ni lo otro, Cuvier describió cambios en la fauna.

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